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Hoy es uno de esos días, de Nico Pérez de Arce. Comentario 2

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Propia edición, 2012

Propia edición, 2012

Antes escribí un comentario sobre el fanzine “Hoy es uno de esos días”, de Nico Pérez de Arce, con el cual estaba convencido de haber dicho una cosa, es decir, que me pareció arte verdadero –sin necesitar de mayúsculas. Eso me motivó a escribir sobre él, aprovechando de ensayar algunas ideas paralelas sobre la escritura y el guión, libremente sugeridas por el mismo fanzine. Pero luego de bastante tiempo, Nico me dice que es al contrario, que critiqué su trabajo de hedonista y adolescente, entre otras críticas nada fáciles de asimilar. Por supuesto él aceptaba el hecho. Escuchándolo, yo no quería creer que, queriendo decir una cosa, hubiera escrito otra, pero no es la primera vez que me pasa. Ahora releo el comentario anterior, y es cierto. Es además un texto hermético, elíptico.

Ahora trato de reparar, en los párrafos más complicados, lo que en efecto critiqué pensando compartir y difundir. Copio esos párrafos más o menos iguales, y corrijo dentro de paréntesis de corchetes lo que no puedo dejar de corregir, aunque sé que mis propias ideas tienen contradicciones que no sería del caso tapar.

“Hoy es uno de esos días” es angustia existencial, la angustia del ingreso al feroz funcionamiento del mundo. [La vez anterior preguntaba:] ¿La autenticidad viene solamente cuando hay tristeza, angustia, desesperación, como se cree mucho y muy comúnmente?, ¿o sea que cuando uno se siente feliz no puede escribir algo bueno? [Y contestaba que] esa relación era falsa, porque implicaba solamente la emocionalidad, el tormento, la frustración y el dolor, cosa que es una pose hedonista aceptable en los adolescentes, pero no en los adultos. [Frase injusta, aunque no dirigida al autor. Pero la dejo así, porque la explicación agrava la falta].

Después, agregaba que podemos pensar más bien que la realidad es peor, [o sea peor que creer que sólo la tristeza hace arte], y que esas dimensiones [peores] de la realidad son atisbadas por el lenguaje del arte, que está capacitado para esa ingrata tarea. Cuando en este caso [es decir en “Hoy es uno de esos días”] el relato y el dibujo nos hacen pensar en lo cierto de la situación que está graficando, de modo que no tratemos de hacernos los tontos, [eso] es algo verdadero, auténtico, y por consecuencia un trabajo de arte. Contradictorio como sea, su existencia nos alegra.

Agrego ahora, uno se alegra de encontrarse con artistas que enfrentan los problemas reales, trabajos que desdichadamente surgen de momentos o estados de angustia. Es contradictorio alegrarse por esto, alegrarse de que otra persona lo pase mal y haga arte bueno, pero también es sanador, no sé por qué. Y que el trabajo originado en la tristeza sea sanador, reparador, que sea una salida genuina, y no una evasión, también parece contradictorio, pero es verdad. Tal vez se deba a que es solidario. No es una angustia por la propia suerte individual, sino que viene de más adentro, y uno la reconoce. Sobre estas cosas me hizo pensar y sentir “Hoy es uno de esos días”, teniendo frescos en la mente las historias anteriores de Nico, de las cuales en alguna ocasión había comentado, (ver: Yo también) que van desde el humor hilarante al terror y la inquietud.

Mi redacción fue muy mala, y lamento haber afectado a un autor que estimo como uno de los brillantes nuevos historietistas chilenos. De cualquier modo, acepto que yo personalmente quedo en entredicho.

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Written by vichoplaza

mayo 24, 2014 at 9:34 am

APUNTES EN FANZINES: Las Influencias

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EN LOS ECOS de la reciente Feria del cómic de la Plaza Brasil, me hice de varios fanzines y autopublicaciones, y saqué del estante una serie de otros más que fui juntando antes. Pienso que las tendencias y los conflicto de nuestro campo se muestran en ellos tanto como en los libros integrados al difuso circuito institucional y editorial. Merecen atención y trabajo.

Mi lectura, por supuesto, está contaminada de mis propios fantasmas adultos, de mi depresión o escepticismo. También será bueno decir que no intento representar lo que los artistas han querido decir.

Sato y Fer

Sato y Fer

Comienzo con Let’s Rock, del dibujante Jaliet. Un cómic amable, de humor blanco, bien dibujado, con las anécdotas cotidianas de Fernanda y Sato, dos jóvenes que se independizan de sus familias, según se ve, compartiendo un departamento. En cierto momento, en la sección de preguntas de los lectores de facebook, Sato tiene que reconocer que su pelo verde no es culpa de una enfermedad venérea con la que nació, y que lo matará pronto, sino que solamente es un teñido, una etapa del variado devenir de sus looks, como bien se encarga de enseñarlo Fernanda, porque para eso están los amigos.

La siguiente pregunta es ¿por qué Fernanda se parece a Rukia de Bleach?, una personaje de manga. Ella dice que no la conoce, que tampoco le suenan ni el manga ni el animé. “Fer, por favor, fuiste otaku toda la media y hasta el primer año de la U”, le dice Sato. “Yo no tengo pasado”, se defiende ella, pero su amigo googlea la imagen de Rukia, y Fernanda sigue defendiéndose, “no me parezco en nada… sólo tenemos melena las dos, nada más”. Al final se enfurece.

Es interesante la manera sutil y humorística de Jaliet de mostrar que hay algo no resuelto ahí, un problema permanente, con aspectos frustrantes y dolorosos, sobre el cual no propone una solución. Es la influencia, cuyos síntomas y efectos se ven en la copia, la imitación, o la “ilustración” opuestas a la creación y generación de imágenes originales. Pero saludablemente, a diferencia de una actitud  históricamente anterior entre los dibujantes, ya no se observa una conciencia simple y evasiva, que dolorosamente podía esconder mala fe, sino que ahora puede tematizar el problema en la propia obra, sugiriendo sus ribetes difíciles, y asumiendo que no lo puede resolver, o que no quiere resolverlo por la vía de la autorrepresión  o la censura de las fascinaciones. El mechón de pelo al medio, de la personaje original, no es en realidad original de esa figura, sino de un pensamiento y sentimiento estético que, desde luego, pertenece culturalmente a los japoneses.

Se trata de reconocer un hecho que no es de ninguna manera nuevo, ni exclusivamente infantil y juvenil. Dicho en mis palabras y a título propio, el que está bastante lleno de copia, de servilismo y presuntuosidad es el mundo adulto y serio de la cultura, al que por nuestro trabajo y nuestros intereses todos desafortunadamente ingresamos un día, o tenemos ue tratar con él.

Written by vichoplaza

diciembre 17, 2013 at 8:11 pm

Publicado en Fanzines

Hoy fue uno de esos días

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Hoy esHOY ES UNO DE ESOS DÍAS, (autoedición, Santiago, 2012) de Nicolás Pérez de Arce, narra  lo suyo con dibujos y diseño en página doble, o abierta,  integrando la rotulación en el dibujo. Trabaja la relación entre caligrafía y grafismo, una relación que hoy nos parece inherente y hasta obvia, es decir que lo escrito es un dibujo, y que lo dibujado es una escritura. La relación entre caligrafía, dibujo y escritura es un modo de comprender la creación artística, y tiene sentido. Mayormente, cuando aparece  visible es porque estamos frente a un trabajo de ese tipo, más que del arte aplicado o industrial, por decirlo así con esos antiguos nombres.  En los hechos, ha sido pensada por el arte verdadero y sin mayúsculas (véase por ejemplo el ensayo de Ronald Barthes sobre Cy Twombly) puesto que el arte es una forma de pensamiento, y su tarea consecuente es pensar. De ahí que al parecer se confunda el trabajo del arte con la experimentación.  Cuando uno trabaja aprendiendo a encontrarse con el flujo interno y complejo del trabajo y de uno mismo, necesariamente tiene que experimentar con los materiales, con la sintaxis, pero si no sé qué cosa quiero pensar, entender, sensibilizar, se transformará en formalismo, un formalismo atractivo quizá pero vacío por consecuencia.  Además, si esto ocurre en el trabajo de los relatos ilustrados, que no tienen por qué reclamar su ingreso al arte académico, pero sí al arte verdadero, el cual sabemos escaso y excepcional, uno se da cuenta que se aleja peligrosamente de la aprobación del Capitán América.

El Capitán América es otro mundo, es la ideología del control,  y allí la palabra, en los guiones y escaletas, tiene la función de previsualizar y precaver en todo lo posible cada efecto y cada significación. O sea, pensarlo todo antes, por palabra y por boceto. Opuesto a esto,  la escritura y su método busca pensar sensiblemente en y durante el propio trabajo, y dar si se puede con lo que realmente uno quiere decir, y eso no puede ser meramente verbalizado con anterioridad, porque si se pudiera, o sea si correspondiera al lenguaje verbal y cotidiano, no tendría sentido repetirlo con otro lenguaje.

Por otro lado, plantea también la cuestión del tema, de aquello sobre lo cual se habla.  Aquí la angustia existencial, la angustia del ingreso al feroz funcionamiento del mundo fáctico. Se escucha todavía decir que la autenticidad viene  cuando hay tristeza, angustia, desesperación, que no se escribe cuando uno es feliz. Esa relación es falsa porque implica solamente a la emocionalidad, y más todavía, a la emocionalidad atormentada, la frustración y el dolor, cosa que todos deberíamos saber ya que es una pose aceptable en los adolescentes, pero no en los adultos. Expresa hedonismo simple, y confirma que merece el rechazo del mundo. Podemos pensar más bien que la realidad es peor, y que sus dimensiones son atisbadas por el lenguaje del arte, el cual está especialmente capacitado para esa ingrata tarea. Cuando en este caso el relato y el dibujo nos hacen pensar en lo cierto de la situación que está diciendo y que está graficando, de modo que no tratemos de hacernos los tontos, es calificable como algo verdadero, auténtico, por consecuencia como un trabajo de arte. Contradictorio como sea, su existencia nos alegra.

Written by vichoplaza

diciembre 14, 2012 at 12:38 am