BIOGRAFÍA DE PEPE HUINCA, SEGÚN SU HERMANITO MAYOR

POR ALBERTO VIVANCO

Jorge Vivanco Ortiz nació en Angol, Chile, el 15 de Noviembre de 1942. Era el menor de cuatro hermanos. María Angélica, María Teresa y Alberto. Contrariamente a lo que ocurre con la mayoría de los dibujantes, ni en su niñez ni en su adolescencia demostró interés alguno por el dibujo. Solo muy esporádicamente enseñaba algunos dibujos, al verme llenar toneladas de cuadernos de historietas desde muy temprana edad.

Cuando nos trasladamos a Santiago, Jorge entró a estudiar Contabilidad en el Instituto Comercial mientras yo ingresaba a la Escuela de Periodismo. Pero cuando en 1960 comencé a publicar mi tira de Lolita en El Clarín, él mostró interés en publicar también una tira en algún periódico de la capital.

Inventó varios personajes, con unos dibujos que sorprendieron por su alto nivel, lo cual demostraba que había estado practicando todo el tiempo, pero en forma absolutamente clandestina. Sin embargo, los tres o cuatro personajes que sometió a mi juicio eran bastante débiles (un viejo gruñón, un niñito travieso, un galán conquistador, etc.)

Me di cuenta, que dada la fuerte personalidad que escondía mi hermano, el mejor personaje que podía desarrollar era ÉL MISMO, con sus amistades y sobre todo, en el ambiente de oficina, ya que él trabajaba como contador recién graduado en el Hipódromo Chile…y siempre llegaba contando incidentes graciosos, llenos de sarcasmo, acerca de su trabajo oficinesco.

Por lo tanto, le remendé que para crear un personaje, era suficiente con que se mirara al espejo. Así fue que nació ARTEMIO.

Una muestra del primer Artemio, donde se aprecia un nuevo tipo de humor en el país. (Fuente de las imágenes http://generacionmampato.blogspot.com/)

Resultó que la tira, sutil, tierna y sarcástica como su autor, no tenía nada que ver con las historietas que se publicaban en los medios en esa época: Pepe Antártico de Percy en La Tercera, Homobono (Alhué) en La Última Hora, Lolita en El Clarín, Homero el Piloto, en la Nación (Themo) Macabeo (Leo) en Las Ultimas Noticias, Malaquías (Hervi) en La Voz, etc.

Artemio era bastante diferente, por lo tanto el único diario posible era El Mercurio. Por suerte yo conocía bastante a su director René Silva Espejo, así que, después de conseguirle una cita, el personaje comenzó a salir diariamente en el periódico. Su autor solo tenía 21 años de edad.

EL SEUDÓNIMO

Es curioso como nació el seudónimo de Pepe Huinca y tiene que ver con las circunstancias que vivía Chile al comienzo de los 60. Silva Espejo, siempre calmado y prudente, recomendó que mi hermano debía firmar con un seudónimo, porque el apellido Vivanco ya salía diariamente en El Clarín, periódico que era enemigo declarado del Decano (no olvidemos que mientras el presidente Alessandri era el regalón de EL Mercurio, El Clarín lo llamaba “la señora” por su manifiesta homosexualidad).

Así como se había decidido que el joven y “colérico” personaje debía tener un nombre (por contraste) tan antiguo y tradicional como era Artemio… el seudónimo debía ser étnico y ancestral , ya que en esa época recién comenzaba la revalorización de lo autóctono (que desembocó en el Neo Folclor). Como Jorge había nacido en Angol, Huinca era una buena opción. Lo de Pepe se le agregó para completarlo, porque él se negaba a esos seudónimos en diminutivos como nombre de mascotas, tales como Coquito, Koquín, Tuto, etc.

COMIENZA UNA PROFESIÓN

Lo que al principio parecía un simple pasatiempo, con intenciones competitivas respecto a su hermano mayor, terminó convirtiéndose en un oficio que lo acompañaría con éxito toda su vida. Dejó su trabajo en El Hipódromo y se dedicó por completo al dibujo (de hecho, demostró a lo largo de su vida que fue mucho mejor humorista y dibujante que contador y administrador).

Para redondear su sueldo, consiguió publicar chistes y caricaturas en la revista Radiomanía. Posteriormente colaboró en la revista Can Can de la Editorial Zig-Zag. Esa legendaria editorial editó una serie de publicaciones de cómics y Jorge dibujó algunas bellas historietas largas en Rakatán, que sorprendieron por lo bello y meticuloso de sus ilustraciones.

Las aventuras de Florián González y Miss Margaret en revista Rakatán nº3, 1965.

Un automóvil para una fiesta… Rakatán nº11, 1965. Pepehuinca lleva a Margaret a un recorrido por una «pobla», parajes desconocidos en la historieta chilena de la época.

EN EL PINGÜINO

A mediados de los 60 me nombraron Director de El Pingüino (Guido Vallejos se lo había vendido a Lord Cochrane, empresa en la que yo sacaba mi revista RITMO).

Allí llevé a trabajar al mejor equipo posible, formado por Hervi, Palomo y Pepe Huinca, todos sacados de Zigzag.

Imposibilitado de seguir la genial dirección de Guido Vallejos, su autor, decidí producir un cambio radical en la legendaria publicación. Se le agrandó el tradicional formato y sin dejar de publicar los íconos de la revista (Themo Lobos, Vicar, Jimmy Scott, etc.) con este joven equipo intentamos producir un material humorístico más actual, influidos por la revista norteamericana Mad.

Nombré a mi hermano como Subdirector y publicó una gran cantidad de chistes e historietas, logrando una maduración definitiva como artista. Esto fue posible por la estrecha relación de trabajo y amistad que había en el equipo.

LA CHIVA

Cuando por razones que aquí no vienen al caso, debimos abandonar Lord Cochrane y El Pingüino, decidimos mantener nuestro equipo y encarar juntos nuevos proyectos. Hizo posible esta idea, la indemnización que me dieron “en el sobre azul” ya que Lord Cochrane se quedó con mi revista Ritmo, con el Gato Yo Yo incluido.

Lo primero fue alquilar una oficina en la esquina de la calle Reñaca, frente a la plaza Baquedano. La intención era editar una revista, pero los primeros pasos resultaron funestos y allí estuvo involucrado –sin quererlo– el personaje Artemio.

Artemio en La Chiva. Fuente: Alberto Vivanco

Artemio se publicaba con bastante éxito en El Mercurio, por lo tanto lo obvio era que la nueva empresa empezara por editar un Libro de Artemio (tipo Mafalda) con el objeto de aumentar el capital (que no era demasiado para los proyectos planeados).

Se imprimieron 40.000 ejemplares con una recopilación de las tiras publicadas hasta el momento. Con la fama del personaje, mas todas las entrevistas conseguidas entre mis colegas periodistas en radio, prensa y T.V. (hasta El Mercurio difundió la aparición del libro) el éxito económico del libro parecía asegurado.

Portada del primer libro de Artemio. Fuente: generacionhttp://generacionmampato.blogspot.com/2013/11/el-libro-de-artemio-pepe-huinca.htmlmampato.blogspot.com/

Sin embargo surgieron problemas en la distribución (eso siempre ha ocurrido, ocurre y ocurrirá en Chile). Las únicas distribuidoras que existían eran Zig-Zag y Lord Cochrane. Ambas solo comercializaban sus propios productos y se negaban a distribuir a los editores independientes, por el egoísmo de no tener competencia que amenazara sus propios productos.

Una opción fue la oferta del presidente del gremio de Suplementeros, quien se comprometió a distribuir todos los ejemplares a nivel nacional. Parecía un buen camino. Sin embargo, al mes solo había colocado en los kioscos del centro de Santiago menos del 5% de la edición. A los tres meses la situación seguía igual y se había perdido el efecto de la publicidad, por lo tanto el proyecto se declaró quebrado.

La mitad del capital se había perdido, la otra mitad alcanzó para los cuatro primeros números de La Chiva y decidimos distribuirla personalmente después de tan triste experiencia.

La idea de La Chiva era hacer una revista con sátira social, gozando de absoluta libertad de creación. La historieta central era Lo Chamullo, un barrio como el suyo, dibujada en forma colectiva. (cosa que ya habíamos ensayado en El Pingüino). A Pepe Huinca le correspondió animar el personaje de Don Paello, el almacenero gallego del barrio.

Los personajes de Lo Chamullo. Al centro Don Paello, dibujado por Pepehuinca. Fuente: Folclore y Cultura Chilena / facebook

Esa etapa fue muy enriquecedora y creativa para todo el grupo (Hervi, Palomo, Pepe Huinca y yo). Cada edición (legó al Nº50… ¡increíble!) era discutida entre los cuatro y solíamos hacer mas chistes en esas reuniones que los que salían publicados. Creo que esa experiencia insidió notablemente en el desarrollo profesional futuro de cada uno de nosotros…rompiendo las barreras acartonadas que los dibujantes solemos tener (por lo menos así era en esa época).

El carácter absolutamente independiente de la revista atrajo la adhesión de casi todos los dibujantes del medio humorístico nacional que se volcaron a colaborar (gratuitamente y con gran entusiasmo) cosa probablemente única en los anales del periodismo criollo.

Pepe Huinca, además de dibujar se interesó por imprimir la revista, desarrollando el oficio de imprentero que lo acompañó para siempre.

[Pepehuinca en La Chiva]

Editorial de La Chiva nº1 y viñeta Santiago tal cual, de Pepehuinca

Foros en la política, página de Pepehuinca

De la Vega a Vitacura, serie de Pepehuinca en La Chiva.

Viñeta de Pepehuinca en la Chiva.

INFLUENCIA

La influencia de Hervi y Palomo en Pepe Huinca fue muy importante. No tanto en el dibujo mismo, sino por su actitud frente a la creación humorística: adquirió la certeza de que su propia forma de ser, sarcástica, crítica, burlona y descuidada, podía ser una fuente inagotable de ideas para crear situaciones humorísticas,

Esa es la misma óptica tan particular que poseen tanto Hervi como Palomo y que puede convertirse –talento artístico mediante– en una caricatura absolutamente original.

Antes de esa influencia, siempre desconfiaba del valor de sus propias reflexiones, sin otorgarle mucho valor artístico. Le dio gran seguridad al ver que ese par de “geniecillos” podían concretar un chiste gracioso en el papel, a partir de sus burlas callejeras o tallas despiadadas al prójimo. Porque al final, su principal archivo de ideas estaba en su particular forma de ser.

Por eso, desde los días de la revista Can Can, junto a ellos, Huinca se graduó de creador talentoso, confiando totalmente en el valor de su propia capacidad para burlarse del mundo que le rodeaba.

Porque en definitiva, el humorista es un inconforme con su entorno y se reivindica cuando logra transformar su reclamo en un chiste que se publica, que la gente lo lee…y que, más encima, le pagan a uno por semejante descarga.

EL NUEVO GOBIERNO

Cuando el gobierno de Allende compró la Editorial Zig-Zag y pasó a llamarse Quimantú, fui nombrado Director de la División Periodística… porque no fue “nacionalizada” como he leído por ahí, sino “comprada” y pagada en su totalidad: el inicial lo dio el gobierno y el resto lo pagamos sus trabajadores, gracias al éxito comercial que significó dicha gestión.

Lo primero que hice fue inventar la revista LA FIRME, para divulgar en historietas los planes, logros y dificultades del gobierno constitucional, que tantos años de lucha, sueños y vidas humanas nos había costado.

Huinca colaboró activamente en esta revista. Entre muchas otras cosas, desarrolló un personaje que ya habíamos empezado en La Chiva: El Súper Cauro. Era un niñito marginal y subalimentado que al conseguir ingerir algunas proteínas comunes y corrientes se transformaba en un superman que luchaba contra los delincuentes de cuello blanco, acaparadores, estafadores, corruptos etc. En general en contra de un sistema que perjudicaba a las mayorías. Años después, editamos una revista con ese mismo personaje en Venezuela, que pasó a llamarse Súper Chamo.

Supercauro, en La Firme, N° 8, junio/1971. Fuente: Jorge Rojas Flores. CC

Supercauro en portada de La Firme.
fuente: Sol del saber

EL GOLPE

El golpe militar pilló por sorpresa a Pepe Huinca, igual que a millones de chilenos… Y además sin trabajo…con excepción de Artemio que seguía saliendo todos los días en el Decano. Diez meses después, cesantes y comiéndonos nuestros ahorros, agarramos las cuatro pilchas que nos quedaban y rajamos a Venezuela.

ETAPA VENEZOLANA

Venezuela, el país más generoso sobre la tierra, nos acogió calurosamente. La tira de Artemio empezó a publicarse inmediatamente en el diario Al Cierre (aunque le cambió el nombre por Bollete y era un junior motorizado, prototipo muy popular en ese país). Posteriormente sacamos una revista con ese personaje recauchado que duró una docena de años. Al mismo tiempo comenzó a trabajar en el canal de televisión estatal como ilustrador, ya que en 1974 no existía Internet, ni las infografías, ni los medios técnicos actuales. Y todos los gráficos, mapas descriptivos y reconstrucciones, etc., había que hacerlas a pulso. Esa era su pega.

Cabe destacar que El Mercurio jamás cortó la tira de Artemio y Huinca seguía mandándola religiosamente por correo. Dos años después, debido a la vorágine del trabajo editorial venezolano y al tremendo desencanto de ver a su país bajo la bota fascista, le puso término voluntariamente a su permanencia en el Decano.

Pero Artemio no desapareció totalmente de Chile. Hervi lo reflotó sacando un revista en que desarrollaba este personaje (y a su hermanito Benjamín) en un nuevo formato de cómic. A Huinca le pareció maravillosa esta continuidad que venía en momentos en que en el país no abundaban los trabajos para los colegas chilenos. Por otra parte, el mismo Artemio tendría un segundo aire en Venezuela, por mas de 10 años, publicándose en sus propias revistas.

El Libro 2 de Artemio, publicado en Chile ¿1974?. Dibujado por Pepehuinca.

Artemio 23, Revista dirigida y dibujada por Hervi.

El 3 de Julio de 1974 comenzó la etapa Venezolana. Logré montar una editorial que sacaba una docena de revista de Humor y de Pasatiempos… y posteriormente llamé a Pepe Huinca a sumarse a esta empresa. Luego pude comprar una imprenta que él manejó personalmente por el resto de su vida. Allí imprimíamos nuestras publicaciones que se distribuían por todo el país. Como dibujante, contribuyó en todas ellas, destacándose principalmente en las revistas Sopa de Letras y la humorística El Gozón, que durante treinta años aparecieron semanalmente en todos los kioscos venezolanos. Ambos rubros tendrían una secuela de publicaciones similares, siguiendo el modelo norteamericano que yo había estudiado en USA.

Durante los primeros diez años, todas nuestras publicaciones acogieron el trabajo de buena cantidad de dibujantes chilenos, quienes enviaban sus historietas por correo entre los que se destacan Hervi, Jecho (Eduardo de la Barra) Edmundo Pezoa, Tom, Néstor Espinosa, Miranda, Máximo Carvajal, Fernando Daza, etc.

COMICS AL POR MAYOR

Debido a nuestra actividad como editores e imprenteros, nuestro oficio como dibujantes había decaído mucho y resolví revitalizarlo creando una agencia que distribuyera historietas a cuantos periódicos fuera posible, siguiendo el modelo de la King Feature Syndicate. Aunque mi Lolita no había dejado de publicarse en el periódico 2001 de Caracas, la idea era ofrecer un paquete de no menos de 7 personajes a todos los periódicos del continente. Pepe Huinca se entusiasmó y decidió participar con su legendario personaje Artemio, que había permanecido relegado, mas nunca olvidado.

Pero, igual que tres décadas atrás, surgió un problema de identidad con el personaje… A esas alturas (1990) además de la nostalgia, Huinca no se identificaba con el muchachito ocurrente y despreocupado. Porque él mismo había cambiado. Y siendo un autor muy emocional, no se sintió ni cómodo ni creativo en el ambiente del Artemio tradicional. Por otra parte, mucha agua había pasado bajo el puente y las cosas no se veían con esa inocencia (e inconciencia) de los años 60.

Mi sugerencia fue la misma de ese entonces: “Retrátate tal como eres ahora”. Así fue como nació Don Artemio. Empezó a publicarse en el Universal de Caracas, en El Colombiano de Medellín y en El Diario La Prensa de Nueva York, y luego a una veintena de diarios de diferentes partes.

Don Artemio, de Pepehuinca. Fuente: Alberto Vivanco

Una vez Palomo me dijo que no lograba encontrar a Artemio en este Don Artemio. Y tenía toda la razón. Es que simplemente su autor ya no era el mismo de antaño.

Con este “nuevo” personaje, pudo desarrollar toda su creatividad y cautivó a los lectores de todos los periódicos en los cuales logré venderlo internacionalmente dentro del paquete que ofrecía la Agencia Comic Latino.

MÉTODO DE TRABAJO

La mayoría de los dibujantes van inventando sus chistes en cualquier parte y anotándolos aunque sea en servilletas, de tal manera que cuando se sientan en su mesa de trabajo, ya tienen la mitad de su creación hecha. Pepe Huinca no era así. Él debía encerrarse (en lo posible acostado y mirando el techo) y empezar a darle vueltas a las situaciones que se planteaba hasta encontrar la salida humorística deseada.

Este método, bastante torturante, a veces rendía exiguos resultados… pero otras podía llenar un cuaderno completo de ideas originales, suficientes para todo el mes… siempre y cuando no fuera interrumpido… cosa bastante difícil cuando estás manejando una imprenta, una editorial y una distribuidora.

Sin embargo, por ser la parte mas creativa del trabajo, se daba maña para encerrarse (a veces en el baño) para cumplir con la cuota de 30 tiras mensuales. Una de las cosas que le ilusionaba era volver a publicarlas en Chile, reencontrándose definitivamente con sus raíces.

El PROYECTO QUE FALLÓ

En 1991 Pepe Huinca concretó un viejo proyecto nuestro, que era imprimir revistas en USA y desde ahí distribuirlas a todo el continente (eso es lo que hacen casi todas las publicaciones que llenan nuestros kioscos latinoamericanos, tales como Cosmopolitan, Vanidades, etc.) Aunque usted no lo crea, hay países como Colombia y México que no dejan entrar revistas impresas en otros países latinos… a menos que vengan de Estados Unidos o España.

Yo había hecho un serio intento de imprimir en Colombia para distribuir en Miami, cosa que funcionó durante un buen tiempo. Pero ahora la idea era instalarse en Florida y desde allí mandar los productos a todo nuestro servil continente.

Pepe Huinca comenzó con una pequeña revista humorística (16avo, 32 páginas) con un solo personaje de su creación llamado RAMÓN. Este era una mezcla entre Artemio y Condorito y lo suficientemente simple y flexible como para gustar en todas partes. De alguna manera seguía la huella de Condorito (ampliamente popular en todo el mundo hispano). Para que no hubiera ninguna duda, se decidió colorearlo solo con el rojo y gris, como es tradicional en el pajarraco y que es sinónimo en el mundo de chiste fácil y amistoso con todas las edades de lectores. Pero en este caso “la invisible mano del mercado” no trabajó a favor de Ramón.

A pesar de la buena acogida del proyecto en Florida (desde donde se imprimía) al llegar al Nº 7 cambiaron bruscamente las condiciones económicas en Venezuela (desde donde se financiaba) y su costo resultó insostenible en momentos en que aun no se financiaba totalmente desde USA, debido al lento retorno de las devoluciones (y por consiguiente, los pagos) en ese dinámico país, rápido para cobrar, lento para pagar. No quedó mas remedio que clausurar el proyecto en su Nº 8 ya que su costo era 5 veces mas que su precio de venta. Eso es algo que ocurre frecuentemente con los proyectos comerciales multinacionales de nuestros países. O sea, el subdesarrollo que le llaman.

Ramón, de Pepehuinca. Fuente: Alberto Vivanco.

DE REGRESO A CHILE

Ramón siguió saliendo unos 20 números más, aunque solo para ser distribuidos en Venezuela. Por esa época (1993) fue que Pepe Huinca decidió regresar a Chile. Para eso se llevó su personaje Don Artemio bajo el brazo y una imprenta para instalar en la calle Sierra Bella 1954 de Santiago. Fue importante publicar Don Artemio en el diario La Hora.

Para un artista de larga trayectoria, sentarse en la mesa y dibujar su personaje (sabiendo que miles lo leerán) tiene la saludable virtud de inyectar nuevas energías e ilusiones, como si la tinta china fuera una transfusión de sangre.

Lamentablemente La Hora fue un proyecto de corta vida…al menos en los kioscos, porque repartirlo gratis a la salida del Metro, como si fueran volantes de circo, ya no es técnicamente periodismo, sino una mera promoción de mercadeo.

Cuando a comienzos de Semana Santa del 2004 Pepe Huinca fue atropellado por un auto en la Alameda con Estación Central, debo decir que estaba bastante desilusionado de casi todo (más que nada por problemas familiares). En esos días yo había viajado expresamente a Chile para darle apoyo en unas decisiones que él consideraba necesarias, pero vacilaba en tomar.

En el momento de manejar su bicicleta por la Alameda al mediodía del Jueves Santo (¡a quien se le ocurre¡) con toda seguridad su mente estaba muy lejos de allí: en el bello Caribe que dejó… y en el Chile que jamás encontró. El eterno dilema de los emigrantes.

[Saludos al querido Jorge Vivanco Pepehuinca, en el cosmos de los dibujantes].

Fuente: Alberto Vivanco (2007). Los tres del medio son: Palomo, Nato y Jorge. Los del extremo son diagramadores o algo así ,cuyos nombres no recuerdo. Están frente a un bar en Santiago, donde solían ir a jugar al cacho. Antiguamente también se les unía Pepo y era una especie de tradición. Se jugaban la botella de vino (igual que Condorito y sus amigos). Cuando Pepo perdía se enojaba y le echaba la culpa a su compañero. ¡Que tal? Yo no estaba en el grupo, porque vivo a 15.000 kilómetros al norte, en una playa colombiana del caribe.

Nota de Vicho: «Biografía de Pepehuinca, escrita por su hermanito mayor” fue publicada en la Revista de Teoría del Arte Nº 17, Magíster en Teoría e Historia del Arte (TEHA) Universidad de Chile, 2007.

Agradeceré de ustedes los aportes en imágenes faltantes y precisión de fechas de las publicaciones.

El Libro de Artemio puede descargarse aquí en el blog Generación Mampato.

SENTIR HAMBRE PRÍSTINA

Las mujeres, a partir de precursoras como Roberta Gregory, Mary Fleener o Phoebe Gloeckner, abrieron desde los primeros años 70, dice Ana Merino, un nuevo género en los cómics, y ello ocurrió en paralelo a la autoedición underground, y posteriormente a la corriente llamada el “alternativo”, a la vez que a momentos de auge o dificultades del movimiento y las ideas feministas. Era su propio género femenino convertido en género historietístico, que irrumpió con relatos intimistas, experienciales y testimoniales, de índole autobiográfica, asuntos todos estos más bien ausentes en todo lo anterior. Por razones culturales conocidas, las autoras más celebradas siguen siendo internacionalmente aquellas que dicen lo suyo con humor, sea con ingenio agudo y mordaz, como la mencionada Roberta Gregory, Claire Bretécher, Maitena o Julie Doucet, o con la suavidad de la penetración femenina, como Cathy Guisewite, o las nuestras Maliki, Sol Díaz, la colombiana Power Paola, entre otras. Pero, como dice a su vez María Antonia Díez, la voz femenina fue construida también por autoras que escriben y dibujan desde un lugar en el cual, por razones evidentes, ya no puede sostenerse el enfoque gracioso. Es el caso de obras como “Daddy’s Girl”, de Debbie Drechsler, un cómic doloroso referido a su propia experiencia de incesto en la infancia, o “A child’s life and other stories”, de la mencionada Phoebe Gloeckner, que se basa en su diario de vida infantil y adolescente. Por supuesto, no es que el buen humor estuviera prohibido dentro de sus narraciones, pero ya no es lo preponderante. En esta línea trabaja nuestra Melina Rapimán.

“Cuando me senté en la cuneta a llorar”, la primera historia de Hambre Prístina, puede ser la muestra más compleja de cómo ella nos pone frente a las evidencias que dan razón de su enfoque. Las conductas que en nosotros los varones pueden ser cotidianas, en ellas tienen por consecuencias la agresión masculina y social, y el menoscabo de sí mismas, la destrucción de su estima, situación tan difícil de superar, pero que a algunas personas sirve como excusa para quedarse en la autocompasión. Lo que trasunta es el dolor y la soledad. Melina critica al hombre, pero también a la mujer, critica a la sociedad cotidianamente destructiva, pero también es autocrítica si es necesario. Y Melina intuye, como podrá verse, que es el sentimiento poético y la poesía la que enfrenta dichos problemas con un auténtico impulso de humanidad, es decir –si se quiere– de superación. En “trozos rasgados” borda una imagen a la vez que una discusión contra la falsedad de respuestas supuestamente sabias como la que dice “todo depende de tu actitud”, respuesta tan abundante, que ofrece una solución individual, pero aparentemente fácil de aplicar también a problemas en que está envuelta toda la sociedad.

A la trampa de las palabras, a la complacencia ante la ambigüedad de los significados, chicas como Melina oponen simplemente su propia experiencia femenina, silenciada por siglos de represión, como decía Glauber Rocha respecto al pueblo pobre, que en esto tiene tanto parecido histórico con ellas.

Es probable o posible que algunas de sus historias expresen la memoria del abuso, sea experiencial o por empatía con su género, arraigado en la infancia o la adolescencia, algo irremediable que invade cada experiencia nueva, algo oscuro que a costa de una conciencia dolorida, y de mucho trabajo, adquiere por fin una conciencia poética. Es decir, no se trata de “aquella vieja herida” del alma, inubicable y abstraída en el tiempo y el espacio, que respira en el pecho de algunos poetas románticos o romantizados, como el chileno Pedro Sienna, que lo ponía como título de uno de sus poemas (y no es un mal poema), sino algo más concreto y desafortunadamente bien real. Freud quería llegar a la conciencia de la experiencia traumática originaria, como el arribo a la única salida posible, puesto que nuestros mecanismos psicológicos lo esconden. No sé si Melina y otras mujeres que están dibujando historietas de esta línea estarán de acuerdo con el viejo profesor, pero en ellas hay conciencia, o mejor dicho la valentía introspectiva de una mujer. La historieta “hambre” es muy bella, trabaja en el texto y en los dibujos un tema onírico, misterioso, una experiencia auténticamente individual.

Por otra parte, la línea plena y curva de sus dibujos y de sus figuras femeninas da al conjunto, y al transcurso de una imagen a otra, una cierta belleza. La redondez de la forma, el ritmo suave de las composiciones, transmiten vida. Algunas de las ilustraciones de Melina siguen brillantemente tradiciones vitalistas del arte visual, como por ejemplo la de Matisse. No hay formas torturadas ni predomino de las angulosidades o las líneas duras. Dibuja quizá con un eco del cómic y la ilustración llamada “inocente”, es decir, historietas infantiles como Pequeña Lulú, Heidi, las series infantiles japonesas, en fin, recogiendo de esa gráfica su plenitud formal a la vez que su inocencia, es decir unos cuerpos bellos, tranquilos, tal vez nostálgicos, sexuales aunque no sexys.

Al fin, y en despedida, me permito una crítica sobre nuestro contexto. Nos alegramos de que los trabajos de varias historietistas e ilustradoras estén siendo aceptados y celebrados, trabajos que no excluyen la mirada seria cuando ella amerita seriedad, pero solamente si primero, como decíamos al principio, hay talento humorístico. Se celebran las críticas contra los clichés impuestos a la mujer, se aceptan también las burlas a las viejas tías y madrinas encorsetadas, incluida la iglesia, las escuelas de monjas, incluidas incluso las mamás, pero no hay interés por leer y considerar el cómic femenino que no sea divertido. Al parecer, allí la crítica se torna inaceptable, y se la ignora. Cierto que hay una consanguinidad del cómic con lo cómico, pero el sesgo no hace sino demostrar el atraso cultural. Los trabajos que nos está planteando Melina u otras chicas como Alejandra Suckel, Francisca Cárcamo, Ibi Díaz, entre ellas, no pueden ser obligados a la entonación humorística, ni que deban ser propicios las modas de la “sociedad bien”. Los dejo entonces con Hambre Prístina, recomendándola sin reservas.

Vicho, febrero de 2014.

Prólogo a Hambre Prístina, Selección de historietas de entre 2007 y 2014, de Melina Rapimán. Ed. Tabula Rasa, Santiago de Chile, 2014.

En este blog también, estudio de Daniel Abraham sobre la historieta El sentido del silencio, de Melina Rapimán.

Dibujo y estilo de Jorge Perez Castillo (VIDEO)

Para dibujantas y dibujantEs. Les comparto este ensayo sobre el dibujo del admirado maestro chileno-argentino Jorge Pérez Castillo. Hecho en zoom, que ahorra un largo trabajo de edición en video, pero igual algunos errores se cuelan, pues al inicio hablo de fotos de Jorge Pérez que no se visualizan, y otros detalles por corregir en adelante. El audio es con el micro de la compu y excusas si cabe por el ritmo lento al hablar, pero es el ESTILO de mi cuerpo y lEs pìdo paciencia. Saludos

Claudio Romo, mutaciones de la cultura popular

Sobre el ilustrador chileno Claudio Romo

Por el gatovicente, mayo 2020 [i]

1

Estoy mirando el cielito de mi pieza, ignorante sorprendido de tantas cosas que se han pensando tan profundas, y que se están haciendo en este minuto, profundas y bellas, a pocos metros de mí.

2

Claudio Romo nació en Talcahuano, Chile. Estudió Pedagogía en Artes en la U. de Concepción, y luego hizo un posgrado en Artes especializado en Grabado, en la Unam, de ciudad de México, lugar donde no cabe duda hay saberes sobre cultura popular y sobre grabado popular. También nosotros tenemos un poco.

Es uno de los creadores de imágenes más singulares e influyentes surgidos en Chile y latinoamérica las últimas décadas. Sus imágenes tienen la cualidad de pregnar cuando las conoces. Luego, cuando lo escuchas o lees sus entrevistas, sus ideas pregnan el mate. Los libros como galerías en un lugar donde no las hay. Las artes bastardas son las artes, la academia retrasa. Las imágenes pueden contribuir a la mística de un pueblo que lucha y la necesita. Se es uno más en una cadena de imaginadores.

Sus relatos y sus imágenes son claras y asequibles, no hay complejidad de arte contemporáneo que nos excluya, no hay elitismo conceptual. Esto se ve en el propio dibujo, su tendencia a los ambientes luminosos y diurnos, donde cada objeto, figura o ser son nítidas, sin sombras o zonas en penumbra. Hay un enigma en ellas, y su misma nitidez lo refuerza. Pero sus ideas políticas sobre las imágenes dejan claro que no son para especialistas que las descifren. Al contrario, son hechas para públicos numerosos, para expandir ideas visuales que ayuden a llenar la necesidad que tenemos de arte, un arte largamente contemplable, cuyo acceso en la sociedad contemporánea es difícil.

3

Los enigmas surgen particularmente cuando, a partir de un momento de su trayectoria, tal vez (digo tal vez) después de su Álbum de la flora imprudente, Claudio empieza a presentarnos cuerpos en estado de mutación. Creo que más que ilustrar procesos ya concluidos, se trata del momento mismo de la mutación, es decir dibuja cuerpos desde los cuales está emergiendo un apéndice anatómicamente monstruoso, inesperado, o recibiendo una incrustación biológica o mecánica que se acopla de un modo revulsivo, porque repele a la lógica, y esto –dicho de paso– implica el trabajo de dibujar un presente, y no tradicionalmente un acto o momento ya pasado. Esos cuerpos no están sufriendo, no se duelen gritando, no se aterran, más bien están mutando en silencio y hasta observan serenamente su cambio. No hay dramas, no hay tragedias o comedias, sino momentos de maravillas inusitadas que nos asustan y sorprenden. Quizá la palabra más apropiada no sea enigma sino inquietud.

Lo monstruoso ocurre con claridad en su serie de portadas para las historias In Absentia Mortis, los dos volúmenes de Fragmentos de una biblioteca transparente (textos de Alexis Figueroa), Kafkafarabeuf (texto de Mario Bellatin), Nueva Carne, Monstruos mexicanos, entre otros libros y grabados. La pista está en las propias palabras de Claudio : “La naturaleza no busca la normalidad sino la diferencia… La normalidad, es decir la normalización, estanca, detiene.”[ii] Se deduce que la normalización es una operación cultural que envuelve la voluntad de que todo sea como se quiere que sea. La voluntad de reprimir probablemente es lo de nosotros que se asusta. No poder negar que esas criaturas dibujadas, esos cuerpos extraños somos nosotros, y que hay personas, algunos artistas como Claudio Romo, que por alguna razón poseen una potencia anti-represiva, que alcanza además a sobrepasar la categorización de los géneros.

Quizá no sea el miedo, sino el misterio de lo oculto, de lo reprimido-liberado, pero no en una explosión violenta catártica, psicoanalítica de los deseos y “el deseo” o el falo, sino en presencias silenciosas, temporales, corpóreas y macizas que inquietan. Esa sensación me causan los cuerpos de Nueva Carne, dibujos en tinta donde la retícula de fondo probablemente sea como la de Eadweard Muybridge, la de la razón y la ciencia que estudia el movimiento de los cuerpos. ¿Pero Claudio Romo estudia el movimiento de la mutación natural, o el de la imaginación? Seguramente ambas, y habría que agregar el movimiento de las mutaciones e injertos culturales, la de la biomecánica a pedazos en primer lugar, y también la de las culturas populares. Los monstruos mexicanos, las criaturas chilenas de La Lira Popular, las criaturas de gabinetes melancólicos, se mezclan de modo áspero, contundente, ellas pueden no sentir dolor, pero nuestro cuerpo duele en respuesta a sus desgarros.

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Se comunican con zonas o ámbitos que la sociedad restringe pero que nos atañen, sobre todo bajo una élite de poder tan desgraciadamente inculta como la chilena desde hace décadas. Las mutaciones de cultura, los desórdenes culturales –tampoco deseados por las culturas oficiales–, son pedazos de culturas populares que se injertan unos en los cuerpos de otros, y viceversa. Las hacen populares no solo las referencias a luchadores o a los animales fantásticos, a costumbres y ceremonias, sino que sean rechazadas por la cultura elitaria, lo mismo que los grabados populares, las historietas, la ciencia ficción, el terror. La cultura popular no se define tanto por su oposición a la cultura “culta” del saber histórico, científico, artístico, sino por su oposición al poder, pero sin perder de vista que, tal como lo enseña Stuart Hal[iii], es la cultura del poder la que ataca primero, pues quiere cambiar –reformar– según su conveniencia las costumbres del pueblo pobre, y lo hace por imposición. Así entiendo yo el sentido de lo que llamamos resistencia, sea social o simbólica. Lo popular es un territorio en disputa, y ya no se define por su folclore sino por su resistencia al poder.

Estas mutaciones de la cultura popular en las criaturas de Claudio Romo pueden verse, creo yo, en los dos volúmenes de Fragmentos de una biblioteca transparente : allí se entrecruzan y se mezclan personajes y mundos chilenos, mexicanos, y de cualquier país o cualquier mundo posible. En el primero los textos de lejanísimos y raros libros reabiertos por la imaginación de Alexis Figueroa son ilustrados por Claudio, en el segundo libro ellos invierten el circuito y al hacerlo rompen la lógica productiva de la literatura ilustrada, pues Alexis ficciona libros y autores, ediciones y comentarios críticos a partir de los seres y las escenas ya dibujadas por Claudio, produciendo en esa inversión una nueva mutación inusitada, y en los textos hallamos lo antiguo y lo actual, lo criminal y lo inocente, el barro y las bibliotecas. Entre ambos también se ve la evolución del dibujo.

En trabajos también recientes como Tavola Esmeraldina o Crónica de los Mundos Subterraneos (Logos Edizioni), Claudio vuelve paralelamente a los mundos soñados, cercanos a la maravilla de los cuentos infantiles y juveniles.

Finalmente destacar la lucidez de Claudio Romo y Alexis Figueroa como editores y motores de nuevas generaciones de narradoras y narradores visuales.

El gabinete verde, anclado en Talcahuano, de : Herbolaria Memorable


[i] Esta aproximación parte desde el comentario publicado como referencia de Claudio Romo como invitado especial en Dibujos que Hablan 5. http://dibujosquehablan.cl/claudio-romo/

[ii] En : DOS TERCIOS, con entrevista en video muy recomendable. https://dostercios.cl/entrevista/claudio-romo

[iii] Hall, Stuart (1984) Notas sobre la desconstrucción de “lo popular”. Publicado en Samuel, Ralph (ed.) Historia popular y teoría socialista. Crítica, Barcelona. Recuperado de: http://www.nombrefalso.com.ar.

Las ilustraciones para este post fueron mayormente tomadas del facebook del autor.