dibujar y escribir

Notas sobre ilustración, cómics, dibujos animados

MIGUEL ROJAS MIX, HAGAN USTEDES LO QUE TIENE QUE HACER

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rojas mixCHARLA EN CASA PLOP 25 noviembre de 2015

Es primera vez que una charla a la que voy resulta ser en realidad una animada conversación de los asistentes con el autor. Un gran interés que hizo que los temas y las épocas fueran y vinieran, y que las preguntas se multiplicaran hacia el final. No se deberá solo al interés de los asistenetes sino a la receptividad del profesor Rojas Mix, y su sencillez de horizontalizarse.

Miguel Rojas Mix es un escritor e investigador extraordinario, que según nos contaba, entre 1965 y 1967 estudió la imaginería europea sobre América en una biblioteca de la ciudad de Colonia, Alemania, donde se conserva el archivo de grabados y dibujos que reunió un importante señor alemán previo a su viaje al nuevo mundo, colección que ellos le permitieron fotografiar. Allí estaban dibujos de Rugendas, y de otros viajeros románticos y naturalistas, catalogadores del mundo, además de esos otros grabados de las criaturas maravillosas que ellos pensaban que existían aquí. Ese estudio tuvo por resultado el influyente libro América imaginaria, fundamental en los estudios iconográficos latinoamericanos. En estos días ha estado en chile, presentando una nueva edición, ampliada, y excelente en su calidad, a cargo de los editores Erdosain-Pehuén. Claudio Aguilera lo invita a hablar además sobre cómics, apropósito de que pronto con el mismo Erdosain publicará un libro sobre la imaginería de Latinoamérica en los comics.

Entre otras varias cosas, que no alcancé a apuntar o a incluir aquí, cuenta que le interesa desde hace mucho tiempo el tema de la ideología en el cómic. Le interesa saber cómo se representa América latina en los cómics de los centros –Estados unidos-Europa–, pues hay una manipulación de tipos que involucran juicios, por ejemplo el sujeto flojo, mexicano-latino que duerme la siesta, y que en efecto se halla persistentemente en los cómics de dichos centros. En tales imágenes hay un currículum oculto, dice Rojas Mix, el cual se encuentra en las implicaciones de la imagen, es decir, estar durmiendo la siesta deja implícito que el sujeto no trabaja, lo que implica que no es responsabilidad de la burguesía capitalista el atraso de Latinoamérica, y entonces el estereotipo lleva a una ideología, tanto como se ha originado en ella.

Sobre el Corto Maltés, dice, se trata de un modelo revolucionario romántico distinto a Tintin o Superman. Es otro modelo de héroe, cuyo imaginario sobre latinoamérica también es otro. Los héroes son modelos ya en Grecia, cuya idea de la educación, la Areté, va en Homero desde el modelo de Aquiles al de Ulises. Hay que diferenciar, dice Rojas Mix, entre los estereotipos, que él asocia a la caricatura, por ejemplo la del mexicano durmiendo, o el mismo superman, y los arquetipos, que son figuras más profundas en su proyección de sentido.

Es cierto que en los cómics hay manipulación, pero también hay liberación. El libro La seducción de los inocentes, de Fredric Wertham (1954), fue el primero en hacer ojo sobre los cómics como asunto importante, pero era una crítica represiva, que todos sabemos no tuvo posteridad, porque en efecto los cómics no son inocentes pero abrieron también canales a la liberación. La crítica de Dorfman y Mattelart por otra parte aportó en advertir esta no inocencia, en enseñar que hay cosas con las que los cómics pueden influir peligrosamente en los lectores. Pero Dorfman-Mattelart no sabían mucho de cómics, y su metodología era precaria. Pese a ello tuvieron gran influencia, más en otros lugares que en el mismo chile.

Los años de Allende

Los años de Allende

¿Cómo viviste la Unidad Popular, y el giro ideológico que se intentó en las historietas? Él responde que le cuesta esa pregunta, porque es complicada. Había mucha voluntad pero no teníamos los medios, la burocracia también hacía muy difícil las cosas. La unidad Popular es un período importante en la historia de chile, no hay duda, pero a la vez que había una heroicidad humana, habían también tantas divisiones, etc., que resultaban insoportables. ¿Qué hicimos mal?, muchas cosas, las contradicciones internas ya mencionadas , la larga visita de Fidel, que dio pie a las exacerbaciones de la derecha. Lo notable es la presencia de Allende, que fue capaz de dar tal mensaje por radio Magallanes cuando él sabía que estaba a unos momentos de su asesinato. Es un héroe, aunque no un héroe de comic.

Pregunta: ¿por qué la historieta es poco valorada en chile? Chile no es una real democracia, es el país más clasista que conozco, y esa estratificación está en todos los ámbitos. [intercalo aquí otros alcances: Lo único no conservador de El peneca es Coré. Un hombre muy influyente en la cultura como lo fue Coke divulgó en Topaze al personaje Verdejo, que es un obrero apatronado]. Hay miedo y timidez, resistencia a meterse críticamente en estos temas, presiones y autopresiones para no hacer lo que disgusta a El mercurio, porque quedas afuera de todo, salvo de los medios críticos, con mucha menos circulación. Palomo no tiene trabajo hoy acá, Hervi tiene poco, porque se atrevieron a hacer La Chiva.

En los años 60 vivíamos una sociabilidad que el modelo neoliberal cortó. En ese tiempo por ejemplo nos juntábamos en El Bosco, hablábamos mucho, tomábamos ídem, filosofábamos, ahora es tan difícil esa sociabilidad.

Hay un libro de Milton Friedman, alguien que tuvo tanta influencia en chile, Capitalism and freedom, donde dice que su objetivo es reducir el papel del Estado en todo, salvo en que hay que aumentarlo en el rol de defensa: defendernos del malvado hombre ruso, y de quienes adentro de las fronteras quieren cambiar al Estado. Comentario: tal cual, defendernos del enemigo externo y del enemigo interno.

En semiología existe el concepto de la razón perezosa. Es decir, en este caso el lector o espectador acrítico. Nosotros carecemos de herramientas críticas para desmontar el pensamiento hegemónico. Por eso me interesa el imaginario. Soy profesor universitario, detesto las citas de autores, el método de citar párrafos de autores extranjeros y de moda que muchas veces el que cita no ha leído. Pero he visto tesis con cientos de esas citas, que es lo que los mismos examinadores esperan y exigen. Lo llamo la citorrea.

Hay autores actuales interesantes en el sentido ideológico, Joe Sacco me interesa.

Pregunta: ¿cómo se ha dado la guerra de las imágenes en Latinoamérica? Eso comienza ya con la imprenta, dice Rojas Mix, se hacen grabados con sátiras al Papa o a Lutero. En Latinoamérica, por ejemplo para la guerra Cuba-España, el año 1898, el magnate de la prensa estadounidense, Hearst, y su competidor [Pulitzer] hacen una campaña de caricaturas contra España. Hearst contrata a [Remington] para que vaya a Cuba y vea los abusos de los españoles, y luego regrese y publique caricaturas en su diario. [Remington] vuelve no habiendo visto mucho de lo que se suponía, pero Hearst le dice “usted ponga los dibujos que yo pondré la guerra”.

Pregunta ¿cómo ve la relación entre historia y verdad, apropósito de que los historietistas están haciendo hoy temas históricos? A mí me da horror la verdad, dice Rojas Mix, prefiero lo verosímil.

Ustedes son los responsables de hacer lo que hay que hacer, contra la brecha élite-popular, para romper el clasismo que los afecta, para aprender a usar la caricatura y la historieta.

Agradecimientos al profesor Rojas Mix por esta ocasión, por su productivo trabajo, su lucidez y rigor.

Los libros más citados en la charla fueron

  • América Imaginaria (1992, Lumen, Barcelona), nueva edición 2015 Erdosain-Pehuen.
  • (1992) La Tierra de Paloma. Pequeña historia de América latina, 3 tomos. Colección «Grandes Autores», Editorial Lumen, Barcelona.

Para la metodología iconográfica y el estudio de imaginarios recomienda:

  • 2005 (julio) Aristóteles y Walt Disney. La retórica de la imagen. Cursos Internacionales Iberoamericanos. Cáceres, Extremadura, España
  • 2006 El Imaginario: civilización y culltura del siglo XXI. Editorial Prometeo, Buenos Aires 2006

Written by vichoplaza

noviembre 26, 2015 at 8:29 pm

Publicado en Crítica, Miguel Rojas Mix

AÑOS SABÁTICOS y SUPERNORMALES

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LA VIDA COTIDIANA Y LOS PEQUEÑOS MOMENTOS. Sobre los dos volúmenes de Vicente Cociña Año sabático I y II, y los relatos de Gabriel Garvo en Supernormal, dos trabajos excelentes. Ambos relatan momentos ligeros, sin grandes o difíciles problemas, y desde los cuales aparecen pensamientos, también intencionadamente mínimos, cuyo interés estriba en esa levedad aparente, pero llena de sugerencias y significaciones. Micro historias de la vida privada, puede que apuntes al pasar, detenimiento en la subjetividad que vive y piensa lo que vive.

sabaticos supernormales

Uno diría que es el tiempo de fijarnos en aquellas observaciones o visiones que nos pasan absolutamente desapercibidas, pero que el juego psíquico usa (usaba) como material para los sueños, según Freud. Uno diría además que es momento de detenernos a valorar la materia de la vida cotidiana, que fue la materia olvidada de los grandes acontecimientos de la historia.

Son momentos y actos comunes, de relaciones con los otros y otras. Ambos autores narran escenas en la que ellos, como protagonistas, no están jugándose intereses importantes. Vicente Cociña, en sus breves descripciones llenas de simpatía y de un notable y fresquísimo dibujo, tiene solamente pequeños objetivos, cuando los hay: llegar a tiempo, comprar algo, comer, ponerse de acuerdo para algo, cambiarle pañales a su guagua, dibujar. Gabriel Garvo, también con un dibujo bello y liviano, descargado de drama o de expresionismo gráfico, necesita sólo de viajes en metro o en auto, atravesar calles, sobre todo observar, para entrar, por así decirlo, en las aguas de la vida. Incluso contrapone con algo de ironía momentos extraordinarios como un choque de trenes, o incendios que él o sus parientes padecen, pero que no destruyen el suave transcurrir del tiempo cotidiano, como ocurriría lógicamente en otras circunstancias o en otros relatos. Es decir, es el curso del tiempo en esas acciones lo que percibimos de un modo delicioso.

La semejanza y contraposición entre ambos corre, desde luego, totalmente de mi parte. El asomo de lo dramático en los relatos de Garvo evidencia, en mi opinión, su cercanía a una cotidianidad más aspera que la de Cociña, quien en cambio retrata un mundo más o menos estable, en el cual, al mismo tiempo que se queja un poco por la falta de dinero, accede a mejor ubicación en la ciudad. Es una situación de clase y de educación, que le permite contemplar su vida con fino humorismo. Gabriel Garvo en cambio no habla de dinero, sino que en la interpretación de estas escenas de su propia vida y la de otras personas recurre a la imaginación y la esperanza, sin dejar de percibir que la tristeza y el absurdo están constantemente a su lado, le basta mirar por la ventana del metro, o mirar a una persona sentada a su lado en la micro para saberlo.

Hay un punto que me parece difícil de entender, pero que es transversal en muchas de las historietas (y el cine de ficción, y el grafitti) de las dos décadas últimas, la ausencia de crítica, o la ambigüedad que deja la crítica como un sobreentendido. No hay una crítica a la vida cotidiana contemporánea en Santiago de Chile, o de otros lugares. Parece que la tendencia de los relatos autobiográficos en las historietas chilenas está yendo más hacia lo contemplativo, hacia la meditación, que hacia lo político. No sé, por supuesto si es mejor o no, pero en mi punto de vista es un signo de una sociedad civil dispuesta a la indignación y el escándalo, pero no a la autocrítica. La vida cotidina chata y frustradora, que la mayoría de las personas vivimos, no tanto por elección sino por determinaciones sociales, y en la que se impone el “sálvese quien pueda”, no es puesta en cuestión, ni por sus causas ni por sus consecuencias

No quiero decir que Vicente Cociña ni Gabriel Garvo sean de ningún modo indiferentes a esos problemas, sino que ambos, cada cual a su propio modo, parecen decidirse por la salida individual: el bienestar que puede hallarse en el leve transcurrir de lo único que cada uno tiene: el tiempo, la experiencia, el pensamiento, y el talento en el dibujo. Se trata sin duda de actitudes válidas y sensibles. Lo bueno sería abrir el debate de cómo es la vida que vivimos, y que su campo sean las propias historietas.

Cuando leemos narraciones que nos dan bienestar, alegría, pensamiento y contraposiciones, es lo mínimo retribuirlas con buenos comentarios, tratando de captar los elementos que nos cautivan a la vez que tratando de no tocarlos demasiado. Supernormal y los Años sabáticos son trabajos notables.

Written by vichoplaza

noviembre 13, 2015 at 10:57 pm

REPORTE: DIBUJOS QUE HABLAN

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dibujos hablando

Finalmente, el jueves 2 de octubre de 2015 llevamos a la realidad el encuentro Dibujos que hablan, en el Edificio Vime de la Universidad de Santiago. Sin duda fue fundamental el alero institucional y público de la Universidad de Santiago, por medio de Jorge Montealegre, director de nuestro Encuentro, así como el trabajo con la Casa Plop, dirigida por Isabel Molina y Claudio Aguilera. Teníamos dos posibilidades: organizar el programa en base a invitados que aportaran sus visiones, o en base a quienes respondieron a la convocatoria de ponencias, y esta última fue la elección, dado que el tiempo no nos permitía combinar ambas, como habíamos querido. Optamos por una jornada y no dos, que hubiera permitido esa combinación, pero que quizá no hubiera tenido el público suficiente.

Sin pasarnos películas con las expectativas, esas expectativas fueron superadas por una asistencia interesante y por el nivel de las exposiciones.

Aunque la convocatoria era general, las ponencias trataron sobre las historietas y el humor gráfico, los lenguajes tradicionalmente más estudiados, mientras la ilustración, los dibujos animados, el muralismo y otras formas de iconografía narrativa parecieran requerir otro estímulo para su investigación ¿o quienes las estudian se sienten relacionados a otros campos?, es difícil saberlo en este momento. Uno de los objetivos de Dibujos que hablan era saber quiénes se están interesando en estos estudios y desde qué disciplinas y contextos, para asomarnos a un estado de arte de la investigación y la crítica de las narrativas gráficas en Chile, aunque no exclusivamente sobre Chile.

Naturalmente, las limitaciones de difusión, y la falta todavía de una “escena” investigativa y crítica que sea reconocible, influyen en que la respuesta no fuera numerosa, como puede serlo en los estudios del arte visual, el cine o la literatura. Las razones de esta subrogación, como sabemos, son evidentes en algunos aspectos, mientras que otros requerirían ser a su vez investigados. De ahí que se haga un poco innecesario insistir entre nosotros en discursos sobre la importancia social y estética de las historietas, el humor gráfico, los dibujos animados, la ilustración, porque son discursos que ya se han enunciado distintas veces, pero al mismo tiempo es necesario reafirmarlos abordando perspectivas, miradas y problemas contemporáneos, como la memoria, la imaginación, las relaciones con otros contextos, es decir las relaciones históricas de nuestros lenguajes con nuestro mundo. También es necesario profundizar en la característica estética del “gusto por los monos”, como lo llama J. Montealegre. En el aspecto cultural y de circulación, para hoy día las historietas –como lenguaje característico– han salido por diversas razones y presiones de su anterior lugar en la “cultura de masas” hacia otros lugares de la cultura contemporánea, y la misma cultura de masas ha evolucionado de un modo gigantesco, de modo que esa condición actual, sea más difusa o más clara que la anterior, influye sobre las lecturas de las producciones de dicha época anterior. En tanto estas inquietudes han sido consideradas y aludidas en Dibujos que hablan, es que hablamos de un nivel destacable.

El recorte 1960-1979 implicaba querer revisar con nuestras perspectivas una época pródiga en producción, en evoluciones y proyectos culturales, que nacían de ideas y debates propios, una época que termina con una crisis de la “cultura de los monos” relacionada a la producción industrial y a sus modelos narrativos e ideológicos, pero además se trata de la época en que se iniciaron en Chile estudios sistemáticos sobre el tema, algunos de los cuales tuvieron repercusión importante y nos sincronizaron al pensamiento internacional.

Sin pretender etiquetarlas, algunas líneas de trabajo en las exposiciones fueron la de la historia de las historietas y el humor gráfico, como modelo de línea cronológica desde el cual se apunta a relaciones internas y externas; los enfoques desde otras disciplinas (semiología, estética, literatura, sociología del arte); un estudio comparativo con historietas de otros contextos; estudios de autores; estudios de proyectos como el de Quimantú; la revisión crítica sobre la crítica de las historietas tradicionales, en los ejemplos de Dorfman y las historietas de Quimantú.

Muchas gracias a todos.

Written by vichoplaza

noviembre 10, 2015 at 10:02 pm

DIBUJOS QUE HABLAN octubre 2015

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HISTORIETÓLOGOS, ILUSTRALÓLOGAS, TODOS y TODAS INVITADOS el jueves 22 de octubre de 2015 a DIBUJOS QUE HABLAN, Encuentro de crítica y reflexión sobre las narrativas dibujadas, centrada en esta versión en el período 1960-1979. Acá el programa y las indicaciones de cómo llegar al edificio Vime, de la Universidad de Santiago.

Programa Dibujos que Hablan 2015

Programa Dibujos que Hablan 2015

Corresponde a la Covocatoria que comenzó a circular en mayo de 2015. Aunque estaba abierto a todas las formas de las narrativas dibujadas, las ponencias se concentraron en las historietas y la caricatura.

Convocatoria, mayo 2015

Convocatoria, mayo 2015

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septiembre 30, 2015 at 7:40 pm

Volver sobre Charlie Hebdo, cómo no

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Voy a insistir un poco sobre lo que escribí antes, y en caliente, sobre la tragedia de Charlie Hebdo. Quizá es cierto que hay otros temas más importantes envueltos, pero si entre esos temas más importantes está el problema de la libertad de expresión, me parece que la libertad de expresión es lo que se puede llamar un campo minado e hiper minado. Me empujaron más en ese momento los problemas de la libertad de expresarse específicamente contra la autoridad, contra el poder, contra la religión, y contra lo que se esté en contra, el problema de dibujar a Mahoma o Alá, y el problema de que lo dibujen sarcásticamente en otro lugar donde no está prohibido dibujarlo.

Entre las primeras respuestas dibujadas y las caricaturas que empezaron a salir en Internet sobre Charlie H, estaban las que hacían la relación gráfica de los fierros contra los lápices. Es decir las AK-47 apuntando a unos lápices o plumas de dibujo. Sobre unos pocos de esos dibujos aquí me refiero. No encontré al principio caricaturas fuertes sobre el ataque, con el mismo estilo fuerte de Charlie Hebdo. Lo más probable es que hayan salido inmediatamente, aunque yo las he visto en los días siguientes.

Varias de esas primeras caricaturas, dibujos y opiniones gráficas trabajaban sobre la imagen de base de los fierros contra los lápices, por lo cual le di ese título a la nota anterior (https://dibujaryescribir.wordpress.com/2015/01/08/) porque me pareció que daban con el problema, sin contar con que muy pronto se iba a tornar enredadísimo. En algún momento me di cuenta de que no se puede sacar provecho de un crimen, y esa precisamente es una de las cuestiones discutidas y oscuras del asunto. Pero para poder aprovechar todo esto, según mi perspectiva, había que tener algo de poder, poder para poner tu opinión y hacerla circular e influir con ella, o poder para colarse y salir en la foto.

Por esa razón fue casi automático que, al ver a Benjamin Netanyahu y Nicolas Zarcozy entre los que encabezaron la marcha de París, aparecieran memes con el subtítulo “je suis hypocrite” o “je suis assasin”, apuntando con toda razón al menos a tres de ellos.

En esos días, cuando todo estaba ocupado por la tragedia de Charlie H, escuché en Radio Nacional Argentina una entrevista de Carlos Polimeni a Eduardo Febbro, quien pensaba que no eran lo mismo esos poderosos premieres que las personas, la multitud que levantó el “Je suis Charlie” y que, en su opinión, impidieron de ese modo un posible “yo odio a los musulmanes” u otra idea de control o medidas de emergencia que quizá los premieres pudieran ejecutar.

O sea, esa multitud salió de sus casas no para pedir más control ni más castigo, sino por la libertad de expresarse, decía Febbro. Puede ser que tenga razón, es un hombre lúcido y además conoce el terreno, ¿pero cómo saberlo? No se trata de encontrar la verdad, sino al menos de no mentirse uno mismo. Si nos mienten, no por eso uno tiene que seguir mintiéndose a sí mismo. La cuestión es metafísica, o sea ética.

Acudo a un expediente antiguo: los hechos quedan cubiertos de opiniones, válidas por supuesto, pero las imágenes pueden tener un poco más de confiabilidad. ¿Por qué? No tanto porque al menos significan un trabajo, aunque igual es una razón, sino porque una opinión gráfica es un trabajo con un lenguaje, y en ese difícil lenguaje las reconocemos más o menos certeras, sinceras, inteligentes o talentosas.

No me refiero a cualquier imagen, o a las demás imágenes sino a los dibujos hechos por dibujantes, caricaturistas, ilustradoras, la gente directamente afectada, que habla el mismo lenguaje que los hombres de Charlie Hebdo. Gente de la tribu, como dijo Joe Sacco, que respondió con una historieta de una página. Se hicieron muchas críticas a Sacco, de que esta vez ha sido conservador y temeroso, yo todavía no sé quién andaba más encaminado y quién no, por lo cual ya puedo ser un cobarde también.

Responder con dibujos, responder por qué no está bien asesinar a un caricaturista, de cualquier estilo o idea, incluso que fuera fascista.

Atribuido a Banksi por error

Entre las imágenes basadas en la contraposición “fierros contra lápices”, estaba la que usaba un globo que decía “he drew first”. Estaba también la que figuraba el asunto como el avión contra las dos torres, representadas por dos lápices gigantes, que es inteligente pero muy evidente en su apología a un occidente democrático atacado. En lo de acá cerca, el dibujo de Malaimagen también está basado en esta contraposición, lo que viene a comprobar que se trata de una idea en el aire.

Hubo una imagen que al principio se atribuyó a Banksi, pero que es de la diseñadora Lucille Clerc según se supo después. Una imagen en tres tiempos: ayer un lápiz impecable, hoy el lápiz partido en dos, destrozado, mañana del vientre cortado sale otra punta, y quedan dos lápices chicos, prestos al trabajo. Un amigo puso la foto en su facebook, donde aparecían solamente el today y el tomorrow y yo en principio la tomé como la imagen completa. Esos dos momentos son elocuentes, dan un sentido fuerte, y tienen dignidad ética. Quizá su elocuencia esté en que la AK-47 está fuera de cuadro, pero presente por su agresión. Y por estar fuera de cuadro, se agranda a puño, tanque, tortura, cuarteles secretos, Guantánamo, quemas de imprentas, exilio, en fin violencia explícita que quebró y sigue quebrando lápices, cabezas y cuerpos. Y es obvio que no es exclusiva de yihadistas. En esto es indudable que la imagen habla de la libertad de expresión en general, no solamente la de los humoristas y dibujantes.

Iustración original de Lucille Clerc

Pero el dibujo completo, con el “yesterday” en primer término, representado como el mismo lápiz en estado impecable, se diluye un poco. Qué quiere que le diga, la imagen y la idea pierden potencia, pierden política y poesía. Ese “yesterday” tan lindo no es cierto allá ni menos acá. Sólo podría pensar que en el caso particular de los dibujantes de Charlie pueda ser cierto, porque hacían lo que querían, presumiblemente sin trabas, y si es así entonces ellos tenían (tienen) ese lápiz en estado de lujo, si se quiere.

Pero desde acá, desde Chile, no puedo ver ese ayer íntegro y limpio de otro modo que como una propaganda autocomplaciente. Un autoengaño de ellos mismos, quizá inconciente pero complaciente. Todo lo inconciente y no premeditado que se quiera, pero una propaganda. Y no me entra, se lo digo de verdad, porque si me lo creo me engaño. A la hora de sentirme identificado ese primer lápiz tan lindo me aparta.

El único argumento que puedo darles es que la imagen completa de Lucille Clerc representa, simboliza, alude a un gran ayer de libertades expresivas, y al hacerlo la secuencia se transforma en una apología de “Occidente”, un poco lejos del pensamiento y el ánimo anarco y urticariante de las caricaturas de Charlie contra el mismo occidente.

Pero adquiere claridad si le saco ese “yesterday” lindo, y dejo solamente el today y el tomorrow, que hacen mucho más sentido.

¿Sentido de qué? De lo que fue este asesinato, de lo que nos ha choqueado, y de lo que significa para el lenguaje del humorismo político, para la sátira fuerte. Es decir, que matar a caricaturistas es el extremo de la represión, y que la represión es también cárcel, tortura, requisamientos, extorsiones, y marginación económica, geográfica, política. Que además la agresión e incluso el asesinato contra gente desarmada continúa como práctica policial en países de aquel occidente contra los emigrantes o contra los “otros” de ellos, incluso sin necesidad de que se estén expresando.

“Los caricaturas del diario Haaretz de Israel sacan un dibujo Yo soy Charlie’ pero abajo también ponen yo soy Gaza. ‘Diez periodistas murieron en el ataque a Charlie H, pero 13 periodistas murieron durante el ataque que hicimos nosotros en la franja de Gaza’. Esto les valió una crítica feroz de algunos sectores de Israel. Entonces la vida humana no tiene el mismo valor. ¿No hay que usar la misma vara?” (Atilio Borón: “Acá hay gato encerrado” http://www.radionacional.com.ar/?p=42693)

Usé el presupuesto de que en medio de las opiniones y columnas que ha generado, me interesan más las caricaturas y dibujos. Caricaturistas las víctimas, comecuras y anarcos, que se definían contra los poderosos, contra las religiones. Por más vulgares que fueran, y no lo son tanto, ellos no se lo buscaron ni se lo merecían.

Written by vichoplaza

mayo 26, 2015 at 4:05 am

Las historietas de Quimantú: El primer momento de cambio, descrito por Manuel Jofré

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logos Quimantu

FICHA DE LECTURA del texto de Manuel Jofré Las historietas y su cambio. Experiencias prácticas para la transformación de los medios en el proceso chileno, que conforma la segunda parte del libro Superman y sus amigos del alma (Buenos Aires, Galerna, 1974), cuya autoría comparte con Ariel Dorfman. (Agradezco a Jorge Montealegre).

Hay varias consideraciones contextuales importantes de abordar, pero que acá prefiero dejar en espera de una lectura completa. Manuel Jofré incluyó este texto en La historieta en Chile en la última década (Céneca, Santiago de Chile, 1983), al parecer sin variaciones, pero ampliando con una interesante investigación sobre la circulación de historietas y el mercado de los kioskos hacia 1983 en Santiago. Más adelante realiza una nueva investigación: Publicaciones infantiles y revistas de historietas en Chile, 1895-1973. (Céneca, Santiago de Chile, 1986).

El texto Las historietas y su cambio está dividido en 5 capítulos. Valga esta mención aquí sólo como índice, y no como lectura: el capítulo I aborda tres temas: Historieta y capitalismo, Historieta e ideología burguesa (y) El mecanismo de funcionamiento de la historieta, que forman un análisis de los mecanismos ideológicos de las historietas tradicionales, sobre todo y principalmente las de superhéroes, o de héroes que suscitan la identificación con los valores de la sociedad burguesa-capitalista. El cap. II “Notas sobre la historieta tradicional burguesa”,  estudia dichas historietas en dos de sus mecanismos principales: fragmentación o parcelación del mundo, y naturalización del mundo.

Los capítulos III al V tratan desde una visión directa y de primera mano  los cambios y trabajos realizados en el Departamento de Historietas de la Editorial Nacional Quimantú. Sin duda es un tema de interés, por los datos que Manuel Jofré entrega tanto como por la explicación de los objetivos. En esta ficha reproduzco el resumen del cap. III “Primer momento de cambio”. Anoto entre paréntesis de corchetes algunos alcances o hilaciones necesarias de mi parte. Parto del preámbulo del propio Manuel Jofré, al inicio del texto, que lo contextualiza y explica su origen.

(Fragmento introductorio del cap. I)

Este es un informe individual de un trabajo colectivo, que intenta dar cuenta de lo acontecido con las revistas de historietas entre mayo de 1971, cuando la editorial privada Zig Zag pasa a manos de sus trabajadores, al ser compradas sus acciones por el gobierno de la Unidad Popular, y mayo de 1972, cuando se redacta este trabajo. El autor formó parte del Equipo de Coordinación y Evaluación de las Historietas de la Editorial Nacional Quimantú. Lo integraban cuatro personas, sólo daré aparte del mío el nombre de Mario Salazar (sociólogo, encargado de los Comités Creativos donde se elaboraban los guiones. Además, el autor participó en ese tiempo en seminario dirigido por Ariel Dorfman “La sub-literatura y los medios de combatirla”, en la Universidad de Chile; integró además el seminario del Centro de Estudios de la Realidad Nacional (Ceren) “La cultura de masas y la revolución socialista” ofrecido por Armand Mattelart, obteniendo de ambos profesores y autores un material sin el cual este trabajo no hubiera sido posible. También gravitan aquí las ideas de Bertolt Brecht (Escritos sobre el teatro) y Umberto Eco (Apocalípticos e integrados…). Conversaciones con los productores directos de las historietas y con muchas otras personas están de algún modo presentes. Indispensable fue la práctica concreta en la Editorial con dibujantes, guionistas, coloristas, trabajadores de los talleres, a quienes entrevisté para recoger opiniones.

Capítulo III Primer momento del cambio (p.129- 158)

Se examina la situación en la cual se encontraban las historietas de Quimantú en agosto de 1971. Necesariamente se yuxtapondrán las descripciones de la historieta tradicional burguesa con las nuevas series creadas. Como proceso dinámico, el cambio incesante no permite delimitar con claridad las innovaciones, las eliminaciones, las alteraciones de esta etapa en el momento exacto de su aparición.

Series nacionales:
a) que continúan sin alteración: Mawa y Dr. Mortis.
b) que continúan con alteraciones: Mizomba, El Jinete Fantasma.
c) nuevas: Patrullera 205, El Manque, Los 5 de la Aurora, Conu, Ovni, Al margen de la ley, Eos errante, La legión blanca, Manuel Rodríguez, El hombre y la naturaleza.

Series extranjeras:
a) que continúan sin alteración: Infinito, Jonnie Galaxia, Sunday.
b) que continúan con alteraciones: Marouf, Espía 13, episodios de Guerra, Gringo.
Cabe notar que El hombre y la naturaleza, Dr. Mortis, Ovni, Al margen de la ley, o por otro lado Jonnie Galaxia, Sunday y Gringo habían dejado de aparecer ya en octubre del 71. Otras como Mizomba y El Jinete Fantasma habían disminuido páginas. Eos errante y La legión blanca dejado de hacerse en diciembre 1971. No se incluyen numerosas historietas de relleno (6-8 páginas) por ser de muy irregular aparición. Además, ya en marzo del 71 se había cerrado 007 James Bond.

Las revistas, con variaciones mínimas en uno u otro corpus, eran las siguientes (número de páginas entre paréntesis):

  1. Infinito. Extranjeras: Infinito (25), Jonnie Galaxia (7). Nacionales (sólo 4 números) Eos errante (17). Episodios de c/f (8) Jonnie Galaxia (7).
  2. Far West. Extranjera: Sunday o Gringo (24). Episodios relleno (8). Seminacionales (sólo 9 números) Sunday o Gringo (24) Conu (8).
  3. Agente Silencio (Marouf). Extranjera Marouf (32).
  4. Espía 13. Extranjera (24) Episodio relleno (8).
  5. Extranjera. Episodio de guerra (Paddy Payne) (48).
  6. El Jinete Fantasma. Nacional. El Jinete Fantasma (8) El Manque (16) Patrullera 205 (8).
  7. El Intocable. Nacional: Mizomba el Intocable(16). Manuel Rodríguez (8), Los 5 de la Aurora (8).
  8. Nacional. Mawa (16). La legión blanca (8). O también Mawa (16) La legión blanca (16).
  9. Mortis. Nacional (sólo 5 números). Dr. Mortis (16), Ovni (8). Al margen de la ley (8).

Doctor Mortis y El Jinete Fantasma: ejemplo de cotidianización.

Propósito: cerrar el ángulo abierto entre lo que dicen las historietas y lo que es nuestra realidad social.
Revista Doctor Mortis, de 32 páginas se reduce a la mitad y se insertan “Al margen de la ley” y “Ovni”. La primera, que apareció en tres números, mostraba delitos sociales, contra el conjunto de la sociedad, para enseguida evidenciar la clase social de los incurrentes en la falta. Surgen todas las tropelías que la ley actual permite a la clase burguesa y las determinaciones históricas de la ley contra la clase proletaria. No son situaciones psicológicas individuales sino manifestaciones de las contradicciones del sistema capitalista. Ovni mostraba reacciones humanas ante acontecimientos excepcionales, se convierte pronto en una historieta fácilmente recuperable por el sistema social. En consecuencia en agosto de 1971 se cerró la revista para concentrarse en otras de mayor contenido social.
Hasta su número 208 El Jinete Fantasma, su historieta principal de 24 páginas se combinaba con otras de 8 páginas, [que fueron reemplazadas por Patrullera 205] . En el número 209 de agosto 1971, Jinete Fantasma se reduce a 8 páginas, y se incluye El manque y Patrullera 205, también 8 páginas cada una. En el número 217 El manque toma 16 páginas y pasa a ser la primera del corpus.

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Patrullera 205, narra problemas urbanos, se enfrentan dos fuerzas, sean delincuentes que actúan contra trabajadores, o trabajadores que entienden que sus problemas (enfermedades, desalojos) no tienen solución en el sistema, y se desesperan. En ambos casos intervienen los carabineros, imponen un orden en el primero combatiendo junto a los trabajadores, y en los segundos no consiguen detener las reacciones irracionales estos; los patrulleros no son héroes (uno duda de que su hija consuma drogas). El Jinete Fantasma deja de ser superhéroe: Vance se pone el lado de un grupo de indios que toman tierras, mientras Nolland, su hermanastro y protegido, blanco rubio, toma partido por el terrateniente. Vance cae en la cárcel y reconociendo su condición de mestizo de piel morena, decide luchar por los verdaderos oprimidos, no en casos individuales sino por el pueblo mexicano. Desde número 212 el Jinete Fantasma es Vance metido en el torbellino de rebeliones de campesinos, bandas de delincuente y militares.

Desde el número 219 el orden es El manque-Patrullera 205- El Jinete Fantasma. Este orden indica la importancia dada a cada una, en relación al intento de cotidianizar las historietas. Las dos primeras ocurren en lo actual del momento histórico del país, mientras Jinete Fantasma es una historietas de época (nuestra sólo en sus rasgos más generales).

 

Mawa y Mizomba (La selva, paraíso sin contradicciones)

El Intocable es la serie del superhéroe Mizomba que vive en la selva africana en la década del 40. Tenía 24 páginas, que permitían introducir “Relatos e Morabek el naturalista” de 8 páginas. La serie central de Jungla es Mawa, una amazona criada en el Mato Grosso, pero que ha emprendido un viaje a la India, ocupaba las 32 páginas. Ambas maniqueístas, Mizomba calcado de Tarzán [resume el argumento de ambas series, con referencias de sus abundantes signos ideológicos]. La serie Mawa permaneció inalterable en sus líneas generales, mientras en Mizomba se hicieron cambios dentro de su coherencia interna.
Mizomba descubre su origen, narrado por su propio padre moribundo. Le confiesa que lo erigió en un semidios, un ser legendario, el último de la dinastía de los Intocables, para tener más poder en el Congo. Comprendiendo la situación, Mizomba intenta unir su vida a los sufrimientos y rebeliones del pueblo congoleño. Es más o menos similar a los cambios de Vance. Se va incorporando a situaciones nuevas para él. Luchando con otros negros engañados por falsos contratos de trabajo, distingue entre el capataz despiadado y el noble que no se ensucia las manos. Al ser atropellados por el ejército, quema los graneros que servirían para alimentar a las tropas invasoras (trigo producido por los propios negros). Cambia el taparrabo por pantalones y camisa. Rescata a Karola, joven negra, y entra en contradicción con Marianne la chica inglesa. Mizomba, que antes los defendía, está atacando los intereses económicos, políticos y colonialistas del ejército inglés. El padre Juan no puede hacer nada y sólo se lamenta. El ejército combate a los negros que reclaman por su propia tierra, Marianne deja definitivamente el Congo, Mizomba ya no defiende la ley de los blancos, sino que organiza a sus amigos negros, aunque muchos mueren en enfrentamientos con blancos inescrupulosos buscadores de riqueza. No faltan los negros que se venden a los blancos. Algunos de ellos mueren, otros e acercan al movimiento que encabeza Mizomba. Libera por segunda vez a Karola y se unen, se muestra una relación amorosa de ellos. La unión entre lo positivo de blancos y negros se acentúa: un médico y un hechicero combaten con éxito una epidemia. Y como procedimiento historietístico neto, aparece un grupo de negros, los Guerreros el sol, aliados con los blancos. Así el ejercito, los comerciantes y los Guerreros serán los tres enemigos fundamentales de Mizomba, y del movimiento que cada día crece.
Ahora Mizomba es un héroe que dirige a los rebeldes negros, ellos con una conciencia netamente política. Mizomba duda sobre la justicia, la libertad, la civilización. Algunos héroes anónimos mueren. Hay más precisión histórica y geográfica. Los valores de este mundo se han invertido. Sin embargo los maniqueísmos, la dominación de Mizomba, los valores mágicos, el esquema moral del mundo, el universo cerrado de la selva no han variado, y el lenguaje permanece inalterado.
Lenguaje que está dirigido a la sensibilidad del lector. Intenta ser poético, es extraordinariamente redundante, busca efectos emocionales y prejuicia al lector. Lenguaje desgastado y consumido una y otra vez en cada episodio. Es Kitsch, de mal gusto, grotesco, por ej: “se deslizaban como sombras por entre la espesura… escuchando el palpitar del corazón nocturno de la selva … nadaron con la vista clavada en su objetivo, que adquiría dimensiones y contornos fantasmagóricos con sus juegos de luces y tinieblas … las luces de las fogatas ponían reflejos extraños en los ojos de los prisioneros, mientras en su mente bullía la idea de una fuga imposible … muy lejos el rugir de un león y el ulular de un búho que levantaba el vuelo entre las grietas del murallón … luego un gran silencio … luego de nuevo el avance de pesadilla” (nº 126). Este lenguaje está propuesto como la clave de ingreso, pero la acción está recargada. Signos que no aluden al mundo concreto, sino que empujan a un más allá, mundo inmaterial siempre vigente. Proponen una atemporalidad desconocida y amenazante para el hombre.

Dos experimentos: la recuperación del sistema

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Mawa en quimantú

Dos series en jungla. “El hombre y la naturaleza”, de 8 páginas, apareció en cinco números. Tenía por objetivo mostrar la relación dialéctica en que el hombre entra en el mundo natural, al modificarlo para ponerlo a su servicio. Y al humanizar la naturaleza ver cómo el hombre se va también humanizando … Pero en uno o dos episodios derivó en planteamientos elementales, como una lucha en que la naturaleza exige un sacrificio humano. “La legión blanca”, 8 páginas, durante 15 números. La idea era mostrar la vida y labores del ejército chileno en la antártica en tiempos de paz, a través e aventuras. En los tres primeros episodios estaba el rescate de un aviador argentino, la escasez de medios para emergencias, la tarea que debe hacer un soldado inexperto. En los seis siguientes había cambiado. Llega un viejo inglés que cuenta el rescate de Shackleton por el Piloto Pardo, con acciones truculentas provenientes del ambiente antártico, línea que se extrema en los siguientes, dos de ellos dedicados a la pelea con un pulpo gigantesco, otros dos a un aparato volador no identificado, otro a una goleta fantasmagórica. Por otro lado ya empezaban a aparecer las fuerzas del mal, concretadas en unos delincuentes y traficantes de pieles.

Manuel Rodríguez, un nuevo modelo histórico

La segunda serie que acompaña a Mizomba es Manuel Rodríguez, la única historieta de antecedentes históricos. Quizá sea en ella donde el mecanismo de identificación que señalamos netamente burgués siga usándose con más fuerza. La consecuencia es que el mundo es rigurosamente maniqueísta, bipolar. Pero [aún] en este esquema ambas fuerzas sufren fracasos, y hay un desgaste del poder español. Hay un transcurso de tiempo que no está presente en las otras series, reformadas o nuevas, y que en la posterior Hombres de la jungla se desarrollará más completamente.
Rodríguez cruza de la Argentina a Chile por un paso secreto (119). En santiago libera a un patriota chileno, Espinosa, ayudado por Rosita (120). Disfrazado otra vez de viejo es sorprendido y debe escapar, con salvoconducto falso (121). Se une al falsificador para escapar de una emboscada (122). Intenta liberar a tres patriotas, pero ellos mueren antes (123). Rodríguez no vence siempre y no está del lado de la autoridad, al contrario. Los cuatro episodios tienen unidad y coherencia, aunque tres usan el clásico y molesto “continuará”. Cada episodio es unidad cerrada [en su estructura narrativa], pero abierto como desarrollo histórico. Son modelos opuestos conjuntados, mientras en las otras series cada episodio es completamente cerrado, característica de la historieta tradicional burguesa. En los superhéroes hay el siguiente esquema: a) primer estado de armonía, b) ruptura de armonía (delincuente o rebelde surge), c) duelo superhéroe vs malo, d) restauración de armonía (justicia, autoridad y orden). En cambio, en los episodios abiertos no siempre se parte de la armonía, o ella es injusta o precaria, y es el héroe quien plantea el conflicto porque está disociado de la autoridad y tiene otra idea de la justicia, no va a confirmar orden sino a reemplazarlo. En Manuel Rodríguez, El Manque, Mizomba primero una crítica al mundo y luego lucha de transformación. De ese modo ya no hay restablecimiento de armonía como en el modelo tradicional, y la determinación de las dos fuerzas entre sí es invertida: si el héroe vence el mundo progresa, si vence la falsa armonía se estanca.
La reinversión del procedimiento burgués de la identificación, con la consiguiente presencia del maniqueísmo de héroe y acción es característico de los cambios del primer período. Por eso nos detenemos en Manuel Rodríguez. Pero también el lenguaje sigue siendo tradicional, y continúan relaciones de dominio, no sólo entre los españoles, sino entre Manuel de Salas sobre Rodríguez, y Rodríguez sobre Pascual, Eusebio, Castro y Rosita. Esto se ve en el lenguaje y actitudes. Otros colaboradores secundarios no hablan a Rodríguez si él no les habla primero. Hay otros grupos con los que Rodríguez actúa, pero los que más se ven son los bebedores de la taberna, que no hacen nada, es decir se representa en ellos el ocio, y no salen de ese papel, sino sólo son socorridos paternalmente por Rodríguez. Muchas veces no son más que parte del paisaje, un dibujo y no una fuerza actuante.

Los cinco de la Aurora: valentía laboral

Acciones heroicas, cotidianas, muchas veces provenientes del mundo laboral. El hombre es visto victorioso en la naturaleza, el mar, para conseguir productos que consumo social, pero su trabajo se va obstaculizando por una serie de trabas económicas y sociales. Estas trabas disminuyen y relativizan sus esfuerzos, incluso para los mismos personajes, que no comprenden su completa dimensión. Ellos mismos le restan valor a lo heroico. Las trabas para el desarrollo del trabajo humano de los pescadores se ha ido individualizando lentamente, de episodio en episodio, hasta que nos encontramos en varios de ellos con una contraposición de dos modos de vida, una serie de grupos que obstaculizan a los pescadores (factorías, barcos extranjeros, otros pescadores que no respetan las vedas, y los intermediarios) ante lo cual nuestros pescadores forman una cooperativa para llegar directamente a los compradores, pero tienen que combatir para lograrlo.
Un primer problema de Los cinco de la Aurora es que el mundo está cerrado en torno a la actividad pesquera, no hay otros ámbitos de trabajo en el escenario. Los paisajes son tres: el barco en el mar, el bar en la tierra, y el muelle. El bar en vez de la familia como punto central de tierra firme, y  tiene un don movilizador [ya que el el bar ocurren] peleas, borracheras, etc. No se sabe si los personajes tienen familia y no aparecen sus casas. Los adversarios, concentrados especialmente en los intermediarios son malos, crueles, abusivos, se hacen maniqueos, lo mismo que los héroes son siempre los cinco de la Aurora. Sólo en dos casos el mundo se abre, cuando unos turistas se burlan de la hija de uno de ellos, y cuando unos pitucos huyen de un restaurante sin pagar.

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Conu

Far West y mar chileno

Revistas de material extranjero: Far West, Guerra, Espía 13, Agente Silencio, Aventuras de Marouf, Infinito.
En Far West la serie principal de 24 páginas alternaba dos historieta estadounidenses, Sunday y Gringo. Sunday es de bastante contenido crítico, además de una excelente realización formal, colorido variado y nítido, secuencias muy significativas y sin lecturas, realismo en los detallas, cambios de atmósfera concretados en los dibujos. Sorprende un gusto por la acción mínima, hojas que vuelan en la calle, gallinas y perros espantados por el galopar de un caballo, etc. … Las expresiones de los rostros siempre congestionados, sin risas, revelan una profunda tortura interior de personajes desgarrados por un acontecer que no entienden y en el cual están irremediablemente inmersos. … Sunday no puede remediar los conflictos que se le presentan, y el saldo final para los personajes de los pleitos es el desquiciamiento, la soledad, la muerte en medio del desierto. Gringo era una historieta mucho más integrada al sistema.
Desde el número 137, agosto 71, la historieta de relleno de 8 a 10 páginas, generalmente con tema de la vida de los pieles rojas, es cambiada por “Conu”, chilena. Conu son 7 patrulleras marítimas de uniformados de la marina, aduana, investigaciones y carabineros. Defienden al país en tres áreas: policial, hacienda pública y emergencias o catástrofes. Es entonces un núcleo social el actuante, donde a veces sobresalen los capitanes Vernet o Faúndez, pero la acción se abre más allá de los integrantes del comando; un ejemplo entre otros: en episodio donde Conu descubre un contrabando de armas para presunto grupo terrorista, quienes informan el hecho son los pescadores de una caleta , y en el enfrentamiento entre Conu y la goleta de los maleantes, estos disparan un proyectil que destruye la escuela de la caleta. Esta serie plantea varios problemas pese a todo: representa a las fuerzas armadas en una función que sólo cumple parcialmente hoy día, explicita demasiado la situación, y al no presentar un héroe tradicional sino un equipo no permite desarrollar diferenciadamente a los personajes. La acción es a menudo demasiado lineal. Al cerrar Far West a fines de 1971 para concentrar esfuerzos en otras revistas, Conu pasó a la revista Guerra.

Tema bélico: chauvinismo europeo

Como las medidas tomadas con respecto a Guerra son similares a Espía 13 y Agente Silencio, se detallan después de la descripción. [Cap. IV]
Guerra con material inglés, el corpus variaba cuantitativamente, ya que tenía 64 páginas que luego quedaron en 48, [describe los contenidos, muy tradiocionales]. Espía 13, inglesa, episodios de 24 pags, [describe los contenidos] … Ambas usan dos colores, lo mismo que Agente Silencio. [describe los contenidos de Marouf, historieta francesa].

 

El Llanero Solitario de Dorfman. Un ensayo solitario

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Las narraciones que analiza Ariel Dorfman son, en sus propias palabras, subliteratura, obras industriales para las masas. Aunque en el caso de Babar aprecia méritos artísticos, sea en la capacidad de crear símbolos o en la belleza gráfica, no la ve en los patos de Disney, o en El llanero Solitario. Lo que ve en estos es eficacia ideológica y simbólica, porque transmiten el optimismo y la confianza de que el sistema dominante se regula por sí mismo, y tiende invariablemente al bien, a la restauración de la libertad, la inocencia y la naturaleza. Optimismo de que el sistema marcha hacia lo mejor de la humanidad, nunca hacia lo peor ni menos al sinsentido.

Se objeta que Dorfman no se ocupara de otros cómics, sino de esos que para él actúan como consoladores subliminales de las contradicciones de la realidad, y reemplazan por otra cosa la percepción de los problemas reales.

Este reemplazo o superposición ideológica, esta suplantación, es un poco difícil de discernir en los textos. Veamos cuando lo explica a propósito del problema de la vejez en un episodio de El Llanero Solitario: un viejo jubilado, sin ocupación, sin ánimo, desea suicidarse; pero con la ayuda del Llanero consigue salvar un tren de las manos de unos forajidos, demostrando que es útil a la sociedad. Resulta evidente, dice Dorfman, que la intervención del Llanero en la vida del viejo, pero también la oportuna presencia de los villanos, son factores imprescindibles para construir el mensaje sobre el problema de la vejez. [Sobre Patos, elefantes y héroes, la infancia como subdesarrollo. Segunda parte “Un viaje a través de la máscara, estudio del superhéroe”]

Tal como el héroe brinda la gracia, e interviene de forma providencial, si los villanos no hubieran estado ahí ¿cómo reafirmar el valor de ese anciano en la sociedad? Este hombre, dice Dorfman, representa la situación de muchos, pero a partir de aquel punto de referencia, la aventura olvida el problema de la vejez, y se ocupa precisamente en construir, para un personaje particular, un consuelo optimista y falso, que cubre la dificultad del mundo real. (p.100)

¿Sería posible rebatir, diciendo, por ejemplo, que el asunto no radica en la realidad, sino en la ficción, la aventura, el placer de la narración y del dibujo? Al menos acá no, porque la representación de problemas reales arranca de la propia historieta de El Llanero, no de la crítica.

En otros episodios se tratará de la legitimidad de uno u de otro propietario sobre una propiedad, de la destrucción de la naturaleza, los vicios de la civilización, etcétera. Lo que se objeta es que, para el momento en que él escribe, existían otras historietas que enfrentaban el mundo real con más verdad —o seriedad—, pero no las conoce, las omite, o no se ocupa de ellas. Es cierto, y no se entiende la omisión. Lo que se sabe es que quiere desmontar éstas historietas, esta subliteratura, como él mismo la llama. ¿Pero las otras historietas, en las que nosotros hoy pensamos, eran también para Dorfman una subliteratura, lo mismo que El Llanero Solitario? Queda la impresión que sí, pues por omisión engloba todo el género dentro de la misma definición.

Sigo con el concepto de sustitución de la realidad. En el mismo lugar (p.101) se refiere a otra aventura de El Llanero: “El complot fracasado”, donde –también al inicio– aparece el problema del desempleo. En principio, pareciera que un personaje, graficado como un hombre robusto y de aspecto siniestro, ha sido despedido injustamente, pero su jefe aclara que lo echó por causa de su flojera, su alcoholismo y sus malas compañías, y que le había dado una oportunidad a pesar de haber estado en la cárcel. Hay una situación típica, dice Dorfman, a un hombre se lo despide, los motivos en este caso son también comunes y razonables:

Pero esto no constituye sino una presunción de la verdad, una parte de ella. No hay nada que recuerde al lector que a la gente se la echa del trabajo principalmente por otras razones: las leyes económicas, la mecanización, la competencia por bajar costos, etc. La crisis, por lo tanto, que el lector presencia (y que a menudo sufre) en el mundo real, guarda una similitud aparente y sólo superficial con aquella que exhibe la ficción. Se parece lo suficiente, no obstante, como para que él pueda identificar y automáticamente correlacionar ambas estructuras, sustituyendo una por la otra, de manera que las soluciones dadas a dilemas falsamente definidos en el mundo ficticio, pueden representar soluciones que el lector aplicará en el mundo real a sus propios problemas y dificultades. Y —como es natural— se siente aliviado. Para romper esta ilusión, bastará con imaginar al Llanero confrontando el problema de la cesantía misma en vez de un despido por comportamiento incorrecto, intentando arreglar el terrible desgarro de la vejez en nuestra sociedad, en vez de darle una mano a un empleado jubilado. (p. 101)

Este mecanismo de sustitución, también se encuentra en Babar, de un modo distinto y más elaborado, y en los demás casos estudiados en Patos, elefantes y héroes.

El argumento de Dorfman, al imaginar las consecuencias lógicas y esperables a las capacidades de los héroes, es un paso a paso lógico, sin salirse del acuerdo de ficción de la historieta. En este punto hay una coincidencia importante con las deducciones de Umberto Eco en su análisis “El mito de Superman” [Apocalípticos e Integrados]. No está demás recordarlo:

Planteándonos el problema con el máximo de candor, pero también con el máximo de responsabilidad, aceptando todo como verosímil (…) un ser dotado de tales capacidades tendría ante sí un inmenso campo de acción.

Superman podría ejercer el bien a nivel cósmico, galáctico, y proporcionarnos una definición de sí mismo que, a través de la ampliación fantástica, aclarase al propio tiempo su propia ética.

En vez de eso, desarrolla su actividad a nivel de la pequeña comunidad en que vive… si bien emprende con la mayor naturalidad viajes a otras galaxias, ignora, no digamos ya la dimensión “mundo”, sino la dimensión “Estados Unidos” … Como otros han dicho ya, tenemos en Superman un ejemplo perfecto de conciencia cívica completamente separada de la conciencia política. (p. 253, 254, cursivas del autor).

CONCLUSION SOLITARIA
solitario2Pero aun si Dorfman subvaloraba todo el género de las historietas, eso no debería restar la importancia de sus análisis aplicados al rango determinado de ejemplos que estudia. En su lógica los cómics serían una lectura más rica, más sustanciosa, cuando no suplantan ni enmascaran los problemas reales que tocan. Esto es lo que se intentó en las historietas de Quimantú [ver artículo siguiente].

Sabemos que existían ya esas historietas cuando él escribió sobre el tema, y que con el tiempo transcurrido han ido aumentando en número y tal vez en riqueza. Es probable que algunas acusen recibo de lecturas críticas como la de Dorfman, o perciban por sí mismas los problemas. Que Dorfman las omitiera derrumba al menos su propio optimismo de pretender que los patos, elefantes y héroes caerían cuando se difundiera entre la gente su radiografía ideológica, tal como lo planteaba en las últimas líneas de Para leer al Pato Donald.

Pero yo no puedo hacer un giro contrario y omitir la existencia de cómics que, aunque reelaborados, “siguen estando para Dorfman y Mattelart” por decirlo así. Me refiero a los que desde una posición crítica y escéptica, mantienen no obstante las obsesivas suplantaciones de lo colectivo por lo individual, entre otras cosas. Sin City, al menos el volumen Mataría por ella, me parece un ejemplo en ese sentido: la reafirmación del individualismo mesiánico y de la bondad última del mundo que lo ha construido. ¿Pero cuál es el secreto entonces, y a pesar de todo, de su atractivo? ¿No omitió Dorfman también, de modo inexcusable, el análisis del talento del relato dibujado, o de los cuentos ilustrados, cuando los vio? ¿por qué solamente el caso de Babar le pareció más interesante en ese aspecto? ¿cabe preguntarse además si esa idea fija del individuo sobre la sociedad es más profunda, más antigua y más resistente a la crítica que la aplicación colonialista que hicieron los cómics estadounidenses?

¿Qué es literatura, para Dorfman?

En sus textos es abundante el término subliteratura, y su desarrollo, pero no así la idea de literatura, que queda como “fuera de cuadro”. No aparecen sino pistas de su idea de la literatura genuina. Una de ellas se encuentra en las mismas páginas que estamos refiriendo. Opuesta al “famoso optimismo que han proclamado los medios masivos como su filosofía vital, y que ha encontrado en el Hollywood de antaño y en las teleseries actuales su encarnación triunfal … la literatura de élite desde el romanticismo en adelante ataca esta noción, y, por el contrario, se encierra en la sensibilidad del hombre como víctima y fantasma, deshojándose en el profundo drama de la enajenación, pero haciéndolo para un público selecto y con métodos a menudo incomprensibles para la gran masa.”

Para Dorfman, el arte del siglo XX (drama, pintura, poesía, música, novela), ahonda en la percepción de que el sujeto, hombre, mujer, niño, es más bien un conjunto de fragmentos de un objeto humano “que quisiera controlar su destino”. A diferencia de esto, “el arte de masas reafirma que esa contradicción (la enajenación, ser objetos en vez de sujetos) es superable, y –en el caso de las historietas de acción– exalta la intervención conciente, la aparición justamente de un sujeto. No sólo activo, sino que hiperactivo. Ese individuo puede modificar la historia y superar la crisis. Es el héroe.” (p.103).

 

Written by vichoplaza

febrero 25, 2015 at 10:17 pm

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