dibujar y escribir

Notas sobre ilustración, cómics, dibujos animados

DIBUJOS que HABLAN 2 / Octubre 20 y 21 de 2016

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ImprimirYa viene el Segundo Encuentro Dibujos que Hablan, “Ciencia fición, Lenguaje, Género y Violencia en las Historietas”, el jueves 20 y viernes 21 de octubre próximos, en el Edificio VIME de la Universidad de Santiago de Chile. Pronto difundiremos el programa. TODOS INVITADOS.

 

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octubre 5, 2016 at 7:25 pm

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¿MIEDO A LA PÁGINA EN BLANCO? El gatovicente negro

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Written by vichoplaza

septiembre 26, 2016 at 9:22 am

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JORGE ROJAS FLORES: Las historietas en Chile, 1962-1982. Aporte significativo

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Portada. Lom Ediciones, 2016

Portada. Lom Ediciones, 2016


En la primera línea de su introducción, Jorge Rojas reconoce la nostalgia como motor, motivación.

Para Rojas hay una tradición de estudios de la historieta, que su trabajo cuestiona: 1) la historia social, en la línea del estudio de Laura Vásquez El oficio de las viñetas; 2) los estudios político-intelectuales, en los que cabría la línea de Ariel Dorfman, Armand Mattelart, Manuel Jofré y otros; y 3) los estudios culturales, seguramente en el modelo de Umberto Eco.

Rojas piensa que hace falta un enfoque más integral de las historietas, que pueda articular esas dimensiones con las cuestiones materiales de la producción, más aún si el tramo que estudia comienza desde el último período de gran masividad, durante la década 60, hasta el declive ante la competencia televisiva y el empobrecimiento de gran parte de la población chilena, hacia los años 80. En sus palabras, su enfoque procura integrar “una dimensión cultural, que espera ahondar en lo simbólico, pero sin descuidar el debate intelectual, así como las condiciones materiales en que funcionaba la industria, y la forma en que la sociedad era representada en ella”. Propone entonces un enfoque amplio, por lo mismo exigente y demandante de mucho trabajo, que aborde las interrelaciones que ocurren en la realidad. Particular importancia tiene su investigación de la cuestión material, que comprende los procesos de las grandes industrias, pero además las condiciones de trabajo de los dibujantes y guionistas, su lugar en la sociedad, los circuitos de distribución de las publicaciones, cuyas evoluciones investiga sistemáticamente.

Respecto a la influencia material del contexto en las mismas historietas, Jorge Rojas hace una lectura penetrante de la trayectoria que tuvo el personaje El Manque con el cambio ideológico de la dictadura. Sabemos que El Manque fue una de las historietas mejor trabajadas y más exitosas de Quimantú, durante el gobierno de la Unidad Popular, y que tras el golpe cambia hacia la ideología conservadora, la defensa del orden, la sugerencia de los pobres como “merecedores” de sus infortunios. Por ejemplo, en el nº 281, de Editorial Gabriela Mistral, El Manque se enfrenta a Nehuén, un Mapuche que ataca a los colonos alemanes. Es un cambio lógico, de acuerdo a la toma del poder de los militares y la derecha civil.

Pero en uno de los últimos episodios de El Manque: “Allipén, el hermano indio” (nº 278, mediados de 1974), junto con esos valores conservadores, que ahora el personaje defiende contra los que antes fueron sus compañeros, Jorge Rojas percibe indicios pesimistas, que se rozan y se refriegan frente al contexto. Esto lo indica la trama de la historia.

Como se puede apreciar en este episodio, uno de los últimos de la serie, el personaje termina transformado en un simple brazo de la autoridad. Con resignación, El Manque reconoce que la justicia no ha triunfado, dando por concluido su papel. Claramente el guión deja en mal pie al personaje, aunque no tenemos certeza si esa fue la intención del guionista. En toda la historia se insinúa una sorda crítica y quizás se anticipaba, de esta forma, el final de la serie.

Debo el conocimiento de este detalle al propio Jorge, comentando la dificultad de encontrar a los dibujantes y guionistas, y que ellos puedan recordar con claridad lo que tenían en mente, ya sea porque el tiempo transcurrido es bastante, por razones de salud, o por otros factores. De modo que difícilmente se pueda aclarar la significación de este episodio según la intención de sus autores. (Quisiera dejar a la curiosidad del lector el resumen que hace Jorge de “Allipén, el hermano indio”, ya que obviamente la lectura directa es menos probable). ¿Se trata de detalles sutiles, vagos? No, porque su significación debería saltar a la vista: no se trata de la significación ideológica de autores y editores, sino la significación que el contexto, la situación laboral, la inminencia del cierre, provocan en una determinada narración, donde la figura del héroe y sus valores quedan criticados.

Las lecturas de la revista El Manque, dependiendo de quien las haga, dicen que es un caso representativo de un período de fuertes imposiciones ideológicas de izquierdas y derechas, es decir de censuras y autocensuras, de las obligaciones de obedecer y las estrategias para desobedecer, de parte de historietistas disidentes con la Unidad Popular, con la dictadura, o con ambas. Pero la lectura de los episodios, el conocimiento del curso regular que de pronto se quiebra y se enrarece, es lo significativo que se nos escapa. Narrativamente introduce una complejidad, un momento de cansancio y autocrítica sobre los modelos narrativos, que es algo genuinamente político. La observación de Jorge sobre la proximidad del cierre de la revista y los problemas consecuentes que se avecinaban, es un factor de materialidad, es la influencia de las condiciones de producción, que debemos considerar.

Respecto a las ideas y la influencia de Ariel Dorfman en los estudios latinoamericanos de historietas, particularmente en Argentina más que en el propio Chile, Jorge Rojas hace uno de los estudios más detallados y documentados que conozco, mencionando también otros autores contemporáneos como Jorge Vergara Estévez, y revisando el debate que se dio en Chile al respecto, por ejemplo la crítica de Bernardo Subercaseaux sobre el libro Cómo leer al Pato Donald. Rojas escudriña tanto la tendencia de los enfoques críticos sobre las “subliteraturas”, como el marco teórico usado en ese libro (el cual sus autores no se preocuparon por explicitar), y encuentra tres pivotes: el enfoque psicoanalítico sobre las relaciones personales de los personajes, incluidas las sexuales; las teorías de la dependencia aplicadas a las relaciones entre los pueblos, centro-periferia siempre desiguales; y “las relaciones económicas desde la perspectiva de la economía política marxista.”
En su introducción, Rojas ya sugiere una crítica a esta línea de estudios: “Inicialmente despreciadas como subliteraturas, desde hace unas décadas (las historietas) se han transformado en documentos históricos valorados por los especialistas.” Pero no toma esta evidente arbitrariedad del conocido libro como justificación para negarle pertinencia en todos los aspectos, negación en la que incurre incluso un enfadado Javier Coma.

rojas_perfilRespecto a la desarticulación de las grandes industrias editoriales, entre 1973 y 1982, sus conclusiones indican que hubieron dos factores principales: la expansión de la televisión en las capas medias y populares, y la crisis económica de 1982. Ambos cambiaron las costumbres de entretención y lectura, y con ello terminan los mecanismos tradicionales de circulación. “En las décadas siguientes, la producción de historietas adquirió otros rasgos, más bien artesanales, con contenidos y estilos más vanguardistas.”
Son bastantes más los aportes de esta excelente investigación, entre ellos la minuciosidad de sus datos y la atención al contexto internacional. Debería influir sobre los estudios y enfoques venideros. ¡Gracias, Jorge Rojas!

NOTA: para esta reseña me valgo de los textos de la Tesis de Doctorado que dio origen a este libro, y que Jorge Rojas me facilitó hace un tiempo. Ellos me siguen sirviendo como fuente de consulta para mis propios estudios, especialmente sobre la revista Rocket y sobre la historieta Barrabases.

Referencias
http://www.lom.cl/a0078fd2-faa5-46dd-9bba-2fc800ba24cf/Las-historietas-en-Chile-1962-1982-Industria-ideolog%C3%ADa-y-pr%C3%A1cticas-sociales.aspx
http://historia.uc.cl/Noticias/profesor-jorge-rojas-publica-libro-las-historietas-en-chile-1962-1982-industria-ideologia-y-practicas-socialesq.html

Historietas chilenas 2016: el estado de la cuestión, por Gatovicente

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El gatovicente da su opinión en el tema polémico iniciado por Nicolás Pérez en Monologías, y continuado por Cayo Cactus en su espectacular artículo “Sobre las historietas chilenas recientes” (publicado también aquí).

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Written by vichoplaza

septiembre 18, 2016 at 8:24 pm

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CARBONCITO, ciudad de historietistas (o una volada poética)

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Monos de amadeo Gonzáles

Monos de amadeo Gonzáles


Pongamos que lo contemporáneo de estos años está en algunas asociaciones de formas y contenidos, más o menos reconocibles, tal como fueron contemporáneas otras cosas antes. Damos por suspendida la categoría de vanguardia o avanzada, al menos acá.

portada 18

portada 18

La peruana Carboncito propone una mezcla de historietas cortas, de dos a seis páginas, con sensibilidades y poéticas de lo que está siendo la historieta nueva de latinoamérica. No deja de seguir siendo un fanzine que nace en Perú, que vive una vida interesante, y que tiene su cultura peruana. Fanzine o revista, es una mezcla de historietas americanas, latinoamericanas, incluidos canadienses y estadounidenses, que entran a una bien dispuesta mesa, que es Carboncito. Bien dispuesta porque las voces y los monos se juntan tan bien como si salieran de una sola ciudad. No es una ciudad social (sociológica), sino la ciudad de los historietistas.

Los temas son la vida normal y anormal, la vida urgente, desesperada, o tranquila y contemplativa. La vida filosófica, la vida nomás. La vida recordada, cuestionada, o sea la autobiografía, entre ellas capítulos de Power Paola, de quien también es el dibujo de la portada 13, si no me equivoco. Las ciudades: Lima, Bogotá, El Salvador, México, La Paz, Buenos Aires, Chorrillos, Santiago, que parecen una sola ciudad, o sea que son ciudades donde vive gente más o menos parecida, porque tiene deseos y problemas parecidos, con dibujos distintos pero afines.

Lo que quiero decir es que esa conjunción de las imágenes, como una misma ciudad dibujada por distintas manos, muestra la existencia de una “historieta latinoamericana contemporánea”. No “la única”, ni la que lleva el fuego sagrado (también quedan suspendidas aquí esas etiquetas y laureles).

Carboncito lo deja salir transparente, lo deja ver, a ese cómic latinoamericano. El hecho de que la pega de los editores pase desapercibida, como si no estuviera, es mérito de los hermanos Amadeo y Renso Gonzáles, pero también hay algo así como la onda de la época, que es el adherente, la cola fría fina entre cuadros distintos pero afines.

¿Cuál es ese cómic latinoamericano? Yo me atrevería a decir que la línea de Carboncito, teledirigida y-o azarosa, reúne historietas e ilustraciones impulsadas por el apunte y el registro de la vida personal, subjetiva, cómica, seria, emotiva, sarcástica, dolorosa, absurda, con personajes transversalmente muy relacionados a la propia biografía de sus autoras y autores.

Portada 13, Power Paola

Portada 13, Power Paola

Pienso por ejemplo en la serie “El último hombre en el mundo” del boliviano Marco Tóxico, que convive en coherencia con el extraño y afable personaje “Patrik” de Renso Gonzáles, con los personajes filósofos del colombiano Truchafrita, con las niñas que tratan de sobrevivir a los adultos, de Camila Torres Notari, con los animales y humanos valientes de Amadeo González, con la sátira de Lito el perro, de Galiquio. Se mezclan capítulos de Power Paola con los apuntes de viaje y de vida de Jesús Cossío, con Langer y Maliki, y el resultado está vivo, lo que no puede ser solamente una casualidad. Lo que se puede ver es que las mezclas de Carboncito no apagan los colores particulares, que hay algo que los junta bien, pues el pintor o pintora tiene que tener un saber para mezclar varios colores sin que le resulten un gris indefinido. Ese algo puede ser el apunte y registro de la vida, una de las sensibilidades por donde las historietas han encontrado sentido.

Cuéntese además, como diría Jaime Sáenz, con el valor de su origen de fanzine limeño, fotocopiado, espíritu que no han perdido. O sea, autopublicado, con pequeña distribución, difícil para otros países, y que entonces circula por mano y por ferias de fanzines y de cómics, ferias de libros, y bolsos viajeros. Esto para mal de la economía personal de sus editores, debido a la dificultad de hacerla, es cierto. Otro punto de valor.

Algo similar ocurre con la revista boliviana Crash (que no estoy seguro si continúa hoy), en la que recomiendo fijarse, pues aunque distinta a Carboncito en su origen material, arribó también y pronto al latinoamericanismo, –incluida la hispania– y a la sincronía internacional.

Otras referencias: http://historietologo.blogspot.cl/2011/08/entrevista-renso-gonzales.html

Lito el perro, de David Galiquio, un habitual en Carboncito

Lito el perro, de David Galiquio, un habitual en Carboncito

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septiembre 13, 2016 at 6:43 am

¿Buen dibujo, mal dibujo? (1)

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SOBRE ESTA PREGUNTA, lógicamente debemos poner en contexto la clase de dibujos de la que se habla, las finalidades que se le suponen, la época de ese contexto, etcétera. Acá hablamos del dibujo de historietas, y también el de ilustración, específicamente de las décadas recientes, pero sin obviar el dibujo de arte, ya sea como arte autónomo, o el que es (o fue) base de la pintura. Hasta cierto punto el dibujo en sí mismo, que es preocupación del arte “puro”, es la matriz, el cuerpo nutriente. Pero nuestro dibujo tiene también que relatar, contar historias, por lo cual tiene elementos literarios lo mismo que plásticos, que procrean una criatura original y distinta.

El bueno de Cutlass, de Calpurnio

El bueno de Cutlass, de Calpurnio (delpapelalaeternidad.blogspot)

En las historietas y la ilustración, desde hace una cantidad de años parece haber un problema de evaluación a causa de la gran relatividad en torno a los juicios y gustos sobre el dibujo. Carlos Reyes ejemplificaba esta situación con la historieta El bueno de Cutlass, del español Calpurnio, que para algunos ojos puede estar mal dibujada, pero esos juicios y sus presupuestos no pueden objetar el interés y el éxito de Cutlass como historieta. Allí se grafica la dificultad. Puede uno preguntarse si la división “dibujo bueno o malo” no solamente está caducada sino que es conservadora, jerárquica, e implica eso que entendemos por violencia simbólica.

En mi opinión el problema no es tan sencillo, porque si es cierto que, siguiendo los procesos de etapas anteriores, cada época va contradiciendo (si se quiere aboliendo) algunos estándares y cánones de sus predecesoras, entre ellos la de presuponer que un dibujo mínimo como el de Calpurnio o el del argentino Copi (La mujer sentada) están mal hechos, no por eso estamos en situación de decir que en nuestra época se han erradicado los estándares y las formas de pensar asociadas a ellos.

copi bibliapobre.wordpres

Copi: La mujer sentada (bibliapobre.wordpres)

EN EL CASO DEL DIBUJO MÍNIMO, SIMPLE, en numerosas ocasiones la verdadera objeción de sus críticos no va más allá del gusto estilístico, o en otros casos se trata de un juicio moralista que presupone muy poco trabajo para hacer esos dibujos, juicio que a menudo es un error. En los hechos no es posible demostrar que estos dibujos sean malos como dibujos, es decir que no tengan vida gráfica, expresividad, estilo, que no provengan de un pensamiento dibujístico y visual, y en nuestro caso que no sean agentes narrativos por sí mismos, porque esos elementos se cumplen en ellos. Lo que sucede o parece suceder es que exponen un estilo, una visión que a algunos no les llena, y andando un poco más allá, ponen sobre la mesa la controversia ya centenaria entre lo viejo y lo nuevo. Si podemos estar de acuerdo en lo anterior, entonces no es cierta esa supuesta relatividad total de hoy día, donde en materia gráfica todo entra y todo vale.

Las nociones de dibujos “buenos” y “malos” parecen seguir funcionando (“operando”) en nuestras cabezas, no solamente entre los criterios conservadores, –desde los cuales por cierto afloran rápida e ideológicamente–, sino en un piso de nociones más profundas y permanentes, y quizá menos ideologizadas. Un ejemplo de ello puede estar en la colaboración de Robert Crumb y Harvey Pekar para la historieta American Splendor. Basados acá en la película del mismo nombre, y confiando en su veracidad, vemos que Crumb se interesa por dibujar las historias de Pekar, y le pide que le haga guiones dibujados. Pekar responde que él no dibuja ni un solo palote, pero Crumb insiste “dibuja con tus palotes, y anota los textos, con eso yo puedo trabajar”. Y seguidamente vemos a Pekar dibujando esos esquemas, torpes y básicos como dibujos, pero útiles como guión. Como se ve, la relatividad conceptual no ha llegado al grado de que los editores estadounidenses saquen partido a los guiones dibujados de Pekar publicándolos como obras en sí, o iniciando una línea de nuevo estilo de dibujo. Lo que sí hacen es colocarlos como extras al final de algunos libros. ¿Es cosa de tiempo? No lo sabemos, pero el caso es que Pekar se daba cuenta que su dibujo no era bueno, y que necesitaba dibujantes para sus historias. El ejemplo no es inocente, porque estamos considerando a Crumb, uno de los mayores transgresores y rompedores de las lógicas de los cómics.

Pekar marvel strangetales

Pekar: guión dibujado para Marvel Strange Tales (ciuddanopop.blogspot.cl)

Written by vichoplaza

agosto 26, 2016 at 4:41 am

Themo el Lobo, conversación sobre sus otros trabajos

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Sus otros trabajos, aparte de Ogú y Mampato. Invitados a esta nueva sesión de Monología, organizada por Felipe Muhr, con la colaboración de un servidor.

Monologia 4_ Themo

Written by vichoplaza

julio 27, 2016 at 12:22 am

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