dibujar y escribir

Notas sobre ilustración, cómics, dibujos animados

Historietas chilenas 2016: el estado de la cuestión, por Gatovicente

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El gatovicente da su opinión en el tema polémico iniciado por Nicolás Pérez en Monologías, y continuado por Cayo Cactus en su espectacular artículo “Sobre las historietas chilenas recientes” (publicado también aquí).

gato-el-estado-de la custión

Written by vichoplaza

septiembre 18, 2016 at 8:24 pm

Publicado en Fichas de estudio

CARBONCITO, ciudad de historietistas (o una volada poética)

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Monos de amadeo Gonzáles

Monos de amadeo Gonzáles


Pongamos que lo contemporáneo de estos años está en algunas asociaciones de formas y contenidos, más o menos reconocibles, tal como fueron contemporáneas otras cosas antes. Damos por suspendida la categoría de vanguardia o avanzada, al menos acá.

portada 18

portada 18

La peruana Carboncito propone una mezcla de historietas cortas, de dos a seis páginas, con sensibilidades y poéticas de lo que está siendo la historieta nueva de latinoamérica. No deja de seguir siendo un fanzine que nace en Perú, que vive una vida interesante, y que tiene su cultura peruana. Fanzine o revista, es una mezcla de historietas americanas, latinoamericanas, incluidos canadienses y estadounidenses, que entran a una bien dispuesta mesa, que es Carboncito. Bien dispuesta porque las voces y los monos se juntan tan bien como si salieran de una sola ciudad. No es una ciudad social (sociológica), sino la ciudad de los historietistas.

Los temas son la vida normal y anormal, la vida urgente, desesperada, o tranquila y contemplativa. La vida filosófica, la vida nomás. La vida recordada, cuestionada, o sea la autobiografía, entre ellas capítulos de Power Paola, de quien también es el dibujo de la portada 13, si no me equivoco. Las ciudades: Lima, Bogotá, El Salvador, México, La Paz, Buenos Aires, Chorrillos, Santiago, que parecen una sola ciudad, o sea que son ciudades donde vive gente más o menos parecida, porque tiene deseos y problemas parecidos, con dibujos distintos pero afines.

Lo que quiero decir es que esa conjunción de las imágenes, como una misma ciudad dibujada por distintas manos, muestra la existencia de una “historieta latinoamericana contemporánea”. No “la única”, ni la que lleva el fuego sagrado (también quedan suspendidas aquí esas etiquetas y laureles).

Carboncito lo deja salir transparente, lo deja ver, a ese cómic latinoamericano. El hecho de que la pega de los editores pase desapercibida, como si no estuviera, es mérito de los hermanos Amadeo y Renso Gonzáles, pero también hay algo así como la onda de la época, que es el adherente, la cola fría fina entre cuadros distintos pero afines.

¿Cuál es ese cómic latinoamericano? Yo me atrevería a decir que la línea de Carboncito, teledirigida y-o azarosa, reúne historietas e ilustraciones impulsadas por el apunte y el registro de la vida personal, subjetiva, cómica, seria, emotiva, sarcástica, dolorosa, absurda, con personajes transversalmente muy relacionados a la propia biografía de sus autoras y autores.

Portada 13, Power Paola

Portada 13, Power Paola

Pienso por ejemplo en la serie “El último hombre en el mundo” del boliviano Marco Tóxico, que convive en coherencia con el extraño y afable personaje “Patrik” de Renso Gonzáles, con los personajes filósofos del colombiano Truchafrita, con las niñas que tratan de sobrevivir a los adultos, de Camila Torres Notari, con los animales y humanos valientes de Amadeo González, con la sátira de Lito el perro, de Galiquio. Se mezclan capítulos de Power Paola con los apuntes de viaje y de vida de Jesús Cossío, con Langer y Maliki, y el resultado está vivo, lo que no puede ser solamente una casualidad. Lo que se puede ver es que las mezclas de Carboncito no apagan los colores particulares, que hay algo que los junta bien, pues el pintor o pintora tiene que tener un saber para mezclar varios colores sin que le resulten un gris indefinido. Ese algo puede ser el apunte y registro de la vida, una de las sensibilidades por donde las historietas han encontrado sentido.

Cuéntese además, como diría Jaime Sáenz, con el valor de su origen de fanzine limeño, fotocopiado, espíritu que no han perdido. O sea, autopublicado, con pequeña distribución, difícil para otros países, y que entonces circula por mano y por ferias de fanzines y de cómics, ferias de libros, y bolsos viajeros. Esto para mal de la economía personal de sus editores, debido a la dificultad de hacerla, es cierto. Otro punto de valor.

Algo similar ocurre con la revista boliviana Crash (que no estoy seguro si continúa hoy), en la que recomiendo fijarse, pues aunque distinta a Carboncito en su origen material, arribó también y pronto al latinoamericanismo, –incluida la hispania– y a la sincronía internacional.

Otras referencias: http://historietologo.blogspot.cl/2011/08/entrevista-renso-gonzales.html

Lito el perro, de David Galiquio, un habitual en Carboncito

Lito el perro, de David Galiquio, un habitual en Carboncito

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septiembre 13, 2016 at 6:43 am

¿Buen dibujo, mal dibujo? (1)

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SOBRE ESTA PREGUNTA, lógicamente debemos poner en contexto la clase de dibujos de la que se habla, las finalidades que se le suponen, la época de ese contexto, etcétera. Acá hablamos del dibujo de historietas, y también el de ilustración, específicamente de las décadas recientes, pero sin obviar el dibujo de arte, ya sea como arte autónomo, o el que es (o fue) base de la pintura. Hasta cierto punto el dibujo en sí mismo, que es preocupación del arte “puro”, es la matriz, el cuerpo nutriente. Pero nuestro dibujo tiene también que relatar, contar historias, por lo cual tiene elementos literarios lo mismo que plásticos, que procrean una criatura original y distinta.

El bueno de Cutlass, de Calpurnio

El bueno de Cutlass, de Calpurnio (delpapelalaeternidad.blogspot)

En las historietas y la ilustración, desde hace una cantidad de años parece haber un problema de evaluación a causa de la gran relatividad en torno a los juicios y gustos sobre el dibujo. Carlos Reyes ejemplificaba esta situación con la historieta El bueno de Cutlass, del español Calpurnio, que para algunos ojos puede estar mal dibujada, pero esos juicios y sus presupuestos no pueden objetar el interés y el éxito de Cutlass como historieta. Allí se grafica la dificultad. Puede uno preguntarse si la división “dibujo bueno o malo” no solamente está caducada sino que es conservadora, jerárquica, e implica eso que entendemos por violencia simbólica.

En mi opinión el problema no es tan sencillo, porque si es cierto que, siguiendo los procesos de etapas anteriores, cada época va contradiciendo (si se quiere aboliendo) algunos estándares y cánones de sus predecesoras, entre ellos la de presuponer que un dibujo mínimo como el de Calpurnio o el del argentino Copi (La mujer sentada) están mal hechos, no por eso estamos en situación de decir que en nuestra época se han erradicado los estándares y las formas de pensar asociadas a ellos.

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Copi: La mujer sentada (bibliapobre.wordpres)

EN EL CASO DEL DIBUJO MÍNIMO, SIMPLE, en numerosas ocasiones la verdadera objeción de sus críticos no va más allá del gusto estilístico, o en otros casos se trata de un juicio moralista que presupone muy poco trabajo para hacer esos dibujos, juicio que a menudo es un error. En los hechos no es posible demostrar que estos dibujos sean malos como dibujos, es decir que no tengan vida gráfica, expresividad, estilo, que no provengan de un pensamiento dibujístico y visual, y en nuestro caso que no sean agentes narrativos por sí mismos, porque esos elementos se cumplen en ellos. Lo que sucede o parece suceder es que exponen un estilo, una visión que a algunos no les llena, y andando un poco más allá, ponen sobre la mesa la controversia ya centenaria entre lo viejo y lo nuevo. Si podemos estar de acuerdo en lo anterior, entonces no es cierta esa supuesta relatividad total de hoy día, donde en materia gráfica todo entra y todo vale.

Las nociones de dibujos “buenos” y “malos” parecen seguir funcionando (“operando”) en nuestras cabezas, no solamente entre los criterios conservadores, –desde los cuales por cierto afloran rápida e ideológicamente–, sino en un piso de nociones más profundas y permanentes, y quizá menos ideologizadas. Un ejemplo de ello puede estar en la colaboración de Robert Crumb y Harvey Pekar para la historieta American Splendor. Basados acá en la película del mismo nombre, y confiando en su veracidad, vemos que Crumb se interesa por dibujar las historias de Pekar, y le pide que le haga guiones dibujados. Pekar responde que él no dibuja ni un solo palote, pero Crumb insiste “dibuja con tus palotes, y anota los textos, con eso yo puedo trabajar”. Y seguidamente vemos a Pekar dibujando esos esquemas, torpes y básicos como dibujos, pero útiles como guión. Como se ve, la relatividad conceptual no ha llegado al grado de que los editores estadounidenses saquen partido a los guiones dibujados de Pekar publicándolos como obras en sí, o iniciando una línea de nuevo estilo de dibujo. Lo que sí hacen es colocarlos como extras al final de algunos libros. ¿Es cosa de tiempo? No lo sabemos, pero el caso es que Pekar se daba cuenta que su dibujo no era bueno, y que necesitaba dibujantes para sus historias. El ejemplo no es inocente, porque estamos considerando a Crumb, uno de los mayores transgresores y rompedores de las lógicas de los cómics.

Pekar marvel strangetales

Pekar: guión dibujado para Marvel Strange Tales (ciuddanopop.blogspot.cl)

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agosto 26, 2016 at 4:41 am

Themo el Lobo, conversación sobre sus otros trabajos

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Sus otros trabajos, aparte de Ogú y Mampato. Invitados a esta nueva sesión de Monología, organizada por Felipe Muhr, con la colaboración de un servidor.

Monologia 4_ Themo

Written by vichoplaza

julio 27, 2016 at 12:22 am

Publicado en Dibujantes chilenos

ELLAS

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comiqueras

Santiago de Chile, 4 de julio de 2016, la tercera sesión de los conversatorios Monología, organizados por Felipe Muhr y yo, que tienen lugar en Casa Plop. Convocamos a una sesión titulada Comiqueras, con tres autoras invitadas. Ellas, sin duda, dan muestra de su vitalidad y su inteligencia. Vale destacar, en primer lugar, que ellas y el público compuesto mayormente por mujeres, destruyen de modo amable pero inobjetable que la primera sesión de Monologías, sobre el estado de las cosas en los cómics nacionales, haya tenido una mesa exclusiva de hombres. ¿Por qué no hubo allí una mujer? Lo hechos demuestran que el sesgo fue innegable, tan innegable como “inconciente”. En cuanto co-responsable de Monologías, esa pregunta me deja ante la prueba de que mi tan preciado progresismo democrático en el mejor de los casos es un provincianismo. Lo único que pudiera decir, pero que sale como una confesión que nadie necesita, es que en realidad no se me pasó por la cabeza en aquella ocasión invitar a una mujer para el tema, y no hay argumento para justificar lo que es evidentemente la mentalidad machista de mis actos. Pero tampoco pido “perdón” porque aquí eso no sirve para nada.
Hay que ir por partes, al menos las partes que yo pueda pensar. Ante este desvelamiento, pienso que, desde otras perspectivas, un autor o autora de otra ciudad nos acusará con toda razón que los invitados e invitadas sólo eran de la capital, y que no se nos pasó por la cabeza llamar a alguien de otro lugar, y hacer el esfuerzo básico de brindarle alojamiento en nuestras casas, para que se hiciera presente. Así, el centralismo político y económico, la falta de generosidad de quienes creemos ser generosos, tiene un paralelo con el problema que se nos presenta con ellas, porque es algo que está en nosotros naturalizado como lo más normal del mundo, siendo que es una discriminación. Otros numerosos casos de este sesgo de poder, de privilegios y discriminaciones, surgen inmediatamente en distintos niveles y ámbitos.
Sigo con un ejemplo que me parece definitivo. La tarde después de esta difícil toma de conciencia, en mi casa, escucho en la radio Usach como a las 5 de la tarde a un dirigente homosexual, conversando de política y actualidad. En un momento él dice que el asunto no es de por sí la discriminación a los colas y lesbianas, a las transgéneros y travestis, a los raros por ser raros. Cita el caso de un señor de apellido prestigioso (¿Larraín?) homosexual, que ocupa un puesto directivo en la Fundación Iguales. Ese señor homosexual, dice el amigo en la radio, no sufre en realidad la discriminación, como no sea en términos retóricos. Tiene un estupendo cargo bien remunerado, y de prestigio social en una organización progresista, como corresponde a su clase social. No sufre ni sufrirá la detención, los golpes de la policía, ni de cualquier grosero tipo de la calle que lo odia por ser marica. Ese “cualquier tipo de la calle” (esto lo agrego yo) no podrá ni siquiera acercarse a él. Creo que esta observación llega al hueso. La discriminación primordial en la sociedad patriarcal no es primero hacia las mujeres, ni a los distintos, porque hay bastantes patriarcas mujeres, y patriarcas raros. La desventaja fundamental, que te hace ser castigado dentro y fuera de casa, es la de ser pobre [y ser débil como los niños ante los adultos]. Esto no es ninguna verdad nueva, ni un paso hacia la iluminación.
No desde luego la pobreza espiritual de los obispos y pastores que heredarán el reino de los cielos, sino la material de estar y vivir en las bases de la pirámide, soportando el peso de todo lo demás. Si a esa desventaja se le agrega la de ser homosexual, travesti, negro, Mapuche o MUJER, la sociedad decreta que es natural que tu vida sea un infierno, ya que la violencia llegará también desde tu propia clase, para qué decir de las demás.
ellas 1
Por esa razón, y por mis propios medios, también observo inevitablemente, como una carga pesada, que la cuestión social ocurre en la más vital y creativa línea de las historietas, es decir en los cómics de autoras mujeres. Si bien dicha vitalidad con mucho supera hoy las barreras sociales, no por ello dejan de existir, y valdrá la pena ver cómo se manifiestan esas diferencias en términos de aceptación y rechazo de la sociedad, las editoriales, los medios, a unos y otros discursos y temas de los cómics de autoras mujeres. Pero vale recalcar su potencia y su originalidad, en comparación con los ejercicios estilísticos repetidos y egocéntricos de muchos de nosotros los autores con pene.
¿Me escapo ladina y mañosamente de mi responsabilidad machista con “la bandera social” y criticando a mi propio género sexual? No lo sé, les aseguro que no lo sé. No creo que Katherine desee que yo agarre el cuchillo grande de la cocina y me castre, me castigue, asuma la culpa con autotortura, para demostrar que estoy de su lado. No soy capaz de hacerlo, desde luego. Si me auto-torturo y me castro en mi cabeza, eso es anterior a ella. Porque la castración es el castigo tan temido, así como el odio de ellas es el infierno tan temido, según bien lo entendió Onetti.

Lo que veo es que el paralelo más patente del reclamo de ellas es el de la diferencia entre tener o no tener, equivalente en el mundo a la de ser o no ser. No la de tener o no tener vagina o pene, sino la de no tener un cuarto propio. Creo que en ese sentido –más o menos– Maliki se expresó al inicio “¿por qué este tipo de encuentros no los organizamos nosotras?”, pues en ese plan están, y les deseamos lo mejor.

Cité la famosa frase de la admirada Virginia, pero polemizo que ella, extraordinaria como es su obra, no dejaba de despreciar a las “costureras y modistillas”, a quienes acusaba clasistamente de tener horrible mal gusto y comportamiento, acusación hecha del mismo molde con que los “superiores” han acusado milenariamente a los inferiores, que no pueden echarles en descargo la policía encima, ni escriben las leyes, ni determinan los horarios de trabajo ni las horas de ocio y tranquilidad que jamás pueden tener. Quiero decir que el problema es dolorosamente complicado, y que incluso traspasa la solidaridad femenina, porque no es Virginia Woolf una autora más, ni una pituca, ni menos una indiferente.
Debimos y no debimos convocar a una sesión de mujeres autoras de cómics. Si no lo hacemos está mal, si lo hacemos también está mal. El error flagrante, en realidad, es que dividimos la cuestión desde antes. Si lo continuamos haciendo, allá nosotros. Nuestro problema (uno de nuestros problemas) del que debemos hacernos cargo, es preguntarnos qué entonces es la sensibilidad, y por qué nos sale tan difícil hacer cómics serios o cómicos sobre estos problemas reales que sabemos tan complejos, en vez de las simplificaciones que nos gustan tanto. [Agregado: En el abordaje de esta complejidad que nos supera, ellas demuestran bastante mayor lucidez y valentía que sus colegas hombres. Si hay algo que admiramos de Maliki, por ejemplo, es su coraje para hablar de sí misma y de otros].

[En nuestro masculino problema de enfrentar contenidos más difíciles, y de nuestra falta de vocabulario para hacerlo, ¿no hay entre otros temores el de “que no hay público para eso”?] ¿Pero no somos nosotros, autores y autoras, quienes debemos manejar los carros, en vez de muchos editores(as) y medios, que están valorándonos según si jugamos en equipos de los united states, o según los likes de las redes sociales?

Written by vichoplaza

julio 6, 2016 at 10:20 am

Dibujos que Hablan 2, extiende plazo recepción

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SE EXTIENDE PLAZO DE RECEPCIÓN DE RESÚMENES HASTA EL 29 DE JULIO DE 2016.

cartel dqh 2016 v4

Written by vichoplaza

julio 1, 2016 at 1:21 am

RECOMENDADOS

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unisexCayo Cactus hizo hace poco un nítido escaneo de la historieta chilena, para no tener dudas de la agudeza y lucidez de su mirada. Aquí una reseña muy intresante de Cayo sobre el cómic del también interesante Rodrigo La Hoz, autor peruano, en el nuevo sitio SACAPUNTA. Tres recomendados entonces.
https://sacapunta.wordpress.com/2016/06/29/estetica-unisex-rodrigo-la-hoz/
Decir que Rodrigo La Hoz contruye atmósferas narrativas que inquietan, que desacomodan. De los excelentes historietistas peruanos de hoy día, junto a Jesú Cossío, de quien hemos hablado antes, MIguel Det, los hermanos Gonzáles y su revista CARBONCITO, David Galiquio.

 

Written by vichoplaza

junio 30, 2016 at 8:49 pm

Publicado en Recomendables