dibujar y escribir

Notas sobre ilustración, cómics, dibujos animados

Hoy es uno de esos días, de Nico Pérez de Arce. Comentario 2

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Propia edición, 2012

Propia edición, 2012

Antes escribí un comentario sobre el fanzine “Hoy es uno de esos días”, de Nico Pérez de Arce, con el cual estaba convencido de haber dicho una cosa, es decir, que me pareció arte verdadero –sin necesitar de mayúsculas. Eso me motivó a escribir sobre él, aprovechando de ensayar algunas ideas paralelas sobre la escritura y el guión, libremente sugeridas por el mismo fanzine. Pero luego de bastante tiempo, Nico me dice que es al contrario, que critiqué su trabajo de hedonista y adolescente, entre otras críticas nada fáciles de asimilar. Por supuesto él aceptaba el hecho. Escuchándolo, yo no quería creer que, queriendo decir una cosa, hubiera escrito otra, pero no es la primera vez que me pasa. Ahora releo el comentario anterior, y es cierto. Es además un texto hermético, elíptico.

Ahora trato de reparar, en los párrafos más complicados, lo que en efecto critiqué pensando compartir y difundir. Copio esos párrafos más o menos iguales, y corrijo dentro de paréntesis de corchetes lo que no puedo dejar de corregir, aunque sé que mis propias ideas tienen contradicciones que no sería del caso tapar.

“Hoy es uno de esos días” es angustia existencial, la angustia del ingreso al feroz funcionamiento del mundo. [La vez anterior preguntaba:] ¿La autenticidad viene solamente cuando hay tristeza, angustia, desesperación, como se cree mucho y muy comúnmente?, ¿o sea que cuando uno se siente feliz no puede escribir algo bueno? [Y contestaba que] esa relación era falsa, porque implicaba solamente la emocionalidad, el tormento, la frustración y el dolor, cosa que es una pose hedonista aceptable en los adolescentes, pero no en los adultos. [Frase injusta, aunque no dirigida al autor. Pero la dejo así, porque la explicación agrava la falta].

Después, agregaba que podemos pensar más bien que la realidad es peor, [o sea peor que creer que sólo la tristeza hace arte], y que esas dimensiones [peores] de la realidad son atisbadas por el lenguaje del arte, que está capacitado para esa ingrata tarea. Cuando en este caso [es decir en “Hoy es uno de esos días”] el relato y el dibujo nos hacen pensar en lo cierto de la situación que está graficando, de modo que no tratemos de hacernos los tontos, [eso] es algo verdadero, auténtico, y por consecuencia un trabajo de arte. Contradictorio como sea, su existencia nos alegra.

Agrego ahora, uno se alegra de encontrarse con artistas que enfrentan los problemas reales, trabajos que desdichadamente surgen de momentos o estados de angustia. Es contradictorio alegrarse por esto, alegrarse de que otra persona lo pase mal y haga arte bueno, pero también es sanador, no sé por qué. Y que el trabajo originado en la tristeza sea sanador, reparador, que sea una salida genuina, y no una evasión, también parece contradictorio, pero es verdad. Tal vez se deba a que es solidario. No es una angustia por la propia suerte individual, sino que viene de más adentro, y uno la reconoce. Sobre estas cosas me hizo pensar y sentir “Hoy es uno de esos días”, teniendo frescos en la mente las historias anteriores de Nico, de las cuales en alguna ocasión había comentado, (ver: Yo también) que van desde el humor hilarante al terror y la inquietud.

Mi redacción fue muy mala, y lamento haber afectado a un autor que estimo como uno de los brillantes nuevos historietistas chilenos. De cualquier modo, acepto que yo personalmente quedo en entredicho.

Written by vichoplaza

mayo 24, 2014 at 9:34 am

EL BRUJO , de Carla Berrocal

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Edicions de Ponent, Alicante, España. 2011.

Edicions de Ponent, Alicante, España. 2011.

El Brujo, tebeo de Carla Berrocal editado en un hermoso libro por Edicions de Ponent. Quisiera hablar algunas cosas acerca de él, y algunos alcances a partir de él. Introduciendo muy brevemente, se trata de las correrías de Porfirio Pillampel, brujo de la isla de Chiloé, del sur de Chile. Ser brujo es estar enrolado de por vida en la llamada Recta Provinicia, o “la mayoría”, que es la asociación y el orden de su mundo en el Chile austral, mundo con diabluras y humor (recordemos y recomendemos, de paso, la notable serie de cuatro telefilmes de Raúl Ruiz: La recta provincia, de 2007, versión también libre de historias y cuentos de brujos chilenos, con una idea de cultura que creo es similar en varios aspectos). Según la definición que nos da Carla “…Para ser brujo hay que pasar una serie de pruebas. Se prefieren a los indios antes que a los blancos. Aunque firman un pacto con el diablo, son fervientes cristianos. Imparten justicia allá donde se necesita, pero también son crueles con sus enemigos.” Pero Pillampel quiere renunciar a “la mayoría”, porque si bien una vez convertido en brujo puede tener todo lo que un hombre pudiera desear, él ya no desea nada, porque entre esas pruebas que debió cumplir ha matado a su mujer, Amaranta Catrilef. Es el punto de inicio de la historia.

Noche a bordo del Caleuche

Noche a bordo del Caleuche

La manera de trabajar el tema merece comentario, como diría el mismo Ruiz. La autora nos dice que lo que quiere es ayudar a que las leyendas de Chiloé no se olviden. Su personaje, Porfirio, hace un tránsito, un recorrido entre la vida y una rara muerte, muerte entre comillas quizás. En ese viaje a Cau-Cau, donde se pone el sol en el inmenso pacífico, y que en la tradición es el lugar hacia donde se va a morir, Porfirio va encontrándose con los personajes tradicionales de la mitología chilota. Llegados a este punto, donde es tan frecuente que se hagan descripciones de lo “típico” (de qué se trata, cómo se comporta, etcétera), Porfirio simplemente vive historias con ellos, historias casi cotidianas, muy envolventes, que nos llevan a sentir o percibir la manera de ser de la gente que, en su época, fue imaginando y concibiendo estas leyendas. Unos días antes de conocer El brujo, escuchaba a alguien (yo soy muy malo para recordar nombres) acerca de la relación entre Chiloé y la provincia española de Valencia. Valencianos fueron bastantes de los españoles que se quedaron a poblar Chiloé, por su parecido climático y geográfico. Se lo mencioné a Carla, y me di cuenta con gusto que ella sabe bastante más del asunto. La imaginación de esta parte española, mezclada con la indígena, dio fruto en una cosa nueva: la cultura tradicional chilota. Lo que quiero decir es que, aparte de hacer actuar algunas de las figuras  de esa mitología, El brujo puede hacernos sentir la manera de ser de la gente antigua, su mundo desenfadado y también aterrador, y nos lo hace percibir, pues se debe a ese sencillo y verdadero origen que tales leyendas siguen vivas y nos resultan fascinantes.

La Recta Provincia, Raúl Ruiz

La Recta Provincia, Raúl Ruiz

Esta culaidad viva de El brujo, tiene que ver con lo envolvente de las historias, con su discurrir fluido y sin altisonancias dramáticas ni cómicas, sumado a la belleza visual del dibujo y el color. Pero además creo que se trata de una concepción de la cultura. Es probable que para nuestra autora el propósito de dar a conocer Chiloé no sea exhibir o poner en un escenario sus figuras, concibiéndolas como monumentos, como patrimonios intangibles, pero aisladas de la gente real que las creó. Porque esa gente antigua, que vivió antes sobre la misma tierra, que tuvo una manera de ser creadora, es el centro de interés. No se trata de rescatar solamente lo imaginado sino la imaginación que lo imaginó, la forma de ser de ellos y ellas. Quizá partes de esa cultura ya las hemos perdido, pero me parece que Carla llega a hacer que escuchemos su respiración viva. En esto podemos relacionarla con la idea de la cultura que hay en las películas de Raúl Ruiz.

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despertando de la noche del Caleuche

Respecto a la narración, desarrolla su historia en forma tradicional –por un momento– y de pronto salta a cuadros que ocupan toda la página, o la doble página, pero no se trata de momentos especiales o lucimientos, sino que parecen ser simplemente los cuadros que allí corresponden, trabajados con mayor o menor detalle en relación a lo que necesita la narración. Por ejemplo, puede ser sólo la cabeza del personaje diciendo algo. Pero en ese movimiento logra sacar afuera y ampliar la idea del cuadro del cómic. En ese sentido lo primero que yo pensaba es que se mezclaba la forma narrativa de la historieta y la del moderno libro ilustrado. Aunque después me doy cuenta que ella siempre prefiere que la narración y el diálogo sean el de un tebeo. No se tienta a narrar como un libro ilustrado, aunque por sus bellos dibujos puede hacernos detener si quiere en ilustraciones de tiempo “ilustrativo”, silenciosas. Así son los cuadros pintados en acuarela, por ejemplo, o sus  dibujos del mar.

Carla es una excelente dibujante, con mucho de espontánea, y además, colorea muy bellamente, da gusto y alegría sensible.

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puede ser espontáneo

En mi opinión modesta, el espontáneo es uno de los modos más valorables del dibujo. Hay otra vertiente, idea, o sangre que es constructiva, correctiva y a fin de cuentas no espontánea, que parece ejemplificarse cuando el boceto previo es muy acabado, o cuando hay una planificación cuidadosa de la composición. No se trata de que estos artistas no tengan facilidad, o no trabajen con rapidez (porque el punto no es la rapidez), sino que el trazo obedece a una intención bastante más premeditada, que controla más el movimiento del brazo, y que a veces elabora con paciencia cada centímetro de la superficie, y lo que es más decidor, cada centímetro de significación y simbolización. En el caso del cómic pienso, naturalmente, en la corriente tradicional de Foster-Raymond a Hergé, Giraud o las ilustraciones trabajadísimas de los actuales dibujantes de superhéroes. En el caso de la ilustración pienso en Giger, en Frank Frazetta, en fin, mientras la pintura hay toda una historia de la representación pre-fotográfica. Pero el dibujo espontáneo en el cual pienso, uno de cuyos ejemplos internacionales puede ser Quentin Blake, y que en la pintura es más complejo (De Kooning, por ejemplo) se hace cuando el movimiento del brazo –y del cuerpo por su intermedio– está buscando una armonía, un contacto más horizontal, sea con el ser, con el pensamiento, o quizá con algo “afuera”, de modo que muchas veces la desproporción y la sencillez sorpresiva de las figuras, es resultado de la libertad del trazo, de la alegría del trazo en nuestro caso, pero no de la pérdida de importancia de la figura que está dibujando. Cuando el resultado es bueno para uno mismo –y eso es bien difícil– se aligera el peso de los símbolos, de las implicaciones e interpretaciones de las figuras, algo muy, muy grato.

puede ser espontáneo

puede ser espontáneo

No se trata de decir ni decidir que una de ambas formas de dibujar (que no son las únicas, naturalmente) sea la más pura, la más difícil, o la más de algo que la otra. Solamente intuyo que el dibujo espontáneo, en su rigor, implica el “estado de alma” de quien dibuja, por decirlo con mucha sencillez, y que su duro trabajo es armonizar, hacer fluir –si se quiere verlo esotéricamente–. Aquí me refiero a una espontaneidad que llamaría liviana, alegre, más propia del dibujo por si mismo  y de la ilustración, sabiendo que con la mención de De Kooning, entre otros y otras artistas, mencionamos otra manera más seria o más profunda respecto a nuestra oscuridad humana, y que por lo mismo implica el dolor.

Estupendo trabajo el de El brujo. Agradecimientos como siempre a Carlos Reyes G.

Written by vichoplaza

febrero 15, 2014 at 3:05 am

JORGE QUIEN: DESAJUSTES DE UN TERRÁQUEO

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Desde Buenos Aires, Jorge Quien nos envía la lectura audiovisual de su texto Desajustes de un terráqueo,  que con la excusa de referirse a la edición completa de Las Sinaventuras de Jaime Pardo, (por Ril Editores, y con apoyo del Fondo del Libro, Chile, y que publiqué originalmente en el blog  vichoplaza), habla en realidad sobre el estado de civilización humana, y en particular del estadio bicentenario de la sociedad chilena, ja, ja. También habla sobre historieta, por supuesto.

Aunque soy parte interesada, creo que es una reflexión brillante.

Aprovecho de contarles que los trabajos de Jorge  me han motivado antes a escribir dos artículos:  NocturnosConsideraciones Quienisianas. Una muy buena idea difundir nuestras ideas de este modo. Agradecimientos a mi querida Anamarmota.

Written by vichoplaza

enero 23, 2014 at 8:07 pm

CONVERSACIONES CON CHRISTIANO DIBUJISTA 1

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ChristianoG

Christiano G.

NOTA DE PRINCIPIO: los paréntesis de corchetes [ ], indican agregados necesarios para contextualizar. Al final de la siguiente entrega hay una nota explicativa sobre el origen de estas habladas.

Febrero del 2009, mails.
Yo: [Dentro del tema de la historieta política]. Quería preguntarte sobre la historieta independiente.

mini chris3Christiano: Aunque se la tiene por tal, la que se llama generalmente historieta independiente no es política. Desde luego es muy interesante y tiene mucha potencialidad, pero el equívoco es entenderla como política… Tomando como ejemplo algunos trabajos argentinos, se trata de narraciones muy personales, o si se quiere “minimalistas”, narran experiencias plenamente subjetivas del sentir del narrador, o de su pensamiento al tomarse un café, al caminar por algún lugar, etc., y desde ahí proponen algo, narrativa o dibujísticamente.

[mío]: Christiano en ese sentido no define su trabajo como historieta independiente. Aunque colabora con blogs como Historietas Reales, siempre le sale una mirada que cuestiona incluso de ese tipo de intenciones.
Yo: ¿no vendrá el equívoco de que se trata de trabajos o publicaciones hechas concientemente al margen del sistema industrial o comercial, con las consecuencias aceptadas de antemano, y se entiende eso un poco apresuradamente como una postura política? Como los independientes en EEUU, que sólo en algunos casos tiene una intención política, por ejemplo Spiegelman o Joe Sacco, pero el espectro temático es mucho mayor.

mini chrisChristiano: La llamada historieta independiente es política en la forma –la autogestión–, pero muy poco en el fondo –el concepto–, o por lo menos hay excepciones mínimas en una regla demasiado grande, en que lo autobiográfico o lo intimista se usa como recurso, como búsqueda de un género que funcione solo o se cuente solo.

Creo que la tendencia del modelo económico apoya el discurso individualista, la exacerbación de lo íntimo, de lo minimalista viene a favorecer esta tendencia mundana y moderna, el humor gráfico que era muy político y discursivo –y aburría también, ¿por qué no?–, se transforma en una secuencia de cuadritos mínimos, naif, de anécdotas que son como brisitas de historia, y no es malo que las cosas cambien, lo terrible es que cambien y se hagan fórmulas, modas exitistas a seguir… y claro, EL ÉXITO es otra de las exigencias del modelo (económico, digo) que los jóvenes quieren (o se ven forzados) a alcanzar a toda costa… en este caso lo artístico se traiciona en una búsqueda inentendible de la ternura…sííí, la ternura que abunda –o sobrepobla– los blog, web y fotologs que contienen dibujos, ¿se han fijado en que hay hordas de dibujantes pretendidamente tiernos, o sensibles?, yo agrego a eso que LA TERNURA ES UN GRAN GRAN DISFRÁZ PARA LA PERFIDIA… y eso no deja de ser un alegato de un cuarentón amargo que se creía tierno…¿que pensaban?, ¿que yo les iba a decir que el mundo es mucho mejor con ustedes?… no señor, esto va para abajo…a los dibujantes intimistas que metafóricamente “se van al fondo del patio”, les digo, ojo, “se les quema el living y el comedor, y ni se han enterado.

Como afirmo hace rato, ojalá no me pongan tan cerca de la historieta independiente, creo que ya no voy más con esas historias de reprimidos sexuales, o de cabras chicas clones de Maitena, nada más lejos para mí que hablar de “las miguitas que se quedaron en mi cama y se metían por mi pijama”…no puedo evitar pensar que es muy…intrascendente, muy snob tratar todo tan a la ligera, del dibujo mejor ni hablo.

Yo: hablabas del “remate”, como un instrumento narrativo y comunicativo. Tema interesante, por favor explícate más.

mini chris3Christiano: Y cuando hablaba de LO POLÍTICO, también me refiero a que la risa, la burla, el echar la talla, pueden ser recursos políticos muy válidos, en el sentido ese de que todo es risible, o hueveable. El humor a favor es una cosa chata y acomodaticia, muy mal mirada por los humoristas de verdad, en mi caso personal todo los chistes que he hecho sobre la concertación me ha significado que inmediatamente quede en la vereda contraria a la concerta… o sea la derecha, sin embargo la derecha siempre me ha interpretado como un comunista de mierda, y esa confusión provocada me parece fantástica, y parte de un juego político, muy de mi ámbito personal… creo que quedan muy pocos dibujantes políticos en la actualidad…Azagra es uno…Hernán Cirianni, que se ríe de la revolución haciendo revistas de historietas con colaboraciones de todo Latinoamérica… la risa no debe estar fuera de cualquier proceso revolucionario, y sé que esto último provocaría escozor en mi abuelo estalinista.

Referente a el remate, no sé, uno por más que no le guste termina pareciendo un formulador, un sentencioso, deformación profesional del pedagogo. El asunto es que en el humor siempre se habla del remate como una especie de orgasmo virtual, el momento cúlmine del chiste, y hoy algunos experimentadores juegan a prescindir del remate, casi como un chiste interno para el público, y por ahí a algunos les resulta, tanto les ha resultado que ha devenido en fórmula, y ahí se pone latera la cosa…creo que el remate funciona en el drama también, la tragedia griega sigue funcionando, a pesar de las vanguardias… y del club de la comedia.

Yo: Las influencias.
Christiano
: No se trata solamente de la influencia de otras historietas o humorismo gráfico. El espectro de las influencias es mayor, hay obras de otras artes, el cine, la poesía y la literatura, la música… o momentos de esas obras que te influyen, de modo que hacer un “mapa” de influencias o de referentes para tu trabajo es un poco imposible o hasta inconducente.

Yo: Los cambios de perspectivas y la madurez. Al principio te separabas nítidamente de las otras artes relacionadas, (pintura, dibujo, grabado) y con el tiempo has descubierto una afinidad y gusto muy grande por el grabado, por su factura, por su espectro de texturas y de linealidad. Descubres que en tus dibujos has buscado inconcientemente algunos resultados y efectos del grabado, y ahora ya no tienes problemas de sentirte apartado de esas disciplinas. Has logrado llegar a una visión ampliada.

mini chrisChristiano: Las grandes artes, la academia establecida (pintura, escultura, arte, etc.) se ha encargado de denostar frecuentemente estas artes menores, o como le digo yo, arte bastardo (ilustración, historieta, humor gráfico), esto es un hecho, muchos profesores de las escuelas de arte piden expresamente a sus alumnos que no trabajen la caricatura, de eso soy testigo casi presencial, el no adecuarse a estas normas significa la mala calificación, casi siempre la respuesta es que este arte bastardo no sería “arte”, cayendo en la discusión bizantina, e inconducente, de qué es realmente arte y qué no.

Por otro lado, los representantes de las artes menores, viendo esta denostación paradigmática han tenido una pésima respuesta, argumentando con más –y peor– ninguneo hacia la gran escuela, y lo que no saben es que al tener esa respuesta infantil se pierden de una cantidad de autores que les serían de gran utilidad como referentes en sus obras. Acá, el trabajo de los grabadores es un nexo importantísimo entre estos dos mundos, en mi caso personal ha sido material de consulta en la definición y valor del trazo, de la línea. La historieta como formato narrativo debe mucho al grabado.

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Written by vichoplaza

diciembre 26, 2013 at 6:36 pm

APUNTES EN FANZINES: Las Influencias

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EN LOS ECOS de la reciente Feria del cómic de la Plaza Brasil, me hice de varios fanzines y autopublicaciones, y saqué del estante una serie de otros más que fui juntando antes. Pienso que las tendencias y los conflicto de nuestro campo se muestran en ellos tanto como en los libros integrados al difuso circuito institucional y editorial. Merecen atención y trabajo.

Mi lectura, por supuesto, está contaminada de mis propios fantasmas adultos, de mi depresión o escepticismo. También será bueno decir que no intento representar lo que los artistas han querido decir.

Sato y Fer

Sato y Fer

Comienzo con Let’s Rock, del dibujante Jaliet. Un cómic amable, de humor blanco, bien dibujado, con las anécdotas cotidianas de Fernanda y Sato, dos jóvenes que se independizan de sus familias, según se ve, compartiendo un departamento. En cierto momento, en la sección de preguntas de los lectores de facebook, Sato tiene que reconocer que su pelo verde no es culpa de una enfermedad venérea con la que nació, y que lo matará pronto, sino que solamente es un teñido, una etapa del variado devenir de sus looks, como bien se encarga de enseñarlo Fernanda, porque para eso están los amigos.

La siguiente pregunta es ¿por qué Fernanda se parece a Rukia de Bleach?, una personaje de manga. Ella dice que no la conoce, que tampoco le suenan ni el manga ni el animé. “Fer, por favor, fuiste otaku toda la media y hasta el primer año de la U”, le dice Sato. “Yo no tengo pasado”, se defiende ella, pero su amigo googlea la imagen de Rukia, y Fernanda sigue defendiéndose, “no me parezco en nada… sólo tenemos melena las dos, nada más”. Al final se enfurece.

Es interesante la manera sutil y humorística de Jaliet de mostrar que hay algo no resuelto ahí, un problema permanente, con aspectos frustrantes y dolorosos, sobre el cual no propone una solución. Es la influencia, cuyos síntomas y efectos se ven en la copia, la imitación, o la “ilustración” opuestas a la creación y generación de imágenes originales. Pero saludablemente, a diferencia de una actitud  históricamente anterior entre los dibujantes, ya no se observa una conciencia simple y evasiva, que dolorosamente podía esconder mala fe, sino que ahora puede tematizar el problema en la propia obra, sugiriendo sus ribetes difíciles, y asumiendo que no lo puede resolver, o que no quiere resolverlo por la vía de la autorrepresión  o la censura de las fascinaciones. El mechón de pelo al medio, de la personaje original, no es en realidad original de esa figura, sino de un pensamiento y sentimiento estético que, desde luego, pertenece culturalmente a los japoneses.

Se trata de reconocer un hecho que no es de ninguna manera nuevo, ni exclusivamente infantil y juvenil. Dicho en mis palabras y a título propio, el que está bastante lleno de copia, de servilismo y presuntuosidad es el mundo adulto y serio de la cultura, al que por nuestro trabajo y nuestros intereses todos desafortunadamente ingresamos un día, o tenemos ue tratar con él.

Written by vichoplaza

diciembre 17, 2013 at 8:11 pm

Publicado en Fanzines

LA RISA DE RIUS

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irres00El arte irrespetuoso. Historia incompleta de la caricatura política según Rius. Eduardo del Río. Editorial Grijalbo, México, 1988.

Comienzo agradeciendo —como en otras ocasiones—, a Mauricio García, Director del Museo de la Historieta Chilena, el conocimiento de este  libro en el cual Rius explicita su perspectiva de edición, vale decir, se ocupa especialmente de la caricatura política que se ha puesto en contra del poder y la autoridad abusiva, o, más precisamente, del lado de los oprimidos por ese poder, vale decir de los pobres, puesto que hay otras tendencias en la historia de este arte que no se han ocupado del problema desde esta perspectiva. En ese sentido, sólo menciona el anticomunismo de la famosa revista inglesa Punch, y, levemente, el apoliticismo de New Yorker. Como sabemos, Rius es marxista y de simpatía comunista. En el capítulo “La caricatura contra el fascismo”, dice que se acepta como credo que Hitler subió al poder sin oposición del pueblo alemán, pero esa idea quiere ocultar la lucha de la izquierda alemana contra Hitler, y que los únicos que se le opusieron fueron los comunistas, y lo pagaron con su vida, entre ellos, varios caricaturistas alemanes.

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Caricaturas búlgaras

Por otro lado, su honestidad le hace criticar a la caricatura contemporánea de los países socialistas, a pesar de su calidad notable en los casos de la RDA y Bulgaria, porque “es brava hacia fuera pero acrítica hacia adentro”. “Stalin… convirtió al Pravda y al Krokodil en órganos sumisos y dedicados a desacreditar y atacar ferozmente a sus enemigos… y los caricaturistas se dejaron vencer por el terror (que fue bastante serio, claro).” En el caso de Cuba, “la caricatura es víctima del mismo problema: no existe prensa de opinión, y así difícilmente se puede dar una caricatura crítica, que en un momento dado fustigue los errores del gobierno, o se meta con un ministro corrupto y oportunista (eso, hasta hoy, es imposible en Cuba).” Rius terminó este trabajo en 1988, por lo cual sus referencias llegan hasta la Perestroika. De su afiliación comunista, en su sitio web cuenta que con El diablo se llama Trotsky, (1981) ”acabé de romper con el Partido”. El libro fue mejor recibido por los mismos trotskistas. En 1994 publicó Lástima de Cuba, el grandioso fracaso de los Hermanos Castro, “Nadie tomó en cuenta un antecedente de mi libro. En 1993 los moneros de La Jornada viajamos a Cuba para preparar un Tataranieto del Ahuizote a parecer el 26 de julio, dedicado a lo que quedaba de la Revolución Cubana. Participé en él, y ya desde ese suplemento que movió a toda la izquierda pro castrista, me manifesté en desacuerdo con Fidel Castro.”

P.9. Caricaturas luteranas anti-romanas.

P.9. Caricaturas luteranas anti-romanas.

Volvamos a El arte irrespetuoso. Se inicia la discusión con una referencia al conocido sesgo jerárquico: “La caricatura —dicen los pintores—, es un arte menor. Como puede que sí, puede que no, lo más seguro es que quién sabe… Y mal haríamos en polemizar sobre tan poco importante cuestión. En lo que no habrá dudas, es en la afirmación de que la caricatura es tan antigua como la pintura.” Reproduce ejemplos en los cuales hay presencia de dos modos del humor en las artes plásticas universales: una que exagera las formas para hacer reír (entre otros, el dibujo de un sello azteca) a la cual llamamos dibujo humorístico, y la caricatura, “que intenta hacer pensar”. En rigor, su afirmación podría rebatirse, puesto que el humor “blanco” a menudo se hace también para hacer pensar, pero sería un poco cretino detenerse en esa objeción, porque la diferencia que quiere señalar es clara: la caricatura es una crítica, que igual y más aún que el dibujo humorístico, usa la exageración burlona y ridiculizadora. “…Gran parte de la campaña de Lutero y sus fieles contra el corrupto papado se llevó a cabo con caricaturas que circulaban impresas en volantes”.

Courbet-Baudelaire

Risueño Baudelaire

Valgan aquí algunos alcances que recogemos primero de Ernst Gombrich, quien en su estudio “El experimento de la caricatura”, plantea que sin duda los artistas descubrieron pronto este efecto, pero demoraron en encontrar su lugar, y la demora bien pudo deberse a que se asustaron ante el poder de su imagen, una imagen que hace reír, que trastorna. Desde luego, allí hay una madeja en la cual el problema propio de la forma y su capacidad de comunicar, que cabe a los artistas, es presionado por los contextos y mentalidades. Primero está la represión, la censura, el cierre de las publicaciones, la circulación clandestina, de la cual nos ilustra con numerosos ejemplos. Junto a esto, y anotado aquí de mi parte, se encuentra el problema de la risa en el arte y la estética para la civilización cristiana, el cual, según lo estudió Baudelaire, estribaba en que, más allá de estimarla propia de la estupidez, la ignorancia y la perversidad, su origen era satánico. Dios y su vástago no ríen, tienen raptos de alegría bienaventurada, pero nunca de “hilaridad inmortal e incorregible”. La relación satánica no debe subestimarse, pues como Baudelaire bien lo comprende, “la risa humana está íntimamente ligada al accidente de una antigua caída, de una degradación física y moral.” ¿No es la intuición de fondo de que la risa se ríe de la desgracia de otros, y de que su origen es extra humano, la que plantea Isaac Asimov en su notable cuento “El chistoso”? Pero esta relación al origen extraño no está allí sino para conducirnos a la interrogación de lo humano, ¿de qué nos reímos?, ¿qué nos hace la risa? ¿nos hace más humanos, en el sentido de que tiende a la libertad y la horizontalidad, o nos hace “inhumanos” llevándonos al deleite cruel y sádico? En palabras de Pablo Oyarzún, Baudelaire dirá que la esencia de la risa es un acceso a la esencia de lo humano.

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Por medio de la risa
burlona e irrespetuosa

La risa burlona que motiva a Rius es la que discute ese fondo de igualdad y libertad humanas, y no tanto, al menos aquí, la de nuestra condición metafísica, aunque ella le interesa, como en el caso de los fascinantes cartones del danés Per Marquard Otzen. Rius defiende que, por medio de la burla, la caricatura puede desnudar la mala autoridad y el mal gobierno, aunque su éxito real sea raro. “La caricatura es finalmente faltarles el respeto a quienes no se lo merecen, (ser) voz de los eternamente burlados y desposeídos de todo por los ‘respetables’”. Hay que notar que con el tiempo, e incluso a poco andar desde el sorprendente efecto visual de “Les poires”, (la famosa caricatura de Daumier en Le Caricature, de 1831, en la cual la cabeza de Luis Felipe, Emperador de Francia, se transforma en una pera), la caricatura no se apoyará siempre en la risa. Es el caso de Jean Louis Forain, “dibujante extraordinario, dice Rius, condiscípulo de Degas, (quien) está considerado como el más amargo de los caricaturistas de Francia. Contrario a Daumier, progresista y liberal, Forain resulta un crítico reaccionario que combate ferozmente a la sociedad ‘malvada y viciosa’, sin pretender transformarla.”

Colaborar a cambiar un poco las cosas injustas de la sociedad, de cualquier sociedad, recalca Rius, es la función social de la caricatura. “Es una lucha con las armas limitadísimas que dios nos ha dado, el dibujo y el humor. Quizá no se logre mucho que digamos, pero no deja de ser divertida.”

Caricaturas de Thomas Nast

Caricaturas de Thomas Nast

Entre los muy pocos que tuvieron éxito en esta tarea, está “el mejor caricaturista que han tenido los gringos”: Thomas Nast, que hizo fama por sus caricaturas en la última página de Harper’s Weekly, las que “sirvieron para meter en prisión al corrupto poítico William M. Tweed… que para callarlo le ofreció 100 mil dólares ‘para que fuera a estudiar pintura a Europa’. Nast, curioso por ver cuánto podían dar, pidió medio millón, pero nunca aceptó nada. Su idea era meterlo preso, y lo logró. Eso, obvio es decirlo, nunca pasó en México.” En los países latinoamericanos “por lo general, la prensa humorística del pasado era clandestina, o con muy poca circulación, en desigual competencia con la prensa ‘grande’ siempre comprometida con el dictador de turno o el partido en el poder. Que lastimaba al dictador y hacía reír al lector no cabía duda, pero de eso a pensar que las caricaturas del Ahuizote crearon conciencia para tumbar a don Porfirio, o que los monos de García Cabral en Multicolor acabaron con Madero, es una ilusión que agradecemos los moneros. El único dibujante que acabó con un presidente fue José de León Toral, balaceando a don Álvaro Obregón en 1928.” “Con el paso del tiempo, y con eso de que la historia la escriben los vencedores, se ha exagerado la influencia que las revistas de caricaturas tuvieron en la caída de tiranos y dictadores.”

El arte irrespetuoso me enseña una historia y muchas referencias y artistas que no conocía. También discute ideas para entender, discordar y acordar con el actual humorismo y opinión gráfica. Gracias a Rius.

Written by vichoplaza

octubre 1, 2013 at 9:39 pm

NO FUI FELIZ, PERO HICE UN CÓMIC

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Sobre ROMA LA LOBA, cómic de Enrique Lihn (1987).

  • 1a edicionRoma-la-lobaSu Primera Edición fue hecha por Alejandro Jodorowsky & Pablo Brodsky, en Chile, 1992. En 2011 Ocho Libros hizo una cuidada nueva Edición, que agradecemos y valoramos encontrarla en BIBLIOMETRO, y ojalá en otras bibliotecas públicas del país.

La historia de Roma la Loba parece tener dos pivotes o subsuelos fuertes y entrelazados, a saber, una concepción de base psicoanalítica del deseo, de la neurosis, y de gran parte de la violencia que atraviesa las relaciones de la gente, y la angustia existencial, probablemente de raíz heideggeriana, aunque esto no es decir que el autor quisiera demostrarnos ni enseñarnos estas teorías. Ambos asuntos se expresan al inicio, inmediatamente enlazados, cuando Roma –mujer masacrona– termina con Mincho, su esposo, diciéndole “quiero pedirte tu amistad, estoy enamorada de otro”. –“¿De otro, así, de rompe y raja?” pregunta Mincho consternado, –“¿Por qué no?, la vida es así, –contesta ella, un mojón que te lanzan a la cara.” Siendo Mincho profesor de filosofía, bien pudo Roma aprender de él la idea del sujeto sin sentido, sin Dios, arrojado a la existencia, o por lo menos no hace otra cosa que confirmárselo.

Sobre estos dos subsuelos, Enrique Lihn pone un piso concreto, fáctico, a su historieta, la realidad política visible en las calles. Chile está ocupado por la omnipresencia violenta y horrenda de la dictadura, que se manifiesta desde luego en la represión y la grosería de los militares y policías. Pero a diferencia de los otros dos “suelos”, el contexto real no aparece como móvil directo de las acciones de los personajes. Ellos, más bien, viven absortos en las complicaciones de sus mutuas relaciones, de las heridas que se infieren, y de sus deseos, de eso se trata Roma la Loba, los personajes expresan abiertamente su mentalidad realista, cruel, atravesada de irracionalidades. No hay juicio moral, desde luego, pero tampoco piedad o una orientación que trascienda y se eleve, salvo, tal vez, en algunos aspectos de los hijos-niños de Mincho y Roma.
Roma pajaroAl lado de este mundo concreto y fáctico, Nembutala, la isla donde Mincho y uno de sus hijos han pasado una temporada, es una alegoría, ¿pero de qué?, ¿del exilio?, no llegamos a saberlo. En Nembutala se combinan otra dictadura irracional con una condición de fiesta dionisíaca. Existe la transformación sexual natural y libre de los nativos, de noches dionisíacas en la selva y de aberraciones que no son tales, pero que quitan la dignidad a los refugiados, mientras que el cumplimiento del deseo en el Chile de Mincho y Roma es –diríamos–, necesariamente oculto y oscuro, de club nocturno, de prostitución, de fiesta promiscua, de pedofilia y de la inminencia del incesto y del parricidio, datos que nos llevan a la inferencia psicoanalítica de la sociedad, la cual, de confirmarse, comprobaría de paso que somos parte de Occidente (mire usted, qué suerte). Sucede que en Nembutala se da, por estas causas, una sabiduría distinta, que permite al niño que vivió allí comunicarse con el gran pájaro legendario que los ayuda en dos ocasiones de apuro, mientras el otro gemelo, educado en Chile, se desmaya o no entiende. Por su parte, Mincho llega a entender lo siguiente:

Es lo que me pasa… por buscar la verdad he perdido a Roma, como si todos los caminos me hubiera alejado de ella. De todas las ideas que he acariciado, ella es el único ser vivo. El pensamiento no existe, lo verifiqué en Nembutala. No se trata de hedonismo, sino de predestinación sexual. El destino de un cuerpo. El recuerdo de Roma lo contaminó todo de irrealidad, por eso volví para nada.

Roma MinchoRoma nos muestra la madeja bien profunda que tejía su autor con la condición infeliz de la vida y la muerte en los días que lo dibujó. La cercanía con la muerte, la debilidad física que lo hizo atarse el lápiz en la mano, y necesitar la ayuda del pintor Oscar Gacitúa para entintar, según cuenta el mismo pintor a Javier García en el diario La Tercera, es algo que nos conmueve y nos hace valorarla de un modo especial, comprendiendo de paso sus problemas de legibilidad.  Aunque hay problemas formales de legibilidad y narración, son menores en relación a la potencia sensible e intelectual del autor, que nos muestra la naturalidad honesta de su lenguaje, su dolor existencial, su capacidad de encarnar su época. Cuando Roma entra en cuestiones filosóficas o poéticas, en reflexiones como un kilo de teoría contemporánea, lo hace porque su autor lo hacía habitualmente y las conocía, era su trabajo y su preocupación vital. ¿Por qué su aporte no ha sido incorporado, discutido, en los cómics chilenos posteriores? Tal es nuestro problema, las obras “difíciles”, sean chilenas o internacionales, siguen siendo difíciles.

Pero en este caso, hay una dificultad de lectura, de claves internas, que causa un alejamiento. Ante ese problema surge, en el exterior de la obra, la discusión sobre los niveles de cultura y de crítica. Desde mi punto de vista, el aprecio verdadero y la modestia no debería suspender la lectura crítica de Roma la Loba, ni de las historietas chilenas. Si nos excusamos de las preguntas difíciles, concedemos  que la discusión llegue una y otra vez a puertos consabidos, pero a estas alturas tan desiertos como el de la superioridad de la literatura sobre la historieta, del artista sobre el historietista, etcétera, como pienso que lo hace Álvaro Bizama en la introducción a la Segunda Edición.

Estas y otras osadas afirmaciones pido merced de abordarlas más sueltamente en un próximo capítulo.

Written by vichoplaza

septiembre 26, 2013 at 10:14 pm

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