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Las historietas de Quimantú: El primer momento de cambio, descrito por Manuel Jofré

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FICHA DE LECTURA del texto de Manuel Jofré Las historietas y su cambio. Experiencias prácticas para la transformación de los medios en el proceso chileno, que conforma la segunda parte del libro Superman y sus amigos del alma (Buenos Aires, Galerna, 1974), cuya autoría comparte con Ariel Dorfman. (Agradezco a Jorge Montealegre).

Hay varias consideraciones contextuales importantes de abordar, pero que acá prefiero dejar en espera de una lectura completa. Manuel Jofré incluyó este texto en La historieta en Chile en la última década (Céneca, Santiago de Chile, 1983), al parecer sin variaciones, pero ampliando con una interesante investigación sobre la circulación de historietas y el mercado de los kioskos hacia 1983 en Santiago. Más adelante realiza una nueva investigación: Publicaciones infantiles y revistas de historietas en Chile, 1895-1973. (Céneca, Santiago de Chile, 1986).

El texto Las historietas y su cambio está dividido en 5 capítulos. Valga esta mención aquí sólo como índice, y no como lectura: el capítulo I aborda tres temas: Historieta y capitalismo, Historieta e ideología burguesa (y) El mecanismo de funcionamiento de la historieta, que forman un análisis de los mecanismos ideológicos de las historietas tradicionales, sobre todo y principalmente las de superhéroes, o de héroes que suscitan la identificación con los valores de la sociedad burguesa-capitalista. El cap. II “Notas sobre la historieta tradicional burguesa”,  estudia dichas historietas en dos de sus mecanismos principales: fragmentación o parcelación del mundo, y naturalización del mundo.

Los capítulos III al V tratan desde una visión directa y de primera mano  los cambios y trabajos realizados en el Departamento de Historietas de la Editorial Nacional Quimantú. Sin duda es un tema de interés, por los datos que Manuel Jofré entrega tanto como por la explicación de los objetivos. En esta ficha reproduzco el resumen del cap. III “Primer momento de cambio”. Anoto entre paréntesis de corchetes algunos alcances o hilaciones necesarias de mi parte. Parto del preámbulo del propio Manuel Jofré, al inicio del texto, que lo contextualiza y explica su origen.

(Fragmento introductorio del cap. I)

Este es un informe individual de un trabajo colectivo, que intenta dar cuenta de lo acontecido con las revistas de historietas entre mayo de 1971, cuando la editorial privada Zig Zag pasa a manos de sus trabajadores, al ser compradas sus acciones por el gobierno de la Unidad Popular, y mayo de 1972, cuando se redacta este trabajo. El autor formó parte del Equipo de Coordinación y Evaluación de las Historietas de la Editorial Nacional Quimantú. Lo integraban cuatro personas, sólo daré aparte del mío el nombre de Mario Salazar (sociólogo, encargado de los Comités Creativos donde se elaboraban los guiones. Además, el autor participó en ese tiempo en seminario dirigido por Ariel Dorfman “La sub-literatura y los medios de combatirla”, en la Universidad de Chile; integró además el seminario del Centro de Estudios de la Realidad Nacional (Ceren) “La cultura de masas y la revolución socialista” ofrecido por Armand Mattelart, obteniendo de ambos profesores y autores un material sin el cual este trabajo no hubiera sido posible. También gravitan aquí las ideas de Bertolt Brecht (Escritos sobre el teatro) y Umberto Eco (Apocalípticos e integrados…). Conversaciones con los productores directos de las historietas y con muchas otras personas están de algún modo presentes. Indispensable fue la práctica concreta en la Editorial con dibujantes, guionistas, coloristas, trabajadores de los talleres, a quienes entrevisté para recoger opiniones.

Capítulo III Primer momento del cambio (p.129- 158)

Se examina la situación en la cual se encontraban las historietas de Quimantú en agosto de 1971. Necesariamente se yuxtapondrán las descripciones de la historieta tradicional burguesa con las nuevas series creadas. Como proceso dinámico, el cambio incesante no permite delimitar con claridad las innovaciones, las eliminaciones, las alteraciones de esta etapa en el momento exacto de su aparición.

Series nacionales:
a) que continúan sin alteración: Mawa y Dr. Mortis.
b) que continúan con alteraciones: Mizomba, El Jinete Fantasma.
c) nuevas: Patrullera 205, El Manque, Los 5 de la Aurora, Conu, Ovni, Al margen de la ley, Eos errante, La legión blanca, Manuel Rodríguez, El hombre y la naturaleza.

Series extranjeras:
a) que continúan sin alteración: Infinito, Jonnie Galaxia, Sunday.
b) que continúan con alteraciones: Marouf, Espía 13, episodios de Guerra, Gringo.
Cabe notar que El hombre y la naturaleza, Dr. Mortis, Ovni, Al margen de la ley, o por otro lado Jonnie Galaxia, Sunday y Gringo habían dejado de aparecer ya en octubre del 71. Otras como Mizomba y El Jinete Fantasma habían disminuido páginas. Eos errante y La legión blanca dejado de hacerse en diciembre 1971. No se incluyen numerosas historietas de relleno (6-8 páginas) por ser de muy irregular aparición. Además, ya en marzo del 71 se había cerrado 007 James Bond.

Las revistas, con variaciones mínimas en uno u otro corpus, eran las siguientes (número de páginas entre paréntesis):

  1. Infinito. Extranjeras: Infinito (25), Jonnie Galaxia (7). Nacionales (sólo 4 números) Eos errante (17). Episodios de c/f (8) Jonnie Galaxia (7).
  2. Far West. Extranjera: Sunday o Gringo (24). Episodios relleno (8). Seminacionales (sólo 9 números) Sunday o Gringo (24) Conu (8).
  3. Agente Silencio (Marouf). Extranjera Marouf (32).
  4. Espía 13. Extranjera (24) Episodio relleno (8).
  5. Extranjera. Episodio de guerra (Paddy Payne) (48).
  6. El Jinete Fantasma. Nacional. El Jinete Fantasma (8) El Manque (16) Patrullera 205 (8).
  7. El Intocable. Nacional: Mizomba el Intocable(16). Manuel Rodríguez (8), Los 5 de la Aurora (8).
  8. Nacional. Mawa (16). La legión blanca (8). O también Mawa (16) La legión blanca (16).
  9. Mortis. Nacional (sólo 5 números). Dr. Mortis (16), Ovni (8). Al margen de la ley (8).

Doctor Mortis y El Jinete Fantasma: ejemplo de cotidianización.

Propósito: cerrar el ángulo abierto entre lo que dicen las historietas y lo que es nuestra realidad social.
Revista Doctor Mortis, de 32 páginas se reduce a la mitad y se insertan “Al margen de la ley” y “Ovni”. La primera, que apareció en tres números, mostraba delitos sociales, contra el conjunto de la sociedad, para enseguida evidenciar la clase social de los incurrentes en la falta. Surgen todas las tropelías que la ley actual permite a la clase burguesa y las determinaciones históricas de la ley contra la clase proletaria. No son situaciones psicológicas individuales sino manifestaciones de las contradicciones del sistema capitalista. Ovni mostraba reacciones humanas ante acontecimientos excepcionales, se convierte pronto en una historieta fácilmente recuperable por el sistema social. En consecuencia en agosto de 1971 se cerró la revista para concentrarse en otras de mayor contenido social.
Hasta su número 208 El Jinete Fantasma, su historieta principal de 24 páginas se combinaba con otras de 8 páginas, [que fueron reemplazadas por Patrullera 205] . En el número 209 de agosto 1971, Jinete Fantasma se reduce a 8 páginas, y se incluye El manque y Patrullera 205, también 8 páginas cada una. En el número 217 El manque toma 16 páginas y pasa a ser la primera del corpus.

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Patrullera 205, narra problemas urbanos, se enfrentan dos fuerzas, sean delincuentes que actúan contra trabajadores, o trabajadores que entienden que sus problemas (enfermedades, desalojos) no tienen solución en el sistema, y se desesperan. En ambos casos intervienen los carabineros, imponen un orden en el primero combatiendo junto a los trabajadores, y en los segundos no consiguen detener las reacciones irracionales estos; los patrulleros no son héroes (uno duda de que su hija consuma drogas). El Jinete Fantasma deja de ser superhéroe: Vance se pone el lado de un grupo de indios que toman tierras, mientras Nolland, su hermanastro y protegido, blanco rubio, toma partido por el terrateniente. Vance cae en la cárcel y reconociendo su condición de mestizo de piel morena, decide luchar por los verdaderos oprimidos, no en casos individuales sino por el pueblo mexicano. Desde número 212 el Jinete Fantasma es Vance metido en el torbellino de rebeliones de campesinos, bandas de delincuente y militares.

Desde el número 219 el orden es El manque-Patrullera 205- El Jinete Fantasma. Este orden indica la importancia dada a cada una, en relación al intento de cotidianizar las historietas. Las dos primeras ocurren en lo actual del momento histórico del país, mientras Jinete Fantasma es una historietas de época (nuestra sólo en sus rasgos más generales).

 

Mawa y Mizomba (La selva, paraíso sin contradicciones)

El Intocable es la serie del superhéroe Mizomba que vive en la selva africana en la década del 40. Tenía 24 páginas, que permitían introducir “Relatos e Morabek el naturalista” de 8 páginas. La serie central de Jungla es Mawa, una amazona criada en el Mato Grosso, pero que ha emprendido un viaje a la India, ocupaba las 32 páginas. Ambas maniqueístas, Mizomba calcado de Tarzán [resume el argumento de ambas series, con referencias de sus abundantes signos ideológicos]. La serie Mawa permaneció inalterable en sus líneas generales, mientras en Mizomba se hicieron cambios dentro de su coherencia interna.
Mizomba descubre su origen, narrado por su propio padre moribundo. Le confiesa que lo erigió en un semidios, un ser legendario, el último de la dinastía de los Intocables, para tener más poder en el Congo. Comprendiendo la situación, Mizomba intenta unir su vida a los sufrimientos y rebeliones del pueblo congoleño. Es más o menos similar a los cambios de Vance. Se va incorporando a situaciones nuevas para él. Luchando con otros negros engañados por falsos contratos de trabajo, distingue entre el capataz despiadado y el noble que no se ensucia las manos. Al ser atropellados por el ejército, quema los graneros que servirían para alimentar a las tropas invasoras (trigo producido por los propios negros). Cambia el taparrabo por pantalones y camisa. Rescata a Karola, joven negra, y entra en contradicción con Marianne la chica inglesa. Mizomba, que antes los defendía, está atacando los intereses económicos, políticos y colonialistas del ejército inglés. El padre Juan no puede hacer nada y sólo se lamenta. El ejército combate a los negros que reclaman por su propia tierra, Marianne deja definitivamente el Congo, Mizomba ya no defiende la ley de los blancos, sino que organiza a sus amigos negros, aunque muchos mueren en enfrentamientos con blancos inescrupulosos buscadores de riqueza. No faltan los negros que se venden a los blancos. Algunos de ellos mueren, otros e acercan al movimiento que encabeza Mizomba. Libera por segunda vez a Karola y se unen, se muestra una relación amorosa de ellos. La unión entre lo positivo de blancos y negros se acentúa: un médico y un hechicero combaten con éxito una epidemia. Y como procedimiento historietístico neto, aparece un grupo de negros, los Guerreros el sol, aliados con los blancos. Así el ejercito, los comerciantes y los Guerreros serán los tres enemigos fundamentales de Mizomba, y del movimiento que cada día crece.
Ahora Mizomba es un héroe que dirige a los rebeldes negros, ellos con una conciencia netamente política. Mizomba duda sobre la justicia, la libertad, la civilización. Algunos héroes anónimos mueren. Hay más precisión histórica y geográfica. Los valores de este mundo se han invertido. Sin embargo los maniqueísmos, la dominación de Mizomba, los valores mágicos, el esquema moral del mundo, el universo cerrado de la selva no han variado, y el lenguaje permanece inalterado.
Lenguaje que está dirigido a la sensibilidad del lector. Intenta ser poético, es extraordinariamente redundante, busca efectos emocionales y prejuicia al lector. Lenguaje desgastado y consumido una y otra vez en cada episodio. Es Kitsch, de mal gusto, grotesco, por ej: “se deslizaban como sombras por entre la espesura… escuchando el palpitar del corazón nocturno de la selva … nadaron con la vista clavada en su objetivo, que adquiría dimensiones y contornos fantasmagóricos con sus juegos de luces y tinieblas … las luces de las fogatas ponían reflejos extraños en los ojos de los prisioneros, mientras en su mente bullía la idea de una fuga imposible … muy lejos el rugir de un león y el ulular de un búho que levantaba el vuelo entre las grietas del murallón … luego un gran silencio … luego de nuevo el avance de pesadilla” (nº 126). Este lenguaje está propuesto como la clave de ingreso, pero la acción está recargada. Signos que no aluden al mundo concreto, sino que empujan a un más allá, mundo inmaterial siempre vigente. Proponen una atemporalidad desconocida y amenazante para el hombre.

Dos experimentos: la recuperación del sistema

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Mawa en quimantú

Dos series en jungla. “El hombre y la naturaleza”, de 8 páginas, apareció en cinco números. Tenía por objetivo mostrar la relación dialéctica en que el hombre entra en el mundo natural, al modificarlo para ponerlo a su servicio. Y al humanizar la naturaleza ver cómo el hombre se va también humanizando … Pero en uno o dos episodios derivó en planteamientos elementales, como una lucha en que la naturaleza exige un sacrificio humano. “La legión blanca”, 8 páginas, durante 15 números. La idea era mostrar la vida y labores del ejército chileno en la antártica en tiempos de paz, a través e aventuras. En los tres primeros episodios estaba el rescate de un aviador argentino, la escasez de medios para emergencias, la tarea que debe hacer un soldado inexperto. En los seis siguientes había cambiado. Llega un viejo inglés que cuenta el rescate de Shackleton por el Piloto Pardo, con acciones truculentas provenientes del ambiente antártico, línea que se extrema en los siguientes, dos de ellos dedicados a la pelea con un pulpo gigantesco, otros dos a un aparato volador no identificado, otro a una goleta fantasmagórica. Por otro lado ya empezaban a aparecer las fuerzas del mal, concretadas en unos delincuentes y traficantes de pieles.

Manuel Rodríguez, un nuevo modelo histórico

La segunda serie que acompaña a Mizomba es Manuel Rodríguez, la única historieta de antecedentes históricos. Quizá sea en ella donde el mecanismo de identificación que señalamos netamente burgués siga usándose con más fuerza. La consecuencia es que el mundo es rigurosamente maniqueísta, bipolar. Pero [aún] en este esquema ambas fuerzas sufren fracasos, y hay un desgaste del poder español. Hay un transcurso de tiempo que no está presente en las otras series, reformadas o nuevas, y que en la posterior Hombres de la jungla se desarrollará más completamente.
Rodríguez cruza de la Argentina a Chile por un paso secreto (119). En santiago libera a un patriota chileno, Espinosa, ayudado por Rosita (120). Disfrazado otra vez de viejo es sorprendido y debe escapar, con salvoconducto falso (121). Se une al falsificador para escapar de una emboscada (122). Intenta liberar a tres patriotas, pero ellos mueren antes (123). Rodríguez no vence siempre y no está del lado de la autoridad, al contrario. Los cuatro episodios tienen unidad y coherencia, aunque tres usan el clásico y molesto “continuará”. Cada episodio es unidad cerrada [en su estructura narrativa], pero abierto como desarrollo histórico. Son modelos opuestos conjuntados, mientras en las otras series cada episodio es completamente cerrado, característica de la historieta tradicional burguesa. En los superhéroes hay el siguiente esquema: a) primer estado de armonía, b) ruptura de armonía (delincuente o rebelde surge), c) duelo superhéroe vs malo, d) restauración de armonía (justicia, autoridad y orden). En cambio, en los episodios abiertos no siempre se parte de la armonía, o ella es injusta o precaria, y es el héroe quien plantea el conflicto porque está disociado de la autoridad y tiene otra idea de la justicia, no va a confirmar orden sino a reemplazarlo. En Manuel Rodríguez, El Manque, Mizomba primero una crítica al mundo y luego lucha de transformación. De ese modo ya no hay restablecimiento de armonía como en el modelo tradicional, y la determinación de las dos fuerzas entre sí es invertida: si el héroe vence el mundo progresa, si vence la falsa armonía se estanca.
La reinversión del procedimiento burgués de la identificación, con la consiguiente presencia del maniqueísmo de héroe y acción es característico de los cambios del primer período. Por eso nos detenemos en Manuel Rodríguez. Pero también el lenguaje sigue siendo tradicional, y continúan relaciones de dominio, no sólo entre los españoles, sino entre Manuel de Salas sobre Rodríguez, y Rodríguez sobre Pascual, Eusebio, Castro y Rosita. Esto se ve en el lenguaje y actitudes. Otros colaboradores secundarios no hablan a Rodríguez si él no les habla primero. Hay otros grupos con los que Rodríguez actúa, pero los que más se ven son los bebedores de la taberna, que no hacen nada, es decir se representa en ellos el ocio, y no salen de ese papel, sino sólo son socorridos paternalmente por Rodríguez. Muchas veces no son más que parte del paisaje, un dibujo y no una fuerza actuante.

Los cinco de la Aurora: valentía laboral

Acciones heroicas, cotidianas, muchas veces provenientes del mundo laboral. El hombre es visto victorioso en la naturaleza, el mar, para conseguir productos que consumo social, pero su trabajo se va obstaculizando por una serie de trabas económicas y sociales. Estas trabas disminuyen y relativizan sus esfuerzos, incluso para los mismos personajes, que no comprenden su completa dimensión. Ellos mismos le restan valor a lo heroico. Las trabas para el desarrollo del trabajo humano de los pescadores se ha ido individualizando lentamente, de episodio en episodio, hasta que nos encontramos en varios de ellos con una contraposición de dos modos de vida, una serie de grupos que obstaculizan a los pescadores (factorías, barcos extranjeros, otros pescadores que no respetan las vedas, y los intermediarios) ante lo cual nuestros pescadores forman una cooperativa para llegar directamente a los compradores, pero tienen que combatir para lograrlo.
Un primer problema de Los cinco de la Aurora es que el mundo está cerrado en torno a la actividad pesquera, no hay otros ámbitos de trabajo en el escenario. Los paisajes son tres: el barco en el mar, el bar en la tierra, y el muelle. El bar en vez de la familia como punto central de tierra firme, y  tiene un don movilizador [ya que el el bar ocurren] peleas, borracheras, etc. No se sabe si los personajes tienen familia y no aparecen sus casas. Los adversarios, concentrados especialmente en los intermediarios son malos, crueles, abusivos, se hacen maniqueos, lo mismo que los héroes son siempre los cinco de la Aurora. Sólo en dos casos el mundo se abre, cuando unos turistas se burlan de la hija de uno de ellos, y cuando unos pitucos huyen de un restaurante sin pagar.

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Conu

Far West y mar chileno

Revistas de material extranjero: Far West, Guerra, Espía 13, Agente Silencio, Aventuras de Marouf, Infinito.
En Far West la serie principal de 24 páginas alternaba dos historieta estadounidenses, Sunday y Gringo. Sunday es de bastante contenido crítico, además de una excelente realización formal, colorido variado y nítido, secuencias muy significativas y sin lecturas, realismo en los detallas, cambios de atmósfera concretados en los dibujos. Sorprende un gusto por la acción mínima, hojas que vuelan en la calle, gallinas y perros espantados por el galopar de un caballo, etc. … Las expresiones de los rostros siempre congestionados, sin risas, revelan una profunda tortura interior de personajes desgarrados por un acontecer que no entienden y en el cual están irremediablemente inmersos. … Sunday no puede remediar los conflictos que se le presentan, y el saldo final para los personajes de los pleitos es el desquiciamiento, la soledad, la muerte en medio del desierto. Gringo era una historieta mucho más integrada al sistema.
Desde el número 137, agosto 71, la historieta de relleno de 8 a 10 páginas, generalmente con tema de la vida de los pieles rojas, es cambiada por “Conu”, chilena. Conu son 7 patrulleras marítimas de uniformados de la marina, aduana, investigaciones y carabineros. Defienden al país en tres áreas: policial, hacienda pública y emergencias o catástrofes. Es entonces un núcleo social el actuante, donde a veces sobresalen los capitanes Vernet o Faúndez, pero la acción se abre más allá de los integrantes del comando; un ejemplo entre otros: en episodio donde Conu descubre un contrabando de armas para presunto grupo terrorista, quienes informan el hecho son los pescadores de una caleta , y en el enfrentamiento entre Conu y la goleta de los maleantes, estos disparan un proyectil que destruye la escuela de la caleta. Esta serie plantea varios problemas pese a todo: representa a las fuerzas armadas en una función que sólo cumple parcialmente hoy día, explicita demasiado la situación, y al no presentar un héroe tradicional sino un equipo no permite desarrollar diferenciadamente a los personajes. La acción es a menudo demasiado lineal. Al cerrar Far West a fines de 1971 para concentrar esfuerzos en otras revistas, Conu pasó a la revista Guerra.

Tema bélico: chauvinismo europeo

Como las medidas tomadas con respecto a Guerra son similares a Espía 13 y Agente Silencio, se detallan después de la descripción. [Cap. IV]
Guerra con material inglés, el corpus variaba cuantitativamente, ya que tenía 64 páginas que luego quedaron en 48, [describe los contenidos, muy tradiocionales]. Espía 13, inglesa, episodios de 24 pags, [describe los contenidos] … Ambas usan dos colores, lo mismo que Agente Silencio. [describe los contenidos de Marouf, historieta francesa].

 

DISTANCIA, CABRITOS, DISTANCIA

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Barrabases 47 p3 APROPÓSITO DE UNA HISTORIETA PROVISORIAMENTE SIN TÍTULO

Don Manuel Escalona, que tiene su puesto de libros y revistas en la feria de los miércoles de la calle Enrique Matte, cerca de mi casa, llevó un ejemplar de Barrabases, el Nº 47, año V, de la segunda época, al que le faltaban la primera y la última hoja. De todas maneras se lo compré, porque allí sale una aventura de Guatón que recordaba haber leído en su momento, y se la había contado a mi hijo varias veces. Ahora podía demostrarle que esa historieta existía de verdad.

En esa aventura cuyo título exacto no lo sé (por lo de las páginas que faltan y porque me falta también a mí la cabeza), todos los titulares de Barrabases se contagiaban de sarampión, y no podían jugar el partido del domingo con los “Cañuelas”. Todos menos Guatón, que responde al acongojado míster Pipa que puede contar con él, porque está sano. Guatón entrena junto a los niños chicos reservas de Barrabases, quienes van a tener que reemplazar a todo el resto de los titulares, pero llega con exigencias particulares del siguiente tono: “ustedes son unos cabros chicos, así que más respeto conmigo y nada de confianzas, les advierto, y tampoco quiero que se me acerquen, tienen que tener respeto a los mayores”.

barrabases 47 p7Los niños, después de la sorpresa, empiezan a enojarse con el gordo, mientras míster Pipa lo tolera, porque es una suerte que pueda jugar. El domingo, durante el partido, las arengas del insoportable Guatón continúan: “distancia, cabritos, distancia”. Al fin, en las peripecias del juego, los niños quieren pegarle porque no los deja jugar tranquilos con sus pesadeces, pero el gordo juega como nunca, se echa el equipo al hombro, como se dice; se multiplica en la cancha, y gracias a él los chicos dan vuelta el marcador y ganan 3 a 2. En el gol nº 2, del empate, Guatón les dice “nada de abracitos conmigo, yo no estoy para esas tonterías”, pero en el nº 3, o sea el gol del triunfo, cuando Guatón con una jugada de crack, gambeteando a todos los defensas se cae de cansancio al lado del arco, sin poder patear, y Tanquecito que venía de atrás alcanza a hacer el gol, todos los Barrabasitos se olvidan de sus ínfulas, lo abrazan y lo arrastran hasta el camarín, como a un héroe, mientras Guatón llora: “déjenme solo, cabros lesos”. El desenlace es simple: el gordo se había maquillado para ocultar que él también tenía sarampión, y por eso les gritaba “no se me acerquen”; vano esfuerzo ya que los niños se habían vacunado, aunque todos los del “Cañuelas” cayeron enfermos. “Ahora comprendo por qué actuabas así. No querías contagiar a los niños. Pusiste en peligro tu vida por el equipo, guatón leso”, dice míster Pipa.

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Nótese el primer cuadro: ¿no es Hervi, acaso?

No falta la moralina en los últimos diálogos, porque las historias de Barrabases siempre rematan con una lección de valores. Pero la simple y simpática anécdota tiene su centro en el humor de los diálogos y del dibujo. Pequeñas transgresiones del lenguaje popular en clave infantil, palabras malitas: “se cree mesa de centro el gordo”, “déjeme pegarle una patada en la mandíbula” “yo me lo arreglo”, un trato suelto entre los personajes, cosas que hacen su gracia porque están bien acompañadas por las expresiones de los personajes.

A ver, distancia, cabritos: basados en los datos de Jorge Rojas, esta revista con la historieta en cuestión es del año 1975. Distancia cabritos, porque la historieta no tiene intención de metaforizar su época, es decir su horrible época histórica del inicio de la dictadura de Pinochet y del apagón cultural, como se le llamó después, y por lo mismo no tendría por qué ser leída o releída en relación a esa realidad, salvo poniéndola bajo miradas adultas, y forzándola en ese sentido a convertirse en un documento, término que no le viene a una historieta. Me pesa que al final sea eso lo que terminaré haciendo.

Las maneras en que las historietas cómicas españolas del franquismo revelan su época y hablan de su contexto devastado, maneras que fueron bellamente descritas por Terence Moix, tuvieron mecanismos indirectos de crítica o de testimonio, por ejemplo en el hambre de Carpanta, mecanismos que se vehiculaban en el molde más tradicional de las historietas cómicas, el cual se conservó aislado en España. Esto hace pensar a Moix y a otros críticos españoles que se trata de una historieta pura, debido principalmente a esa cierta ingenuidad formal, a un detenimiento evolutivo del lenguaje historietístico.

En nuestro caso, tenemos la entretención infantil tradicional, apolítica, ingenua, sin crítica ni referencia indirecta, lateral o remota al problema político, ya que se trata de una historieta infantil. Pero es una ingenuidad conciente, que era lo que valoraba José Pérez Cartes un poco antes del golpe militar. En el dibujo de algunos personajes y en el modo humorístico del guión se ve la mano de Hervi, junto a otro dibujante que hizo buena parte de las historias de Barrabases de esta segunda época. Quizá sea una historieta dibujada a dos manos, no solamente en cuanto a uno que hace el lápiz y otro la tinta, sino que se ven dos manos en unos y otros personajes, y una recorrida por varias otras Barrabases de este tiempo puede confirmar la presencia de estos dos dibujantes, y de otros más.

¡Es Hervi, es Hervi!

La presencia de Hervi, para quienes conocemos su trayectoria, nos demuestra que este humorismo ingenuo es conciente, y quizá sería equivocado pensar que se debe a una autocensura obligada, sino que más bien puede ser el destinatario infantil-juvenil el que determina esa voluntaria ingenuidad.  Por otro lado, siempre se pueden concluir las cuestiones con la aplastante explicación de que esa ingenuidad de las historietas tradicionales, esa prescindencia del contexto en este caso, sólo es producto de los moldes y compartimientos estancos de la industria cultural de masas, y de un público formado en esos moldes, sumado a la manera en que todo eso se practicó en las historietas chilenas, ya sea en momentos auspiciosos o asfixiantes.

Pero cabría preguntarse cómo, con qué mecanismos, Hervi o Pepehuinca, –que en estos años también hace Artemio, revista que luego continuará el propio Hervi–, mantienen un sentido del humor según un estilo y modelo que han manufacturado antes, desde la segunda mitad de los 60, con bastante talento y con una propuesta renovadora indudable. Profesionalismo sin duda, ¿pero se puede mantener el talento humorístico como simple y llano funcionamiento profesional, como obediencia al jefe, como estrategia de pura supervivencia, o debe haber algo además, algún modo de evasión del propio dibujante, en el sentido de resiliencia o de salud? ¿Pues qué otro sentido tendría entonces el talento y el humor?

Naturalmente, Pepehuinca y sobre todo Hervi tienen un “compartimiento principal”, un pensamiento político y adulto que reaparecerá después, o que se expresará en otros lugares pertinentes, con destinatarios adultos(as) y anti-oficialistas. Lo mismo vale para otros dibujantes. Esto implica una cuestión quizá espinosa, o quizá un asunto de mera realidad laboral: la de que en los propios historietistas funciona una compartimentación entre una parte de su trabajo “solamente” profesional, y otra personal, comprometida o autoral, y a esa parte se le atribuye la categoría de adulta. Lo adulto es el gigante contra el cual no puede lo infantil.

Algo así es una división interior que casi reproduce otras categorías como la de alto-medio-bajo, o la de lo comercial versus lo artístico o lo honesto, vigentes en ese tiempo al menos, cuyo ejemplo ejemplar está en los artistas que trabajan para publicidad, o en historietas que se hacen productos normalizados, como el caso de Condorito. No lo sé, pero no creo que sea un invento mío. Uno puede fijarse que cuando Hervi más cuida y se demora en el dibujo es cuando hace su apuesta personal, su voz personal. No lo describo como el síntoma de un problema, sino como un hecho cotidiano en la producción de historietas. ¿Son estas historietas del Barrabases de la segunda época meros trabajos profesionales? Aunque lo fueran, sobrevive y se expresa en ellas una tradición y una cualidad humorística y dibujística que hay que notar.

Llegamos a las cuestiones que más me interesan, y que dicho lo anterior ahora puedo bocetear: ¿hasta qué punto la historieta infantil puede ser una mera compartimentación profesional? Hasta el punto en que deja de ser atractiva incluso para los niños, parece ser la respuesta. ¿Pues no hay una lógica y una conexión con los niños, un tipo de humor que implica un talento, una cierta manera de pensar, que son los que pueden hallarse, sin pretensiones, en esta historieta de Guatón, provisoriamente sin título?

Barrabases Nº 47, 1975

 

 

Mensaje secreto: lean La isla de los muertos

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Ilustración de la portada

Algo que cuesta decir: si no fuera por la reiterativa retórica de los textos de narrador, esta sería una historieta que marca rumbos, como se dice, y lo que la salva y la hace salir a un punto notable es la verdad que se narra y el dibujo, profundamente humano. En el dibujo están no solo unas caracterizaciones no vistas entre nosotros del hombre corriente y del hombre pobre, sino su soledad y su desamparo en esta situación extrema que nos dan a conocer. También está en los textos dicha profundidad, no digo que no, pero como lector me ahogué desde un punto en adelante en la reiteración de las mismas verdades hasta el final.

 

Y el gran problema en este punto es el problema de hacer crítica. Algunos dicen que no hay que hablar de lo que a uno le gusta. Es cierto, ¿pero qué hay si nada nos gusta completamente y absolutamente? Por otro lado, descuéntese que acá no tengo influencia en los medios, para que este comentario fuera más efectivo, pero tampoco tengo ganas de tener ese tipo de influencia. Permítanme un alcance: vean ustedes lo que hacen escritores-guionistas y dibujantes que tienen llegada en los medios oficiales masivos ¿qué hacen?, historietas del mainstream. ¿Es casualidad esa relación? Pienso en Mocha Dick, por ejemplo.

Hacer mainstream no está equivocado, cada cual tiene sus metas y saca sus cuentas antes de meterse a hacer algo, lo que está en entredicho hace tiempo es que como en épocas anteriores, para hacerlo se recurra otra vez a la imitación de las formas, en vez de arriesgar una voz original. Tal como preguntaría un viejo profesor mío: ¿entonces para qué sirve la historia? Pregunta un poco funcionalista, pero que tiene sentido aquí. Supongamos que nuestro proyecto histórico común es existir en el medio internacional, con una tradición distinguible, caracterizable. Supongamos que esa meta es auténticamente cultural, y de beneficio a largo plazo para las generaciones que vienen, para que no tengan que sufrir esta nuestra herencia triste de sentir que hay que empezar desde cero. No es solamente en las historietas que se siente ese sentimiento. Para lograrlo hay que trabajar y muchísimo. Pero en los casos que me refiero, creo que otra vez se quiere entrar en el cuerpo del mainstream internacional sin pararse a ver que éste se nutre de aportes que desafían su forma acostumbrada, porque su condición es la novedad constante, pero esa novedad no es tampoco antojadiza. ¿De qué sirve el tema chileno de Mocha Dick si está hecho con voz ajena, notoria en su formalidad, y estereotipando una vez más al Mapuche, como si no fuera bastante? Al fin lo que se consigue es un buen producto para el mercado chileno, o escandalillos en Perú en otros momentos, con Grau y Prat. Eso lo han logrado bien, y reconozco que es mucho más de lo que yo pudiera presumir nunca con mis propios textos y mis historietas.

Pero no es el caso de La isla de los muertos, porque en ella hay un aporte a ese proyecto común, tal como yo lo veo. Y si sus autores leen este pequeño comentario, les diría que uno no pretende dividir a guionista y dibujante, lo que pretendería en último término es difundir, colaborar a que se conozca y se lea, y colaborar a que estos autores sigan trabajando obras nuevas. Esta historieta merece ser leída y conocida, y debería influir en los rumbos de la historieta chilena porque está llena de humanidad.

Más referencias de esta obra, su tema y sus autores:

http://www.loseternautas.com/2013/06/02/isla-de-los-muertos-novela-grafica/

http://laduendes.blogspot.com/2013_11_01_archive.html

http://ergocomics.cl/wp/2014/06/la-isla-de-los-muertos-vinetas-del-horror/

http://alexguerraterra.blogspot.com/2013/11/la-isla-de-los-muertos-un-misterio-sin.html

 

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octubre 22, 2014 at 7:40 am

Hoy es uno de esos días, de Nico Pérez de Arce. Comentario 2

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Propia edición, 2012

Propia edición, 2012

Antes escribí un comentario sobre el fanzine “Hoy es uno de esos días”, de Nico Pérez de Arce, con el cual estaba convencido de haber dicho una cosa, es decir, que me pareció arte verdadero –sin necesitar de mayúsculas. Eso me motivó a escribir sobre él, aprovechando de ensayar algunas ideas paralelas sobre la escritura y el guión, libremente sugeridas por el mismo fanzine. Pero luego de bastante tiempo, Nico me dice que es al contrario, que critiqué su trabajo de hedonista y adolescente, entre otras críticas nada fáciles de asimilar. Por supuesto él aceptaba el hecho. Escuchándolo, yo no quería creer que, queriendo decir una cosa, hubiera escrito otra, pero no es la primera vez que me pasa. Ahora releo el comentario anterior, y es cierto. Es además un texto hermético, elíptico.

Ahora trato de reparar, en los párrafos más complicados, lo que en efecto critiqué pensando compartir y difundir. Copio esos párrafos más o menos iguales, y corrijo dentro de paréntesis de corchetes lo que no puedo dejar de corregir, aunque sé que mis propias ideas tienen contradicciones que no sería del caso tapar.

“Hoy es uno de esos días” es angustia existencial, la angustia del ingreso al feroz funcionamiento del mundo. [La vez anterior preguntaba:] ¿La autenticidad viene solamente cuando hay tristeza, angustia, desesperación, como se cree mucho y muy comúnmente?, ¿o sea que cuando uno se siente feliz no puede escribir algo bueno? [Y contestaba que] esa relación era falsa, porque implicaba solamente la emocionalidad, el tormento, la frustración y el dolor, cosa que es una pose hedonista aceptable en los adolescentes, pero no en los adultos. [Frase injusta, aunque no dirigida al autor. Pero la dejo así, porque la explicación agrava la falta].

Después, agregaba que podemos pensar más bien que la realidad es peor, [o sea peor que creer que sólo la tristeza hace arte], y que esas dimensiones [peores] de la realidad son atisbadas por el lenguaje del arte, que está capacitado para esa ingrata tarea. Cuando en este caso [es decir en “Hoy es uno de esos días”] el relato y el dibujo nos hacen pensar en lo cierto de la situación que está graficando, de modo que no tratemos de hacernos los tontos, [eso] es algo verdadero, auténtico, y por consecuencia un trabajo de arte. Contradictorio como sea, su existencia nos alegra.

Agrego ahora, uno se alegra de encontrarse con artistas que enfrentan los problemas reales, trabajos que desdichadamente surgen de momentos o estados de angustia. Es contradictorio alegrarse por esto, alegrarse de que otra persona lo pase mal y haga arte bueno, pero también es sanador, no sé por qué. Y que el trabajo originado en la tristeza sea sanador, reparador, que sea una salida genuina, y no una evasión, también parece contradictorio, pero es verdad. Tal vez se deba a que es solidario. No es una angustia por la propia suerte individual, sino que viene de más adentro, y uno la reconoce. Sobre estas cosas me hizo pensar y sentir “Hoy es uno de esos días”, teniendo frescos en la mente las historias anteriores de Nico, de las cuales en alguna ocasión había comentado, (ver: Yo también) que van desde el humor hilarante al terror y la inquietud.

Mi redacción fue muy mala, y lamento haber afectado a un autor que estimo como uno de los brillantes nuevos historietistas chilenos. De cualquier modo, acepto que yo personalmente quedo en entredicho.

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mayo 24, 2014 at 9:34 am

CONVERSACIONES CON CHRISTIANO DIBUJISTA 1

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ChristianoG

Christiano G.

NOTA DE PRINCIPIO: los paréntesis de corchetes [ ], indican agregados necesarios para contextualizar. Al final de la siguiente entrega hay una nota explicativa sobre el origen de estas habladas.

Febrero del 2009, mails.
Yo: [Dentro del tema de la historieta política]. Quería preguntarte sobre la historieta independiente.

mini chris3Christiano: Aunque se la tiene por tal, la que se llama generalmente historieta independiente no es política. Desde luego es muy interesante y tiene mucha potencialidad, pero el equívoco es entenderla como política… Tomando como ejemplo algunos trabajos argentinos, se trata de narraciones muy personales, o si se quiere “minimalistas”, narran experiencias plenamente subjetivas del sentir del narrador, o de su pensamiento al tomarse un café, al caminar por algún lugar, etc., y desde ahí proponen algo, narrativa o dibujísticamente.

[mío]: Christiano en ese sentido no define su trabajo como historieta independiente. Aunque colabora con blogs como Historietas Reales, siempre le sale una mirada que cuestiona incluso de ese tipo de intenciones.
Yo: ¿no vendrá el equívoco de que se trata de trabajos o publicaciones hechas concientemente al margen del sistema industrial o comercial, con las consecuencias aceptadas de antemano, y se entiende eso un poco apresuradamente como una postura política? Como los independientes en EEUU, que sólo en algunos casos tiene una intención política, por ejemplo Spiegelman o Joe Sacco, pero el espectro temático es mucho mayor.

mini chrisChristiano: La llamada historieta independiente es política en la forma –la autogestión–, pero muy poco en el fondo –el concepto–, o por lo menos hay excepciones mínimas en una regla demasiado grande, en que lo autobiográfico o lo intimista se usa como recurso, como búsqueda de un género que funcione solo o se cuente solo.

Creo que la tendencia del modelo económico apoya el discurso individualista, la exacerbación de lo íntimo, de lo minimalista viene a favorecer esta tendencia mundana y moderna, el humor gráfico que era muy político y discursivo –y aburría también, ¿por qué no?–, se transforma en una secuencia de cuadritos mínimos, naif, de anécdotas que son como brisitas de historia, y no es malo que las cosas cambien, lo terrible es que cambien y se hagan fórmulas, modas exitistas a seguir… y claro, EL ÉXITO es otra de las exigencias del modelo (económico, digo) que los jóvenes quieren (o se ven forzados) a alcanzar a toda costa… en este caso lo artístico se traiciona en una búsqueda inentendible de la ternura…sííí, la ternura que abunda –o sobrepobla– los blog, web y fotologs que contienen dibujos, ¿se han fijado en que hay hordas de dibujantes pretendidamente tiernos, o sensibles?, yo agrego a eso que LA TERNURA ES UN GRAN GRAN DISFRÁZ PARA LA PERFIDIA… y eso no deja de ser un alegato de un cuarentón amargo que se creía tierno…¿que pensaban?, ¿que yo les iba a decir que el mundo es mucho mejor con ustedes?… no señor, esto va para abajo…a los dibujantes intimistas que metafóricamente “se van al fondo del patio”, les digo, ojo, “se les quema el living y el comedor, y ni se han enterado.

Como afirmo hace rato, ojalá no me pongan tan cerca de la historieta independiente, creo que ya no voy más con esas historias de reprimidos sexuales, o de cabras chicas clones de Maitena, nada más lejos para mí que hablar de “las miguitas que se quedaron en mi cama y se metían por mi pijama”…no puedo evitar pensar que es muy…intrascendente, muy snob tratar todo tan a la ligera, del dibujo mejor ni hablo.

Yo: hablabas del “remate”, como un instrumento narrativo y comunicativo. Tema interesante, por favor explícate más.

mini chris3Christiano: Y cuando hablaba de LO POLÍTICO, también me refiero a que la risa, la burla, el echar la talla, pueden ser recursos políticos muy válidos, en el sentido ese de que todo es risible, o hueveable. El humor a favor es una cosa chata y acomodaticia, muy mal mirada por los humoristas de verdad, en mi caso personal todo los chistes que he hecho sobre la concertación me ha significado que inmediatamente quede en la vereda contraria a la concerta… o sea la derecha, sin embargo la derecha siempre me ha interpretado como un comunista de mierda, y esa confusión provocada me parece fantástica, y parte de un juego político, muy de mi ámbito personal… creo que quedan muy pocos dibujantes políticos en la actualidad…Azagra es uno…Hernán Cirianni, que se ríe de la revolución haciendo revistas de historietas con colaboraciones de todo Latinoamérica… la risa no debe estar fuera de cualquier proceso revolucionario, y sé que esto último provocaría escozor en mi abuelo estalinista.

Referente a el remate, no sé, uno por más que no le guste termina pareciendo un formulador, un sentencioso, deformación profesional del pedagogo. El asunto es que en el humor siempre se habla del remate como una especie de orgasmo virtual, el momento cúlmine del chiste, y hoy algunos experimentadores juegan a prescindir del remate, casi como un chiste interno para el público, y por ahí a algunos les resulta, tanto les ha resultado que ha devenido en fórmula, y ahí se pone latera la cosa…creo que el remate funciona en el drama también, la tragedia griega sigue funcionando, a pesar de las vanguardias… y del club de la comedia.

Yo: Las influencias.
Christiano
: No se trata solamente de la influencia de otras historietas o humorismo gráfico. El espectro de las influencias es mayor, hay obras de otras artes, el cine, la poesía y la literatura, la música… o momentos de esas obras que te influyen, de modo que hacer un “mapa” de influencias o de referentes para tu trabajo es un poco imposible o hasta inconducente.

Yo: Los cambios de perspectivas y la madurez. Al principio te separabas nítidamente de las otras artes relacionadas, (pintura, dibujo, grabado) y con el tiempo has descubierto una afinidad y gusto muy grande por el grabado, por su factura, por su espectro de texturas y de linealidad. Descubres que en tus dibujos has buscado inconcientemente algunos resultados y efectos del grabado, y ahora ya no tienes problemas de sentirte apartado de esas disciplinas. Has logrado llegar a una visión ampliada.

mini chrisChristiano: Las grandes artes, la academia establecida (pintura, escultura, arte, etc.) se ha encargado de denostar frecuentemente estas artes menores, o como le digo yo, arte bastardo (ilustración, historieta, humor gráfico), esto es un hecho, muchos profesores de las escuelas de arte piden expresamente a sus alumnos que no trabajen la caricatura, de eso soy testigo casi presencial, el no adecuarse a estas normas significa la mala calificación, casi siempre la respuesta es que este arte bastardo no sería “arte”, cayendo en la discusión bizantina, e inconducente, de qué es realmente arte y qué no.

Por otro lado, los representantes de las artes menores, viendo esta denostación paradigmática han tenido una pésima respuesta, argumentando con más –y peor– ninguneo hacia la gran escuela, y lo que no saben es que al tener esa respuesta infantil se pierden de una cantidad de autores que les serían de gran utilidad como referentes en sus obras. Acá, el trabajo de los grabadores es un nexo importantísimo entre estos dos mundos, en mi caso personal ha sido material de consulta en la definición y valor del trazo, de la línea. La historieta como formato narrativo debe mucho al grabado.

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diciembre 26, 2013 at 6:36 pm

NO FUI FELIZ, PERO HICE UN CÓMIC

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Sobre ROMA LA LOBA, cómic de Enrique Lihn (1987).

  • 1a edicionRoma-la-lobaSu Primera Edición fue hecha por Alejandro Jodorowsky & Pablo Brodsky, en Chile, 1992. En 2011 Ocho Libros hizo una cuidada nueva Edición, que agradecemos y valoramos encontrarla en BIBLIOMETRO, y ojalá en otras bibliotecas públicas del país.

La historia de Roma la Loba parece tener dos pivotes o subsuelos fuertes y entrelazados, a saber, una concepción de base psicoanalítica del deseo, de la neurosis, y de gran parte de la violencia que atraviesa las relaciones de la gente, y la angustia existencial, probablemente de raíz heideggeriana, aunque esto no es decir que el autor quisiera demostrarnos ni enseñarnos estas teorías. Ambos asuntos se expresan al inicio, inmediatamente enlazados, cuando Roma –mujer masacrona– termina con Mincho, su esposo, diciéndole “quiero pedirte tu amistad, estoy enamorada de otro”. –“¿De otro, así, de rompe y raja?” pregunta Mincho consternado, –“¿Por qué no?, la vida es así, –contesta ella, un mojón que te lanzan a la cara.” Siendo Mincho profesor de filosofía, bien pudo Roma aprender de él la idea del sujeto sin sentido, sin Dios, arrojado a la existencia, o por lo menos no hace otra cosa que confirmárselo.

Sobre estos dos subsuelos, Enrique Lihn pone un piso concreto, fáctico, a su historieta, la realidad política visible en las calles. Chile está ocupado por la omnipresencia violenta y horrenda de la dictadura, que se manifiesta desde luego en la represión y la grosería de los militares y policías. Pero a diferencia de los otros dos “suelos”, el contexto real no aparece como móvil directo de las acciones de los personajes. Ellos, más bien, viven absortos en las complicaciones de sus mutuas relaciones, de las heridas que se infieren, y de sus deseos, de eso se trata Roma la Loba, los personajes expresan abiertamente su mentalidad realista, cruel, atravesada de irracionalidades. No hay juicio moral, desde luego, pero tampoco piedad o una orientación que trascienda y se eleve, salvo, tal vez, en algunos aspectos de los hijos-niños de Mincho y Roma.
Roma pajaroAl lado de este mundo concreto y fáctico, Nembutala, la isla donde Mincho y uno de sus hijos han pasado una temporada, es una alegoría, ¿pero de qué?, ¿del exilio?, no llegamos a saberlo. En Nembutala se combinan otra dictadura irracional con una condición de fiesta dionisíaca. Existe la transformación sexual natural y libre de los nativos, de noches dionisíacas en la selva y de aberraciones que no son tales, pero que quitan la dignidad a los refugiados, mientras que el cumplimiento del deseo en el Chile de Mincho y Roma es –diríamos–, necesariamente oculto y oscuro, de club nocturno, de prostitución, de fiesta promiscua, de pedofilia y de la inminencia del incesto y del parricidio, datos que nos llevan a la inferencia psicoanalítica de la sociedad, la cual, de confirmarse, comprobaría de paso que somos parte de Occidente (mire usted, qué suerte). Sucede que en Nembutala se da, por estas causas, una sabiduría distinta, que permite al niño que vivió allí comunicarse con el gran pájaro legendario que los ayuda en dos ocasiones de apuro, mientras el otro gemelo, educado en Chile, se desmaya o no entiende. Por su parte, Mincho llega a entender lo siguiente:

Es lo que me pasa… por buscar la verdad he perdido a Roma, como si todos los caminos me hubiera alejado de ella. De todas las ideas que he acariciado, ella es el único ser vivo. El pensamiento no existe, lo verifiqué en Nembutala. No se trata de hedonismo, sino de predestinación sexual. El destino de un cuerpo. El recuerdo de Roma lo contaminó todo de irrealidad, por eso volví para nada.

Roma MinchoRoma nos muestra la madeja bien profunda que tejía su autor con la condición infeliz de la vida y la muerte en los días que lo dibujó. La cercanía con la muerte, la debilidad física que lo hizo atarse el lápiz en la mano, y necesitar la ayuda del pintor Oscar Gacitúa para entintar, según cuenta el mismo pintor a Javier García en el diario La Tercera, es algo que nos conmueve y nos hace valorarla de un modo especial, comprendiendo de paso sus problemas de legibilidad.  Aunque hay problemas formales de legibilidad y narración, son menores en relación a la potencia sensible e intelectual del autor, que nos muestra la naturalidad honesta de su lenguaje, su dolor existencial, su capacidad de encarnar su época. Cuando Roma entra en cuestiones filosóficas o poéticas, en reflexiones como un kilo de teoría contemporánea, lo hace porque su autor lo hacía habitualmente y las conocía, era su trabajo y su preocupación vital. ¿Por qué su aporte no ha sido incorporado, discutido, en los cómics chilenos posteriores? Tal es nuestro problema, las obras “difíciles”, sean chilenas o internacionales, siguen siendo difíciles.

Pero en este caso, hay una dificultad de lectura, de claves internas, que causa un alejamiento. Ante ese problema surge, en el exterior de la obra, la discusión sobre los niveles de cultura y de crítica. Desde mi punto de vista, el aprecio verdadero y la modestia no debería suspender la lectura crítica de Roma la Loba, ni de las historietas chilenas. Si nos excusamos de las preguntas difíciles, concedemos  que la discusión llegue una y otra vez a puertos consabidos, pero a estas alturas tan desiertos como el de la superioridad de la literatura sobre la historieta, del artista sobre el historietista, etcétera, como pienso que lo hace Álvaro Bizama en la introducción a la Segunda Edición.

Estas y otras osadas afirmaciones pido merced de abordarlas más sueltamente en un próximo capítulo.

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septiembre 26, 2013 at 10:14 pm

DESEMBARCO EN ROCKET 2: El optimismo crítico

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Puede escucharse el audio de este artículo en la siguiente dirección

Portada del nº 1

Portada del nº 1

¿Cuáles son los méritos que hacen memorable a Rocket? Dio el inicio al gran proyecto de revistas de historietas de Zig Zag en febrero de 1965, y se afirma que fue la primera revista de historietas de c/f en Latinoamérica.[1] Pero, como podemos entender y se hace necesario discernir, la eclosión de estas revistas obedeció en buena parte a la política comercial de Zig Zag, que aprovechaba la popularidad del nuevo formato como producto de entretención, pero la cual, vista desde una perspectiva más amplia, corría paralela a un desmedro lamentable de la producción de libros de literatura adulta e infantil, de ensayo y divulgación científica, según demostraba en el año 1984 Bernardo Subercaseaux[2]. Es decir, en el contexto editorial de esta llamada “época de oro” de las historietas chilenas hubo implicado un deterioro de la misión cultural de las dos grandes editoriales chilenas. Podemos debatir, sin embargo, en cuánto fueron las historietas en sí las que provocaron el desmedro del libro, y en cuánto lo fueron más bien las políticas editoriales en cuestión. No podemos aquí entrar en este problema, pues necesitaría una atención especial, sino solamente decir que en el caso de Rocket, su calidad de pionera no es para nosotros necesariamente su mérito mayor, ni implica un aporte a la cultura; en cambio, lo que valoramos es la calidad historietística y literaria de sus contenidos. También deberíamos tener en cuenta que, en el estudio citado, las revistas de entretención y las historietas subyacen todavía, por razones quizá de contexto, bajo el juicio de lo culturalmente intrascendente, y al contrario, debilitador, juicio que aceptamos que otras historietas de Zig Zag dan la razón.

Hoy día es de sentido común pensar que ni un libro ni una pintura son culturalmente más potentes que una historieta simplemente porque su formato o su lenguaje garantizara un mayor alcance; no tenemos dudas de que hay pintura mala, hay libros insignificantes, y hay historietas insignificantes. Tenemos claro también que las historietas —que están volviendo a ser estudiadas con seriedad— no se hacen valiosas en razón de que se conviertan con el tiempo en bienes patrimoniales, ni tampoco necesariamente porque hayan tenido un papel en la formación creativa de personas hoy adultas, sino cuando por su propio mérito generan una conexión con la cultura popular, y quizá podríamos decir con la infancia y la juventud, que son sus territorios propios, los cuales ya no parecen caber dentro de una definición como la de “cultura de masas”. Lo que valoramos de Rocket es que su propuesta alcanzó un nivel interesante como arte popular, y por lo mismo digno de estudio. Uno presume razonablemente que no se trata sólo de aciertos o inspiraciones afortunadas, sino que hubo un pensamiento, una serie de ideas que originaron aquella propuesta organizada y clara, en la cual se insertaron sus distintas historietas. Iniciemos entonces su estudio.

Señor presidente

Señor presidente

El nº 1 de Rocket abre con “Señor Presidente”, historia de 6 páginas, sin firmas autorales, que parece haber sido dibujada por varias manos, y con la que se presentaba la propuesta de la revista: en un futuro indeterminado se alcanza un gobierno mundial unificado y pacífico, el cual por lógica consecuencia, dice el narrador, hace que la ciencia desarrolle su potencial bienhechor, dando la solución de los problemas políticos y sociales. En esta situación feliz, un grupo del crimen organizado subsiste y planea asesinar al presidente, para provocar el terror y acabar con la cibernética, que ha dado ese bienestar general que a ellos no les conviene. El plan de los bandidos falla, pero toman prisionero al presidente para extorsionarlo. Jorge Rojas Flores relaciona su motivación con el recuerdo todavía fresco del asesinato de Kennedy (8 de noviembre de 1963),[3] y es cierto que evidentemente se trata de un deseo de una política y de una clase dirigente sabia. Diríamos también que la figuración de un gobierno mundial es un tema que se tornó característico de los relatos de anticipación, mientras que la maldad, ambición de poder o desviación delincuencial es un tema de toda literatura. Aquí lo que leemos es que unos pocos malvados harían de nuevo imposible el deseado buen gobierno, problema difícil que se resuelve con una solución optimista pero también paradójica: en la página 6, con un vuelco sorpresivo, el presidente se descubre ante los jefes criminales como un robot, y se autodestruye para dejar su puesto a otro similar. “Una espantosa explosión puso fin a una organización que sólo buscaba el odio y la muerte. Y terminó también con Robert Ferrison, presidente de la Federación Mundial. Robot creado para proteger a los humanos.”

Final de Señor presidente

Final de Señor presidente

La paradoja es intencional, y envuelve un elemento crítico, es el “mensaje” o sentido final de la historia. Las lecturas quedan abiertas, son claras la apología de la ciencia y una relación entre el poder y la sabiduría, pero también —tal vez desde una perspectiva poética— podemos considerarla una alegoría de la “falla” humana, falla tan profunda que es posible pensar, puesto que estamos en una manera de pensar popular —y en una literatura de ficción—, que sólo superando lo humano la humanidad encontraría su perfección.

Pero, para ser justos en nuestro análisis, esta historieta tiene cierta rigidez narrativa, debida probablemente a la retórica de los textos y un descuido al pensar las lógicas de la secuenciación.

Una solución inesperada

Una solución inesperada

La segunda historia del nº 1 “Una solución inesperada”, de José Nazario y Lincoln Fuentes tiene más interés en su contenido y su narración. A bordo de un cohete espacial, Robert Shacton descubre que queda aire sólo para uno de los dos tripulantes hasta llegar de regreso a la Tierra; luego de una difícil cavilación, decide eliminar a Eric, el otro cosmonauta, para sobrevivir él. Pone veneno en el café que Eric tomará sólo unas horas más tarde, según sus metódicas costumbres de hombre más viejo. En un arranque irracional, “sólo por darse una satisfacción morbosa”, Robert le ofrece antes el café, que Eric rechaza, ocupado en su trabajo. Robert sale fuera de la nave a revisar el radar, pero cuando termina su trabajo y llama a su compañero para que le abra la compuerta, éste demora en responder, “perdona, Robert, estaba escribiendo y tomando un café, ya te abro.” Eric muere antes de poder hacerlo, y Robert queda en el vacío, dando desesperados gritos de ira y de angustia. En el último cuadro vemos la nota de la bitácora de Eric: “un aerolito rompió uno de los tanques de oxígeno; deberíamos sortear cuál de nosotros llegará a la Tierra; pero Robert es mucho más joven y puede servir a la humanidad por más tiempo que yo… mañana me suicidaré.” Como vemos, presenta respecto a la anterior un matiz, porque las oposiciones egoísmo-altruismo, homicidio-sacrificio son los motivos del desenlace trágico, que suspende lo ideológico, es decir la prédica directa, de modo que la crítica tiene incluso más credibilidad. El plan narrativo ha hecho el siguiente juego: 1: Robert sabe del problema, Eric no sabe. 2: los actos de ambos se cruzan trágicamente. 3: vuelco sorpresivo: Eric también sabía. En consecuencia, el mensaje es dado más netamente por la forma narrativa, lo que aumenta su efecto. La crítica es acá más profunda y el optimismo más mitigado.

El enemigo

El enemigo

Otra de las historias del nº 1, “El enemigo”, también de Nazario y Fuentes, de 6 páginas, introduce la ironía. Hay una cuidada construcción en las 5 primeras páginas para describir un ataque de crueles invasores que sin provocación agreden a fuego y sangre desde el espacio. Los defensores logran rechazar el ataque, haciendo prisionero a uno de ellos. Los cosmonautas, que no pueden quitarse los cascos puesto que el combate dejó una avería en la nave, advierten a los más jóvenes sobre el aspecto de aquellas criaturas guerreras. Cuando aparece el enemigo, en el cuadro grande de la página 6, vemos que es un hombre. “Qué horrible, es asqueroso. —Ya se acostumbrará, cadete, al verlos por primera vez revuelven el estómago, ya se acostumbrará.” El vuelco inesperado trae el golpe de ironía, como preguntando ¿pero quiénes nos creemos que somos? Provoca un efecto a la vez sensible e intelectual, que es reiterado cuando los defensores reparan la nave y se quitan sus trajes.

Las tres historietas expresan lo que llamaremos el “optimismo crítico” de Rocket, que se mueve entre ambos modos, primando uno u otro. Una respuesta a un lector, en el Nº 9, hacía explícito este ánimo y sus razones:

  • “Desgraciadamente, no podemos cerrar los ojos a la maldad. Ella existe, pues la humanidad está, precisamente, formada por humanos. Y uno de los medios de corregir esto es mostrando los errores. Pero, como contrapartida, están los hombres como tú, llenos de idealismo y confianza en un futuro mejor. Un futuro de paz, igualdad y justicia.”

En cuanto a la construcción del relato, “Señor Presidente” presenta ya un modelo que veremos también en las otras historietas alegóricas de Rocket: se apunta a problemas trascendentes al género, que dan un contenido a la situación fantástica. En una situación dada de imaginación futurista, irrumpen los viejos conflictos y dilemas humanos; el relato los señala claramente, y el desenlace entrega un mensaje ejemplar, admonitorio, o moral, remarcado en el cuadro final por el texto del narrador off. El argumento está construido en base a oposiciones marcadas: deseo de paz y bien común opuesto a la ambición individualista y la agresividad humana, la bondad al crimen; el sacrificio y la renuncia opuesta a la codicia. En las otras dos historias, donde hay un tono más crítico que optimista, la estructura argumental cobra mayor complejidad, en proporción, al parecer, a cuanto en su intención va dejando de ser alegórico.

He hablado también de efectos, porque se trata de una literatura de efectos, que pretenden llevar al lector hacia cierta inquietud, para trastornar y ampliar allí sus actuales modos de pensar, el cual parece ser un acuerdo implícito en el género c/f, y probablemente en cualquier buen arte narrativo, recurso que según se aprecia los argumentistas de Rocket conocían bien.

El sacrificio

Sacrificio (nº 6)

Las historias donde prima el acento aleccionador, en su confianza en el género humano tienden a la afirmación de la autoridad, el Estado, la policía, el ejército, o las instituciones de la justicia humana, y conciben, como ellas, que su falla corresponde, a la degeneración moral de individuos particulares, como lo leemos en “Señor presidente”. Por ejemplo, en “Encrucijada”, de Isabel de Hagel y Rubén Orellana (Nº 24) el protagonista se encuentra en una situación desesperada: su mujer agoniza de muerte, y él no tiene medio de salvarla; se le acercan sujetos de una organización mafiosa que le ofrecen la ayuda que necesita, a cambio de que él coopere con ellos para apoderarse del gobierno mundial; el final inesperado resulta feliz, y afirma la incorruptibilidad del protagonista, del gobierno en el cual la mafia se había infiltrado, y de la policía. Esto implica que el núcleo crítico va dirigido a las “manzanas podridas” y a su antisocialidad. En “Boomerang” (Nº 24) también de Isabel de Hagel, con dibujos de Lincoln Fuentes, vemos la lucha agónica y súper avanzada de la civilización Acturiana por apoderarse de la tierra y de los terrestres, para sobrevivir ellos mismos; pero fallan debido a sus despóticos excesos, y la justa reacción bélica de los humanos, que les dejan la posibilidad de escape hacia el espacio. En “Sacrificio” de Máximo Carvajal (6p. Nº 5), una nave invasora destruye a una cuadrilla aérea estadounidense, y resulta inmune a tres bombas atómicas; luego de estas demostraciones de poder, pide parlamentar. El general terrestre responde a viva voz “Quienquiera que seas, si precisabas nuestra ayuda, no era necesario que asesinaras a nuestros hombres, bastaba haber solicitado lo que deseas. Ahora ya es tarde.” Sobreviene un peligro global; la nave va a llevarse, por la extorsión de la fuerza, a las 30 mentes más potentes del planeta, todos hombres occidentales del primer mundo, excepto el profesor Tanaka, de Japón, que trabaja en una isla solitaria. La historieta contiene ejemplarmente un espectro de ideología y connotaciones en el sentido de la afirmación institucional, concluyendo con el triunfo de la inteligencia humana sobre la extraterrestre.

Por estas razones, es posible pensar que estas historietas encarnan dentro de la revista aquella mentalidad de la cultura de masas que subyace en los cómics tradicionales, producto de la manipulación ideológica desde arriba hacia abajo, de acuerdo a la crítica que aparecía ya en esa misma época (en especial a partir de Umberto Eco (1964))[4]. Hay por lo tanto una parte de tradición conservadora, la que no es extraña, considerando su contexto. La locación anglosajona, por ejemplo, es transversal, una convención visible también en las demás revistas. No había llegado a definirse todavía, o a aceptarse la idea de apropiaciones en la historieta de aventuras chilena, pese a que existían antecedentes, sobre todo de ubicación temática, cuyo ejemplo clásico es el proyecto de “El Manque” de Mario Igor, el cual nuestros autores conocían seguramente muy bien. Probablemente también influía la noción, debida a las lecturas nutricias mencionadas antes, de que una condición de la ciencia ficción es su necesario origen en contextos industrializados, lo que se traduciría aquí en la localización anglosajona.[5] Parece haber sólo dos historias localizadas en Chile: “Los visitantes”, de Nazario y J.R.Gutiérrez. (Nº 6), y “El regreso de las cruces gamadas”, del propio Carvajal (nº 22); además del esbozo en otras de castellanizar los nombres (“Regreso al hogar”, de Isabel de Hagel y Juan Araneda, nº 15). En “Sacrificio” lo japonés aliado a Occidente, pero pintado con rasgos de exotismo, ofrece una lectura del orden geopolítica, pero no una crítica a dicho orden. Puede pensarse como elemento dentro del rango de “lo aceptable” para entonces, imbricado con elementos más especializados, como la preferencia por los maestros de la historieta estadounidense. El dibujo del personaje japonés, calvo y con bigotes, nos remite a tipos creados por una tradición de “villanos” orientales en los cómics norteamericanos. Pudo haber en la mente de Carvajal un homenaje, una fascinación profunda, y un guiño a modo de vuelta de tuerca. Pero en esa influencia, “pasa” la mirada respecto al oriente de un historietista como Milton Caniff, por ejemplo. Es decir, pasa sin aduana una ideología, la cual ha sido bien analizada por Umberto Eco respecto al mismo Cannif. Nuestro joven maestro se colocaba como mediador apasionado y era traspasado por el otro “de un mundo más fuerte”.

Pero en otras historietas la afirmación optimista del “establishment” queda matizada por la visión crítica, como vimos ya en “Una solución inesperada” y “El enemigo”; y en algunas la crítica pasa a primer plano. Probablemente aquí encontremos buena parte de lo que hace más interesante a la revista..

Portada nº 2. Los perseguidos

Portada nº 2. Los perseguidos

La historieta que abre el nº 2, “Los perseguidos, una competencia racial por el futuro”, de Nazario y Ulzurrún (6 páginas), relata la persecución policial y ejecución de un hombre que caminaba con su hijo en la calle. El niño escapa, pero uno de los policías lo persigue y lo acorrala, para matarlo; el niño reacciona sorpresivamente, y por un poder psíquico es él quien mata al policía; entonces el niño enuncia un argumento discursivo que nos trae el conflicto que originó la escena: “¡La humanidad nos ha dado sólo odio, y odio tendrá!… Mi padre trató de hacer que nosotros conviviéramos en mutua colaboración con la humanidad, ¡y la humanidad le dio muerte!… Ellos nos odian porque nos temen, saben que la raza nueva los destruirá, como los Cromañones destruyeron a los hombres de Neanderthal.” Esta historieta, en la cual también están planteados los problemas de la diferencia y la otredad, pone en suspenso la confianza sobre el orden general y niega la afirmación del mundo como es, para afirmar más bien un proceso natural (o cósmico) más profundo, el cual el orden político actual quisiera reprimir.

“El linchamiento” (Nº 4, sin firmas ¿Antonio Benedicto?, 5 p.), es una escena de racismo brutal, con un dibujo alargado e incisivo en las expresiones, y con una conclusión sorpresiva, pero no moralista. Todos los personajes son racistas, salvo la víctima ejecutada. La orientación al lector sobre lo que debe pensar está un poco más mitigada, y por ese medio reafirma precisamente su reclamo. En “Visita de inspección”, de Sergio Hazeldine y Miguel Aránguiz (Nº 15) tenemos la advertencia sobre la estupidez de la belicosidad humana, en ella los extraterrestres no ven la necesidad de destruir a la raza humana como peligro para todos los demás mundos, porque se destruirán ellos mismos. Tenemos la crueldad de los conquistadores humanos sobre criaturas que ellos tienen por inferiores y torpes, donde también está expresada la explotación de los trabajadores. Hay un par de esas historias, una es “Repetición” (sin firmas, Nº 15), donde los esclavizados hombres-gato matan finalmente a los humanos para liberarse, con los mismos procedimientos crueles con que éstos les inflingían castigos. La historia comunica la idea de extraterrestres más humanos que los humanos, y de nosotros como raza bárbara del universo, pero premunidos de un orgullo monstruoso; su grafismo es expresionista y “barroco”, es decir que junto a las formas grotescas y la línea gruesa, recurre al efectismo de las expresiones y los gestos de dolor o los actos de crueldad. El cuadro donde el último humano es sumergido en la caldera de ácido es interesante en esta doble línea de expresionismo y patetismo. Aquí vemos un puente que conecta a los relatos de anticipación con los de horror, más naturalmente que con los de aventuras de inspiración épica, en el sentido de que ambos géneros sintonizan en este patetismo fundamental, en lo literario y en lo plástico.

“Mundo Nuevo”, de Nazario y Ulzurrún (nº 7), y “Regresión”, de Germán Gabler y René Poblete (nº 8), dos historias de eco romántico, ponen en cuestión la confianza en la tecnología y la ciencia, a través del tema recurrente de los nuevos comienzos, que aluden al contexto de la inminencia real de la destrucción del planeta. En otras historias hay un fondo de confianza en que el nuevo comienzo, o los nuevos Adán y Eva han aprendido sabiamente del dolor de una catástrofe anterior. Por ejemplo, “Regreso al hogar” de Isabel de Hagel y Juan Araneda (nº 15), dice: “los hombres aprendieron a muy alto precio la forma de vivir en paz y luchar juntos contra la gran catástrofe… y entonces ya no cometeríamos los mismos errores”, mientras que en “Compensación”, de Nazario y Mario Igor (nº 1), vemos una nueva pareja inicial perfeccionada por una sabiduría superior, la cual, en un discurso grave, expresa el respeto al otro más débil en compensación de su propio error, al haber dañado a la pareja accidentalmente; allí la crítica es inversa: los extraños enseñan a los humanos lo que debe hacerse ante el propio error. Inferiríamos de ellas el mecanismo psicológico del arrepentimiento. Pero ambos argumentos dependen de una alta ciencia y tecnología. En “Mundo Nuevo”, en cambio, Atlán, cosmonauta cuya nave se estrelló en un mundo primitivo, decide no convertirse en el dios de la tribu que lo recoge, y destruye sus propias armas y su nave, renunciando al poder que estas le otorgarían alli, para unirse a esos hombres en su propia condición de vida, y enseñarles a pensar a partir de ella. “Regresión” sigue la línea de enseñanza moral de José Nazario, y profundiza la crítica; una misión es enviada al planeta Cirus para saber de la anterior y primera expedición colonizadora de hace 50 años atrás, de la cual no se tuvieron más noticias. Allí descubren una pequeña colonia humana, de cultura agrícola, materialmente rudimentaria y atrasada. El anciano líder de la colonia trata de convencer a los visitantes de que ellos viven en esa condición porque lo han escogido así, y porque desprecian su anterior vida en el mundo humano, representada en el progreso. Pero ante la inminencia de la intervención terrestre, el anciano los lleva a una cueva donde se guarda una caja con reliquias de la primera expedición. De ella saca un arma. Cometerá homicidio para la supervivencia de una posibilidad mejor. “¡Espera, viejo loco. No puedes matarnos! –¡claro que sí puedo hacerlo! Yo soy uno de los antiguos. Yo aprendí a odiar, como lo han hecho ustedes. ¿Qué importan vuestras vidas ante el milagro de un nuevo amanecer?”

La propuesta de Rocket, por lo tanto, conjuga posiciones diversas y variantes sobre temas comunes y reiterados, que se han tornado preocupaciones del pensar popular, que se está preguntado sobre el orden de las cosas, preguntando por la idoneidad de algunas cosas.

Herencia

Herencia

Puede percibirse además en los argumentos una “misión” de enseñanza y transmisión de valores morales. La mayoría de los dibujantes y argumentistas tenían esta concepción de la literatura para niños y jóvenes, que transmite el mensaje de “haz el bien”, recibido desde sus lecturas infantiles. Pero hoy día puede intuirse que lo nuevo de Rocket, ayudado por el género, no se debía solamente a la conjugación del contenido serio con la entretención, que implicaba en la tradición heredada una función didáctica y enciclopédica, sino la idea de se pueden transmitir conocimientos y sabiduría directas al lector. Sería importante remarcarlo. Esto se aprecia con nitidez en “Herencia”, de Themo Lobos (7p. Nº 2), comienza con un homicidio por ambición, “¡Ahí te pudras, idiota!” grita el asesino al muerto, mientras lo arroja afuera de la nave, al espacio. Una mente encuentra al cadáver, y aprovechando las últimas funciones vitales de su cerebro, inicia una búsqueda. Al fin encuentra hombres sin maldad, aunque para llegar a ellos debe asesinar a uno que sí la tiene. El objetivo de esta mente es traspasar de nuevo a la humanidad “la luz de la inteligencia, la llama de Prometeo”. Otro ejemplo simillar lo hemos visto en “Mundo nuevo”, donde se sugiere la idea de que la civilización humana fue empujada por sabiduría extraterrena. Themo Lobos, que en cuanto argumentista firma como José Nazario, puede considerarse como un propagador constante de esta idea, que ha recogido del didactismo cierta conciencia de una palabra sabia, transmitida al lector no ya como cita o referencia a una autoridad moral o literaria, sino venida del propio historietista. Esto implica la convicción de que la historieta es capaz de manejar sus contenidos al mismo nivel que la literatura o el cine. En eso tenemos un paso importante de las historietas en Chile.


[2] En la década del 60 Zig-Zag publica 33 revistas de historietas, llegando a sacar una historieta de la serie Disney cada día del mes. En cuanto a revistas saca “Eva” “Saber Corner”, “Confidencias” “Rosita”, “Telecran”, “Rincón Juvenil”, “Gol y Gol”, “Vea” y “Ercilla“, además de fotonovelas y fotoromances; buscando convertir a los distintos miembros de la familia en consumidores, publica una revista para cada día de la semana. Lord Cochrane, por su parte, produce las revistas “Ritmo”, “Cine Amor”, “Vanidades”, “TV-Guia”, “Chef”, “Corin Tellado”, “Paula” y “Mampato”. En Zig-Zag a fines del período las revistas representan el 90% del volumen total de ventas por año, mientras los libros alcanzan sólo al 10%: en Lord Cochrane las revistas representan el 95% y los libros menos del 5%. Bajo la presión de esta incipiente industria cultural (que abre las puertas a la industria transnacional) se dan situaciones legislativas insólitas, como un decreto-ley que rebaja los aranceles y permite la libre importación de papel a condición que sea destinado a revistas y no a libros (cita nº 27: Informe Corfo Industria Editorial”, op. cit. p.21. Decreto 1369 de 1968 establece rebajas de derechos al papel para impresión.) Subercaseaux, Bernardo: La industria Editorial y el libro en Chile (1930-1984) Ensayo de interpretación de una crisis. Céneca. Santiago de Chile, octubre de 1984. (p. 28).

[3] Rojas Flores, Jorge: Las historietas en Chile, 1960-1980. Industria, discursos y prácticas sociales. Santiago, Tesis para optar al grao de Doctor en Estudios Americanos, mención Historia, facultad de Humanidades, Universidad de Santiagos de Chile, 2012. En el subcapítulo 4.14.- Alegorías políticas en la ciencia ficción p.162-164, se refiere al sentido crítico y político de varias historias de Rocket.

[4] Jorge Rojas Flores nos da una excelente y documentada revisión sobre el curso y los puntos de debate teórico del problema de los cómics en la cultura de masas, en especial en el capítulo 2 de la primera parte: “El debate sobre la cultura de masas”. Op. Cit.

[5] Conocí este debate gracias a Francisco Ortega en la charla “La narrativa gráfica fantástica: Las historias que hay que contar”, durante el 3º festival Viñetas del fin del mundo, UST, Santiago, Miércoles 05 Octubre de 2011. Allí Ortega la documentaba como una idea refutada por la historia del género, aunque es interesante notar que en su propia novela gráfica “1899 Cuando Los Tiempos Chocan” (Francisco Ortega y Nelson Daniel, 1899), la historia se ubica en un Chile industrializado, productor de tecnología, gracias a un particular mineral hallado en el territorio.  

Written by vichoplaza

enero 26, 2013 at 7:48 am

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