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Notas sobre ilustración, cómics, dibujos animados

Archive for the ‘Fichas de estudio’ Category

CONVOCATORIA DIBUJOS QUE HABLAN 3

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TERCER ENCUENTRO DIBUJOS QUE HABLAN. Invitados extranjeros: Los excelentes investigadores argentinos Laura Vásquez y Oscar Steinberg, junto a Jesús Cossío,del Perú, autor de historietas documentales reconocidas internacionalmente, y Al-Azar, Alejandro Salazar, uno de los más destacados profesionales del humor gráfico de Bolivia.

Habrá TRES BECAS en la convocatoria a ponencias para participantes de regiones de Chile. IMPORTANTE: El plazo de recepción de los resúmenes será el 20 de JULIO del presente 2017. Vean la página web del Encuentro, con toda la Info: www.dibujosquehablan.cl

DqH 2017

 

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Written by vichoplaza

junio 7, 2017 at 9:20 pm

Publicado en Fichas de estudio

El dibujo de Chris Ware

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El precio de los libros de Ware en el fin del mundo, y su ausencia en bibliotecas públicas, hacen que estas notas estén basadas especialmente en las imágenes y fragmentos que se encuentran en Internet, y en la intuición.

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Building Stories.  Espectacular ladrillo-a-ladrillo de la narración 

Como sabemos, los cómics de Chris Ware son continuos ejercicios intertextuales sobre los mismos cómics y sus formatos, especialmente los infantiles y tradicionales de ciertas épocas de oro en Estados Unidos. A través de ellos, se abren a un enfoque sobre la cultura estadounidense y los sujetos que componen el mundo contemporáneo. Pero no se trata simplemente del ejercicio de cita. Diríamos que es la nostalgia sumergida en un baño de ácido, ingrediente solicitado por sus lectores bienpensantes.

Los dibujos de Ware refieren a una significación icónica que ya está ahí, en la historia del género, pero más que reproducirlos bien y con estilo personal (que ya es difícil para tantos de nosotros), lo que hace es llevarlos a situaciones grotescas, psicologías desaforadas de humor negro, y de ese modo les inyecta la acidez contemporánea, que por lo mismo no puede ser tomada completamente como la desesperación de un atormentado romántico-existencialista. En último término este humor puede ser la expresión de un sujeto lúcido aunque políticamente apático.

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Diseño narrativo absoluto

Pero lo notable no está en el elemento amargo, sino en la invención de una forma nueva y brillante de diseño narrativo, junto a su reelaboración –su redibujación– impecable de los signos gráficos de los cómics. Desde luego, estrictamente no es lo mismo el dibujo que el diseño. El talento de Ware como dibujante se percibe en la línea, en las formas de los cuerpos, en la composición espacial de los cuadros, pero su diseño de la lectura, o diseño narrativo es la cuestión sorprendente y nueva. Referido también a formas y formatos históricos, es un ámbito paralelo al dibujo de figuras y ambientes.

La obsesión por recapturar y revivir la fascinación por los cómics de las eras doradas a la vez que el mismo grado de obsesión por destruir esa nostalgia resulta en un desgarro, que en cierto sentido es el contenido fino e irreductible que se quiere expresar. Este desgarro no es ni con mucho particular de Chris Ware, es un tema que viene hace años, en distintas maneras y en diversos autores, entre los cuales cabe mencionar al neozelandés Dylan Horroks. Tampoco la construcción del relato y del libro en base a citas de los formatos de las eras doradas es exclusiva, pues la coincidencia con Daniel Clowes salta a la vista, así como el humor negro con el que ambos cargan la nostalgia.

Chris Ware nos jalona por un lado hacia la admiración por el dibujo y el diseño impecable, claro, cuidadoso, y hacia el otro lado por la desesperación de la mentira de ese mundo de maravilla visual. Creo que eso queda patente en la amargura psicológica de Jimmy Corrigan. Y aunque ese contenido perverso es un tópico aceptado y popular, tal vez haya algo de dolor real.

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La amargura perversa versus el deseo de inocencia no son lo más original de Ware. En cualquier caso no es el único autor comprometido en esos temas. Lo nunca visto antes es el diseño. Y eso se observa en la influencia que tiene sobre autores jóvenes y viejos, de las tendencias más disímiles, por explorar sus sugerencias narrativas. El diseño de sus páginas y libros es apolíneo y transparente, diurno, abstracto, además de caro y lujoso. Y el diseño narrativo de sus relatos, que es su aporte singular y brillante, es independiente y queda a salvo de la oposición entre nostalgia y desilusión.

El dibujo de los cómics es un modo de dibujo. Y un modo que, tal como en las otras artes, se divide en varios sub-modos, según sus fines diversos, y también en lo que llamamos “estéticas” y poéticas.

Existe por ejemplo el dibujo académico de figura humana, o el dibujo que un escultor traza en el espacio. El dibujo arquitectónico y el dibujo de los niños, el dibujo de algunos surrealistas interesantes, el dibujo de Miró, o el dibujo de gente que dibuja muy bien y de otros que simplemente dibujamos. Pero a pesar de la pericia de unos y otros, siempre hay en todas partes dibujos interesantes, inteligentes, vivos.

El dibujo de Ware tiene un grado alto de codificación. Diría que lo primero que hace es darnos a significar el concepto “cómic”. Las líneas, las formas de las figuras representan una tradición o mejor dicho una escuela del cómic estadounidense, que es la que vive con la gran industria cultural. También el dibujo de Ware se liga en buena parte a la bande desinée franco belga, al mundo europeo de la industria editorial, es decir, las metrópolis, la parte más vistosa del mundo.

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Este estilo o forma de dibujo nos da a significar el cómic y funciona con los elementos del lenguaje, como la viñeta, la continuidad, el formato y la publicación. Es un dibujo que nos habla de una manera muy codificada. Las cabezas redondas, las líneas continuas y moduladas, las formas perfectamente cerradas y separadas en su lugar espacial. Hay estilos y escuelas de dibujos que hacen nuestra idea del cómic y sus géneros.

Ware y Clowes coinciden en este trabajo de estructurar sus relatos y sus libros con la cita de formatos, de ahí la codificación de formas, líneas, proporciones y rasgos, dentro de esta tradición o escuela de la línea modulada y la forma visualmente limpia. El trazo en Ware o Clowes es una abstracción, no se siente el pulso, el brazo, la pluma, lo que se siente, o más bien lo que se entiende es la idea, la codificación, la cita intertextual, el lenguaje y desde luego la industria, el medio.

Vicho Plaza

Written by vichoplaza

mayo 20, 2017 at 4:11 am

Publicado en DIBUJO, Fichas de estudio

LÍNEAS DE FUGA, de Óscar Gutiérrez y Cristián Toro

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Líneas-de-fuga-1-620x350El relato de las páginas 64-65 es por fin claro, distribuye los textos, el contrapunto diálogos y dibujos es interesante, se hila una narración que supera la reiteración retórica de juicios sobre la conducta del personaje, y sentencias de lo que es la ciudad y la vida. Pero en la página 66, aunque en principio sigue el viejo con sus diálogos, cambia la gráfica y suspende la cualidad narrativa –de nuevo–. Tito Manfred dice, en el texto al final, que Líneas de Fuga permite hacernos una idea mucho más profunda de la ciudad de Concepción, mitología de personas de carne y hueso, mapa cultural y emotivo. De acuerdo, hay algo que respira, que llama la atención porque se reconoce un relato gráfico hecho desde una necesidad vital y auténtica de expresarse, lo cual es oro.

Pero hay que decirlo, esa necesidad expresiva está un poco demasiado comprometida con la volada de la “contemporaneidad” y una serie de asuntos del arte contemporáneo y su filosofía que, explícitos o no, están haciendo difíciles las palabras y las imágenes.

No se trata del saludable desorden gráfico, como lo dice Carlos Reyes, ese desorden está ok, los dibujos de las figuras son correctos, y el dibujo arquitectónico y de paisaje urbano es admirable. Se trata de las reiteraciones,  que después de la primera y segunda vez ya son demasiadas, sobre todo de los dos ámbitos mencionados: el primero el del personaje con sus soliloquios circulares, adosado a los repetitivos juicios que le llegan de boca de los demás; el segundo las sentencias sobre la ciudad, venidas en su mayor parte desde los soliloquios. Esto indica que los textos dominan sobre las imágenes y las acciones que se narran. No es que estén mal esos juicios, sino que su reiteración llega hasta el mismo final de la historia, sin que Líneas de Fuga haya narrado ni una odisea interior legible, ni una desventura fantasmagórica en el gran Concepción, sino que se queda en mitad de ambas.

De cualquier modo, y por lo dicho al inicio, es una historia interesante y muy recomendable.

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Written by vichoplaza

abril 4, 2017 at 7:59 pm

Publicado en Fichas de estudio

¿Crítica mala onda?

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HACE POCOS DÍAS EN FACEBOOK CRITIQUÉ a un colega por una foto en Angouleme usando un sombrero de fantasía, de antiguas modas. Le decía que era que mejor no lo usara, ya que su trabajo vale por sí mismo, y ha ganado la atención hace tiempo por sus propios méritos, o sea que es mejor que a uno le vaya bien por ser quien es y no por lo que se pone. Creí que mostrarse exótico ante quienes inventaron la idea de lo exótico podía resultarle en falso.

Después me pesó, por muchas razones: porque se supone que yo debería saber que es una pelotudez meterse a criticar lo que usan los demás aquí o en cualquier lugar. Era desubicado ya que en el mundo de los cómics los disfraces y los atuendos son una costumbre. Todos nos sentimos bien con tal ropa o adornos, y criticarlo en otros es sospechoso. También había envuelto un moralismo autoritario cargándole una especie de responsabilidad fuera de lugar; un nacionalismo de mal gusto. También presumía que puedo preveer la mentalidad de los franceses que leen historietas,  y de ahí innumerables cuestionamientos. Quedé en posición muy criticable.

El problema de una crítica así, salvando que no se trataba ni con mucho de un texto largo ni de un ensayo, es que inevitablemente se reciben o se sienten destructivas, y se atribuyen a la envidia, las neurosis, la incapacidad propia del criticón.

¿Pero en realidad es cierto que no aprecio a este colega, y yendo más allá no aprecio la producción de mi país? Eso es falso, no hay esa mala onda. Pero la culpa mal entendida me hace ver que uno de nuestros problemas culturales es la hipersensibilidad individual a costa del aprecio colectivo. Esto se puede graficar con un comentario escuchado en la calle, de alguien que decía con total convicción que si tú quieres joder a un chileno simplemente le pones a otro chileno al lado, y ya está. Este prejuicio que se hace pasar por sabiduría popular, no porque sea falso deja de existir. Enfocando de nuevo más allá del caso personal, un problema de la crítica propiamente tal en un medio tan restringido es la sospecha de negatividad y mala onda, por eso se concluye que es inútil.

Creo que para hacer más fuerte nuestra producción, para romper con el desequilibrio de que hay más producción que lectura, deberíamos ser más fuertes y abordar nuestros asuntos, que no son ni con mucho exclusivamente nacionales o regionales. En este caso entender por ejemplo que el comentario no se originaba en ningún oscuro deseo psicoanalítico de agresión, sino, dado el contexto, en el problema de las influencias y la identidad. Allí, como me ha pasado, se cuelan a su vez problemas de nacionalismos o purismos que entorpecen, pero pienso que tampoco es sensato sentirse culpable por ellos y ocultarlos, sino hacerlos concientes. Hasta cierto punto, ese tipo de nacionalismo ha sido una reacción histórica a algunos desmedros,  y reconocer su existencia hace posible ver si al presente se sostienen o no. Yo lo podría plantear de la siguiente manera: ¿Es todavía un legado de la dominación cultural de Europa precisamente nuestra reflexión estética y nuestros mercados a la saga, y la confusión de si tenemos o no tenemos una identidad gráfica y narrativa, nuestra desesperación centenaria por tener esas cosas? No puedo afirmar que la respuesta sea afirmativa en cada aspecto. Creo que estos son temas de la crítica en los que tendríamos que insistir. De la crítica en el sentido de conocimiento, o si se quiere, de los estudios. Si corresponde o no corresponde al caso, es un tema a dialogar.

Written by vichoplaza

febrero 2, 2017 at 9:39 am

Publicado en Fichas de estudio

Historias -Y- historietas mutantes

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El conjunto de esta exhibición y curatoría plantea un modo de instalación de las historietas en el arte visual contemporáneo, precisamente en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago. Esto no está lanzado directamente, sino a través del problema de la memoria y de la historia. Quiero decir, el tema de la curatoría no es el cómic, la narración dibujada, el dibujo particular de nuestro arte en lo que tenga que ver con asuntos históricos, sino trabajos generados con las herramientas de los cómics a partir de una investigación sobre la mutación de los discursos en algunos hechos particulares: la creación del FPMR en 1984, las visitas de Whistler y Disney a Chile, la fuga de Buschmann, dirigente del FPMR, el trabajo libre y sin licencias de Jorge Christie con los personajes de Disney, la película Pesadilla, y otros asuntos relacionados.

Desde luego me parece que el intento es exitoso y auspicioso, aunque, si se me permite, y desde mi perspectiva personal, pienso que se tiende a pagar tributo con textos discursivos, en Gabler y Rodríguez, que son los propios del arte visual en su faceta más alejada de la recepción popular o del público no iniciado, es decir con una construcción discursiva y una fraseología que sigue sintiéndose ajena a la naturaleza de nuestro arte. La situación de las historietas como arte popular ha variado, es cierto, pero no en tal medida que le correspondan sin más las tradiciones discursivas de los conceptualismos, tan acendrados en nuestros países. Otra cosa son los trabajos en sí, que no han necesitado pasar por tales complicadas aduanas, lo cual está muy bien.

El trabajo de Rodrigo Vergara “Mi nombre es Lara” no guarda tan directa relación con las historietas como los otros, y tampoco con el énfasis en el dibujo que hay en Javier Rodríguez, Felipe Muhr y César Gabler. Esto por supuesto no es una adolescencia ni una falta, sino que quizá debería abordarse como una instalación de objetos y sonido (la voz de Buschmann relatando su fuga) que a diferencia de los otros, no se lee secuencialmente por el paso del ojo desde un dibujo o viñeta a la otra, sino que los objetos actúan sincrónicamente.

Parece ser que el trabajo de investigación sobre el tema (las historias que mutan) es el que permitiría su entrada al código del arte contemporáneo, es decir es un pase a través del método, llevado a cabo con el dibujo y la narración de las historietas. Esto es interesante y es un aporte a la incorporación en el arte visual “culto”. También hay que notar que los hechos trabajados por Muhr y Gabler son muy propios al género, tienen que ver directamente con la historia de los monos y los dibujantes chilenos.

Rodríguez presenta seis páginas, muy atractivas, de un cómic de formato apaisado, no convencional, un cómic ensayístico que no desarrolla un relato tradicional, sino tres temas que se interrelacionan. Es una interesantísima mirada sobre la década 80, que parece también un cómic de esos años, cuando sin demasiados aparatos filosóficos se experimentaba con formas que llamaríamos de ensayo más bien que de la narrativa tradicional de los cómics centrada en una historia, personajes, conflicto central.

Gabler tiene dos obras, una donde hay una secuencia de aviones de guerra, y de pilotos estrellados en situación perpleja, la otra referida a las visitas a Chile de Whistler y Disney . En ambas hay una cálida sangre del dibujo de historietas realista, con técnica y dominio excelentes, como se ve también en Rodríguez y Muhr, (y en Vergara dos paneles o telas de un bello dibujo pictórico). En la segunda hay aspectos bastante propios (es decir colectivos) de una auto-mirada a través de sujetos que vienen “de un mundo más fuerte”, y una especie de respuesta a su desdén. Cuando cuenta que Disney encuentra horrendos los retratos que le hicieron los dibujantes chilenos, que sólo se interesa en Coré, y que en una foto en el hotel Carrera él y su equipo “se ríen de lo malos que somos”, despliega este problema de percepciones atribuidas y de autopercepciones, que asoman más tarde o más temprano en casi todos los debates culturales del país. Cuando explica que las visitas de ambos obedecieron a razones políticas y de guerra, entra en lo que llamamos la realidad de las cosas “tal como son”, a la vez que se trata de una respuesta a esa realidad real del arte y la política, o de la historia y el poder. Allí puede hallarse una mutación de los hechos, debida al tiempo, a la vez que una persistencia de asuntos que, querámoslo o no, nos alcanzan.

Sobre la oferta a Coré, hace unos años hubo un exposición en la Biblioteca Nacional, curada por Claudio Aguilera, sobre la revista El Peneca, en la cual se encontraba un artículo o entrevista a una persona cercana, que aclaraba que la oferta había sido para trabajar en los intermedios de las animaciones, o en pasar a tinta, es decir que implicaba que Coré renunciara a su propio estilo y a su creación, lo cual nos alegramos que no aceptara.

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El trabajo de Felipe Muhr produce alegría visual, una especie de contento de contemplación a la vez que el juego de encontrar el orden de la lectura de las viñetas. Aunque desde luego la secuenciación está abierta, las claves que remiten a la historia dibujada por Jorge Christie están dadas en elementos del color, con los que organiza los sentidos verticales y horizontales. El ejercicio de la copia en viñetas más grandes queda sugerido como un ámbito en el que se puede incursionar con buenas expectativas de encontrar allí energías y revitalizaciones del dibujo, pues esa sensación es la que respira en las viñetas de Felipe. O sea ya no es como alguna vez fue, la sorpresa ante la ampliación fotomecánica y gigante de unas viñetas, sino el ejercicio de la mano y del color redibujando. Esto aparte de las implicaciones de descubrir que Christie puede haber sido uno de los más libres y alegres dibujantes de Disney, precisamente gracias a que no pidió su licencia ni fue su empleado. Por otra parte, Felipe ha desarrollado las implicaciones críticas sobre esta actividad de Christie, y sobre la suya propia en relación a él, en un ensayo titulado “La copia feliz”, que presentó en el encuentro Dibujos que Hablan 2, en octubre pasado.

Es un mérito, en mi opinión, que los cuatro artistas presenten los originales, y no impresiones.

Quedan lanzadas por el montaje de esta exposición algunas preguntas sobre si el traslado al muro es o puede ser una variante dentro de nuestro lenguaje, o si las diferencias, las posibilidades abiertas y las que se pierden constituyen la incorporación al arte visual. También la cuestión ya conocida de las relaciones menor-mayor, culto-popular, o la de ubicarse dentro de las corrientes del arte visual narrativo y la imagen narrativa, y del diálogo con el dibujo como disciplina de origen.

Felicitaciones.

Otras referencias

http://radio.uchile.cl/2016/12/14/artistas-se-apropian-del-dibujo-para-hablar-sobre-el-fpmr-y-la-hegemonia-de-ee-uu/

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Written by vichoplaza

enero 5, 2017 at 12:25 pm

Publicado en Fichas de estudio

¿MIEDO A LA PÁGINA EN BLANCO? El gatovicente negro

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Written by vichoplaza

septiembre 26, 2016 at 9:22 am

Publicado en Fichas de estudio

Historietas chilenas 2016: el estado de la cuestión, por Gatovicente

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El gatovicente da su opinión en el tema polémico iniciado por Nicolás Pérez en Monologías, y continuado por Cayo Cactus en su espectacular artículo “Sobre las historietas chilenas recientes” (publicado también aquí).

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Written by vichoplaza

septiembre 18, 2016 at 8:24 pm

Publicado en Fichas de estudio