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Notas sobre ilustración, cómics, dibujos animados

Archive for the ‘Dibujantes chilenos’ Category

Themo el Lobo, conversación sobre sus otros trabajos

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Sus otros trabajos, aparte de Ogú y Mampato. Invitados a esta nueva sesión de Monología, organizada por Felipe Muhr, con la colaboración de un servidor.

Monologia 4_ Themo

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Written by vichoplaza

julio 27, 2016 at 12:22 am

Publicado en Dibujantes chilenos

ELLAS

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comiqueras

Santiago de Chile, 4 de julio de 2016, la tercera sesión de los conversatorios Monología, organizados por Felipe Muhr y yo, que tienen lugar en Casa Plop. Convocamos a una sesión titulada Comiqueras, con tres autoras invitadas. Ellas, sin duda, dan muestra de su vitalidad y su inteligencia. Vale destacar, en primer lugar, que ellas y el público compuesto mayormente por mujeres, destruyen de modo amable pero inobjetable que la primera sesión de Monologías, sobre el estado de las cosas en los cómics nacionales, haya tenido una mesa exclusiva de hombres. ¿Por qué no hubo allí una mujer? Lo hechos demuestran que el sesgo fue innegable, tan innegable como “inconciente”. En cuanto co-responsable de Monologías, esa pregunta me deja ante la prueba de que mi tan preciado progresismo democrático en el mejor de los casos es un provincianismo. Lo único que pudiera decir, pero que sale como una confesión que nadie necesita, es que en realidad no se me pasó por la cabeza en aquella ocasión invitar a una mujer para el tema, y no hay argumento para justificar lo que es evidentemente la mentalidad machista de mis actos. Pero tampoco pido “perdón” porque aquí eso no sirve para nada.
Hay que ir por partes, al menos las partes que yo pueda pensar. Ante este desvelamiento, pienso que, desde otras perspectivas, un autor o autora de otra ciudad nos acusará con toda razón que los invitados e invitadas sólo eran de la capital, y que no se nos pasó por la cabeza llamar a alguien de otro lugar, y hacer el esfuerzo básico de brindarle alojamiento en nuestras casas, para que se hiciera presente. Así, el centralismo político y económico, la falta de generosidad de quienes creemos ser generosos, tiene un paralelo con el problema que se nos presenta con ellas, porque es algo que está en nosotros naturalizado como lo más normal del mundo, siendo que es una discriminación. Otros numerosos casos de este sesgo de poder, de privilegios y discriminaciones, surgen inmediatamente en distintos niveles y ámbitos.
Sigo con un ejemplo que me parece definitivo. La tarde después de esta difícil toma de conciencia, en mi casa, escucho en la radio Usach como a las 5 de la tarde a un dirigente homosexual, conversando de política y actualidad. En un momento él dice que el asunto no es de por sí la discriminación a los colas y lesbianas, a las transgéneros y travestis, a los raros por ser raros. Cita el caso de un señor de apellido prestigioso (¿Larraín?) homosexual, que ocupa un puesto directivo en la Fundación Iguales. Ese señor homosexual, dice el amigo en la radio, no sufre en realidad la discriminación, como no sea en términos retóricos. Tiene un estupendo cargo bien remunerado, y de prestigio social en una organización progresista, como corresponde a su clase social. No sufre ni sufrirá la detención, los golpes de la policía, ni de cualquier grosero tipo de la calle que lo odia por ser marica. Ese “cualquier tipo de la calle” (esto lo agrego yo) no podrá ni siquiera acercarse a él. Creo que esta observación llega al hueso. La discriminación primordial en la sociedad patriarcal no es primero hacia las mujeres, ni a los distintos, porque hay bastantes patriarcas mujeres, y patriarcas raros. La desventaja fundamental, que te hace ser castigado dentro y fuera de casa, es la de ser pobre [y ser débil como los niños ante los adultos]. Esto no es ninguna verdad nueva, ni un paso hacia la iluminación.
No desde luego la pobreza espiritual de los obispos y pastores que heredarán el reino de los cielos, sino la material de estar y vivir en las bases de la pirámide, soportando el peso de todo lo demás. Si a esa desventaja se le agrega la de ser homosexual, travesti, negro, Mapuche o MUJER, la sociedad decreta que es natural que tu vida sea un infierno, ya que la violencia llegará también desde tu propia clase, para qué decir de las demás.
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Por esa razón, y por mis propios medios, también observo inevitablemente, como una carga pesada, que la cuestión social ocurre en la más vital y creativa línea de las historietas, es decir en los cómics de autoras mujeres. Si bien dicha vitalidad con mucho supera hoy las barreras sociales, no por ello dejan de existir, y valdrá la pena ver cómo se manifiestan esas diferencias en términos de aceptación y rechazo de la sociedad, las editoriales, los medios, a unos y otros discursos y temas de los cómics de autoras mujeres. Pero vale recalcar su potencia y su originalidad, en comparación con los ejercicios estilísticos repetidos y egocéntricos de muchos de nosotros los autores con pene.
¿Me escapo ladina y mañosamente de mi responsabilidad machista con “la bandera social” y criticando a mi propio género sexual? No lo sé, les aseguro que no lo sé. No creo que Katherine desee que yo agarre el cuchillo grande de la cocina y me castre, me castigue, asuma la culpa con autotortura, para demostrar que estoy de su lado. No soy capaz de hacerlo, desde luego. Si me auto-torturo y me castro en mi cabeza, eso es anterior a ella. Porque la castración es el castigo tan temido, así como el odio de ellas es el infierno tan temido, según bien lo entendió Onetti.

Lo que veo es que el paralelo más patente del reclamo de ellas es el de la diferencia entre tener o no tener, equivalente en el mundo a la de ser o no ser. No la de tener o no tener vagina o pene, sino la de no tener un cuarto propio. Creo que en ese sentido –más o menos– Maliki se expresó al inicio “¿por qué este tipo de encuentros no los organizamos nosotras?”, pues en ese plan están, y les deseamos lo mejor.

Cité la famosa frase de la admirada Virginia, pero polemizo que ella, extraordinaria como es su obra, no dejaba de despreciar a las “costureras y modistillas”, a quienes acusaba clasistamente de tener horrible mal gusto y comportamiento, acusación hecha del mismo molde con que los “superiores” han acusado milenariamente a los inferiores, que no pueden echarles en descargo la policía encima, ni escriben las leyes, ni determinan los horarios de trabajo ni las horas de ocio y tranquilidad que jamás pueden tener. Quiero decir que el problema es dolorosamente complicado, y que incluso traspasa la solidaridad femenina, porque no es Virginia Woolf una autora más, ni una pituca, ni menos una indiferente.
Debimos y no debimos convocar a una sesión de mujeres autoras de cómics. Si no lo hacemos está mal, si lo hacemos también está mal. El error flagrante, en realidad, es que dividimos la cuestión desde antes. Si lo continuamos haciendo, allá nosotros. Nuestro problema (uno de nuestros problemas) del que debemos hacernos cargo, es preguntarnos qué entonces es la sensibilidad, y por qué nos sale tan difícil hacer cómics serios o cómicos sobre estos problemas reales que sabemos tan complejos, en vez de las simplificaciones que nos gustan tanto. [Agregado: En el abordaje de esta complejidad que nos supera, ellas demuestran bastante mayor lucidez y valentía que sus colegas hombres. Si hay algo que admiramos de Maliki, por ejemplo, es su coraje para hablar de sí misma y de otros].

[En nuestro masculino problema de enfrentar contenidos más difíciles, y de nuestra falta de vocabulario para hacerlo, ¿no hay entre otros temores el de “que no hay público para eso”?] ¿Pero no somos nosotros, autores y autoras, quienes debemos manejar los carros, en vez de muchos editores(as) y medios, que están valorándonos según si jugamos en equipos de los united states, o según los likes de las redes sociales?

Written by vichoplaza

julio 6, 2016 at 10:20 am

SOBRE LA HISTORIETA CHILENA RECIENTE

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POR CAYO CACTUS
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No es una exageración decir que el noveno arte es en nuestro país una de las actividades culturales más infravaloradas y underground en comparación a otros campos artísticos, lo que ya es mucho decir. La historieta presenta un débil grado de institucionalización y la “profesión” de historietista es una de las menos codificadas socialmente, lo anterior se puede demostrar fácilmente con la absoluta ausencia de premios con incidencia pecuniaria en nuestro país para este medio.

Los agentes que intervienen en este campo específico de alguna manera u otra asumen esta precariedad de antemano lo que me parece, a priori, una característica positiva toda vez que la escena local es abundante y heterogénea a nivel de producción; esto es, a pesar de la inexistencia de una industria local autosustentable en términos económicos, no se deja de crear historieta.

Esto no quier decir, por supuesto, que todo lo que se publique tenga de suyo valor artístico. Tampoco creo que necesariamente deba tenerlo, este valor puede ser o no un fin de los creadores. Ahora bien este valor existirá quiéranlo o no una vez que sus obras entren en el mercado de capital simbólico al cual acceden, de ello no me cabe duda. Es este punto donde redundan dos de los temas más importantes en el estado del arte actual del medio, esto es, la crítica y lo que yo llamaría una cierta “moralidad artística”, ambos fenómenos que articulan la producción del valor de una obra, lo que es lo mismo decir, la creencia en el valor de una obra.

Puedo dar fe de lo que significa el amor por los cómics. Suena ñoño y claro que es ñoño y claro que es real; Kirby ya lo decía: “los comics te destrozarán el corazón”. De las mayores de mis satisfacciones personales han provenido tanto de la lectura como de la creación de historietas. Me he pasado horas desvelado, solo y con mis compañeros, escribiendo, componiendo, diagramando, rotulando; y todas esas instancias han sido maravillosas; momentos en que he alcanzado procesos o ideas que no pensaba estaban en mí. Puedo comprender perfectamente por qué hay tantas personas que quieren acceder al aura de la historieta, al aura de la creación y quisieran ser como los autores que admiran para tener que sea una pequeña incidencia en este maravilloso lenguaje. Por ello es que puedo entender también la ilusión del glamour y el exitismo que acompaña a la escena.

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Me parece ingenuo pensar que no hay tomas de posición, poder y distribución de capital -económico o simbólico- cuya posesión redunda en la obtención de beneficios específicos. En general, los seres humanos seguimos siendo bestias que se sonrojan. En este medio, como en todos los medios, existirán convergencias y divergencias artísticas y núcleos de poder que visibilizan o invisibilizan un determinado trabajo en desmedro de otros, núcleos de poder que en definitiva se confrontan bajo la apariencia de un discurso que dice “cada cual debe preocuparse por posicionarse”; estos discursos son el fiel reflejo de una ideología profundamente arraigada en nuestra sociedad. Sobre este punto no hay más que sacarse las máscaras y asumir un grado de egoísmo en autores y editores quienes no serán imparciales al momento de construir relatos verosímiles sobre el valor de sus obras y que tenderán a inflar sus logros para alcanzar sus objetivos, sean cuales sean, mercado y/o calidad artística. Desde la vereda de la retórica es sincero afirmar: los discursos son plásticos y maleables y la razón puede encontrar argumentos para lo que quiera.

Habiendo dicho todo esto, en lo consecutivo quisiera aportar con algunas opiniones personales sobre el panorama de la historieta chilena de los últimos años sobre todo de la escena más mainstream (una hipérbole, claro está), pienso que debido a su nivel de notoriedad mis palabras no les harán suficiente mella como para que sus autores se sientan realmente perjudicados y creo que con estos casos podré ilustrar algunas perspectivas que creo NO debieran ser un ejemplo de lo que debe ser la movida local en los años por venir.

EL LLAMADO BOOM DE LA HISTORIETA CHILENA

Honestamente no sé cómo ni quién acuñó el término, pero sí tengo claro que ha sido un tópico de los últimos 5 años al menos y aun en el último tiempo he visto como todavía se utiliza el término para demarcar un “hito” en el estado actual de la historieta chilena.

A mi propio entender, creo que los discursos del “boom de la historieta chilena” son increíblemente superfluos y no parecen más que atender a tomas de poder sobre el medio a fin de visibilizar determinadas obras. Por ejemplo, se habla demasiado a menudo de “Road Story” (Martínez, adaptación de novela de Fuguet) como un punto de inflexión en la escena actual, sin embargo, de los entendidos en cómic con los cuales me relaciono, nadie jamás la ha leído.

La utilización de la palabra “boom” resulta ridícula porque evidentemente se intenta equiparar alegóricamente a lo que conocemos como el “boom latinoamericano” el cual, por una parte, fue un fenómeno mundial que nos lega 2 premios Nobel -situación incomparable con la nuestra- y, por otra parte, se reconoce como una gran estrategia de marketing orquestada desde la industria editorial española. En definitiva, la otra cara de la moneda es que no es más que un mito. Así las cosas, el uso del término por parte de los productores locales me parece impúdico por su falta de realidad y exitismo desmedido y yo no puedo comulgar en lo absoluto con quienes pretendan hacer de él una forma de relacionar sus obras con el público.

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Bien se podría decir que hacer este tipo de declaraciones es necesario para llegar al público y que cada cual ha de hacer de mejor manera relaciones públicas para sus propios intereses; pues bueno, que cada uno corra el riesgo de decir lo que mejor le parezca, pero no se espere entonces que la legitimidad de sus obras ante la masa crítica se mantenga incólume: el término es, por lo bajo, engañoso. Yo diría, por favor, mantengamos cierta perspectiva y cierta honestidad. Aquí, no me queda sino recordarles a Bolaño:

“No sé como no se dan cuenta. El oficio (…) está poblado de tontos que no se dan cuenta de la fragilidad inmensa, de lo efímero que es. Es decir yo puedo estar con 20 escritores de mi generación y todos están convencidos de que son buenísimos y de que van a perdurar, eso es una ignorancia bestial, aparte de una soberbia enorme”.

POLICÍA DEL KARMA Y CÓMO NO EDITAR UN CÓMIC

“Policía del Karma” (Baradit-Cáceres) fue una obra importante del año 2011, una obra que incluyó como estrategia de posicionamiento ciertas plataformas multimedia interesantes como soundtrack e historias paralelas que le permitieron sobresalir y destacarse en el medio local.

Mi apreciación personal del cómic “Polícia del Karma” es positiva, sin perjuicio que el trabajo de “color” ensucia bastante el dibujo de Cáceres y el uso tipográfico y trabajo de rotulación es inadecuado (léase, feo); en este sentido, la obra es perfectible, por supuesto; pero creo que aún así cumple.

Lo que me parece imperdonable es que nos hayan vendido un libro inflado, con el cuento original -ilustrado-, el proceso creativo y el trabajo de bocetos; todo para aumentar casi el doble el tamaño de lo que es la historieta que realmente nos están presentando y que nos debería importar. Puedo entender esta decisión editorial en una edición de décimo aniversario, por ejemplo, pero no en una primera edición dondenos están aumentando la palta con leche para aprovechar de vender un libro más caro de lo que realmente costaría. Yo hasta el día de hoy me sigo preguntando ¿de verdad pensaron que era relevante que nos incluyeran el desarrollo de personajes y su proceso creativo?… por favor.

MYTHICA Y LAS SERIES INCONCLUSAS

“Me llaman Pulp” y “E-Dem Vol. 1” fueron dos obras editadas por Mythica Ediciones que a pesar de señalar que eran obras seriadas, no han sido continuadas hasta la fecha, aun cuando la editorial siguió editando material nuevo. Desconozco la razón de estas decisiones, sin embargo yo creo que a futuro podemos extraer esta sencilla lección: prudencia editorial, no nos embarquemos en proyectos serializados que no sabemos si vamos a terminar de publicar o no.

1899 Y EL FANSERVICE

Yo compré “1899” (Ortega-Daniel) al día de ser lanzado, ñoñamente emocionado y con muchas expectativas lo leí de inmediato en el metro, de vuelta a mi casa. Mi decepción fue mayúscula. Ya en Los Eternautas se publicó en su tiempo una crítica a la cual adscribo totalmente y de la cual incluso los autores entraron a explicar en parte la obra y los errores que ahí se apuntaron. A estas alturas puedo decir también caí como pajarito en el aparataje marketero de la Editorial Norma, pues parecía un libro interesante y con una premisa prometedora. Sin embargo, “1899” no es más que una suma de citas y guiños inconexos, un fanservice caza-bobos. Recuerdo perfectamente que cuando llegue a la viñeta donde se guiña a “Watchmen” solo pude pensar en lo cuma que era hacer una cita que no tenía ningún respaldo ni mayor intertextualidad que esa. El dibujo de Nelson Daniel es súper profesional pero sanitizado; no hay vértigo alguno, no hay una página de dibujo que sea memorable, que me haya hecho exclamar, y está muy por debajo del trabajo que acostumbra a hacer . Del guión de Ortega no se diga más, solo agreguemos que los glosarios y notas explicativas son sobre abundantes y creo que debieran ser parte del relato de la obra más que anexos pues las obras deben poder ser leídas en si mismas.

Prometieron una secuela, por favor, si alguna vez sale, leámosla al primer día y seamos despiadados con ella, de ser necesario, para que una obra así no tenga una segunda edición como sí la tuvo “1899”. Este tipo de decepciones no se las doy a nadie.

BASTA DE PRÓLOGOS

¿Es necesario que cada obra publicada tenga un prólogo? De manera transversal y sistemática las obras publicadas por editoriales suelen tener un prólogo laudatorio que nos contextualiza la historieta en cuestión, el trabajo del autor y la importancia que tiene en el medio. En general, me parece que siempre es mucho ruido y pocas nueces, además de no ser más que una forma de generar relaciones a futuro con otros autores (prólogos van y prólogos vienen). Creo que no es demasiado repetirlo: las obras deben poder sostenerse a si mismas, no es necesario que nos las introduzcan. Ahora bien, no quiero decir que las obras no debiesen ser prologadas, para una re-edición de una obra no contemporánea un prologo es relevante, como también para una antología, por mencionar un par de ejemplos, lo que digo es que se instaura como una práctica generalizada que no se sopesa en lo más minimo. Menos es más.

Recuerdo una polémica literaria reciente en la cual se le achacaba a Raúl Zurita escribir prólogos demasiado excesivos. Zurita respondió que tal vez era cierto, que tal vez no todas las obras eran tan buenas pero que muchas veces los autores necesitan palabras de aliento y que de cualquier modo lo importante es que jamás habló mal de de una obra que le pareciera buena, fuera de quien fuera. Pfff, flaco favor prologuista. Sigo creyendo que menos es más. No más prólogos, por favor.

PREMIOS FIC

Es mejor tener premios que no tenerlos, aunque los premios en realidad nos signifiquen nada. La iniciativa de los premios FIC Santiago es una iniciativa privada y los premios que otorgan son más bien simbólicos pues no tienen un correlato pecuniario. Sin embargo, han adquirido una cierta relevancia a nivel de medios. Ya para la última versión pude leer en El Mostrador “Los Años de Allende arrasó en los Premios FIC Santiago”. Y fíjense que arrasar es un verbo bastante fuerte.

Sin perjuicio de sus deficiencias, creo que la iniciativa de FIC Santiago es valorable pues tiende a paliar una laguna insolente para nuestro medio. Ahora bien, creo que es tiempo de que los organizadores reformulen los premios pues el sistema en sí ha caído en omisiones imperdonables.

Puedo asegurar que si los organizadores de FIC hicieran una consulta a los creadores locales podría llegarse a un sistema de valoración más realista y representativo que no dependa mayoritariamente en la cantidad de likes que tienen los autores en su fanpage. Hay gente en nuestro medio calificada como para hacer de jurado tanto en selección como en votación, pero los roles deben ser delimitados y asumidos con honor: los conflictos de interés también afectan a nuestro campo específico y es inevitable. En este mismo sentido, más allá de los méritos y el innegable entusiasmo y relevancia que tiene Carlos Reyes en nuestro medio local y, en particular, su trabajo como guionista en “Los Años de Allende”, todo ello queda en entredicho cuando lo que sobresale finalmente son comentarios de pasillos por aparecer animando los premios y, a su vez, recibiendo los premios; o sea, la organización debe tener cuidado con los roles que asigna pues se producen equívocos que son evitables.

Por último, creo que a estas alturas las editoriales que se han beneficiado del premio en los últimos años debieran apoyar a FIC Santiago y hacer un fondo común para mejorar los premios más allá del simbólico galvano. Una microeditorial pequeña dedicada a hacer fanzines como Mapachestudios ya ha dado una beca para autores del medio (y van por la segunda). Entonces es lógico pensar que editoriales más grandes sean capaces de meterse la mano al bolsillo en el mismo sentido para apoyar la iniciativa de FIC Santiago.

Como una disgresión final, quisiera apuntar que el circuito de creadores es pequeño y que en cuanto tal todos nos conocemos. No es necesario que todos seamos amigos, no por compartir una pasión necesariamente debemos compartir nuestras cervezas (aunque no estaría nada de mal). Mas sí creo que debemos tener una visión más amplía que el de nuestros propios caudillos, estar en constante actualización de lo que está pasando en el circuito y saber valorar los buenos trabajos que se están dando en el medio,

sobre todo en todos aquellos que sin mayores aspavientos están subiendo los niveles de lo que puede ser la tecnología del libro y el arte secuencial. Nico Pérez de Arce es un capo y nadie lo menciona; Toto Duarte tiene un trabajo sensible y exquisito y es apenas conocida, el trabajo de Leo Ríos y Christiano pasa desapercibido a pesar del tiempo que llevan en el medio (y a pesar de que a este último le roban dibujos los diarios) y Jorge “Pato” Toro debiera ser premiado en una plaza pública por su incansable trabajo de investigación, como también por su trabajo como tallerista y promotor de la lectura historietística.

La competencia nos arruina cuando optamos por sobresalir silenciando lo que debe ser valorado; de qué vale ganar por walkover (wokover), pregunto honestamente. El mercado simbólico se beneficia con la heterogeneidad y, de cualquier modo, los lectores que han de ser conquistados no son el público lector de historietas, el cual ya está asegurado, si no más bien ha de ensancharse el espectro hacia los que ya leen novela, ensayo y poesía, por ejemplo; ellos son los que presentan un nuevo desafío para nuestro medio y nuestros talentos.

Quito – Mayo de 2016

Written by vichoplaza

mayo 20, 2016 at 9:00 pm

LA CIUDAD EN GRAN PLANO GENERAL Y EN DETALLE

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Memorias de un perro bajo la lluvia

Memorias de un perro bajo la lluvia

En numerosos trabajos recientes de la historieta y la ilustración está reapareciendo la ciudad como protagonista de los relatos y de las escenas. Hay una cumbre y un referente importante en Lukas, como sabemos, quien con un dibujo extraordinario hizo de Valparaíso, Viña del Mar, Santiago, y muchos otros lugares de Chile el objeto de su arte, en el cual no dejó de preocuparse por el paisaje rural, aunque a diferencia de la tradición pictórica, siempre aparece la gente y sus ocupaciones, o sea, siempre hay monitos allí. En Lukas, además, la historia y las transformaciones de la ciudad se convirtieron en objetos de investigación, en temas de sus dibujos, adelantándose a la preocupación actual. Con una mirada amorosa, con un verdadero gusto por la urbanidad y la vida cotidiana, Lukas se recreaba y nos recrea en la contemplación de la urbe dibujada. Edificios, plazas, techos, rincones, fachadas de gran estilo o muy sencillas, grandes palacios y viviendas precarias, veredas, tranvías, carrozas, automóviles, micros y “liebres”, oficinas, pasajes y pasillos, llenas de objetos en vistas generales o de primer plano, escaleras, y por supuesto gente, personajes de ocasión o permanentes que circulan y la habitan, todo hecho con trazos sueltos que admiran por su precisión y por la perfecta proporción las partes. Por supuesto no era el único dibujante que se interesó en dibujar la ciudad en la época de los 60 y 70, y que captó su vida, pero sí uno de los más notables en esta línea.

sorprendente Lukas

sorprendente Lukas

Por supuesto, Lukas no era el único dibujante que se interesó en dibujar la ciudad en la época de los 60 y 70, y que captó su vida, pero sí uno de los más notables en esta línea, dejando de lado en estos trabajos su opinión política.

Pero la contraposición política también ha sido influyente. La figura popular del pililo aparecía en los periódicos de Juan Rafael Allende, de fines del ochocientos y comienzos del siglo 20, aunque al parecer el suburbio o el cité hacinado no eran esbozados todavía, salvo por los grabadores de la Lira Popular. Luego, como sabemos, desaparece esa prensa primitiva, y se va instalando la prensa profesional, de lógica industrial, que es ya la cultura de masas, y que cambia la caricatura, la normaliza en los estilos propios del siglo XX. Es difícil decir si en este proceso toda la critica anti-oligárquica desaparece de los dibujos en chile, pero hay una regulación, por decirlo así. La sátira de Von Pilsener es más bien sobre las costumbres y las torpezas de las eternas excavaciones y trabajos mal organizados que hacen de la circulación por las calles toda una aventura. Pepo representará el rancho de Condorito, el suburbio, es cierto, pero durante el siglo xx es frecunete que el contorno sencillo de

edificios en contorno, idea de ciudad

edificios en contorno, idea de ciudad – cuadro 4

grandes edificios en la vereda del frente, dibujado como signo más que como dibujo, sea la idea de ciudad. A fines de los 60, para los dibujantes de La Chiva, entre otros, el barrio pobre, la favela, la villa, la pobla, es una con sus habitantes. Hay que notar que incluso en una historieta tradicional para niños, del año 65 o 66, Pepehuinca hacía que Miss Margaret, la secretaria del detective Florián González, intentando recuperar el auto de su jefe que dos “suburbianos” le habían robado, atravesara en dos cuadros una población pobre, con calles de tierra, con adultos sin trabajo y niños semidesnudos, que anunciaban ya esa preocupación vertida después en el barrio Lo Chamullo. Añadir aquí que en el Encuentro Dibujos que Hablan Hernán Marinkovic Plaza aportó una excelente visión del tema en su ponencia “La ciudad de los 60-70 en el cómic chileno. Representación y tensión social”.

Pepehuinca en Rakatán, el suburbio, la pobla

Pepehuinca en Rakatán, el suburbio, la pobla

Sin el genio de Lukas para el dibujo urbano, pero de igual a igual o mejores en el humor y el ingenio, estos dibujantes de las izquierdas y la revolución reinstalaron otra ciudad también verdadera, y también histórica, la ciudad crítica.

En el llamado nuevo cómic de los 80, Checho López habita una ciudad todavía pintoresca pero desventurada y sucia, sin grandes planos generales ni complacencia, el dibujo trata de ser, y el humor aunque hilarante va tirando para amargo. Algo ha cambiado. Después, en los trabajos de Christiano y Asterisko, es el Lo Chamullo devastado, sin expectativa, en su dureza existencial, un escenario imposible de celebrar, imposible para lo pintoresco. El dibujo se ha fracturado, pero tampoco podría ya ser el de la tradición anterior. Dibujar el campamento o el barrio estigmatizado por la derecha ¿va a ser fácil? Las casas ya no de adobe o paja sino de planchas y cartones, o las casas sociales, ¿cómo dibujarlas? No creo que esté resuelta esa pregunta, pero en la práctica, el dibujo siempre necesita algo como sacarse de encima el estilo y buscar adecuarse, pues no hay referente culto, como en Lukas, o popular del humorismo gráfico, como en La Chiva.

el viudo

el viudo

Más recientemente, historietas como las de Heredia detective colocan al barrio chino del barrio Estación Mapocho como protagonista, de acuerdo a las novelas de Ramón Díaz, y se ven allí tal vez las grandes tendencias mencionadas, una de recreación pintoresca, casi turística, como paradójicamente ha venido a convertirse ese sector santiaguino entre los admiradores de Heredia, y otra más dolorosa y difícil, como también es. Una con línea limpia y suave, sin mancillas, con perfectos encuentros de horizontales y verticales, otra con esas roturas de pulso y de los trazos, con el olor y la popularidad que la realidad refrenda. Posteriormente, en la nueva tendencia de cómics como El viudo o La senda del errante, entre otros, que mezclan la ficción heroica de ascendencia estadounidense con el tema y la historia nacional, el entorno arquitectónico, las calles, la noche, los suburbios y los palacios van instalando su presencia buscando una fidelidad documental y también anímica.

PORTADAS-1024x819Pude hojear a la vez dos libros recientes, muy bien editados por Letra Capital: Alameda de ida y vuelta de Vicente Cociña, y la historieta Memorias de un perro escritas por su propia pata, de Gonzalo Marín y Adrián Gouet, basada en la novela de Juan Rafael allende (1893). Ambos ponen la atención en el dibujo de conjunto, la gran vista general de la ciudad.

El virtuoso y cálido dibujo de Vicente Cociña es como una guía del viajero, refresco de los habitantes que ya no vemos el paisaje, o que no lo hemos visto nunca. Recuerdo la intuición de que el dibujo es un modo de conocer, de saber, el único modo real de saber cómo es el mundo, al menos para quien dibuja. Como lo dice John Berger “Para el artista dibujar es descubrir. Es el acto mismo de dibujar lo que fuerza al artista a mirar el objeto que tiene delante, a diseccionarlo y volverlo a unir en su imaginación, o, si dibuja de memoria, lo que lo fuerza a ahondar en ella“.

la Alameda de Vicente Cociña

la Alameda de Vicente Cociña

Como receptor popular (o medio-popular y medio-cuto) me recreo admirado en la reproducción del mundo, en el detallismo y cuidado de cada elemento y cada trazo, en las relaciones entre proporciones, en la cantidad de trabajo de esas largas y continuas panorámicas de la vereda norte y la vereda sur, sin cargas de densidad o problema. Por su parte, los receptores cultos y académicos se interesan a su vez en este proyecto, logro importante y meritorio del autor, llegar a unos y otros. Quizá estos últimos se interesen en la mirada intelectual, porque esta panorámica continua hace que se cancele el encuadre , o sea el interés interesado o la opinión, y así el autor registra las cosas, lo pobre y lo rico, la buena y la mala arquitectura, lo pujante y lo abandonado, cosas que tiene la principal arteria capitalina, lo moderno y lo antiguo, lo contingente de eternos trabajos y excavaciones y lo monumental e inamovible, dando una mirada democrática que necesitamos y deseamos. Sobre todo el dibujo, que aliviana las implicaciones.

memorias de un perro 14-2En “Memorias de un perro” por su parte, con dibujos de Adrián Gouet, el Santiago de la última década del siglo 18 reaparece lleno de opinión e indudable intención, lleno de una atmósfera existencial popular y dura, entrañable pero también violenta e irracional. Todos, incluidos los de arriba y los del medio, son bastos y brutales, mientras la lucidez y la bondad quedan marginadas a la misantropía. Estos aspectos desde luego vienen de la novela original de Allende, y uno de los méritos es que en efecto las viñetas nos hacen vivir y mirar la ciudad de 1890, porque la recreación de la época, con sus referencias visuales y culturales es notable. Desde luego, este mérito se debe a todo un trabajo de documentación e investigación de la literatura y particularmente de la fotografía, tal como lo dicen los editores en su página web, pero el estilo de dibujo juega un rol importante

Se trata por una parte de las calles, casas y veredas, de las perspectivas pobladas por los transeúntes, del adobe, la paja, el ladrillo, de las construcciones de un piso en lo que hoy es el pleno centro, o los edificios de tres o cuatro pisos, con sus toldos, con el sol y la lluvia. El primer cuadro es una gran vista general de la Alameda, desde la calle Morandé hacia el sur-oriente, que más allá de los edificios y espacios reconocibles, incita la imaginación sobre el tiempo pasado, esa época viva y terrible de entre siglos, donde se ubica la novela. El segundo cuadro son ranchos de los suburbios, donde vive Rompecadenas el protagonista. En mi opinión, un trabajo notable que no vale la pena describir, sino que hay que verlo y leerlo. Bellísima por ejemplo la secuencia de la lluvia y el recorrido nocturno por el centro, desde Santa Rosa al Mercado.

Pero por otra parte también están los personajes con los que Rompecadenas va pasando sus andanzas, en busca de vivir libre y tranquilo, pero con buena conciencia, y de no merecer el hambre y las golpizas por eso.

En los dibujos originales con los que de Juan Rafael Allende ilustró su novela –excelentes dibujos– no aparece el entorno de la ciudad, siempre mencionada en el texto, sino especialmente los personajes, sus siluetas, sus estampas, que Gouet ha aprovechado bien. Pero hay además una vena caricaturesca del propio Gouet, que parece catalizar varias épocas y estilos de la misma tradición de la caricatura, partiendo por los mismos dibujos de Allende, y la caricatura de esa época, los de Moustache y hasta los estilos posteriores de Coke o Alhué, entre tantos otros. Comentar que Gouet deja en sus figuras muchos trazos interrumpidos, mucho trabajo para el ojo, no se entiende bien si por decisión o por indecisión, pero el conjunto se hace consistente. Cuerpos flacos y huesudos, o cuerpos redondos y abundantes, barrigas y chascas, sombreros de copa y efectos del alcoholismo, hombres, niños, mujeres y animales. Son notables, por ejemplo, las figuras, los rostros, los detalles y los gestos de los pordioseros del Mapocho.memorias de un perro 14-1

Written by vichoplaza

diciembre 9, 2015 at 9:54 pm

AÑOS SABÁTICOS y SUPERNORMALES

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LA VIDA COTIDIANA Y LOS PEQUEÑOS MOMENTOS. Sobre los dos volúmenes de Vicente Cociña Año sabático I y II, y los relatos de Gabriel Garvo en Supernormal, dos trabajos excelentes. Ambos relatan momentos ligeros, sin grandes o difíciles problemas, y desde los cuales aparecen pensamientos, también intencionadamente mínimos, cuyo interés estriba en esa levedad aparente, pero llena de sugerencias y significaciones. Micro historias de la vida privada, puede que apuntes al pasar, detenimiento en la subjetividad que vive y piensa lo que vive.

sabaticos supernormales

Uno diría que es el tiempo de fijarnos en aquellas observaciones o visiones que nos pasan absolutamente desapercibidas, pero que el juego psíquico usa (usaba) como material para los sueños, según Freud. Uno diría además que es momento de detenernos a valorar la materia de la vida cotidiana, que fue la materia olvidada de los grandes acontecimientos de la historia.

Son momentos y actos comunes, de relaciones con los otros y otras. Ambos autores narran escenas en la que ellos, como protagonistas, no están jugándose intereses importantes. Vicente Cociña, en sus breves descripciones llenas de simpatía y de un notable y fresquísimo dibujo, tiene solamente pequeños objetivos, cuando los hay: llegar a tiempo, comprar algo, comer, ponerse de acuerdo para algo, cambiarle pañales a su guagua, dibujar. Gabriel Garvo, también con un dibujo bello y liviano, descargado de drama o de expresionismo gráfico, necesita sólo de viajes en metro o en auto, atravesar calles, sobre todo observar, para entrar, por así decirlo, en las aguas de la vida. Incluso contrapone con algo de ironía momentos extraordinarios como un choque de trenes, o incendios que él o sus parientes padecen, pero que no destruyen el suave transcurrir del tiempo cotidiano, como ocurriría lógicamente en otras circunstancias o en otros relatos. Es decir, es el curso del tiempo en esas acciones lo que percibimos de un modo delicioso.

La semejanza y contraposición entre ambos corre, desde luego, totalmente de mi parte. El asomo de lo dramático en los relatos de Garvo evidencia, en mi opinión, su cercanía a una cotidianidad más aspera que la de Cociña, quien en cambio retrata un mundo más o menos estable, en el cual, al mismo tiempo que se queja un poco por la falta de dinero, accede a mejor ubicación en la ciudad. Es una situación de clase y de educación, que le permite contemplar su vida con fino humorismo. Gabriel Garvo en cambio no habla de dinero, sino que en la interpretación de estas escenas de su propia vida y la de otras personas recurre a la imaginación y la esperanza, sin dejar de percibir que la tristeza y el absurdo están constantemente a su lado, le basta mirar por la ventana del metro, o mirar a una persona sentada a su lado en la micro para saberlo.

Hay un punto que me parece difícil de entender, pero que es transversal en muchas de las historietas (y el cine de ficción, y el grafitti) de las dos décadas últimas, la ausencia de crítica, o la ambigüedad que deja la crítica como un sobreentendido. No hay una crítica a la vida cotidiana contemporánea en Santiago de Chile, o de otros lugares. Parece que la tendencia de los relatos autobiográficos en las historietas chilenas está yendo más hacia lo contemplativo, hacia la meditación, que hacia lo político. No sé, por supuesto si es mejor o no, pero en mi punto de vista es un signo de una sociedad civil dispuesta a la indignación y el escándalo, pero no a la autocrítica. La vida cotidina chata y frustradora, que la mayoría de las personas vivimos, no tanto por elección sino por determinaciones sociales, y en la que se impone el “sálvese quien pueda”, no es puesta en cuestión, ni por sus causas ni por sus consecuencias

No quiero decir que Vicente Cociña ni Gabriel Garvo sean de ningún modo indiferentes a esos problemas, sino que ambos, cada cual a su propio modo, parecen decidirse por la salida individual: el bienestar que puede hallarse en el leve transcurrir de lo único que cada uno tiene: el tiempo, la experiencia, el pensamiento, y el talento en el dibujo. Se trata sin duda de actitudes válidas y sensibles. Lo bueno sería abrir el debate de cómo es la vida que vivimos, y que su campo sean las propias historietas.

Cuando leemos narraciones que nos dan bienestar, alegría, pensamiento y contraposiciones, es lo mínimo retribuirlas con buenos comentarios, tratando de captar los elementos que nos cautivan a la vez que tratando de no tocarlos demasiado. Supernormal y los Años sabáticos son trabajos notables.

Written by vichoplaza

noviembre 13, 2015 at 10:57 pm

Hoy es uno de esos días, de Nico Pérez de Arce. Comentario 2

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Propia edición, 2012

Propia edición, 2012

Antes escribí un comentario sobre el fanzine “Hoy es uno de esos días”, de Nico Pérez de Arce, con el cual estaba convencido de haber dicho una cosa, es decir, que me pareció arte verdadero –sin necesitar de mayúsculas. Eso me motivó a escribir sobre él, aprovechando de ensayar algunas ideas paralelas sobre la escritura y el guión, libremente sugeridas por el mismo fanzine. Pero luego de bastante tiempo, Nico me dice que es al contrario, que critiqué su trabajo de hedonista y adolescente, entre otras críticas nada fáciles de asimilar. Por supuesto él aceptaba el hecho. Escuchándolo, yo no quería creer que, queriendo decir una cosa, hubiera escrito otra, pero no es la primera vez que me pasa. Ahora releo el comentario anterior, y es cierto. Es además un texto hermético, elíptico.

Ahora trato de reparar, en los párrafos más complicados, lo que en efecto critiqué pensando compartir y difundir. Copio esos párrafos más o menos iguales, y corrijo dentro de paréntesis de corchetes lo que no puedo dejar de corregir, aunque sé que mis propias ideas tienen contradicciones que no sería del caso tapar.

“Hoy es uno de esos días” es angustia existencial, la angustia del ingreso al feroz funcionamiento del mundo. [La vez anterior preguntaba:] ¿La autenticidad viene solamente cuando hay tristeza, angustia, desesperación, como se cree mucho y muy comúnmente?, ¿o sea que cuando uno se siente feliz no puede escribir algo bueno? [Y contestaba que] esa relación era falsa, porque implicaba solamente la emocionalidad, el tormento, la frustración y el dolor, cosa que es una pose hedonista aceptable en los adolescentes, pero no en los adultos. [Frase injusta, aunque no dirigida al autor. Pero la dejo así, porque la explicación agrava la falta].

Después, agregaba que podemos pensar más bien que la realidad es peor, [o sea peor que creer que sólo la tristeza hace arte], y que esas dimensiones [peores] de la realidad son atisbadas por el lenguaje del arte, que está capacitado para esa ingrata tarea. Cuando en este caso [es decir en “Hoy es uno de esos días”] el relato y el dibujo nos hacen pensar en lo cierto de la situación que está graficando, de modo que no tratemos de hacernos los tontos, [eso] es algo verdadero, auténtico, y por consecuencia un trabajo de arte. Contradictorio como sea, su existencia nos alegra.

Agrego ahora, uno se alegra de encontrarse con artistas que enfrentan los problemas reales, trabajos que desdichadamente surgen de momentos o estados de angustia. Es contradictorio alegrarse por esto, alegrarse de que otra persona lo pase mal y haga arte bueno, pero también es sanador, no sé por qué. Y que el trabajo originado en la tristeza sea sanador, reparador, que sea una salida genuina, y no una evasión, también parece contradictorio, pero es verdad. Tal vez se deba a que es solidario. No es una angustia por la propia suerte individual, sino que viene de más adentro, y uno la reconoce. Sobre estas cosas me hizo pensar y sentir “Hoy es uno de esos días”, teniendo frescos en la mente las historias anteriores de Nico, de las cuales en alguna ocasión había comentado, (ver: Yo también) que van desde el humor hilarante al terror y la inquietud.

Mi redacción fue muy mala, y lamento haber afectado a un autor que estimo como uno de los brillantes nuevos historietistas chilenos. De cualquier modo, acepto que yo personalmente quedo en entredicho.

Written by vichoplaza

mayo 24, 2014 at 9:34 am

JORGE QUIEN: DESAJUSTES DE UN TERRÁQUEO

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Desde Buenos Aires, Jorge Quien nos envía la lectura audiovisual de su texto Desajustes de un terráqueo,  que con la excusa de referirse a la edición completa de Las Sinaventuras de Jaime Pardo, (por Ril Editores, y con apoyo del Fondo del Libro, Chile, y que publiqué originalmente en el blog  vichoplaza), habla en realidad sobre el estado de civilización humana, y en particular del estadio bicentenario de la sociedad chilena, ja, ja. También habla sobre historieta, por supuesto.

Aunque soy parte interesada, creo que es una reflexión brillante.

Aprovecho de contarles que los trabajos de Jorge  me han motivado antes a escribir dos artículos:  NocturnosConsideraciones Quienisianas. Una muy buena idea difundir nuestras ideas de este modo. Agradecimientos a mi querida Anamarmota.

Written by vichoplaza

enero 23, 2014 at 8:07 pm