dibujar y escribir

Notas sobre ilustración, cómics, dibujos animados

Archive for the ‘Autores Historietistas y humoristas gráficos’ Category

PROEZAS DEL SR. INTESTINO, por GROTESCO

leave a comment »

intestino 2

Sr. Intestino 2 (RIL, 2016)

 

Soy el más aggiornado de los críticos, soy el más rápido para los comentarios. No espero las novedades editoriales porque dependo de las bibliotecas públicas, donde llegan meses o años después, siempre están pedidos, o a veces no llegan. Con esos antecedentes mi carrera va de cumbre en cumbre, y sigo como si nada.

Así fue que hace poco, durante 2018, hallé en la sala de préstamos de la Biblioteca Nacional el segundo libro del Sr. Intestino, del dibujante Grotesco, y me hizo recordar que el primer libro de Intestino, del año 2008 si no me equivoco, ya me había provocado a escribir, pero no pude hilar las impresiones y me quedé callado, como sin vocabulario para este personaje, otra de las tantas injusticias de la crítica con lo que es notable. Lo que escribí en esa oportunidad fue esto:

“Grotesco y el señor intestino: Sorpresivo, iconoclasta. Muy capaz de golpear ancianas o a su hada buena, pero incapaz de responder a un taxista fascista. Corajudo sin importar las consecuencias, mantiene su integridad cuando se presenta en Salo Editores.” (enero 2011).

¿Por qué el Sr. Intestino no es más popular, más conocido? No lo sé, pero habría que nombrar las posibilidades de que en el sentido propio de la palabra no sea entendido, y por otro lado, que tal vez la poca cantidad de producción de Grotesco sea un problema adjunto. No lo sé. Para tratar de saberlo, por automatismo aparece la comparación con otros trabajos de humor que sí tienen llegada masiva, y entre los cuales Intestino podría moverse como un par, sin problemas, de contar con más producción, y de contar con que no sea nuestra bienamada sociedad la que no quiera entender su propuesta.

intestino 1

Libro 1 del Sr. Intestino, Wirin Editores, 2008 (existe reedición de RIL)

Hice una lista de algunas cosas notorias que hace el Sr. Intestino en su segundo libro, que continúan las del primero, con la salvedad de que yo no tengo talento humorístico para describir lo que es puro humor:

  1. Recuperar el patrimonio casi extinto de sentarse en la cuneta a conversar.
  2. Enseñarnos el poder de la guagua (del bebé de brazos, para los extranjeros, nada que ver con los transportes colectivos en Cuba).
  3. Tener una mamá con la cual envolverse en discusiones idiotas, pero constituyentes del sujeto contemporáneo.
  4. El Sr. Intestino es sexual, pero no sería machista, ni pedófilo, ni corrupto.
  5. Pone en jaque al cómic autobiográfico preguntándose a sí mismo si acaso piensa o si acaso habla solo, como un loco.
  6. Asesinar al narrador invisible, aquel sucio y barato truco, teniendo lugar el ajusticiamiento fuera de cuadro, como corresponde, y el entierro en un debido paraje clandestino, en los extramuros. Lo mismo que cuando su polola le dice que mate al perrito que se ha vuelto jipi, el Sr. Intestino pone la sangre donde hay que ponerla. (Ojo, no confundir narrador invisible con narrador omnisciente).
  7. Por lo mismo, hablar en código joven popular, que domina, sin presumir de guiños cultura pop.
  8. Por lo mismo también, o sea por una indesmentible cultura del humor y las historietas, enseñarnos a los más viejos cómo son los jóvenes populares, y no confundirlos con la mentalidad burguesa.
  9. Hablar desde la vereda donde están los que reconocen el fracaso de todo, y no pasar por ganador de nada. O sea Intestino es mordaz, maleducado, borracho perdido, pero no es cínico. Cuando intenta ser cínico o hipócrita le va peor. Eso, en los tiempos de hoy, es la recuperación de una conciencia más profunda de lo que se puede pensar a primera vista.

Quiero decir que las anécdotas de Sr. Intestino son más pensadas de lo que uno al principio piensa. Y la solución de la risa, o el alivio de la risa no es por el ingenio, no es por el código culto de lo pop, o el juego de palabras. No hace reír al final, según la regla de Freud, sino durante el cuento. Y su risa joven no es amarga. Y hay viñetas donde el reconocimiento de estar desencajado y a disgusto del mundo es explícita, o sea no se trata de una interpretación intencionada de mi parte.

Puede que el Sr. Intestino halle demasiado serio todo esto, y se ría de mí, pero no quita que yo invite a que nos vayamos de copas, botellas y garrafas con el muy auténtico Sr. Intenstino, y si es posible, alentar al Sr. Grotesco, a continuar su personaje, puesto que, rodeados de BOLSONAZOS, te necesitamos hermano.

 

Otros artículos sobre humor nuevo aquí y acá.

Anuncios

Written by vichoplaza

noviembre 2, 2018 at 7:18 am

CLAMTON

with 2 comments

APUNTES SOBRE UN AUTOR: HISTORIETA Y POESÍA

la mente se asoma2

Las historietas de Clamton significaron una de las rupturas más profundas y solitarias de los cómics de los años 80 en chile, respecto de las anteriores, al proponerse como un yo, una personalidad, una psicología, una sensibilidad que se enuncia a sí misma en sus historias. Esta posibilidad expresiva, que damos por sentada para la buena poesía o la narrativa escrita, recordemos que aún hoy día no puede simplemente darse por sentada para los cómics. Aunque en términos formales Clamton recurre más al narrador en tercera persona, en términos más evidentes ese narrador que habla de ciertos personajes es una subjetividad palpable, sensible, que se describe a sí misma en sus deseos y su angustia, y no la de quien (de quienes) deja (dejamos) huellas y acentos personales en un género o en un modelo narrativo.

En “El Farista”, narrado en primera persona, Clamton inventa o encuentra una imagen en cuya descripción tiene la posibilidad de describirse y descubrirse abiertamente durante el proceso de la escritura dibujada. Es posible percibir en El Farista ese proceso y momento de escritura, es decir algo en curso y en descubrimiento, y no algo pre-escrito y concluido en un guión anterior. El mismo Clamton, en la entrevista con Karin Kutscher dice que no trabajaba con guión, sino en un proceso de imágenes y palabras, si se quiere en una dialéctica entre imagen, dibujo y palabras.

Particularmente –aunque no exclusivamente– en El farista la historieta es llevada a la poesía en su capacidad de enunciación y exploración de sí mismo, de la metáfora, o de la experiencia directa de existir. Partiendo con dos páginas que obedecen al lenguaje historietístico, la primera con la imagen del imponente faro solitario en medio del mar circular, y la segunda en una secuenciación de tres cuadros donde vemos al farista observando y dándose a su ocupación, la escritura, las dos páginas finales irrumpen como los pliegos escritos en los cuales el farista describe su vida, su felicidad y su soledad:

“El tiempo no transcurre, mi cafetera nunca se enfría y escancia líquido negro sin término. La pintura no se corroe. Soy por siempre joven, el pensamiento no muere, las ideas rompen incansables sobre mi cerebro y en el delirio desnudo me interno en el seno de sus enormes olas.”
(…)
“Quién pudiera seguir la ruta de los cuervos marítimos, y sin lanzar botellas frágiles, hacerles tragar estos pergaminos para hacerlos llegar a las costas inalcanzables, del cansancio de sus alas aceradas se ahogarían[,] del cansancio entre las hambrientas ondas del océano sin término, llevándose al fondo del abismo mi indiferente mensaje.”

No hay en ese paso ruptura narrativa, los dos pliegos se aliementan de las imágenes ya dibujadas antes, y las imágenes de los escritos, recíprocamente. Pasamos de una parte a otra en un crescendo orgánico, por decirlo así, y no sólo orgánico de la materia del universo del faro y el mar circular, de sus criaturas monstruosas y sus cielos tormentosos, sino orgánico en el sentido de esa especie de bisagra entre el lenguaje de la historieta y el de la poesía.

Escan liviano de El Farista
(Libro CLAMTON, Edición de Antonio Arroyo. Trauko Fantasía, Chile, 1990)

el farista001el farista002el farista003el farista004

Themo el Lobo, conversación sobre sus otros trabajos

with one comment

Sus otros trabajos, aparte de Ogú y Mampato. Invitados a esta nueva sesión de Monología, organizada por Felipe Muhr, con la colaboración de un servidor.

Monologia 4_ Themo

Written by vichoplaza

julio 27, 2016 at 12:22 am

ELLAS

with one comment

comiqueras

Santiago de Chile, 4 de julio de 2016, la tercera sesión de los conversatorios Monología, organizados por Felipe Muhr y yo, que tienen lugar en Casa Plop. Convocamos a una sesión titulada Comiqueras, con tres autoras invitadas. Ellas, sin duda, dan muestra de su vitalidad y su inteligencia. Vale destacar, en primer lugar, que ellas y el público compuesto mayormente por mujeres, destruyen de modo amable pero inobjetable que la primera sesión de Monologías, sobre el estado de las cosas en los cómics nacionales, haya tenido una mesa exclusiva de hombres. ¿Por qué no hubo allí una mujer? Lo hechos demuestran que el sesgo fue innegable, tan innegable como “inconciente”. En cuanto co-responsable de Monologías, esa pregunta me deja ante la prueba de que mi tan preciado progresismo democrático en el mejor de los casos es un provincianismo. Lo único que pudiera decir, pero que sale como una confesión que nadie necesita, es que en realidad no se me pasó por la cabeza en aquella ocasión invitar a una mujer para el tema, y no hay argumento para justificar lo que es evidentemente la mentalidad machista de mis actos. Pero tampoco pido “perdón” porque aquí eso no sirve para nada.
Hay que ir por partes, al menos las partes que yo pueda pensar. Ante este desvelamiento, pienso que, desde otras perspectivas, un autor o autora de otra ciudad nos acusará con toda razón que los invitados e invitadas sólo eran de la capital, y que no se nos pasó por la cabeza llamar a alguien de otro lugar, y hacer el esfuerzo básico de brindarle alojamiento en nuestras casas, para que se hiciera presente. Así, el centralismo político y económico, la falta de generosidad de quienes creemos ser generosos, tiene un paralelo con el problema que se nos presenta con ellas, porque es algo que está en nosotros naturalizado como lo más normal del mundo, siendo que es una discriminación. Otros numerosos casos de este sesgo de poder, de privilegios y discriminaciones, surgen inmediatamente en distintos niveles y ámbitos.
Sigo con un ejemplo que me parece definitivo. La tarde después de esta difícil toma de conciencia, en mi casa, escucho en la radio Usach como a las 5 de la tarde a un dirigente homosexual, conversando de política y actualidad. En un momento él dice que el asunto no es de por sí la discriminación a los colas y lesbianas, a las transgéneros y travestis, a los raros por ser raros. Cita el caso de un señor de apellido prestigioso (¿Larraín?) homosexual, que ocupa un puesto directivo en la Fundación Iguales. Ese señor homosexual, dice el amigo en la radio, no sufre en realidad la discriminación, como no sea en términos retóricos. Tiene un estupendo cargo bien remunerado, y de prestigio social en una organización progresista, como corresponde a su clase social. No sufre ni sufrirá la detención, los golpes de la policía, ni de cualquier grosero tipo de la calle que lo odia por ser marica. Ese “cualquier tipo de la calle” (esto lo agrego yo) no podrá ni siquiera acercarse a él. Creo que esta observación llega al hueso. La discriminación primordial en la sociedad patriarcal no es primero hacia las mujeres, ni a los distintos, porque hay bastantes patriarcas mujeres, y patriarcas raros. La desventaja fundamental, que te hace ser castigado dentro y fuera de casa, es la de ser pobre [y ser débil como los niños ante los adultos]. Esto no es ninguna verdad nueva, ni un paso hacia la iluminación.
No desde luego la pobreza espiritual de los obispos y pastores que heredarán el reino de los cielos, sino la material de estar y vivir en las bases de la pirámide, soportando el peso de todo lo demás. Si a esa desventaja se le agrega la de ser homosexual, travesti, negro, Mapuche o MUJER, la sociedad decreta que es natural que tu vida sea un infierno, ya que la violencia llegará también desde tu propia clase, para qué decir de las demás.
ellas 1
Por esa razón, y por mis propios medios, también observo inevitablemente, como una carga pesada, que la cuestión social ocurre en la más vital y creativa línea de las historietas, es decir en los cómics de autoras mujeres. Si bien dicha vitalidad con mucho supera hoy las barreras sociales, no por ello dejan de existir, y valdrá la pena ver cómo se manifiestan esas diferencias en términos de aceptación y rechazo de la sociedad, las editoriales, los medios, a unos y otros discursos y temas de los cómics de autoras mujeres. Pero vale recalcar su potencia y su originalidad, en comparación con los ejercicios estilísticos repetidos y egocéntricos de muchos de nosotros los autores con pene.
¿Me escapo ladina y mañosamente de mi responsabilidad machista con “la bandera social” y criticando a mi propio género sexual? No lo sé, les aseguro que no lo sé. No creo que Katherine desee que yo agarre el cuchillo grande de la cocina y me castre, me castigue, asuma la culpa con autotortura, para demostrar que estoy de su lado. No soy capaz de hacerlo, desde luego. Si me auto-torturo y me castro en mi cabeza, eso es anterior a ella. Porque la castración es el castigo tan temido, así como el odio de ellas es el infierno tan temido, según bien lo entendió Onetti.

Lo que veo es que el paralelo más patente del reclamo de ellas es el de la diferencia entre tener o no tener, equivalente en el mundo a la de ser o no ser. No la de tener o no tener vagina o pene, sino la de no tener un cuarto propio. Creo que en ese sentido –más o menos– Maliki se expresó al inicio “¿por qué este tipo de encuentros no los organizamos nosotras?”, pues en ese plan están, y les deseamos lo mejor.

Cité la famosa frase de la admirada Virginia, pero polemizo que ella, extraordinaria como es su obra, no dejaba de despreciar a las “costureras y modistillas”, a quienes acusaba clasistamente de tener horrible mal gusto y comportamiento, acusación hecha del mismo molde con que los “superiores” han acusado milenariamente a los inferiores, que no pueden echarles en descargo la policía encima, ni escriben las leyes, ni determinan los horarios de trabajo ni las horas de ocio y tranquilidad que jamás pueden tener. Quiero decir que el problema es dolorosamente complicado, y que incluso traspasa la solidaridad femenina, porque no es Virginia Woolf una autora más, ni una pituca, ni menos una indiferente.
Debimos y no debimos convocar a una sesión de mujeres autoras de cómics. Si no lo hacemos está mal, si lo hacemos también está mal. El error flagrante, en realidad, es que dividimos la cuestión desde antes. Si lo continuamos haciendo, allá nosotros. Nuestro problema (uno de nuestros problemas) del que debemos hacernos cargo, es preguntarnos qué entonces es la sensibilidad, y por qué nos sale tan difícil hacer cómics serios o cómicos sobre estos problemas reales que sabemos tan complejos, en vez de las simplificaciones que nos gustan tanto. [Agregado: En el abordaje de esta complejidad que nos supera, ellas demuestran bastante mayor lucidez y valentía que sus colegas hombres. Si hay algo que admiramos de Maliki, por ejemplo, es su coraje para hablar de sí misma y de otros].

[En nuestro masculino problema de enfrentar contenidos más difíciles, y de nuestra falta de vocabulario para hacerlo, ¿no hay entre otros temores el de “que no hay público para eso”?] ¿Pero no somos nosotros, autores y autoras, quienes debemos manejar los carros, en vez de muchos editores(as) y medios, que están valorándonos según si jugamos en equipos de los united states, o según los likes de las redes sociales?

Written by vichoplaza

julio 6, 2016 at 10:20 am

SOBRE LA HISTORIETA CHILENA RECIENTE

with 9 comments

POR CAYO CACTUS
ejercicio de composición05
No es una exageración decir que el noveno arte es en nuestro país una de las actividades culturales más infravaloradas y underground en comparación a otros campos artísticos, lo que ya es mucho decir. La historieta presenta un débil grado de institucionalización y la “profesión” de historietista es una de las menos codificadas socialmente, lo anterior se puede demostrar fácilmente con la absoluta ausencia de premios con incidencia pecuniaria en nuestro país para este medio.

Los agentes que intervienen en este campo específico de alguna manera u otra asumen esta precariedad de antemano lo que me parece, a priori, una característica positiva toda vez que la escena local es abundante y heterogénea a nivel de producción; esto es, a pesar de la inexistencia de una industria local autosustentable en términos económicos, no se deja de crear historieta.

Esto no quier decir, por supuesto, que todo lo que se publique tenga de suyo valor artístico. Tampoco creo que necesariamente deba tenerlo, este valor puede ser o no un fin de los creadores. Ahora bien este valor existirá quiéranlo o no una vez que sus obras entren en el mercado de capital simbólico al cual acceden, de ello no me cabe duda. Es este punto donde redundan dos de los temas más importantes en el estado del arte actual del medio, esto es, la crítica y lo que yo llamaría una cierta “moralidad artística”, ambos fenómenos que articulan la producción del valor de una obra, lo que es lo mismo decir, la creencia en el valor de una obra.

Puedo dar fe de lo que significa el amor por los cómics. Suena ñoño y claro que es ñoño y claro que es real; Kirby ya lo decía: “los comics te destrozarán el corazón”. De las mayores de mis satisfacciones personales han provenido tanto de la lectura como de la creación de historietas. Me he pasado horas desvelado, solo y con mis compañeros, escribiendo, componiendo, diagramando, rotulando; y todas esas instancias han sido maravillosas; momentos en que he alcanzado procesos o ideas que no pensaba estaban en mí. Puedo comprender perfectamente por qué hay tantas personas que quieren acceder al aura de la historieta, al aura de la creación y quisieran ser como los autores que admiran para tener que sea una pequeña incidencia en este maravilloso lenguaje. Por ello es que puedo entender también la ilusión del glamour y el exitismo que acompaña a la escena.

destacado cayo1

Me parece ingenuo pensar que no hay tomas de posición, poder y distribución de capital -económico o simbólico- cuya posesión redunda en la obtención de beneficios específicos. En general, los seres humanos seguimos siendo bestias que se sonrojan. En este medio, como en todos los medios, existirán convergencias y divergencias artísticas y núcleos de poder que visibilizan o invisibilizan un determinado trabajo en desmedro de otros, núcleos de poder que en definitiva se confrontan bajo la apariencia de un discurso que dice “cada cual debe preocuparse por posicionarse”; estos discursos son el fiel reflejo de una ideología profundamente arraigada en nuestra sociedad. Sobre este punto no hay más que sacarse las máscaras y asumir un grado de egoísmo en autores y editores quienes no serán imparciales al momento de construir relatos verosímiles sobre el valor de sus obras y que tenderán a inflar sus logros para alcanzar sus objetivos, sean cuales sean, mercado y/o calidad artística. Desde la vereda de la retórica es sincero afirmar: los discursos son plásticos y maleables y la razón puede encontrar argumentos para lo que quiera.

Habiendo dicho todo esto, en lo consecutivo quisiera aportar con algunas opiniones personales sobre el panorama de la historieta chilena de los últimos años sobre todo de la escena más mainstream (una hipérbole, claro está), pienso que debido a su nivel de notoriedad mis palabras no les harán suficiente mella como para que sus autores se sientan realmente perjudicados y creo que con estos casos podré ilustrar algunas perspectivas que creo NO debieran ser un ejemplo de lo que debe ser la movida local en los años por venir.

EL LLAMADO BOOM DE LA HISTORIETA CHILENA

Honestamente no sé cómo ni quién acuñó el término, pero sí tengo claro que ha sido un tópico de los últimos 5 años al menos y aun en el último tiempo he visto como todavía se utiliza el término para demarcar un “hito” en el estado actual de la historieta chilena.

A mi propio entender, creo que los discursos del “boom de la historieta chilena” son increíblemente superfluos y no parecen más que atender a tomas de poder sobre el medio a fin de visibilizar determinadas obras. Por ejemplo, se habla demasiado a menudo de “Road Story” (Martínez, adaptación de novela de Fuguet) como un punto de inflexión en la escena actual, sin embargo, de los entendidos en cómic con los cuales me relaciono, nadie jamás la ha leído.

La utilización de la palabra “boom” resulta ridícula porque evidentemente se intenta equiparar alegóricamente a lo que conocemos como el “boom latinoamericano” el cual, por una parte, fue un fenómeno mundial que nos lega 2 premios Nobel -situación incomparable con la nuestra- y, por otra parte, se reconoce como una gran estrategia de marketing orquestada desde la industria editorial española. En definitiva, la otra cara de la moneda es que no es más que un mito. Así las cosas, el uso del término por parte de los productores locales me parece impúdico por su falta de realidad y exitismo desmedido y yo no puedo comulgar en lo absoluto con quienes pretendan hacer de él una forma de relacionar sus obras con el público.

destaca cayo2

Bien se podría decir que hacer este tipo de declaraciones es necesario para llegar al público y que cada cual ha de hacer de mejor manera relaciones públicas para sus propios intereses; pues bueno, que cada uno corra el riesgo de decir lo que mejor le parezca, pero no se espere entonces que la legitimidad de sus obras ante la masa crítica se mantenga incólume: el término es, por lo bajo, engañoso. Yo diría, por favor, mantengamos cierta perspectiva y cierta honestidad. Aquí, no me queda sino recordarles a Bolaño:

“No sé como no se dan cuenta. El oficio (…) está poblado de tontos que no se dan cuenta de la fragilidad inmensa, de lo efímero que es. Es decir yo puedo estar con 20 escritores de mi generación y todos están convencidos de que son buenísimos y de que van a perdurar, eso es una ignorancia bestial, aparte de una soberbia enorme”.

POLICÍA DEL KARMA Y CÓMO NO EDITAR UN CÓMIC

“Policía del Karma” (Baradit-Cáceres) fue una obra importante del año 2011, una obra que incluyó como estrategia de posicionamiento ciertas plataformas multimedia interesantes como soundtrack e historias paralelas que le permitieron sobresalir y destacarse en el medio local.

Mi apreciación personal del cómic “Polícia del Karma” es positiva, sin perjuicio que el trabajo de “color” ensucia bastante el dibujo de Cáceres y el uso tipográfico y trabajo de rotulación es inadecuado (léase, feo); en este sentido, la obra es perfectible, por supuesto; pero creo que aún así cumple.

Lo que me parece imperdonable es que nos hayan vendido un libro inflado, con el cuento original -ilustrado-, el proceso creativo y el trabajo de bocetos; todo para aumentar casi el doble el tamaño de lo que es la historieta que realmente nos están presentando y que nos debería importar. Puedo entender esta decisión editorial en una edición de décimo aniversario, por ejemplo, pero no en una primera edición dondenos están aumentando la palta con leche para aprovechar de vender un libro más caro de lo que realmente costaría. Yo hasta el día de hoy me sigo preguntando ¿de verdad pensaron que era relevante que nos incluyeran el desarrollo de personajes y su proceso creativo?… por favor.

MYTHICA Y LAS SERIES INCONCLUSAS

“Me llaman Pulp” y “E-Dem Vol. 1” fueron dos obras editadas por Mythica Ediciones que a pesar de señalar que eran obras seriadas, no han sido continuadas hasta la fecha, aun cuando la editorial siguió editando material nuevo. Desconozco la razón de estas decisiones, sin embargo yo creo que a futuro podemos extraer esta sencilla lección: prudencia editorial, no nos embarquemos en proyectos serializados que no sabemos si vamos a terminar de publicar o no.

1899 Y EL FANSERVICE

Yo compré “1899” (Ortega-Daniel) al día de ser lanzado, ñoñamente emocionado y con muchas expectativas lo leí de inmediato en el metro, de vuelta a mi casa. Mi decepción fue mayúscula. Ya en Los Eternautas se publicó en su tiempo una crítica a la cual adscribo totalmente y de la cual incluso los autores entraron a explicar en parte la obra y los errores que ahí se apuntaron. A estas alturas puedo decir también caí como pajarito en el aparataje marketero de la Editorial Norma, pues parecía un libro interesante y con una premisa prometedora. Sin embargo, “1899” no es más que una suma de citas y guiños inconexos, un fanservice caza-bobos. Recuerdo perfectamente que cuando llegue a la viñeta donde se guiña a “Watchmen” solo pude pensar en lo cuma que era hacer una cita que no tenía ningún respaldo ni mayor intertextualidad que esa. El dibujo de Nelson Daniel es súper profesional pero sanitizado; no hay vértigo alguno, no hay una página de dibujo que sea memorable, que me haya hecho exclamar, y está muy por debajo del trabajo que acostumbra a hacer . Del guión de Ortega no se diga más, solo agreguemos que los glosarios y notas explicativas son sobre abundantes y creo que debieran ser parte del relato de la obra más que anexos pues las obras deben poder ser leídas en si mismas.

Prometieron una secuela, por favor, si alguna vez sale, leámosla al primer día y seamos despiadados con ella, de ser necesario, para que una obra así no tenga una segunda edición como sí la tuvo “1899”. Este tipo de decepciones no se las doy a nadie.

BASTA DE PRÓLOGOS

¿Es necesario que cada obra publicada tenga un prólogo? De manera transversal y sistemática las obras publicadas por editoriales suelen tener un prólogo laudatorio que nos contextualiza la historieta en cuestión, el trabajo del autor y la importancia que tiene en el medio. En general, me parece que siempre es mucho ruido y pocas nueces, además de no ser más que una forma de generar relaciones a futuro con otros autores (prólogos van y prólogos vienen). Creo que no es demasiado repetirlo: las obras deben poder sostenerse a si mismas, no es necesario que nos las introduzcan. Ahora bien, no quiero decir que las obras no debiesen ser prologadas, para una re-edición de una obra no contemporánea un prologo es relevante, como también para una antología, por mencionar un par de ejemplos, lo que digo es que se instaura como una práctica generalizada que no se sopesa en lo más minimo. Menos es más.

Recuerdo una polémica literaria reciente en la cual se le achacaba a Raúl Zurita escribir prólogos demasiado excesivos. Zurita respondió que tal vez era cierto, que tal vez no todas las obras eran tan buenas pero que muchas veces los autores necesitan palabras de aliento y que de cualquier modo lo importante es que jamás habló mal de de una obra que le pareciera buena, fuera de quien fuera. Pfff, flaco favor prologuista. Sigo creyendo que menos es más. No más prólogos, por favor.

PREMIOS FIC

Es mejor tener premios que no tenerlos, aunque los premios en realidad nos signifiquen nada. La iniciativa de los premios FIC Santiago es una iniciativa privada y los premios que otorgan son más bien simbólicos pues no tienen un correlato pecuniario. Sin embargo, han adquirido una cierta relevancia a nivel de medios. Ya para la última versión pude leer en El Mostrador “Los Años de Allende arrasó en los Premios FIC Santiago”. Y fíjense que arrasar es un verbo bastante fuerte.

Sin perjuicio de sus deficiencias, creo que la iniciativa de FIC Santiago es valorable pues tiende a paliar una laguna insolente para nuestro medio. Ahora bien, creo que es tiempo de que los organizadores reformulen los premios pues el sistema en sí ha caído en omisiones imperdonables.

Puedo asegurar que si los organizadores de FIC hicieran una consulta a los creadores locales podría llegarse a un sistema de valoración más realista y representativo que no dependa mayoritariamente en la cantidad de likes que tienen los autores en su fanpage. Hay gente en nuestro medio calificada como para hacer de jurado tanto en selección como en votación, pero los roles deben ser delimitados y asumidos con honor: los conflictos de interés también afectan a nuestro campo específico y es inevitable. En este mismo sentido, más allá de los méritos y el innegable entusiasmo y relevancia que tiene Carlos Reyes en nuestro medio local y, en particular, su trabajo como guionista en “Los Años de Allende”, todo ello queda en entredicho cuando lo que sobresale finalmente son comentarios de pasillos por aparecer animando los premios y, a su vez, recibiendo los premios; o sea, la organización debe tener cuidado con los roles que asigna pues se producen equívocos que son evitables.

Por último, creo que a estas alturas las editoriales que se han beneficiado del premio en los últimos años debieran apoyar a FIC Santiago y hacer un fondo común para mejorar los premios más allá del simbólico galvano. Una microeditorial pequeña dedicada a hacer fanzines como Mapachestudios ya ha dado una beca para autores del medio (y van por la segunda). Entonces es lógico pensar que editoriales más grandes sean capaces de meterse la mano al bolsillo en el mismo sentido para apoyar la iniciativa de FIC Santiago.

Como una disgresión final, quisiera apuntar que el circuito de creadores es pequeño y que en cuanto tal todos nos conocemos. No es necesario que todos seamos amigos, no por compartir una pasión necesariamente debemos compartir nuestras cervezas (aunque no estaría nada de mal). Mas sí creo que debemos tener una visión más amplía que el de nuestros propios caudillos, estar en constante actualización de lo que está pasando en el circuito y saber valorar los buenos trabajos que se están dando en el medio,

sobre todo en todos aquellos que sin mayores aspavientos están subiendo los niveles de lo que puede ser la tecnología del libro y el arte secuencial. Nico Pérez de Arce es un capo y nadie lo menciona; Toto Duarte tiene un trabajo sensible y exquisito y es apenas conocida, el trabajo de Leo Ríos y Christiano pasa desapercibido a pesar del tiempo que llevan en el medio (y a pesar de que a este último le roban dibujos los diarios) y Jorge “Pato” Toro debiera ser premiado en una plaza pública por su incansable trabajo de investigación, como también por su trabajo como tallerista y promotor de la lectura historietística.

La competencia nos arruina cuando optamos por sobresalir silenciando lo que debe ser valorado; de qué vale ganar por walkover (wokover), pregunto honestamente. El mercado simbólico se beneficia con la heterogeneidad y, de cualquier modo, los lectores que han de ser conquistados no son el público lector de historietas, el cual ya está asegurado, si no más bien ha de ensancharse el espectro hacia los que ya leen novela, ensayo y poesía, por ejemplo; ellos son los que presentan un nuevo desafío para nuestro medio y nuestros talentos.

Quito – Mayo de 2016

Written by vichoplaza

mayo 20, 2016 at 9:00 pm

Historietas: el estado de las cosas en Chile

with 2 comments

Por Nicolás Pérez de Arce
NicoPerez1.

En los últimos 10 años se ha visto un auge en la publicación de libros de cómics en Chile. Lo que antes eran revistas y libros­álbum, hoy en día son novelas gráficas, ediciones cuidadas con más páginas y variedad en sus formatos. Esto acompaña la idea de que se están editando cómics serios, con temáticas cercanas a la realidad o mayor profundidad en sus reflexiones. Frente a la imposibilidad de los historietistas de ser considerados como grandes artistas por las instituciones del arte como parecía ser en los 80’s, el reconocimiento ha llegado finalmente de la mano del ambiente literario. La novela gráfica es el último de varios intentos hechos por el cómic para saltar el muro que lo deja fuera del arte con mayúsculas.

En kioscos el formato revista ya no existe, al menos en chile, con una distribución prácticamente inexistente (en Argentina se pueden encontrar sin problemas ediciones baratas de libros de Mafalda, Fontanarosa o El Eternauta). Un país donde se lee muy poco (alto impuesto al libro se ha dicho bastante) y donde las editoriales chilenas pagan el mínimo legal a los autores por su trabajo, un 10% por derechos de venta, que muchas veces el único pago que reciben. Es bien sabido que nadie vive de hacer cómics y que las platas están en la publicidad, diseño gráfico, docencia, o sea hay que hacer otra cosa para poder hacer finalmente cómics, disciplina que toma bastante tiempo. Los fondos públicos están cada vez más enfocados en fortalecer las llamadas industrias culturales potenciando así a las editoriales pero dejando de lado al autor a pie pelado.

el huevo Nico Perez2.

La discusión que me ha tocado ver en medios de comunicación y sitios especializados tiene que ver mas que nada con implementar el medio y la producción local, en la profesionalización. Gabriel Rodríguez o Javier Osorio son los paradigmas de este sistema, los ejemplos a seguir. Pero muy rara vez he visto que se hable de la calidad de los trabajos mismos, que se hable en términos de arte y cultura como crítica a los trabajos. Se dicen tonterías como que el latón estaba super bien logrado en historia de un oso, como si ese fuera su valor. En general se da por sentado que todo es genial e innovador, que está todo pasando, pero existe la percepción (no solamente mía, sino que es la de varios colegas) de que se publica harto material liviano, con poco relato, poco crítico, algo bobalicón, tieso y con poco desarrollo de contenidos.

En un país donde se percibe el arte y el consumo de cultura en general como bienes exclusivos de los sectores acomodados, cabe preguntarse que tan popular realmente es el boom del cómic. La señora de la vega probablemente no tiene idea de quien el Alberto Montt, Malaimagen ni Sol Díaz, pero recuerda todavía al Condorito, signo de una época donde si podía manifestarse un personaje realmente popular. Sin embargo, los mismos autores se repiten una y otra vez, como si fuera lo único que vale la pena destacar en las pretensiones de construcción de industria.

Esto por supuesto no es problema del cómic particularmente, es un problema cultural general. Es lo mismo que pasa con la música chilena en las radios (la ley del 20%). Son siempre los mismos nombres; Gepe, Javiera Mena, Francisca Valenzuela, Alex Andwanter, Pedro Piedra, Fernando Milagros, Ases falsos, y el resto son excepciones. Y que pasa con los Vázquez o el rapero Portavoz? Por poner un par de ejemplos supuestamente populares. Hay un Alberto Curapel totalmente ignorado.

O lo que pasa con el llamado nuevo cine chileno. Nos enteramos en los medios hasta del desayuno que le gusta tomar a Nicolás López, Pablo Larraín, Matías Bize o Andrés Wood, pero son prácticamente ignorados Cristián Sánchez (Los deseos concebidos, cautiverio feliz, el zapato chino)o José Luis Sepúlveda (El pejesapo, mano armada), dos autores fundamentales en la construcción de identidad en el cine. (Raúl Ruiz).

[párrafo editado].

NicoPerezHEREDIA-300x436Entonces uno se pregunta para qué tanto bombo y platillo sobre el cómic chileno si una novela gráfica chilena verdaderamente notable no aparece. [menciona Sinaventuras de Jaime Pardo].

Por mucho que se intente implementar la industria del cómic, ES LA PROPIA EXPRESIÓN DE LA GENTE LA QUE DEBE SALIR A LA LUZ EN SUS PROPIOS TÉRMINOS. Y esto no ha entrado realmente en la discusión.

Texto presentado en Monologías, primera sesión, 2 de mayo 2016. Organizado por Felipe Muhr en Casa Plop, Santiago.

PD: editado se consigna entre corchetes [ ].

LA CIUDAD EN GRAN PLANO GENERAL Y EN DETALLE

leave a comment »

Memorias de un perro bajo la lluvia

Memorias de un perro bajo la lluvia

En numerosos trabajos recientes de la historieta y la ilustración está reapareciendo la ciudad como protagonista de los relatos y de las escenas. Hay una cumbre y un referente importante en Lukas, como sabemos, quien con un dibujo extraordinario hizo de Valparaíso, Viña del Mar, Santiago, y muchos otros lugares de Chile el objeto de su arte, en el cual no dejó de preocuparse por el paisaje rural, aunque a diferencia de la tradición pictórica, siempre aparece la gente y sus ocupaciones, o sea, siempre hay monitos allí. En Lukas, además, la historia y las transformaciones de la ciudad se convirtieron en objetos de investigación, en temas de sus dibujos, adelantándose a la preocupación actual. Con una mirada amorosa, con un verdadero gusto por la urbanidad y la vida cotidiana, Lukas se recreaba y nos recrea en la contemplación de la urbe dibujada. Edificios, plazas, techos, rincones, fachadas de gran estilo o muy sencillas, grandes palacios y viviendas precarias, veredas, tranvías, carrozas, automóviles, micros y “liebres”, oficinas, pasajes y pasillos, llenas de objetos en vistas generales o de primer plano, escaleras, y por supuesto gente, personajes de ocasión o permanentes que circulan y la habitan, todo hecho con trazos sueltos que admiran por su precisión y por la perfecta proporción las partes. Por supuesto no era el único dibujante que se interesó en dibujar la ciudad en la época de los 60 y 70, y que captó su vida, pero sí uno de los más notables en esta línea.

sorprendente Lukas

sorprendente Lukas

Por supuesto, Lukas no era el único dibujante que se interesó en dibujar la ciudad en la época de los 60 y 70, y que captó su vida, pero sí uno de los más notables en esta línea, dejando de lado en estos trabajos su opinión política.

Pero la contraposición política también ha sido influyente. La figura popular del pililo aparecía en los periódicos de Juan Rafael Allende, de fines del ochocientos y comienzos del siglo 20, aunque al parecer el suburbio o el cité hacinado no eran esbozados todavía, salvo por los grabadores de la Lira Popular. Luego, como sabemos, desaparece esa prensa primitiva, y se va instalando la prensa profesional, de lógica industrial, que es ya la cultura de masas, y que cambia la caricatura, la normaliza en los estilos propios del siglo XX. Es difícil decir si en este proceso toda la critica anti-oligárquica desaparece de los dibujos en chile, pero hay una regulación, por decirlo así. La sátira de Von Pilsener es más bien sobre las costumbres y las torpezas de las eternas excavaciones y trabajos mal organizados que hacen de la circulación por las calles toda una aventura. Pepo representará el rancho de Condorito, el suburbio, es cierto, pero durante el siglo xx es frecunete que el contorno sencillo de

edificios en contorno, idea de ciudad

edificios en contorno, idea de ciudad – cuadro 4

grandes edificios en la vereda del frente, dibujado como signo más que como dibujo, sea la idea de ciudad. A fines de los 60, para los dibujantes de La Chiva, entre otros, el barrio pobre, la favela, la villa, la pobla, es una con sus habitantes. Hay que notar que incluso en una historieta tradicional para niños, del año 65 o 66, Pepehuinca hacía que Miss Margaret, la secretaria del detective Florián González, intentando recuperar el auto de su jefe que dos “suburbianos” le habían robado, atravesara en dos cuadros una población pobre, con calles de tierra, con adultos sin trabajo y niños semidesnudos, que anunciaban ya esa preocupación vertida después en el barrio Lo Chamullo. Añadir aquí que en el Encuentro Dibujos que Hablan Hernán Marinkovic Plaza aportó una excelente visión del tema en su ponencia “La ciudad de los 60-70 en el cómic chileno. Representación y tensión social”.

Pepehuinca en Rakatán, el suburbio, la pobla

Pepehuinca en Rakatán, el suburbio, la pobla

Sin el genio de Lukas para el dibujo urbano, pero de igual a igual o mejores en el humor y el ingenio, estos dibujantes de las izquierdas y la revolución reinstalaron otra ciudad también verdadera, y también histórica, la ciudad crítica.

En el llamado nuevo cómic de los 80, Checho López habita una ciudad todavía pintoresca pero desventurada y sucia, sin grandes planos generales ni complacencia, el dibujo trata de ser, y el humor aunque hilarante va tirando para amargo. Algo ha cambiado. Después, en los trabajos de Christiano y Asterisko, es el Lo Chamullo devastado, sin expectativa, en su dureza existencial, un escenario imposible de celebrar, imposible para lo pintoresco. El dibujo se ha fracturado, pero tampoco podría ya ser el de la tradición anterior. Dibujar el campamento o el barrio estigmatizado por la derecha ¿va a ser fácil? Las casas ya no de adobe o paja sino de planchas y cartones, o las casas sociales, ¿cómo dibujarlas? No creo que esté resuelta esa pregunta, pero en la práctica, el dibujo siempre necesita algo como sacarse de encima el estilo y buscar adecuarse, pues no hay referente culto, como en Lukas, o popular del humorismo gráfico, como en La Chiva.

el viudo

el viudo

Más recientemente, historietas como las de Heredia detective colocan al barrio chino del barrio Estación Mapocho como protagonista, de acuerdo a las novelas de Ramón Díaz, y se ven allí tal vez las grandes tendencias mencionadas, una de recreación pintoresca, casi turística, como paradójicamente ha venido a convertirse ese sector santiaguino entre los admiradores de Heredia, y otra más dolorosa y difícil, como también es. Una con línea limpia y suave, sin mancillas, con perfectos encuentros de horizontales y verticales, otra con esas roturas de pulso y de los trazos, con el olor y la popularidad que la realidad refrenda. Posteriormente, en la nueva tendencia de cómics como El viudo o La senda del errante, entre otros, que mezclan la ficción heroica de ascendencia estadounidense con el tema y la historia nacional, el entorno arquitectónico, las calles, la noche, los suburbios y los palacios van instalando su presencia buscando una fidelidad documental y también anímica.

PORTADAS-1024x819Pude hojear a la vez dos libros recientes, muy bien editados por Letra Capital: Alameda de ida y vuelta de Vicente Cociña, y la historieta Memorias de un perro escritas por su propia pata, de Gonzalo Marín y Adrián Gouet, basada en la novela de Juan Rafael allende (1893). Ambos ponen la atención en el dibujo de conjunto, la gran vista general de la ciudad.

El virtuoso y cálido dibujo de Vicente Cociña es como una guía del viajero, refresco de los habitantes que ya no vemos el paisaje, o que no lo hemos visto nunca. Recuerdo la intuición de que el dibujo es un modo de conocer, de saber, el único modo real de saber cómo es el mundo, al menos para quien dibuja. Como lo dice John Berger “Para el artista dibujar es descubrir. Es el acto mismo de dibujar lo que fuerza al artista a mirar el objeto que tiene delante, a diseccionarlo y volverlo a unir en su imaginación, o, si dibuja de memoria, lo que lo fuerza a ahondar en ella“.

la Alameda de Vicente Cociña

la Alameda de Vicente Cociña

Como receptor popular (o medio-popular y medio-cuto) me recreo admirado en la reproducción del mundo, en el detallismo y cuidado de cada elemento y cada trazo, en las relaciones entre proporciones, en la cantidad de trabajo de esas largas y continuas panorámicas de la vereda norte y la vereda sur, sin cargas de densidad o problema. Por su parte, los receptores cultos y académicos se interesan a su vez en este proyecto, logro importante y meritorio del autor, llegar a unos y otros. Quizá estos últimos se interesen en la mirada intelectual, porque esta panorámica continua hace que se cancele el encuadre , o sea el interés interesado o la opinión, y así el autor registra las cosas, lo pobre y lo rico, la buena y la mala arquitectura, lo pujante y lo abandonado, cosas que tiene la principal arteria capitalina, lo moderno y lo antiguo, lo contingente de eternos trabajos y excavaciones y lo monumental e inamovible, dando una mirada democrática que necesitamos y deseamos. Sobre todo el dibujo, que aliviana las implicaciones.

memorias de un perro 14-2En “Memorias de un perro” por su parte, con dibujos de Adrián Gouet, el Santiago de la última década del siglo 18 reaparece lleno de opinión e indudable intención, lleno de una atmósfera existencial popular y dura, entrañable pero también violenta e irracional. Todos, incluidos los de arriba y los del medio, son bastos y brutales, mientras la lucidez y la bondad quedan marginadas a la misantropía. Estos aspectos desde luego vienen de la novela original de Allende, y uno de los méritos es que en efecto las viñetas nos hacen vivir y mirar la ciudad de 1890, porque la recreación de la época, con sus referencias visuales y culturales es notable. Desde luego, este mérito se debe a todo un trabajo de documentación e investigación de la literatura y particularmente de la fotografía, tal como lo dicen los editores en su página web, pero el estilo de dibujo juega un rol importante

Se trata por una parte de las calles, casas y veredas, de las perspectivas pobladas por los transeúntes, del adobe, la paja, el ladrillo, de las construcciones de un piso en lo que hoy es el pleno centro, o los edificios de tres o cuatro pisos, con sus toldos, con el sol y la lluvia. El primer cuadro es una gran vista general de la Alameda, desde la calle Morandé hacia el sur-oriente, que más allá de los edificios y espacios reconocibles, incita la imaginación sobre el tiempo pasado, esa época viva y terrible de entre siglos, donde se ubica la novela. El segundo cuadro son ranchos de los suburbios, donde vive Rompecadenas el protagonista. En mi opinión, un trabajo notable que no vale la pena describir, sino que hay que verlo y leerlo. Bellísima por ejemplo la secuencia de la lluvia y el recorrido nocturno por el centro, desde Santa Rosa al Mercado.

Pero por otra parte también están los personajes con los que Rompecadenas va pasando sus andanzas, en busca de vivir libre y tranquilo, pero con buena conciencia, y de no merecer el hambre y las golpizas por eso.

En los dibujos originales con los que de Juan Rafael Allende ilustró su novela –excelentes dibujos– no aparece el entorno de la ciudad, siempre mencionada en el texto, sino especialmente los personajes, sus siluetas, sus estampas, que Gouet ha aprovechado bien. Pero hay además una vena caricaturesca del propio Gouet, que parece catalizar varias épocas y estilos de la misma tradición de la caricatura, partiendo por los mismos dibujos de Allende, y la caricatura de esa época, los de Moustache y hasta los estilos posteriores de Coke o Alhué, entre tantos otros. Comentar que Gouet deja en sus figuras muchos trazos interrumpidos, mucho trabajo para el ojo, no se entiende bien si por decisión o por indecisión, pero el conjunto se hace consistente. Cuerpos flacos y huesudos, o cuerpos redondos y abundantes, barrigas y chascas, sombreros de copa y efectos del alcoholismo, hombres, niños, mujeres y animales. Son notables, por ejemplo, las figuras, los rostros, los detalles y los gestos de los pordioseros del Mapocho.memorias de un perro 14-1

Written by vichoplaza

diciembre 9, 2015 at 9:54 pm

ES MUY IDÓNEO PARA TODO ESTO

leave a comment »

Portada

INTRO DE ANOCHE DE JORGE QUIEN (Chancacazo publicaciones, Santiago de chile, 2014).

Jorge me enseñó hace un tiempo algunas de estas tiras en las que se había puesto a contar sus sueños. Sentí que él había capturado, por decirlo así, un territorio narrativo.

Me pareció que su dibujo nocturno, sus fondos siderales y los espacios negros le venían de perillas al tema, y que la elegancia y el silencio suave de las atmósferas lo expresaban bien a él como historietista y como soñante. Entre las que ví (esa vez) estaba el sueño de la guerra con las balas lentas, que me relampagueó con la idea de que los sueños pueden contener todos los géneros y temas, sin perder su estilo narrativo y su lógica propia e incógnita.

las balas lentas

las balas lentas

Yo creo que fue por eso que me pareció que en Anoche Soñé probablemente había algo nuevo, no en el tema, desde luego, porque hay muchos historietistas que han relatados sueños de sus personajes, sino en la referencia a sueños reales, autobiográficos, y sobre todo en la manera de recordar y reproducir la particular manera narrativa que ellos tienen, que es fácil de reconocer pero bien difícil de representar, aunque Jorge nos hace sentir el aire grato de la facilidad.

Lo más frecuente que encontramos en otras historietas, o en el cine, son en realidad imitaciones de la forma onírica, o expresión de deseos, que es otra acepción corriente de la palabra sueño. Leí no recuerdo dónde que Bergman en la primera escena de  Fresas salvajes narró un sueño de una manera genuinamente onírica, y probablemente sea cierto, por su manera irruptiva y su rara forma narrativa hecha de imágenes y de montaje, y porque además no pretende descifrarlo o interpretarlo después.

Tampoco Quien está interesado en hacer interpretaciones, decir qué significa tal o cual cosa, y ese detalle es importante. Solamente en uno, donde maneja un auto, el significado le resulta obvio al contárselo a Marcela, su copilota, y es también el único donde aparece un cuadro de vida diurna, al momento de despertar.

la copiloto

la copiloto

Lo inédito, raro y brillante de estas tiras es que se nos presentan así de repente tal como lo hacen los sueños, es decir como algo no visto, historias y temas con aire desconocido y llenas de un sentido incógnito. Traen de nuevo el sentido de lo incógnito, que los métodos interpretativos psicoanalíticas o esotéricos le han quitado a los sueños.

Un intento brillante de interpretar un sueño con claves psicoanalíticas, hay que reconocerlo, lo hizo Art Spiegelman en Breakdowns, valiéndose de su talento. En una o dos viñetas describe primero la escena que soñó, que más que algo que ocurre es una imagen congelada, la cual se ocupa luego en desmenuzar detalladamente parte por parte, para llegar al “mensaje” o significado, y lo hace con un poder de convicción notable para quien alguna vez fue lector de Freud, de Jung o de Lacan. Es decir, Spiegelman escogió un sueño real suyo, con una carga densa de implicaciones históricas, raciales, sexuales, que se prestan muy bien al psicoanálisis. Pero allí –diría yo– la imagen y sus elementos se trasforman por consecuencia inevitable en signos más o menos endurecidos, o sea en códigos descifrados desde una teoría interpretadora, que son desde luego interesantes, pero que me atrevería a decir se suman más a la misma literatura de interpretación psicoanalítica que al arte narrativo y al lenguaje historietístico, ya que no hay un relato donde la imagen presente su potencialidad significativa, sino el análisis de figuras quietas y fijas a través de viñetas de cómic.

pesadilla asesina

pesadilla asesina

En cambio, los sueños que escoge Quien son esencialmente narrativos, la mayoría tranquilos, aunque también hay pesadillescos y angustiosos, como ése donde mata a toda su familia. Son sueños como los nuestros, es decir situaciones a veces más o a veces menos extrañas, que se presentan de golpe, sin desarrollo ni explicación previa; esas situaciones pueden terminar suavemente, con guiños contemplativos, inquietantes, aterrorizadores o humorísticos; o pueden cambiar bruscamente de tema y de imagen, trasladarse a otro lugar, con extrañas continuidades y extrañas relaciones internas, quiebres que nos mueven el suelo, o que en ocasiones experimentamos plenos de sentido.

los matones

los matones

Por ejemplo, el sueño con los matones en un baño de hospital, que lo asedian con frases burlonas: “¿dónde están los cuerpos?, cómo te va con las mujeres?” “No sé, más o menos, qué sé yo”, responde él. La escena es un microrrelato muy claro en su continuidad y en sus implicaciones significativas, pero que cambia súbitamente a un pasillo donde “me cruzo con una silla de ruedas”; este cuadro es como una conclusión cifrada de la escena anterior, conclusión hecha de imagen: la cruz hospitalaria, un cuadro o quizá una ventana rota, la silla de ruedas y el protagonista saliendo cabizbajo. Jorge no quiere explicar significados, sino capturar el ritmo y la atmósfera en donde la escena, los diálogos y la imagen final nos envían el “mensaje” respecto a nuestra vida habitual o respecto a nuestra vida cósmica, pero cuyo significado verdadero y exacto no podemos pretender que vamos a dilucidar.

Probablemente el sentido más genuino de los sueños lo hallemos en estos tiempos en su extraordinaria e inagotable capacidad inventiva, y en su libertad de compromisos con el público. También en su genialidad narrativa, que se pasea (como se dice) por los géneros y por todas las vicisitudes reales e imaginarias de los soñantes, con un mismo estilo que nunca pierde sus características y su vida.

En esta línea trabaja Jorge Quien, y nos demuestra por qué puede ser tanto o más interesante el relato por sí mismo, sin análisis. Se trata de una indagación de la forma narrativa y de la atmósfera visual y emotiva de sus sueños. Ese trabajo, lejos de ser un mero ejercicio formal, es un lugar de autoconocimiento. De paso, nos dice también que el lenguaje de las historietas es muy idóneo para todo esto.

[Editado mínimamente] Jorge Quien está publicando nuevas tiras de Anoche en: http://www.revistaintemperie.cl/anoche-por-jorge-quien/

Written by vichoplaza

diciembre 4, 2015 at 3:15 am

AÑOS SABÁTICOS y SUPERNORMALES

leave a comment »

LA VIDA COTIDIANA Y LOS PEQUEÑOS MOMENTOS. Sobre los dos volúmenes de Vicente Cociña Año sabático I y II, y los relatos de Gabriel Garvo en Supernormal, dos trabajos excelentes. Ambos relatan momentos ligeros, sin grandes o difíciles problemas, y desde los cuales aparecen pensamientos, también intencionadamente mínimos, cuyo interés estriba en esa levedad aparente, pero llena de sugerencias y significaciones. Micro historias de la vida privada, puede que apuntes al pasar, detenimiento en la subjetividad que vive y piensa lo que vive.

sabaticos supernormales

Uno diría que es el tiempo de fijarnos en aquellas observaciones o visiones que nos pasan absolutamente desapercibidas, pero que el juego psíquico usa (usaba) como material para los sueños, según Freud. Uno diría además que es momento de detenernos a valorar la materia de la vida cotidiana, que fue la materia olvidada de los grandes acontecimientos de la historia.

Son momentos y actos comunes, de relaciones con los otros y otras. Ambos autores narran escenas en la que ellos, como protagonistas, no están jugándose intereses importantes. Vicente Cociña, en sus breves descripciones llenas de simpatía y de un notable y fresquísimo dibujo, tiene solamente pequeños objetivos, cuando los hay: llegar a tiempo, comprar algo, comer, ponerse de acuerdo para algo, cambiarle pañales a su guagua, dibujar. Gabriel Garvo, también con un dibujo bello y liviano, descargado de drama o de expresionismo gráfico, necesita sólo de viajes en metro o en auto, atravesar calles, sobre todo observar, para entrar, por así decirlo, en las aguas de la vida. Incluso contrapone con algo de ironía momentos extraordinarios como un choque de trenes, o incendios que él o sus parientes padecen, pero que no destruyen el suave transcurrir del tiempo cotidiano, como ocurriría lógicamente en otras circunstancias o en otros relatos. Es decir, es el curso del tiempo en esas acciones lo que percibimos de un modo delicioso.

La semejanza y contraposición entre ambos corre, desde luego, totalmente de mi parte. El asomo de lo dramático en los relatos de Garvo evidencia, en mi opinión, su cercanía a una cotidianidad más aspera que la de Cociña, quien en cambio retrata un mundo más o menos estable, en el cual, al mismo tiempo que se queja un poco por la falta de dinero, accede a mejor ubicación en la ciudad. Es una situación de clase y de educación, que le permite contemplar su vida con fino humorismo. Gabriel Garvo en cambio no habla de dinero, sino que en la interpretación de estas escenas de su propia vida y la de otras personas recurre a la imaginación y la esperanza, sin dejar de percibir que la tristeza y el absurdo están constantemente a su lado, le basta mirar por la ventana del metro, o mirar a una persona sentada a su lado en la micro para saberlo.

Hay un punto que me parece difícil de entender, pero que es transversal en muchas de las historietas (y el cine de ficción, y el grafitti) de las dos décadas últimas, la ausencia de crítica, o la ambigüedad que deja la crítica como un sobreentendido. No hay una crítica a la vida cotidiana contemporánea en Santiago de Chile, o de otros lugares. Parece que la tendencia de los relatos autobiográficos en las historietas chilenas está yendo más hacia lo contemplativo, hacia la meditación, que hacia lo político. No sé, por supuesto si es mejor o no, pero en mi punto de vista es un signo de una sociedad civil dispuesta a la indignación y el escándalo, pero no a la autocrítica. La vida cotidina chata y frustradora, que la mayoría de las personas vivimos, no tanto por elección sino por determinaciones sociales, y en la que se impone el “sálvese quien pueda”, no es puesta en cuestión, ni por sus causas ni por sus consecuencias

No quiero decir que Vicente Cociña ni Gabriel Garvo sean de ningún modo indiferentes a esos problemas, sino que ambos, cada cual a su propio modo, parecen decidirse por la salida individual: el bienestar que puede hallarse en el leve transcurrir de lo único que cada uno tiene: el tiempo, la experiencia, el pensamiento, y el talento en el dibujo. Se trata sin duda de actitudes válidas y sensibles. Lo bueno sería abrir el debate de cómo es la vida que vivimos, y que su campo sean las propias historietas.

Cuando leemos narraciones que nos dan bienestar, alegría, pensamiento y contraposiciones, es lo mínimo retribuirlas con buenos comentarios, tratando de captar los elementos que nos cautivan a la vez que tratando de no tocarlos demasiado. Supernormal y los Años sabáticos son trabajos notables.

Written by vichoplaza

noviembre 13, 2015 at 10:57 pm

DISTANCIA, CABRITOS, DISTANCIA

leave a comment »

Barrabases 47 p3 APROPÓSITO DE UNA HISTORIETA PROVISORIAMENTE SIN TÍTULO

Don Manuel Escalona, que tiene su puesto de libros y revistas en la feria de los miércoles de la calle Enrique Matte, cerca de mi casa, llevó un ejemplar de Barrabases, el Nº 47, año V, de la segunda época, al que le faltaban la primera y la última hoja. De todas maneras se lo compré, porque allí sale una aventura de Guatón que recordaba haber leído en su momento, y se la había contado a mi hijo varias veces. Ahora podía demostrarle que esa historieta existía de verdad.

En esa aventura cuyo título exacto no lo sé (por lo de las páginas que faltan y porque me falta también a mí la cabeza), todos los titulares de Barrabases se contagiaban de sarampión, y no podían jugar el partido del domingo con los “Cañuelas”. Todos menos Guatón, que responde al acongojado míster Pipa que puede contar con él, porque está sano. Guatón entrena junto a los niños chicos reservas de Barrabases, quienes van a tener que reemplazar a todo el resto de los titulares, pero llega con exigencias particulares del siguiente tono: “ustedes son unos cabros chicos, así que más respeto conmigo y nada de confianzas, les advierto, y tampoco quiero que se me acerquen, tienen que tener respeto a los mayores”.

barrabases 47 p7Los niños, después de la sorpresa, empiezan a enojarse con el gordo, mientras míster Pipa lo tolera, porque es una suerte que pueda jugar. El domingo, durante el partido, las arengas del insoportable Guatón continúan: “distancia, cabritos, distancia”. Al fin, en las peripecias del juego, los niños quieren pegarle porque no los deja jugar tranquilos con sus pesadeces, pero el gordo juega como nunca, se echa el equipo al hombro, como se dice; se multiplica en la cancha, y gracias a él los chicos dan vuelta el marcador y ganan 3 a 2. En el gol nº 2, del empate, Guatón les dice “nada de abracitos conmigo, yo no estoy para esas tonterías”, pero en el nº 3, o sea el gol del triunfo, cuando Guatón con una jugada de crack, gambeteando a todos los defensas se cae de cansancio al lado del arco, sin poder patear, y Tanquecito que venía de atrás alcanza a hacer el gol, todos los Barrabasitos se olvidan de sus ínfulas, lo abrazan y lo arrastran hasta el camarín, como a un héroe, mientras Guatón llora: “déjenme solo, cabros lesos”. El desenlace es simple: el gordo se había maquillado para ocultar que él también tenía sarampión, y por eso les gritaba “no se me acerquen”; vano esfuerzo ya que los niños se habían vacunado, aunque todos los del “Cañuelas” cayeron enfermos. “Ahora comprendo por qué actuabas así. No querías contagiar a los niños. Pusiste en peligro tu vida por el equipo, guatón leso”, dice míster Pipa.

barrabases 47 p9

Nótese el primer cuadro: ¿no es Hervi, acaso?

No falta la moralina en los últimos diálogos, porque las historias de Barrabases siempre rematan con una lección de valores. Pero la simple y simpática anécdota tiene su centro en el humor de los diálogos y del dibujo. Pequeñas transgresiones del lenguaje popular en clave infantil, palabras malitas: “se cree mesa de centro el gordo”, “déjeme pegarle una patada en la mandíbula” “yo me lo arreglo”, un trato suelto entre los personajes, cosas que hacen su gracia porque están bien acompañadas por las expresiones de los personajes.

A ver, distancia, cabritos: basados en los datos de Jorge Rojas, esta revista con la historieta en cuestión es del año 1975. Distancia cabritos, porque la historieta no tiene intención de metaforizar su época, es decir su horrible época histórica del inicio de la dictadura de Pinochet y del apagón cultural, como se le llamó después, y por lo mismo no tendría por qué ser leída o releída en relación a esa realidad, salvo poniéndola bajo miradas adultas, y forzándola en ese sentido a convertirse en un documento, término que no le viene a una historieta. Me pesa que al final sea eso lo que terminaré haciendo.

Las maneras en que las historietas cómicas españolas del franquismo revelan su época y hablan de su contexto devastado, maneras que fueron bellamente descritas por Terence Moix, tuvieron mecanismos indirectos de crítica o de testimonio, por ejemplo en el hambre de Carpanta, mecanismos que se vehiculaban en el molde más tradicional de las historietas cómicas, el cual se conservó aislado en España. Esto hace pensar a Moix y a otros críticos españoles que se trata de una historieta pura, debido principalmente a esa cierta ingenuidad formal, a un detenimiento evolutivo del lenguaje historietístico.

En nuestro caso, tenemos la entretención infantil tradicional, apolítica, ingenua, sin crítica ni referencia indirecta, lateral o remota al problema político, ya que se trata de una historieta infantil. Pero es una ingenuidad conciente, que era lo que valoraba José Pérez Cartes un poco antes del golpe militar. En el dibujo de algunos personajes y en el modo humorístico del guión se ve la mano de Hervi, junto a otro dibujante que hizo buena parte de las historias de Barrabases de esta segunda época. Quizá sea una historieta dibujada a dos manos, no solamente en cuanto a uno que hace el lápiz y otro la tinta, sino que se ven dos manos en unos y otros personajes, y una recorrida por varias otras Barrabases de este tiempo puede confirmar la presencia de estos dos dibujantes, y de otros más.

¡Es Hervi, es Hervi!

La presencia de Hervi, para quienes conocemos su trayectoria, nos demuestra que este humorismo ingenuo es conciente, y quizá sería equivocado pensar que se debe a una autocensura obligada, sino que más bien puede ser el destinatario infantil-juvenil el que determina esa voluntaria ingenuidad.  Por otro lado, siempre se pueden concluir las cuestiones con la aplastante explicación de que esa ingenuidad de las historietas tradicionales, esa prescindencia del contexto en este caso, sólo es producto de los moldes y compartimientos estancos de la industria cultural de masas, y de un público formado en esos moldes, sumado a la manera en que todo eso se practicó en las historietas chilenas, ya sea en momentos auspiciosos o asfixiantes.

Pero cabría preguntarse cómo, con qué mecanismos, Hervi o Pepehuinca, –que en estos años también hace Artemio, revista que luego continuará el propio Hervi–, mantienen un sentido del humor según un estilo y modelo que han manufacturado antes, desde la segunda mitad de los 60, con bastante talento y con una propuesta renovadora indudable. Profesionalismo sin duda, ¿pero se puede mantener el talento humorístico como simple y llano funcionamiento profesional, como obediencia al jefe, como estrategia de pura supervivencia, o debe haber algo además, algún modo de evasión del propio dibujante, en el sentido de resiliencia o de salud? ¿Pues qué otro sentido tendría entonces el talento y el humor?

Naturalmente, Pepehuinca y sobre todo Hervi tienen un “compartimiento principal”, un pensamiento político y adulto que reaparecerá después, o que se expresará en otros lugares pertinentes, con destinatarios adultos(as) y anti-oficialistas. Lo mismo vale para otros dibujantes. Esto implica una cuestión quizá espinosa, o quizá un asunto de mera realidad laboral: la de que en los propios historietistas funciona una compartimentación entre una parte de su trabajo “solamente” profesional, y otra personal, comprometida o autoral, y a esa parte se le atribuye la categoría de adulta. Lo adulto es el gigante contra el cual no puede lo infantil.

Algo así es una división interior que casi reproduce otras categorías como la de alto-medio-bajo, o la de lo comercial versus lo artístico o lo honesto, vigentes en ese tiempo al menos, cuyo ejemplo ejemplar está en los artistas que trabajan para publicidad, o en historietas que se hacen productos normalizados, como el caso de Condorito. No lo sé, pero no creo que sea un invento mío. Uno puede fijarse que cuando Hervi más cuida y se demora en el dibujo es cuando hace su apuesta personal, su voz personal. No lo describo como el síntoma de un problema, sino como un hecho cotidiano en la producción de historietas. ¿Son estas historietas del Barrabases de la segunda época meros trabajos profesionales? Aunque lo fueran, sobrevive y se expresa en ellas una tradición y una cualidad humorística y dibujística que hay que notar.

Llegamos a las cuestiones que más me interesan, y que dicho lo anterior ahora puedo bocetear: ¿hasta qué punto la historieta infantil puede ser una mera compartimentación profesional? Hasta el punto en que deja de ser atractiva incluso para los niños, parece ser la respuesta. ¿Pues no hay una lógica y una conexión con los niños, un tipo de humor que implica un talento, una cierta manera de pensar, que son los que pueden hallarse, sin pretensiones, en esta historieta de Guatón, provisoriamente sin título?

Barrabases Nº 47, 1975