Una película enclaustrada

CINE CHILENO: Cola de mono (Alberto Fuguet) (libre en Ondamedia: https://ondamedia.cl/#/player/cola-de-mono).

Si Fuguet se siente emparentado con Eugenio de Liguoro o José Bohr, no se hace un favor. Criticar o relativizar al “nuevo cine chileno” de los 60 está bien, hace falta, ¿pero hacerlo defendiendo El gran Circo Chamorro, Verdejo gasta un millón? Eso hace el director a través del personaje de la mamá, en una de las escenas iniciales. ¿Pero ese era buen cine?, ¿de verdad lo afirmas?

No creo que sea una estrategia caza ñoños, que no le cabe a un buen autor como Fuguet, sino una postura ideológica que habitualmente expresa al comienzo de sus novelas o películas. En Se arrienda es la pulla, el aguijón a Los Prisioneros, y se extiende argumentalmente en un personaje que pretende salvar a la música chilena.

Pero Cola de mono no propone una crítica al cine de los 60 por medio del mismo cine, habría que elaborar teorías para creerlo, sino que lo critica solo verbalmente, por socialista, o sea es un asunto ideológico, no fílmico. “Se equivoca ella, esa perra socialista” contesta la mamá al hijo unos minutos antes, en las escenas iniciales.

Y uno no se puede sorprender de esta obsesión, ya que es la misma obsesión pero al revés (como diría Ruiz) de los y las cineastas de izquierda. Pero en ellos y ellas, sean buenas o malas sus películas, la politización se hace proyecto y se extiende de diversos modos a toda la narración, esto ocurrió sin dudas a partir del “nuevo cine” de los 60. Pero aquí solamente se trata de frases o alcances, a través de diálogos.
Es claro que desde el estallido social de octubre de 2019, las declaraciones antisocialistas han emergido incluso en intelectuales antes más bien reservados, como Cristián Warnken, con tal espontaneidad y decisión que no quedan como simples señales, sino como defensas a fondo del “orden”.

En Cola de mono, el desarrollo psicológico, rivalidad, erotismo, homosexualidad, crueldad y sentimientos entre los personajes –que es de lo que la película se trata– está bien. Es interesante, provocativa. Del cine ABC1 chileno –desde mi perspectiva, parte considerable de toda la producción nacional– las de Fuguet tienen una calidad cinematográfica y una exploración de los personajes destacable, probablemente de las mejores.

En esa posición o estilo de vida más o menos aliviado de las urgencias de abajo, después de sus declaraciones antisocialistas, el problema político parece hacerse indiferente, no se hace parte del argumento, de la trama, de la carne, como sucede en las películas de izquierdas. Esas frases quedan fuera del mundo diegético, pero por lo mismo que están, uno entiende que la subjetividad y el deseo en Cola de mono está expresado desde una mentalidad (más bien que una clase social estricta) que hasta hoy se sigue pensando como el todo, no como una parte. En otras palabras, que se sigue pensando como la poseedora auténtica de subjetividad, saber y discurso, siendo que no le gusta mirar alrededor, solo mirarse a sí misma. De este modo produce obras enclaustradas.

No es la única en sintomatizar este separatismo de clase, o de mentalidad.

Autor: vicho plaza historietista

Se trata de dibujar y dibujar, o escribir y dibujar.

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