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Archive for noviembre 2017

CLAMTON

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APUNTES SOBRE UN AUTOR: HISTORIETA Y POESÍA

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Las historietas de Clamton significaron una de las rupturas más profundas y solitarias de los cómics de los años 80 en chile, respecto de las anteriores, al proponerse como un yo, una personalidad, una psicología, una sensibilidad que se enuncia a sí misma en sus historias. Esta posibilidad expresiva, que damos por sentada para la buena poesía o la narrativa escrita, recordemos que aún hoy día no puede simplemente darse por sentada para los cómics. Aunque en términos formales Clamton recurre más al narrador en tercera persona, en términos más evidentes ese narrador que habla de ciertos personajes es una subjetividad palpable, sensible, que se describe a sí misma en sus deseos y su angustia, y no la de quien (de quienes) deja (dejamos) huellas y acentos personales en un género o en un modelo narrativo.

En “El Farista”, narrado en primera persona, Clamton inventa o encuentra una imagen en cuya descripción tiene la posibilidad de describirse y descubrirse abiertamente durante el proceso de la escritura dibujada. Es posible percibir en El Farista ese proceso y momento de escritura, es decir algo en curso y en descubrimiento, y no algo pre-escrito y concluido en un guión anterior. El mismo Clamton, en la entrevista con Karin Kutscher dice que no trabajaba con guión, sino en un proceso de imágenes y palabras, si se quiere en una dialéctica entre imagen, dibujo y palabras.

Particularmente –aunque no exclusivamente– en El farista la historieta es llevada a la poesía en su capacidad de enunciación y exploración de sí mismo, de la metáfora, o de la experiencia directa de existir. Partiendo con dos páginas que obedecen al lenguaje historietístico, la primera con la imagen del imponente faro solitario en medio del mar circular, y la segunda en una secuenciación de tres cuadros donde vemos al farista observando y dándose a su ocupación, la escritura, las dos páginas finales irrumpen como los pliegos escritos en los cuales el farista describe su vida, su felicidad y su soledad:

“El tiempo no transcurre, mi cafetera nunca se enfría y escancia líquido negro sin término. La pintura no se corroe. Soy por siempre joven, el pensamiento no muere, las ideas rompen incansables sobre mi cerebro y en el delirio desnudo me interno en el seno de sus enormes olas.”
(…)
“Quién pudiera seguir la ruta de los cuervos marítimos, y sin lanzar botellas frágiles, hacerles tragar estos pergaminos para hacerlos llegar a las costas inalcanzables, del cansancio de sus alas aceradas se ahogarían[,] del cansancio entre las hambrientas ondas del océano sin término, llevándose al fondo del abismo mi indiferente mensaje.”

No hay en ese paso ruptura narrativa, los dos pliegos se aliementan de las imágenes ya dibujadas antes, y las imágenes de los escritos, recíprocamente. Pasamos de una parte a otra en un crescendo orgánico, por decirlo así, y no sólo orgánico de la materia del universo del faro y el mar circular, de sus criaturas monstruosas y sus cielos tormentosos, sino orgánico en el sentido de esa especie de bisagra entre el lenguaje de la historieta y el de la poesía.

Escan liviano de El Farista
(Libro CLAMTON, Edición de Antonio Arroyo. Trauko Fantasía, Chile, 1990)

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Comentario a Dibujos que hablan: acá no es una con-comics

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Después de los primeros comentarios que transcurrieron entre la satisfacción y las críticas a los contenidos y la organización, me parece que por su convocatoria Dibujos que hablan 3 mostró que las historietas no son solamente objeto para las convenciones de fans, para la celebración de personalidades, para la exhibición mercadística, para la competencia de unos cuantos sobre quiénes de ellos y ellas están más al día en la lectura de publicaciones muchas veces carísimas, y quiénes en consecuencia pretendan saber de qué va la cosa y qué es lo que viene. O al revés: de quiénes están más enterados de cada detalle del pasado. Aportó para mostrar que las historietas no son solamente un objeto para ganar lugares en delegaciones comerciales, o en fin, objeto y producto de todo ese mundo que para bien y para mal está siempre presionando al lenguaje y a los contenidos de las historietas, y que en contextos como el nuestro tiende a la hegemonía.

Decir que ese mundo de las comic-con y festivales es extra-historietístico ya no es posible a estas alturas, porque su influencia es evidente sobre el trabajo creativo. Tampoco se trata de competir con él. Comparado con el interés reflexivo o crítico, el interés por las convenciones es muchísimo mayor en su masividad, y allí incluso se acogen no sólo a las micro editoriales sino a los colectivos de fanzines, con su precariedad económica o su precariedad como postura política ante las marcas y el mercadeo, que han creado las convenciones. La diferencia es que los encuentros de estudios no tienen por objeto la comercialización, la promoción de productos y artistas, etcétera, sino en cualquier caso la promoción de la lectura, y de que lo que pensamos y percibimos en la lectura de las historietas es una riqueza social e individual, tal como la de la literatura.

La comparación es subjetiva y personal. Para mí la visita a las librerías especializadas o a las convenciones y festivales es un sufrimiento debido a sus precios, y por lo mismo con razón o sin ella tengo un resentimiento con el mundo comercial de los cómics, y no los experimento como propios. No sé si se trata de un resentimiento crudo de no tener plata, o por la exclusión que significa. Gran contradicción de que un medio todavía llamado popular sea hace varias décadas económicamente más exclusivo que frecuentar el cine o la literatura. Todos sabemos que en nuestros países, por los costos materiales y por la auténtica necesidad de alguna recuperación, incluso los fanzines se venden a veces caros. O sea que de haber tenido plata para comprar en los años 80 y 90 la Electra de Frank Miller, probablemente hubiera preferido comprarme las obras completas de Freud, cuyos precios no eran tan distintos. Hoy día –y sobre esto ha dicho algo Laura Vazquez en Dibujos que hablan, no es que uno no esté al día para entender a Chris Ware, sino que no estamos al día para comprarlo. Y contradictoriamente, tal vez equivocándome debido al resentimiento, si estuviera al día para comprarlo, puede que escoja mejor los libros de historia de Eric Hobsbawn, por ejemplo.

Written by vichoplaza

noviembre 14, 2017 at 8:00 pm

Publicado en Fichas de estudio

LA REVISTA VENTARRÓN Nº1

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Portada nº1

Descargar PDF de Ventarrón nº1. 

La revista Ventarrón, de 1955, “La primera revista de histoietas totalmente ilustrada en Chile” muestra una precariedad que uno quisiera adjetivar de entrañable, sabiendo que adjetivar no es recomendable para el estudio o la crítica, y que la mención de lo precario se usa también para tejer mitos y cuentos épicos que al final no son realidad. Pero fueron las primeras ideas que me vinieron a la cabeza, como cosas ya hechas. La primera precariedad es la del modesto presupuesto, lo que dio lugar a una impresión irregular a lo largo de sus 7 números, comenzando con páginas de tintas deslavadas y desvanecidas ya en la misma imprenta, y otras páginas con tintas plenas y llenas, y un blanco limpio donde los dibujos pueden observarse en su valor. Eso es una marca de proceso. Y ese proceso editorial e imprentero de Ventarrón, encuentra su conexión histórica con las publicaciones jóvenes de todas estas décadas que van de los años 80 al 2017, el movimiento de fanzines fotocopiados y autopublicaciones que han sido la sangre de todo este momento actual. En los años 80 y 90 se diseñaba pegoteando con cemento de caucho, o con goma de pegar, escotch o cola fría a falta del anterior, y las copias eran azarosas, a veces deslavadas, que desmejoraban los originales, otras veces impecables, aunque ya sería arriesgado decir que esta vez mejoraban los originales. Lo entrañable, probablemente, venga del signo de juventud, de ganas, de ilusiones.

La segunda precariedad es la del arte, que también tiende sus hilos temporales. Pero eso queda por abordar y explicar.

Acá comparto el nº1. Son fotos del empaste de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional. Algunas se desenfocaron un poco.

En cuanto a las referencias y fichas técnicas de Ventarrón, Cristián Díaz Castro (Capitán Chile) la ha reseñado revisando sus manifiestos, sus autores, su editor, sus fechas. Esos textos están publicados en la Revista Latinoamericana de Estudios sobre la Historieta, y en Tebeosfera. Creo que para quienes quieran conocer esa reseña, pueden contactar con el mismo Cristián, en el ánimo de reconocer su trabajo.

Written by vichoplaza

noviembre 2, 2017 at 4:30 am

Publicado en Fichas de estudio