dibujar y escribir

Notas sobre ilustración, cómics, dibujos animados

Archive for junio 2016

RECOMENDADOS

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unisexCayo Cactus hizo hace poco un nítido escaneo de la historieta chilena, para no tener dudas de la agudeza y lucidez de su mirada. Aquí una reseña muy intresante de Cayo sobre el cómic del también interesante Rodrigo La Hoz, autor peruano, en el nuevo sitio SACAPUNTA. Tres recomendados entonces.
https://sacapunta.wordpress.com/2016/06/29/estetica-unisex-rodrigo-la-hoz/
Decir que Rodrigo La Hoz contruye atmósferas narrativas que inquietan, que desacomodan. De los excelentes historietistas peruanos de hoy día, junto a Jesú Cossío, de quien hemos hablado antes, MIguel Det, los hermanos Gonzáles y su revista CARBONCITO, David Galiquio.

 

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Written by vichoplaza

junio 30, 2016 at 8:49 pm

Publicado en Recomendables

Cómic autobiográfico, un comentario dibujado

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gatovi se las da2

Written by vichoplaza

junio 27, 2016 at 7:30 pm

DIBUJOS QUE HABLAN 2. CONVOCATORIA

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Con la intención de generar y convocar la reflexión sobre las historietas, el humor gráfico, la ilustración y los dibujos animados, llevamos a cabo en octubre del pasado año 2015 el primer Encuentro Dibujos que Hablan, enfocado en las décadas 1960 y 1970, el cual tuvo un promisorio nivel de exposiciones y ponencias.
Queremos convocar ahora a la segunda versión de nuestro Encuentro, a realizarse en la Universidad de Santiago de Chile, en octubre del presente año 2016. El programa estará compuesto por mesas temáticas especiales, invitados, charlas, presentación de publicaciones, exposiciones, y la convocatoria abierta de ponencias.
Las mesas especiales girarán en torno al tema de la Ciencia y la tecnología, la ciencia ficción, la fantaciencia y la anticipación en las narrativas gráficas. Presentaremos también una exposición del trabajo de ilustración de tema científico, del dibujante chileno Fernando Krahn. Coincide además el año 110 de la primera historieta chilena, el personaje Von Pilsener, de Pedro Subercaseaux.

Written by vichoplaza

junio 23, 2016 at 9:02 pm

¿Murió la flor? Chántese este, mejor

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ATRASADO COMO SIEMPRE, este comentario es a partir de los primeros episodios impresos de Salvador Bandera. Algo más que un héroe. Sus autores son Eduardo Torres y Claudio Jara. Edición digital de Daniel Icaza. Sala Verde Editores, Valparaíso, 2014.

Salvador Bandera es una historieta cómica y política, que se conecta con referentes historietísticos que se están desvaneciendo, o creíamos perdidos y pasados a la pura nostalgia. Cuando en la segunda página el personaje, solo y sin plata, sin panorama en el exitoso chile, se mete al bar “La farmacia de turno” a beberse sus últimos pesos sin saber cómo se las arreglará después, hace una conexión intencionada o inconciente con Pancho Moya, que en el barrio Lo Chamullo, el año 69, (La Chiva) llegaba a conclusiones de alguna manera semejantes, después que la Carmelita le diera un par de parrafadas (dejar claro que no hablo mal de la Carmela, porque ella no se pretende fina). Lo único que pueden hacer uno y otro es apagar la sed, no les alcanza para más, bebiendo sus schops o sus cañas con un discurso a la vez culpable y reivindicativo. Yo no podría hacer una definición antropológica de esa mentalidad, de ese ánimo, de esa disposición de humor y resistencia reflejada en estas escenas, sino afirmar que existe en nosotros. Desde luego NO en la exitosa mentalidad del país empresarial, ni en la sicótica mentalidad del país policial, sino en la gallada misma, que no goza mucho con ninguna de esas dos mentalidades.
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Pero ¿esta mentalidad de resistencia y de humor, sigue existiendo, o más bien está en vías de no existir más, al menos en las historietas? Lo que uno sabe es que desde Checho López, el Pato Lliro o La Abuela Fuentes, y otros ejemplos que olvido, no se la vio muy seguido por acá, hasta que reaparece aquí o en otras como Anotación Negativa. Sabemos que con el paso del tiempo, con el peso de la dictadura, con la vuelta de chaqueta de los que alguna vez defendían que la política económica debía estar al servicio del hombre y no al revés; con tantos años de publicidad al Estado social de mercado, ese sentido común popular parecía perdido. Uno se pregunta cuántas personas que alguna vez se supieron medio populares, o populares de frentón, con una cultura que mal que mal sentían propia, fueron absorbidos por la sociedad del hiper mercado, y ya no toman para conectarse con un algo profundo y atisbado, con una alegría de adentro sino, como se dice, para olvidar o divertirse no más.

Los movimientos sociales, a partir especialmente de los estudiantes secundarios en 2006, hicieron que estos sentidos vuelvan al cuerpo. En este contexto, los autores de Salvador Bandera traen a la mesa intuiciones interesantes, más allá incluso de sus referencias explícitas y sus descargas contra la farsa del sistema, que están bien. Y se conectan con una tradición chilensis de la historieta cómica-política. Tradición todo lo incompleta o precaria que se quiera, pero enraizada en las formas de sentir medias y populares, que “cachan” y reivindican que esos schops y fan-schops, que ese vino tan antiguo como el deseo de alegría, no son sólo un escapismo, sino una intuición de resistencia, una intuición de autodefensa. Demás decir que tengo presente que muchos y muchas no lo verán de este modo. No se trata de convencer.

salvadorB 3En esa anécdota inicial, coincidente en ambas historietas, la pequeña resistencia de los personajes no es directamente política sino cultural, en el sentido de defender una manera de ser y pensar que el mundo oficial nos presiona a reformar. Abandonar costumbres para adaptarse a otras costumbres más útiles. Dicho de otro modo, la cultura es un campo de batallas entre imposiciones y resistencias, y dada la disparidad de fuerzas (no de números) es un campo de represiones. El histórico ejemplo de las persecuciones cristianas contra la religiosidad de los indianos es un dato duro de la causa. Los que son obligados a cambiar no son “los ellos”, sino los que no tenemos poder de decisión en las grandes esferas, ni la ambición de llegar allí.

Volviendo a esa tradición de los monos, hay allí historietas de derecha, de izquierda, o independientes también. La revista Topaze, como se ha dicho en otros lugares, expresó en sus épocas, a través del personaje Verdejo, tanto una crítica elitista contra los populares representados por él, como una crítica a la élite que lo explota y lo hace cesante. El pensamiento de derecha desconfía de los populares, y los caricaturiza, y el pensamiento del pobre desconfía del poder, y busca también reírse, pero dado que está en desventaja, esa risa es de resistencia, de intuición, mucho más que de desdén al rico. Lo que en mi opinión era común entre unos y otros caricaturistas, y que configuró tal vez ese pequeño núcleo de tradición, es que el tema de la oposición –pueblo versus poder– se escenificaba desde las situaciones de desventaja, y eso era probablemente un signo de la sociedad. Tiras como “Perejil” o “Super roto”, de Lugoze, tan afanosamente anticomunistas, querían convencer a los convencidos de que los rotos siempre serían rotos, porque su misma cabeza los condicionaba. Lugoze trataba de disolver fanáticamente la contradicción, y en ese intento la escenificaba. No podía permitirse subir al departamento del hombre exitoso para dibujar desde allí.

Salvador Bandera renueva la presencia de esta contradicción, con una narrativa gráfica que también se enraíza en esa historieta anterior al manga, anterior a Moebius o a Maus, anterior desde luego a la etiqueta presuntuosa de la novela gráfica.

Tomando la imagen hiper-utilizada en su momento por los grandes medios, del hombre que rescata la bandera del barro del terremoto de 2010, imagen que fue tan útil a la oficialidad, Salvador Bandera intenta dar vuelta el signo, con un personaje que, sumando la excusa un poco ingenua del superpoder, lo usa para dar al traste con esa oficialidad. Lo que me ha interesado personalmente no es la victoria imaginada, la venganza simbólica, que están bien, sino el ponerse sin ninguna duda del lado de la gallada violentada por la economía y por el poder. La referencia al movimiento de Aysén, en Chile del 2011, lo ejemplifica. No es usado como escenario, ni intenta congraciarse con el progresismo bienpensante ni con la “whiskerda”, sino que está allí, viviendo la desventaja. Ojalá esta historieta continúe, u otras que los mismos autores hagan.

Referencias para ver:

https://issuu.com/salvadorbandera/docs/libro_salvador_bandera_

Salvador Bandera (@SalvadorBandera) | Twitter

 https://soundcloud.com/salvador-bandera/entrevista-con-eduardo-torres

 

 

Written by vichoplaza

junio 2, 2016 at 10:30 am