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Archive for enero 2015

La imagen fierro-rompe-lápiz no es lo mismo que la imagen “libertad de expresión”

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DIBUJOS PARA CHARLIE HEBDO

Ixene, Jullien, Malaimagen

Sobre el asesinato de los caricaturistas y el director de la revista francesa Charlie Hebdo, muriendo también policías y transeúntes ayer miércoles 8 de enero de 2015, no se me ocurren nuevos calificativos u opiniones que no hayan sido dichos y escritos ayer mismo sobre este hecho espantoso. Movido como casi todos por el shock, solamente pude fijarme en una imagen, en un dibujo que tomó sentido en algunos de los caricaturistas políticos, ilustradores y dibujantes, con el cual hicieron homenaje a los colegas franceses. La imagen —o en este caso la idea— del lápiz enfrentado a un arma automática.

No quiero decir que esté demostrado que fuera la idea más recurrida por los dibujantes, sino solamente la que personalmente más veces me pareció ver en lo publicado ayer en prensa y redes sociales. En distintas y numerosas variantes, la imagen se basta por sí misma, puede ser usada con o sin palabras (una de las repetidas fue he drew first, él dibujó primero), y creo que resume y expresa bien el problema de este asesinato represivo, es decir, la fuerza contra la razón, la fuerza fáctica usada para imponer una razón contra la otra, contra un armamento solamente intelectual. Por otro lado, el lápiz que hace frente al fusil automático connota la dignidad moral de lo intelectual sobre la fuerza bruta.

Pero por otra parte también ha habido otra idea, la de la libertad de expresión y prensa, bastante más recurrida para aludir e interpretar el fondo de este crimen, y que envuelve en mi opinión un malentendido.

Tomi Ungerer

Tomi Ungerer

En primer lugar, tal como se ha dado en los dibujos que han sido publicados, la idea de libertad de expresión aparece como idea filosófica y política, pero no ligada a una imagen distinguible, por lo cual los dibujantes la graficaron de distintas maneras, y necesariamente necesita palabras para explicarla.

En el aspecto histórico, me parece que nadie podría hacerse el tonto de no admitir que este mismo crimen hecho por fanáticos islamistas, lo han cometido por siglos y lo siguen haciendo diversos grupos, entre ellos los Estados y sus fuerzas, contra grupos, pueblos, individuos, medios de comunicación, instituciones, en fin, contra quienes se les enfrentan en términos ideológicos o morales, pero sin fierros. Por eso la imagen del arma de fuego contra el lápiz o contra la pluma del escritor tiene un sentido más verdadero, porque es una imagen de raíz antigua, que indica la antigua existencia del crimen silenciando a la crítica.

Uno de los enredos que se producen al interpretar este caso como un atentado contra la libertad de expresión, es la facilidad y comodidad de ver “malos y buenos”, con la comodidad de que acá los malos vienen de afuera. Esa interpretación conduce inopinadamente a simplificaciones que en otras circunstancias nos cuidaríamos mucho de hacer. La comodidad de que se haga un muñeco del fundamentalista del islam como el actual enemigo de la civilización, en vez de considerar también las heridas y matanzas que nuestro buen y sabio Occidente le ha estado infieriendo al oriente islamista. Los que reciben venganza son caricaturistas, ingeniosos y mordaces pero sin armas de fuego.

Supongo que pocos caricaturistas de hoy querrían defender los maniqueísmos de buenos y malos identificados con ideologías o filosofías o religiones. Al contrario, son clichés contra los cuales los más inteligentes han apuntado siempre sus plumas.

Pero en la línea de ‘atentado contra la libertad de expresión’ se puede asociar, oscura aunque cómodamente, al comité de salud pública, al macartismo, o la censura previa y los incendios de imprentas de Augusto Pinochet, bonitas prácticas occidentales, con el islam. Como se trata de asuntos pretendidamente superados por la mentalidad occidental, es obvio deducir que el islam implica creencias retrógradas. O sea, cuando retornan entre nosotros, se debe a mentalidades arcaicas, a gorilaje con armas de fuego, asuntos externos para hoy. ¿Pero estará de acuerdo con estas asociaciones de ideas un caricaturista o un artista, o cualquier persona de otra profesión u oficio (y digamos medianamente de izquierdas), o son ideas contra las cuales apuntará su lápiz? Cada cual sabe su respuesta.

Porque de acuerdo con la idea de que la libertad de prensa sería un bien ganado entre nosotros, se olvida uno que hay otras censuras, con otras violencias, que operan todos los días, que a unos pocos les facilitan la libertad de expresión, y a otros, la mayoría, nos determina o nos obliga al silencio reprimido, a la confusión y el balbuceo.

¿Por la indignación de este caso uno va a defender el uso de la libertad de expresión que hace CNN con sus políticas de edición, o la actuación de El Mercurio contra Allende, para no ir más lejos? ¿Defenderemos así nomás la libertad de expresión, concepto tan manoseado como el del ‘dios único’, en el nombre del cual se cometió este crimen?

Lucille Clerc

Lucille Clerc

Por eso yo creo modestamente que la idea-imagen que mejor indica por dónde va el problema de este deprimente crimen, problema antiguo, es la del lápiz frente al arma de matar, ya sea aquí o en la quebrada del ají.

Esta imagen se puede complementar con la del lápiz enfrentado a las otras formas del poder, más complicadas y menos figurativas, pero en las cuales hay que trabajar. El problema de la libertad de expresión y de prensa no está para nada resuelto a favor del bien común, y los caricaturistas deberían también ocuparse más de él.

Desde luego, un homenaje a los caricaturistas de Charlie Hebdo.

 

 

Written by vichoplaza

enero 8, 2015 at 9:54 pm