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NOCTURNOS

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LO NOCTURNO DE JORGE QUIEN

Texto de presentación del libro Vichoquien, en el 2º Festival Viñetas del Fin del mundo, Centro Cultural de España, septiembre 2010.

Portada Vichoquien

Como dijimos antes, el libro Vichoquien (de Vicho Plaza y Jorge Quien) está dedicado a Angélica Pérez Germain, quien colaboró y apoyó inestimablemente a la historieta chilena, como un fulgor. Agradecimientos además a Jaime Cordero, Catalina Schliebener, Carlos Reyes, Claudio Aguilera, en fin, varias personas más. Aquí vamos a hablar del trabajo de Jorge Quien en este libro, su cómic titulado “Bestinta” que comienza con un derrame accidental de tinta sobre la página, seguida de una petición o imposición de su personaje, la Bestia de tinta, de dibujar con la mano izquierda, como se pueda, fluyendo todo lo difícil que tenga que ser. Jorge Quien es un artista lleno de inteligencia visual, que maneja con inspiración los elementos de la narración gráfica contemporánea. Naturalmente, no tengo la ambición de definir y lo que es o no es contemporáneo en el cómic o la ilustración, pero sí quisiera hacer una visión a vuelo de pájaro de esos elementos.

Bestinta 1ª pagina

Al inicio de nuestro trabajo, Jorge me escribió diciendo que iba avanzando rápido, sin bocetos, sin guión, sin ideas preconcebidas, “un sistema que practico cada tanto, dice él, y que me permite cierta liberación de estilos y contenidos”. Hablando de un cómic anterior “La mansión masticante”, cuenta que lo hizo partir de un impulso o inspiración que lo llena de ganas de dibujar, y decide no detenerse a planear, a pre-producir. Esto significa la valoración del tiempo presente como un momento irretornable, lleno de posibilidades, que en el arte y más todavía en el dibujo debería aprovecharse como la auténtica experiencia a nuestro alcance, por decirlo así. Conlleva un riesgo en el cual uno muchas veces puede perder, pero que apunta hacia un objetivo muy auténtico, es decir, la expresión vital, sin darse el tiempo de elaborar complejas estrategias comunicativas, las cuales por otro lado sabemos que en su perfección figuran muy bien al sofisticado sistema industrial del arte y la cultura.

Bestinta, referentes

Los referentes que menciona Jorge al inicio de su Bestinta nos permiten observar esta preferencia de lo impulsivo y lo desgarrado, sin perder cierta inteligencia, como dice él mismo. Formas no siempre ni necesariamente expresionistas, que comunican la sensación o el pensamiento a través de los gestos gráficos, a través del pulso. Revisemos algunos de los muchos artistas que cita al inicio de Bestinta, como referentes que no puede “sacarse de la cabeza”. Que sean todos extranjeros no quiere decir que no se pueda cotejar su trabajo con artistas chilenos o argentinos, porque los menciona también, sino que por razones de tiempo me refiero a los primeros que anota. Allá vamos:

Guston

En Philip Guston las figuras contravienen sus significados normados, no sólo como signos (un fantasma, un libro, una cara construida con genitales), sino contraviniendo los contenidos que implica la forma gráfica, sobre todo en el trazo. Es decir, dibuja con un trazo reconocible de la ilustración editorial, pero lo hace hablar distinto.

Zimbres

En la ilustración de Fabio Zimbres se nota la tendencia muy actual de explorar la crueldad natural de la infancia, y el silencio sobre ella. Estos elementos mordaces que los propios artistas ponen sobre sus imaginarios nos hace percibir casi siempre una atmósfera enrarecida, nocturna, a veces más furiosa, como en Zimbres o en Gary Panter, y otras veces más contemplativa, como es el caso de Jorge. (Hay otro artículo  sobre el tema en este blog: “Salchichas perversas” ).

R. Pettibon

Pettibon

En Raymond Pettibon observamos  el trazo quebrantado, que discurre suave, seguro, con un gran oficio, pero que de pronto se quiebra voluntariosamente, presionando la pluma o el lapicero, o manchando con pincel, y de ese modo quebrando también las figuras. Podríamos decir que esa irregularidad es un dolor que circula como una sensibilidad de la época. De esta misma sensibilidad gráfica viene probablemente la recuperación del trazo dificultoso y accidentado del grabado en madera, que respira de distintos modos actualmente, surcos sobre el papel, surcos que rodean y habitan las figuras. Con ese trazo Jorge Quien dibuja por ejemplo los ojos excavados con profundas ojeras. También  trazando surcos en los cuerpos, que le dan una especie de dolor contenido, más triste que rabioso.

Gary Panter

Muchos de nosotros ya hace tiempo que no creemos en la correcta representación de los objetos dentro de un estilo, ni tampoco en la modelación de las figuras correctas o efectivas, el error nos parece en todo caso más decidor, y en Jorge aparece como una seña en medio de dibujos que pueden llegar a ser muy acabados y finos.

En Quien siempre hay algo nocturno, una atmósfera onírica donde levitan objetos, cosas, cabezas que miran hacia alguna parte, manos, brazos,  cuerpos que se desmembran y flotan en un espacio que tiene por lo general un suelo y una horizontal puesta cerca de la base, como en el dibujo de los niños, y arriba el espacio de cielo nocturno en este caso (“Imagínate” homenaje a Clamton, en el libro Trauko tributo), muy trabajado por el achurado, forma en la que respira el grabado en madera especialmente.

Imagínate. Jorge Quien

Imagínate

Por supuesto, tales cuerpos repartidos son de sí inquietantes. El cuerpo desmembrado es un tema que viene de lejos y que está presente en culturas como la del Egipto antiguo y la cultura chilena, sin ir más lejos.  En  Egipto tenemos la leyenda del rey Osiris cuyos miembros descuartizados por su enemigo o enemiga  buscaban unirse y lo hacían cíclicamente, si no me equivoco, cuando el mundo logra funcionar como se quisiera, cuando sale el sol, y hay agua y cosechas. Entre nosotros, por ejemplo, las coplas por el cuerpo repartido, que cantan los payadores, y en esa tradición está la canción de Violeta Parra La exiliada del sur:

Un ojo dejé en Los Lagos / por un descuido casual,
el otro quedó en Parral /en un boliche de tragos;
Se m’enredó en San Rosendo / un pie el cruzar una esquina,
el otro en la Quiriquina / se me hunde mares adentro,
mi corazón descontento / latió con pena en Temuco
y me ha llorado en Calbuco / de frío por una escarcha,
voy y enderezo mi marcha / a la cuesta ‘e Chacabuco

Y por otro lado, más actualmente, Raúl Ruiz hace de la junta del esqueleto repartido por todo Chile la aventura del personaje de su serie La recta provincia, llena de un sentimiento de nostalgia por todas las cosas, como el mismo cineasta decía.

Jorgonz

La siguiente y más difícil imposición de la Bestia de tinta es que Jorge se olvide de todos estos referentes, cosa bien difícil para alguien cuya metodología intrínseca son los juegos de intertextualidades y citas. Es interesante que Jorge figure este espacio como un nocturno vacío, una atmósfera irrespirable. A mi modo de ver todo su diálogo con la bestia y su lucha con ella se centra en la dificultad de dejar de hacer citas y referirse siempre al arte, puesto que respecto al dibujo su mano torpe en realidad maneja bastante bien la situación. Los personajes que entran al final vienen de la realidad, encontrados en una feria de Buenos Aires, pero remitidos al imaginario de superhéroes, que le fascina. O sea, siempre una lucha en la que vuelven a aparecer las citas como si le salieran en la sangre.

Dibujar bien, cuando eso significa la marca de gustos ya controlados por los mercados editoriales, y pretender además la independencia cultural o incluso la crítica abierta, “la crítica desde adentro”, puede resultar en jugar como dobles espías, actitud muy común, más si la justificamos con la filosofía de de ser “cínicos e inteligentes”, “astutos y concientes”, etcétera. Pero según alguien decía, no se puede servir a dos amos, y uno tiene que decidirse a veces entre la fascinación por ciertos dibujos y cómics, o por la distancia crítica de esos sueños. Lo que hace Jorge es tentar un método distanciante, que practica de vez en cuando, posiblemente  para seguir siendo él mismo. De todas maneras, el asunto es complicado, no es la belleza el problema, sino lo bonito, por decirlo así. Si se quiere hay que decidirse por lo perfecto en orden narrativo y dibujístico, que todos más o menos identificamos con los estilos creados en los contextos editoriales más ricos e industrializados, o por lo imperfecto y por ello al margen, aun en esos mismos países y contextos.

Pero tampoco es que las desgarraduras y el expresionismo de la gráfica y de los temas no sean objetos de moda y los mercados, porque en realidad es imposible salirse del sistema, si es que eso quisiéramos. Darnos cuenta de que no parece posible tal rebeldía revolucionaria ni tampoco una denuncia, etc., nos conduce a una conciencia en algunos casos triste, en otros exasperada, y en gran parte cínica, como decíamos, que en general englobamos dentro del escepticismo, la ironía o la melancolía respecto a la existencia real y respecto a los lenguajes artísticos. Me parece que puede mencionarse la melancolía, aparte del escepticismo político, como un rasgo de conciencia muy presente en el arte que reconocemos como contemporáneo, y en artistas de diversas sensibilidades, no sólo en el cómic.

La muerte de Manuel Rodriguez, explicada a mi hijo.

Respecto a mi parte, los “Cuadernos de calle”, sólo les recomendaría leerla sin apuro, y por cualquier página, de atrás pa delante o al revés si quieren. Como lo dice el subtítulo, es un diario de vida dibujado, no un cómic. Sin embargo, no se trata de una elección de páginas transpuestas en crudo de los 25 cuadernos, porque hay una edición que fue un trabajo bastante grande, en la que creo que se tejió un hilo narrativo que le da sentido. Ese hilo no va necesariamente por lo cronológico, aunque respeta la sucesión de fechas, sino por transmitir la sensación de la vida cotidiana, de idas y venidas diarias, de sorpresas y de rutinas. También, porque muchos de las situaciones referidas son conocidas, y algunas tienen un desarrollo temático, por decirlo así. Como dibujante, me gustan las notas que tomé en la charla de Pierre Christin, o los apuntes sobre el Exijo una explicación, del MNBA. Volvemos con ese tema a nuestro recuerdo a Angélica Pérez.


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Written by vichoplaza

noviembre 1, 2010 a 11:37 pm

Publicado en Jorge Quien

Una respuesta

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  1. […] de contarles que los trabajos de Jorge  me han motivado antes a escribir dos artículos:  Nocturnos y  Consideraciones Quienisianas. Una muy buena idea difundir nuestras ideas de este modo. […]

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