dibujar y escribir

Notas sobre ilustración, cómics, dibujos animados

Archive for septiembre 2010

SALCHICHAS PERVERSAS Y DOLORIDAS

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Aquí hay un estilo, en el sentido de mundos visuales, así como de trabajo de tablero y de taller. Por la forma de los muñecos y los cuerpos, como una idea al vuelo, me da por llamarlo “estilo de las salchichas perversas” porque  hay algo de perversidad casi siempre. Uno dirá que en los argentinos Decur o Linires no hay sangre, que no hay violencia en nuestro chileno Garvo, puede ser, pero lo más abundante es eso. Démosle un ojo.

I am your piata, Gary Baseman

Es decir que se pone en los dibujos y las figuras una marca de dolor, de desesperación, de histeria, bien figurada en heridas, chorreos, descuartizamientos, aunque sea muy sutil.  Quién puede ver esos ojos hinchados y esas muecas de risas sin pensar en la psicosis de los países ricos, en sus insensatos despilfarros de todo, como el de hacer esa película llamada ¿Quién mató a Roger Rabbit? Pero el estilo ya es internacional, y va desde la brillante inventiva de Max cachimba, sin tripas al aire,  hasta la mordacidad y lo grotesco de dichos sangramientos, por ejemplo en Gary Baseman o la fuerte expresividad de Gary Taxali. Los dibujos para niños han pasado a los adultos. “Sangre e intestinos” son las herramientas que Gary Baseman dice que usa.
Es evidente por sus formas que este mundo –o modo de ver el mundo– viene  de la defensa y fascinación por los dibujos animados y  cómics  que fueron anteriores definitivamente a Blanca nieves de Disney, es decir  la época pre-clásica desde fines del siglo 19 a los primeros veinte o treinta años del siglo 20, cuando hay un componente que yo llamaría proletario en la imagen. Son los dibujos que interesaron ya a los Underground norteamericanos.

Taxali, Baseman, Catoni, Zimbres, Garvo

Ese ingrediente viene, a su vez, de una tradición de la ilustración popular en los diarios e incluso en los libros ilustrados. Por ejemplo, los dibujos y las historias de Max y Moritz, A Juvenile History in Seven Tricks by Wilhelm Busch, con su desfachatez de no ser dibujos hermosos y edificantes, sino francos y divertidos. Y su evolución a los Kantenjammer kids, Buster Brown, Happy Holligan, o The Yellow Kid, que son pícaros, si es que no malos, y muy malos. Espíritu que será mitigado y reemplazado por el  de los libros ilustrados más elegantes y cuidados, victorianos por lo peor, con su apastelamiento,  y burgueses los mejores, como los dibujos para Alicia,  de los cuentos de Grimm, de Jonathan Swift, etc.

Of two youths, named Max and Moritz,
Who, instead of early turning
Their young minds to useful learning,
Often leered with horrid features
At their lessons and their teachers.

Ain't Nature Grand, 1931

Felix. Woos Whoopee

Salchichas, decía, por los muñecos constructivos de estas figuras. No conozco en detalle la aparición de esta forma, después de Max y Moritz. Por supuesto, no ha de haber un curso único, ni un estilo o tendencia única, pero sí algunos que como éste toman el poder, por decirlo así, en la industria y en el gusto de la gente, relación para mí todavía oscura. Esa toma de poder es lo que ha sucedido  con esta reedición, que ya es más que un estilo de dibujo, y más que un contenido particular, porque está campeando en el arte, en la industria cultural (no hablamos de la chilena, que lo terminará adoptando sin duda), así como en el gusto de la gente.

La forma de los ojos es característica. Hoy leemos algo de veladas psicosis en las miradas, probablemente porque su reciclaje es el que nos ha enseñado a verlo. La histérica imagen final de Roger Rabbit fue contundente, así como el infantil y violento desafío: “superen esto si son capaces”, que lanzan interminablemente nuestros amigos de Hollywood (unos amigos para siempre). Hay razones evidentes de por qué en los dibujos animados la fuente es mucho más nítida que en los cómics o en la ilustración, o sea, por la manera en que se produce, que implica toda la estandarización de las formas. Estas formas industrializadas son las reeditadas por la recreación actual, que en la pintura, la gráfica y los cómics ha tenido muchos desarrollos.

Si juntamos todas esa cosas, el trazo, la formas blandas, el dibujo que para nosotros es franco y sencillo, son todas ellas las que se rememoran con este ánimo nocturno y psicótico. No sé si Félix, o Steamboat Willie tienen todavía ese elemento proletario. Lo proletario puede ser la travesura por sí, sin horizontes pedagógicos, por placer, hacer reír con reventones, ingeniosidades y maldades infantiles que triunfan sobre los adultos. Todo será reemplazado por el moralismo y burguesismo, decía antes. Más adelante aparece quizá como algo nuevo, inédito, la franca perversidad expresada en Loony Toons. Es decir, que los Katzenjammer kids y sus similares en realidad no eran perversos, porque es la perversión sexual, y las crueldades, torturas y sufrimientos ligadas a ella el meollo del asunto, y de eso se ha hablado bastante en relación a Loony Toons y sus descendientes. La presencia y desaparición de lo desaliñado, que aquí yo llamé proletario, si es que es pensada, aparece como  sorna en los artistas más “duros” de este estilo, lo inculto y lo pre-industrializado es  llevado a sus posibilidades “enfermas”, en fin un elemento del gusto de las sociedades contemporáneas.

Gary Taxali

DecurMacanudo1

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Written by vichoplaza

septiembre 29, 2010 at 8:35 am

NICOLETTA CECCOLI

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LO FEMENINO INFANTIL. LA NIÑEZ DE LAS NIÑAS

contrary mary

Mundo diminuto, escenográfico, como de marionetas, casas de muñecas, maquetas de habitaciones. También de naturalezas muertas, puestas en una mesa. Rincones. (Las imágenes aquí sólo valen como referencia, se las puede ver mejor en la pagina de la artista).
Un tren que sale o entra de entre las piernas. Una niña que abre su vestido, adentro no están las piernas, está vacío, pero sale de allí un dragón, amable aunque feroz, que amenaza al caballero diminuto. La niña por este detalle se hace una gigante, que desdeña al príncipe.

Soledad (melancolía)
La técnica de pastel, el difuminado, por ejemplo en los cielos de fondo, en los pisos, nos lleva más a una pintura barroca-rococó (Chardin, Boucher, Fragonard) que a un colorismo contemporáneo. Lo mismo los rostros de sus niñas. Es decir, no es contemporánea por alarde de nuevas soluciones, sino por melancolía de un inexistente.
Las cabezas son un gran óvalo, o huevo, con los ojos en los extremos más anchos, separados. Este es si se quiere un detalle dibujístico, pero sin embargo se trata de una “solución” extendida en muchos de los ilustradores infantiles contemporáneos. las narices, en medio de estos ojos separados, son una línea o trazo más o menos recto y largo, como una pincelada cuidada.

spidegirl

Pero, como característica de Ceccoli, los ojos en sí mismos tienen un gran trabajo pictórico-dibujístico. Absolutamente detallados, siendo que en los otros (as) ilustradores en general los hallamos resueltos de modo más gráfico y simplificado. Los labios de las niñas implican un gran trabajo de observación. La boca y los labios de los niños no son fáciles de dibujar cuando se hacen en clave volumétrica y de color. Anotemos de paso que la ilustradora Mabel Lucie Attwell (Peter Pan, 1921), tenía también esta delicada observación de las mejillas, las bocas, los labios y su color en los rostros infantiles. Llega a sintetizarlos en pequeños trazos muy precisos, con los que otorga gran autenticidad a los rostros y expresiones infantiles.

Expresivamente, los ojos y las bocas de Ceccoli son importantes, pues de ellos, abiertos o cerrados, emana buena parte de la atmósfera quieta y melancólica, hacia adentro, silenciosa, de sueño o evocación.

Written by vichoplaza

septiembre 27, 2010 at 4:50 am

Publicado en Nicoletta Ceccoli

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