dibujar y escribir

Notas sobre ilustración, cómics, dibujos animados

Verdejo y Topaze, lo popular en lo popular

with 3 comments

SOBRE EL CHILE DE JUAN VERDEJO, EL HUMOR POLÍTICO DE TOPAZE, 1931-1970.

Ediciones Usach, Santiago, 2011

Celebramos contentos la aparición de este libro a fines del año pasado, y si este comentario me demoré en publicarlo, aquí ya corrijo mi tardanza, oiga. Agradecer a la Biblioteca de Santiago, y a todas las bibliotecas públicas, que nos permiten leerlo. Este excelente libro se suma a otros anteriores estudios de Maximiliano Salinas y varios historiadores que participan como coautores, aquí Jorge Rueda, Tomás Cornejo y Judith Silva. Ellos han venido realizando un profundo estudio sobre el humor, la festividad y la risa en la idiosincrasia popular chilena, cuya fuente la encuentran en el pueblo pobre y trabajador, mestizaje de los españoles pobres y los pueblos indígenas, y del ancestro africano. Pueblo alegre e irreverente, cualidades y maneras de ser que la seria élite chilena históricamente ha denostado y reprimido.

Aquí los autores se concentran en el personaje Juan Verdejo, a veces llamado Juan Machuca, a quien el poeta Héctor Meléndez dio vida y voz en las páginas de la revista Topaze, fundada en 1931 y cerrada en 1970. Al principio, en los años 30, dicen Salinas y Jorge Rueda, Verdejo se presentaba en una página escrita en versos octosílabos, en el modo de la poesía popular que Meléndez escribía con talento, página que iba ilustrada con la figura gráfica que se ha hecho inconfundible: flaco, patipelado, con pocos dientes, sin afeitar, el sombrero informe, sin armazón (lo que puede verse en las cabezas de obreros y pililos chilenos fotografiados a principios del siglo XX). A dicha caracterización se suman los pantalones rotos y doblados por las bastillas, con un el parche en la rodilla, pantalones de cuya posteridad historietística bien sabemos. Fue dibujado por Coke, Alhué, Pekén, Pepo, Lugoze, probablemente por la mayoría de los artistas que pasaron por Topaze, y en ese sentido los autores lo consideran una creación colectiva.

Dibujo de Coke en la primera aparición

Verdejo tiene indudable relación con el roto, “expresión de las tremendas raíces populares de los chilenos”, “el más común y patipelado de los chilenos”, aquel a quien por defecto la élite, que hace las leyes y gobierna, no le concede sus derechos en los hechos, ni la dignidad de ser humano, ni la justicia, ni el trabajo ni la educación que le permita una vida, ni los bienes de la cultura, sino que bien al contrario, detrás de una aparente simpatía cuando le resulta conveniente y útil, a la hora de la verdad lo marca con el anatema sobre su condición mestiza, sobre sus costumbres y modos de ser, y especialmente sobre su risa, su sensualidad y su tendencia a la disolución y la fiesta. El cuño del estigma lo dio Sarmiento, exiliado en Chile, con su amargo dilema: o civilización o barbarie; pero no digamos que los pijes chilenos le copian a sus símiles argentinos, sino que aquí y allá les sale del alma decir “o nosotros o el caos”, porque proviene del racismo y clasismo europeo en su plena expresión. Desde luego estas son mis palabras o si se quiere mi lectura, pero es que en éste y sus anteriores libros, Salinas nos ha ido enseñando por la cita textual un volumen impresionante de estas denostaciones contra el pueblo pobre, emitidas una y otra vez por los medios de comunicación y por la literatura de la élite chilena.

El mérito de Topaze es que contra la élite poderosa y sus fieles aspiracionistas medios afiló los lápices, ejerciendo cierta justicia simbólica que la caricatura era capaz de lograr en ese tiempo, porque hoy no sabemos si sigue siendo así.

Topaze habla por los 4 millones de verdejos”, decía en sus páginas en 1938. En 1942 Verdejo le dice al profesor Topaze que “ni la derecha ni la izquierda habían salvado al país de los récords mundiales de mortalidad y tuberculosis… no me venga con patillas, el verdejado en realidad no goza de pan, ni de techo, ni de abrigo” (p. 27), y la aristocracia le pide modales, le pide educación, fina cultura le pide.

Lo que va de ayer a hoy.
Una crítica a la izquierda (Pepo)

El Chile de Juan Verdejo, comprendido en el período de vida de la revista, es aquel que intentó, “a duras penas y a maduras alegrías”, lograr una realidad democrática, de tiempo humano, que Topaze alentó en sus mejores aspectos y momentos. Topaze es valiosa porque apostó “por la risa como un mecanismo de lucha por la igualdad y los derechos humanos de todos en Chile, creer en la posibilidad de construir una democracia real en Chile”. Pero valga decir que es reconocida también en su propia ambigüedad política, puesto que en otros momentos –o en otras páginas– se muestra admiradora del aristocratismo y del fino lenguaje de los caballeros dominantes, así como obsecuente con la dominación estadounidense.

El sentido común medio, quizá en lo que comparte con lo popular su gusto por la crítica a los políticos, probablemente fuera el que le granjeó el éxito masivo a la revista, y en él se incluyen la críticas y las burlas merecidas a los radicales, democratacristianos, socialistas y comunistas, quienes, originalmente “populares”, terminaron en el arribismo y las vueltas de chaqueta, como bien lo muestra el ensayo de Tomás Cornejo. En la lectura del libro, se puede pensar que hay una popularidad apelada por Topaze, que se extiende tanto a los estratos más pobres, quienes son más bien representados a través de Verdejo, como a los grupos medios, que son los lectores directos, aquellos que, plausiblemente, compraron y leyeron la revista, y le hicieron posible una larga vida durante 40 años.

Aquí aparece (o soy yo quien quiere referirlo), un problema para el cual El Chile de Juan Verdejo nos da claridad: el de distinguir de qué popularidad hablamos, si puede decirse así, porque ¿no son los Reality y los sábados gigantes populares también? ¿No es “Tolerancia cero” un programa popular, y no lo son las noticias en Radio Bío Bío, mucho más que en Agricultura, menos mal? La confusión problemática es producto de la natural polisemia de las representaciones. Por eso los autores con justeza aclaran que rescatan “al Juan Verdejo representado históricamente por numerosos dibujantes … en la revista Topaze, y no a la utilización del personaje —dada su popularidad— con otros intereses creados vinculados a intereses ideológicos muy determinados.” Se cita en este sentido la referencia de J. Montealegre sobre la historieta Juan Verdejo y su sueño de utopía, encargada a Pepo por la embajada norteamericana. (Pepo, por otro lado amenazado por una caricatura a Juan Antonio Ríos, muestra lo confusas que aparentemente son las cosas). Otra similar fue La palmada en la frente, dibujada por Lugoze, además de la etapa de división de un Topaze de derechas, o el lado conservador de la revista, que se documenta.

verdejo gasta un millón cinechile.cl

Esto tiene que ver además con el uso comercial, vía despolitización y neutralización de la figura original, en la cultura popular de masas, o sea la cultura pop, si puede usarse ese término en este caso. A modo de paréntesis, demos un ojo rápido a este aspecto. Dada la popularidad masiva del personaje de la revista, como bien notan los autores, Verdejo fue aprovechado por el negocio del espectáculo. Como lo documenta el mismo M. Salinas en un trabajo anterior, es llevado al teatro con textos de Víctor Domingo Silva en 1938, dirigido por Eugenio Retes. El mismo actor lo protagonizó poco después en dos películas dirigidas por Eugenio de Liguoro. La primera: Verdejo gasta un millón (1941) fue la cinta más taquillera del período sonoro, dice Mario Godoy. Películas de cine-comercio, piensa por otra parte el severo Carlos Ossa Coo, quien agrega: “De Liguoro convenció a Gabriel Sanhueza, que había sido director de Topaze, para que escribiera el argumento”. Cintas simplemente indignas de atención para otros críticos, aunque defendidas en el sentido de su humor simple y no pretencioso por Alicia Vega, en sus análisis siempre consistentes. Están perdidas, y, fuera de ese humor sencillo, no habría que abrigar ninguna esperanza de lucidez, ni siquiera cinematográfica, porque un eco me parece que puede verse en los filmes de José Bohr, que aprovechó a su vez la popularidad de Eugenio Retes en su representación del “rotito”. Hablamos entonces de la explotación que hace la industria cultural, vía despolitización y des-socialización de su original autenticidad.

Esperando no estar siendo “idealista”, diría que lo permanente de Verdejo dentro de la inevitable polisemia, es la localización de lo popular dada por la historia. Tenemos una definición negativa, que bien queda documentada, consecuencia de la estratificación social, y traducida en violenta represión concreta y verbal contra el mundo popular. Después, este nuevo tipo de neutralización y estandarización estética que hacen los productos de la cultura popular de masas, dentro de cuya lógica la propia revista Topaze se desmarcó. En tercer lugar, una definición cultural más genuina de la popularidad del Roto y Verdejo, representaciones de la realidad popular chilena.

Verdejo, el “otro” de la institucionalidad oficial chilena, es el hombre pobre y marginado de las urbes, que viene de un tiempo “ajeno al Estado y al mercado, –libre por lo mismo– (…) Pudo representar tanto a los españoles pobres y vagabundos como a los indígenas rebeldes de Chile”. En ese sentido, Verdejo entronca con el Roto, el vagabundo ya sea cansado del patronaje, o arrastrado a la marginalidad y al pillaje por las coerciones y represiones de los patrones contra sus iniciativas económicas, como otros historiadores argumentan.

decienciaehistoria.blogspot.

Jorge Rueda cita a Jorge Montealegre, quien rastreando el origen, piensa que Héctor Meléndez pudo inspirarse en la figura de Manuel Pérez Verdejo, gañán jornalero, a quien en 1902 la revista Sucesos describiera como “el hombre más feo de Chile”… “siempre en tinieblas y sin conciencia alguna del bien y el mal… sin embargo, hay en este desgraciado una predisposición al buen humor… que recrea la existencia, bajo su grosera (piel), (con) cierta chispa natural.” (p. 443). Las palabras de la elegante Sucesos se agregan sin pretenderlo, qué duda cabe, a la larga documentación de descalificaciones racistas, en este caso paternalistas, contra el popular. Sólo cabría preguntarse si Meléndez se inspiraría en esa revista pituca o en el hombre real que pudo conocer tal vez. De cualquier modo nos queda claro cuál es la popularidad enfocada por los autores, y la que a nosotros también nos interesa comprender.

Esa repetitiva descalificación contra el “populacho” ignorante, sin moral, sin virtud, etcétera, se contesta con la propia evidencia de la lucidez y sentido común que el Verdejo de Topaze representó bien

Salinas, en el capítulo “Los Momios: el nacionalismo excluyente y ridículo de la derecha en Chile”, muestra que el ideario racista conservador también asume un tipo de identidad “Rotuna”, como apropiándose de su “verdad”, y dejando a los malvestidos, a los alcohólicos la definición de “rotitos”. Ser Roto es “una actitud y no un personaje”, teorizaba J.M. Palacios, redactor de El mercurio.

  • “Si tuviera que definir en un hombre al ‘roto’ chileno, yo no diría que es Juan Verdejo o Perejil, que definen al ‘rotito’, pero no al roto. Diría, por ejemplo, que roto a carta cabal es, por ejemplo, don Vicente Pérez Rosales […] Y resulta que esos ‘rotos’ en su mayoría eran los caballeros de la época. Pérez Rosales, Larraín, etcétera, De hecho… el ‘rotito’ es el patipelado; el ‘roto’ es el hombre chileno químicamente hecho y derecho.” (J. M. Palacios, 1962, citado en p. 234).
la cultura Pop

Sin palabras

Aquí tenemos expresado lo posible que es lo imposible, o sea la popularidad de la clase alta. ¿No usa Hermógenes Pérez de Arce al Verdejo de Coke para ilustrar la portada de su libro Los chilenos en su tinto [Aguilar, 2007]? Diremos que está relacionado a los usos ideológicamente marcados, pero también es una auto-atribución popular de la élite: “nosotros somos los Rotos genuinos”. Una apropiación que otros le llamarían “expropiación”. Los burgueses se han apropiado del jazz, del tango, de incontables creaciones culturales del pueblo pobre. De pronto si les conviene se apropian de Violeta Parra, de La Lira Popular y de la Cueca Chora. Lo que puede quedar de esto es que la cultura popular no es un lugar estable de tradiciones, ni de personajes, sino un territorio de lucha permanente, como piensa Stuart Hall en “Notas sobre la desconstrucción de lo popular”. Las luchas de los poderosos por reformar la disfunción del pueblo pobre, por hacerlo entrar en el “tiempo” Occidental, como bien lo dice Salinas, y las de los populares que no quieren hacerlo, de los que entre ellos no ven en qué puede convenirles obedecer. Es una coerción iniciada por los bloques del poder social, que se consideran el Espíritu de la Historia.

Huelga, estimados amigos, la invitación a una lectura completa. Este y los demás libros de Maximiliano Salinas junto a varios historiadores son una defensa cultural, una reivindicación de derechos de nuestro pueblo y su manera de ser, sometida a siglos de represión, pero también puede leerse como expresión de una identificación o al fin un reconocimiento de que somos este pueblo popular.

Hay un cariño y un cuidado entrañable, de comprender cómo es, comprender que su sentido del humor, de la burla, de la fiesta, del vagar por ahí buscando el amor, son valores y no vicios, contrapuestos a los valores civilizados de los “caballeros” del poder, el dinero y el mercado. Son una reserva todavía existente, no de civilización sino de salud, de salud anti-freudiana, que proviene de raíces profundas.

La defensa del humor, por parte de los autores, responde a la enorme y violenta seriedad que históricamente ha reglado al país, de parte de los grupos de poder contra las clases populares, que son las que a pesar de todo ostentan humor.

Written by vichoplaza

marzo 22, 2012 a 8:39 pm

3 comentarios

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. Hola! Buscando información propicia para desarrollar mi proyecto de tesis llegue a este articulo. Primero que todo me parece bastante interesante lo expuesto en el. Soy egresada de Historia y ciencias sociales, y mi tema de tesis, se enfocara en como revista Topaze, de alguna forma represento a partir de la caricatura una determinada forma de ser de la cotidianidad del roto chileno ( Juan Verdejo en este caso ) y el político y clase que posee la hegemonía del país.
    Me gustaría saber si podrían ayudarme con fuentes, bibliografía para poder desarrollar de mejor forma el tema.
    Felicitaciones por el contenido y agradecida de ante mano
    Saludos

    Nadinne

    abril 1, 2012 at 10:06 pm

    • Nadinne
      cómo estás, gracias por tu comentario. Sabes que yo te recomendaría estudiar este y los otros libros de Maximiliano Salinas que tratan sobre la cultura popular entre el siglo XIX y XX. hay varios, quizá ya los conozcas porque Salinas es historiador como tú, de todas maneras te lo menciono por si acaso, especialmente uno dedicado a la fiesta y las chinganas “Vamos remoliendo”. Quizá te conviene contactarte con él mismo. Yo sé que hace clases en la Usach. Creo que todos los estudios sobre popularidad y cultura popular son atingentes a lo tuyo. Para mí han sido interesantes además los textos de Gabriel Salazar “Labradores, peones y proletarios” entre otros, y los dos volúmenes de la Historia de la vida privada en Chile, de varios autores. También son importantes los estudios sobre la poesía popular y las Liras populares, hay varios títulos que puedes encontrar, de Micaela Navarrete y Fidel Sepúlveda entre otros.
      Me gustó también “Sabiduría chilena de tradición oral”, de Gastón Soublette, que indirectamente da muchas luces sobre el pensamiento de la gente del pueblo campesino y urbano. Como teoría general, seguramente conoces mejor que yo la contraposición Culto-popular, en lo cual hay varios estudios, aunque en ese tema yo conozco poco todavía. Para mí resultó importante en el plano de los estudios culturales, como teoría, el artículo “Notas sobre la desconstrucción de lo popular”, de Stuart Hall, que encontré en una página de internet: nombrefalso.com.ar. Por último puedes consultar los textos de Jorge Montealegre, que son citados en este libro sobre Verdejo. A jorge lo encuentras en Facebook.
      Ojalá te sirva de algo estos datos. Te copio esto a tu mail por si el blog no lo envía.
      Saludos, Vicente.

      vichoplaza

      abril 3, 2012 at 12:56 am

  2. siempre ,le e contado a mis 7 bellos hijos .lo orgulloso que ,me siento haber nacido un día 20 de enero. día que se celebra ,el día del roto chileno .hoy atrevas de este medio de comunicación.e aprendido cosas de este personaje que me a dejado muy contento .se le agradece humildemente un maestro obrero .manuel verdejo faundez

    manuel

    noviembre 4, 2012 at 11:34 pm


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 277 seguidores

%d personas les gusta esto: